NOVIO GARANTIZADO II: SOBREDOSIS DE INVERSIÓN, por EL DUQUE

Fotografía por Lucía Ojeda

Bueno ahora que ya te has dado cuenta de que no es precisamente lo mejor ponerse a ser novio de toda la vida desde el primer instante; es bueno que expliquemos dos cosas: de dónde viene y deriva lo de comportarnos como NOVIO GARANTIZADO y por otra que entiendas de verdad lo que si que deberías hacer… es decir, que tampoco se te ocurra ponerte a comportarte como un gilipollas que no invierte ni a tiros… ¡que no es eso!

El origen del novio garantizado debemos verlo en dos rasgos profundamente masculinos. Por una parte, el incuestionable hecho de que el hombre ha sido entrenado durante años y años de evolución en complacer a la mujer; en invertir, en hacer cosas por la mujer para sentirse útil (el deseo de todo hombre): es decir, el hombre corteja desde que el mundo es mundo, regalando, cazando, luchando, haciendo… Hoy en día no cazamos, pero nos da por mandar sms, llamar, invitar y dar un paso adelante. El impulso natural del hombre es ponerse a hacer como un loco.

El segundo rasgo es que no somos muy selectivos que se diga; estamos programados para ser un pelín indiscriminados. Esos dos rasgos nos hacen encajar a la perfección y casi de forma automática en ese rol de novio; salvo que seamos el hijoputa; que por definición huye de esas cosas y cae en el otro extremo (¡no invierto ni de coña!). Ese tampoco logrará tener una buena relación. La mujer, gracias a Dios (o al diablo, o a su madre) también tiene unos cuantos rasgos, genuinamente femeninos y que encajan a la perfección con esos rasgos masculinos. Aunque siempre hay un pero... Para que encajen esto, debe ser al unísono, de forma acompasada y dando tiempo al tempo de cada persona.

La mujer ha sido entrenada en recibir esas “inversiones” del hombre. Es decir; ha sido educada en ser complacida, apoyada, en dejarse llevar, en dejarse agasajar... En lo que llamaríamos que han de tratarla como a una reina. Pero también ha sido educada o programada para ir dando, para ir abriéndose, compartiendo, comunicándose, entregándose… en ir cediendo parcelitas de intimidad a favor del hombre-inversor, que además demuestre ser hombre para ella. En otras palabras, al que sabe ponerse precio. Pues amigo mío, la mujer es selectiva por naturaleza y prefiere las joyas a la bisutería barata.

Cuando un tipo da, da y da… Y vuelve a dar y no pregunta, asume las pruebas ciegamente, no deja que la mujer invierta. En realidad no esta dando espacio a esta apertura y donación, ella no puede empezar a dar, porque en realidad no le hace ninguna falta. No siente nada que ganar, porque ya lo tiene todo en bandeja. Aparte de esto, y ya cayendo en la más pura ciencia psicológica, el sistema de recompensa humana se basa en preferir el “refuerzo intermitente”. Es decir, si un premio toca siempre deja de ser estimulante. Un premio debe tocar unas veces y otras no, eso es precisamente lo que nos motiva. Si damos 100% de las veces, ella dejará de sentir interés por lo que la damos: sobredosis, se llama en mi pueblo.

Otro error común del NOVIO GARANTIZADO, es precisamente buscar este rol para competir y ganar esa competencia. Teme “perder su presa” en manos de otro y se pone a hacer méritos y competir poniéndose a la cola.

En este punto es importante desmontar algún que otro mito sobre las mujeres y sus relaciones con los hombres. Veamos, ummmmmm... para empezar, ellas no son tíos, no piensan como tíos. Por supuesto que en esas fases embrionarias de una relación pueden follarse a otro, pero déjame que te diga que ellas no tiene polla con la que pensar. Ellas no piensan necesariamente en esos términos, y si están empezando algo con alguien y están ILUSIONADAS, es raro que se follen a otro… es raro que ni siquiera lo estén meditando.

Eso no quiere decir que no te estén comparando y testando. Romperé aquí un mito. Lo hacen siempre y lo harán probablemente incluso después de 20 años de matrimonio y 20 churumbeles: carácter selectivo, mostrador… muchas cosas avalan y justifican este comportamiento de “busque y comparé”; pero eso no quiere decir que se lo quieran follar, al menos siempre. recuerda: no son tíos. Aunque ellas estén en el permanente "busque y compare" de su mostrador heredado por condición y por genes, y gracias al cual tú y yo estamos aquí hablando entre amigos tan tranquilamente, competir es absurdo; sobre todo por que lo más lógico es que no sepas contra qué, quién o qué estas compitiendo.

Una de las múltiples diferencias entre ellas y nosotros, es que ellas normalmente plantean las competencias en abstracto. Es decir, deciden que pueden estar con un tío que las aporte esto o aquello que tú no cubres, pero no necesariamente el tipo que les dará esa piececita del puzzle que a ella les falta, tiene nombre y apellidos. Probablemente aún no los tenga. Déjame que te diga una cosa: si se te ha dado el caso, lo más probable es que ella decidiera mucho antes de conocer a este Mr. Dick, dejarte y buscarse a otro, la relación ya estaba muerta, pero ella no quería perder el estatus de pareja. Si te perdiste la primera parte. [continúa en parte III]

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