CRÓNICAS DE UN HIJOPUTA I: ADIÓS VECINA, por EL REVERENDO

Eran las 3:00 de la mañana del último día de julio. Allí estaba, despierto sobre la cama, pues con el calor y los nervios no me podía dormir. La vecina, la jodida vecina de enfrente, ya había hecho su numerito particular, nada más llegar a casa, a sabiendas de que cada noche estaba puesto en primera línea, fumando mi cigarro mientras ella se desnudaba y al final me tiraba un beso. ¡Qué buena estás y cómo te gusta calentarme! Te voy a echar de menos en cuanto me vaya. Ni si quiera había hecho la mochila, pero tampoco había mucho que llevar. No sabía qué tiempo iba a hacer allí, así es que me llevé de abrigo 3 pantalones largos y dos jerseys porsiaca. Salí con bastante tiempo para poder ir en metro tranquilo hasta Avda. de América a coger el bus. Me puse a pasear rumiando todavía las curvas de mi vecina, echando un cigarro sin saber si me daba tiempo a pedir un café.

Apenas había gente a la que mereciera la pena prestar atención. Con olor a combustión, y antes de tiempo, me subí y me quedé sobando. Cuando abrí los ojos, eran las 10:50 de la mañana. Le di todas las vueltas habidas y por haber al MARCA, que ya me lo sabía de memoria. Quién me mandaría meterme en esto… ¡Qué bajón y qué pereza! Esto es lo que pasa cuando no puedes cuadrar las vacaciones con tus colegas. Ah no… que están todos casados menos yo ¡vaya mierda!

Cogí los cascos y me puse a ver una película que pusieron en el bus, de Navidad encima… muy coherente en el mes de julio. En una de las paradas, un poco más adelante me encontraba a una chica que venía en el mismo bus y que también se dirigía al mismo campo de trabajo. Cantaba mucho de lejos, así que el acercamiento no fue tan arriesgado, era más que obvio. Sin conocernos de nada, ya sabíamos que íbamos a tener que convivir en los próximos días. La verdad es que no me hizo ni puto caso después de 5 minutos de conversación… y como sentía que tenía que sacarle las palabras con sacacorchos… preferí cortar. Es de las típicas que sin venir a cuento, en la segunda frase te mencionan a su novio ¡que te den! Pensé, no muerdo joder. Se pasó la mayor parte del tiempo durmiendo dentro del bus, justo hasta el instante en que, debido a la condensación del aire acondicionado, le cayó agua en la cara.

En torno a las 14:00 y después de tres paradas eternas, llegamos a Bilbao y cogimos un taxi a medias, ya que íbamos al mismo sitio. El taxista, uno que tenía pinta de todo menos de vasco, más quizás de camerunés o guineano, muy negrito él, nos dio 14 vueltas por Bilbao. Tenía la sensación que le acababan de dar el taxi y el pobre chico, hacía lo que podía, puedo jurar sin maldad. Sin mirar el taxímetro nos pidió 8 €. Me pareció bien. Cuando llegamos allí con más hambre que otra cosa, el mochilón empezaba a pesar, y mi cara de necesitar un bocadillo debía ser más que aparente. Puede ver a ciertos personajes dignos de un campo de trabajo.

Allí estaban ellos, una niña vasca con su novio gallego. Les pregunté, pero solamente iba ella. A su lado apareció un personaje sin igual, donostiarra de lejos: camisa a cuadros, arremangada y con pinta de comer bien. Me acordé de la cuadrilla de Vaya Semanita en cuanto le vi. Cualquiera se pone a hablar de fútbol con éste pensé, y más siendo madridista con un mundial recién ganado por España. Le llamó la atención que un madrileño como yo se interesara por algo que pasara “en su pueblo”, o que directamente se pasara por allí para arreglar algo. ¿Y a ti que se te ha perdido? Me preguntó medio en broma, medio en serio.

Justo en el instante en el que un servidor alias “el madrileño” se presentó, lo hizo la canaria (la del bus). Había un catalán alto, rapado y a la vez con una coleta con rastas al más puro estilo perroflauta. Tenía un acentazo a lo Eugenio que se oía de lejos y se reía de todo, aunque no hiciese gracia. Profesor de liar porros en la universidad, se definió asimismo, el que seguro que sería uno de los compañeros de tienda con la cabeza más dura en cuanto a debates, y si no… tiempo al tiempo. Menuda mezcla… ¿Y las tías? , menudo planazo. Para dos que hay… Todos fuimos hasta el autobús lanzadera que nos adentraría en lo que vendría siendo la euskalerría profunda. Ya nos dijeron al subir que pararíamos a comer, pero que había que salir ya. En el bus ya nos encontramos con otro canario tinerfeño, trabajador y defensor de "todas las Islas Canarias", una santiaguesa "meteoróloga" y una filóloga de la lengua vasca que se me atravesó de primeras, ya que la saludé y ni respondió. Dónde hostias me he metido¿Qué pinto yo aquí? Empecé a preguntarme. ¿Es que tengo cara de madrileño? Será que me han visto fumar Fortuna.

La primera parada y comida se hizo un poco rara. Tenía la sensación de estar en mitad de un Gran Hermano en la primera jornada. ¿Dónde está la cámara? Parecía una competición, de quien era más simpático o más gracioso. Me daba cuenta de que todo el mundo quería caer bien. Otra vez al bus y ya con la gente más animada después de hora y media habíamos llegado. Había una caseta de información, en la que nos esperaba una monitora, de integración según se dice. La primera impresión fue la de alguien muy fría, de pocas palabras, seca y con muy mala leche. Pero no, a menudo las apariencias engañan.

Subiendo hacia el lugar de destino, unas tiendas verdes, otras naranjas y cuatro edifiaciones, se oían los pájaros y los pasos de cada uno de nosotros al andar. Una pandilla variopinta, con gente de lugares muy distantes entre si. La primera impresión que tuve al llegar allí fue la de la absoluta tranquilidad que reinaba, sino fuera por el ruido del viento (qué estrés post – Madrid… de estar a 41ºC, a estar por debajo de 20ºC en 12 horas). Ya la vecina exhibicionista era solamente un mero recuerdo. Allí empezamos a darnos cuenta que la única distracción que allí tendríamos en las próximas dos semanas, iba a ser el conocernos y convivir unos con otros. [continúará…]

Si BUSCAS PAREJA y no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.
Publicar un comentario en la entrada