LO MÁS DIFÍCIL: REDEFINIRSE, Y AHORA... ¿QUÉ?

Imagen cedida por Enrique Perales

Antes de entrar en materia, quiero dedicar esta introducción a mis amigos, que no tienen precio. En un día tan frío como el de hoy aquí en Madrid, que refleja exactamente cuál es mi estado de ánimo últimamente. Tengo que agradecerles a mis amigos sobre todo, que ahora son los que están tirando más de mi durante este desierto frío emocional y afectivo: ellos saben bien quienes son. Precisamente aquellos que en el momento justo te sorprenden con un mensaje, una quedada inesperada, unas cañas, un empujón a P&R, una llamada, un concierto, una cena, copas e incluso alguna que otra actividad innombrable: LO QUE HAGA FALTA, QUE SI HAY QUE HACERLO... ¡SE HACE! Creo que podría quejarme de muchas cosas, muchísimas... Eso sí, con más o menos razón, que yo no soy un santo. De muchas, menos de ellos. Creo que con los amigos siempre he tenido muchísima suerte, así que, querido lector, si no nos conocemos en persona, espero que no te importe que este artículo, al menos en esta introducción vaya por completo dedicado a ellos. Ahora ya me callo y entramos en materia...

BUENO... Y AHORA ¿QUÉ?

Quién tuviera respuestas para todo ¿verdad? Quien tuviera la píldora mágica que al tragarla y que al cerrar los ojos, para después abrirlos, te convirtiera en un auténtico fenómeno de golpe... Bueno, ya sabes de sobra que eso no existe. Es una película llamada Matrix, pura ficción, pero nunca una realidad. Esta realidad, hasta el momento que yo sepa, es la que a cada uno “nos toca” vivir, en la familia, en la pareja, en el trabajo y los amigos. Observa que pongo “nos toca” entre comillas, ya que en realidad se trata de opciones que vamos tomando con el tiempo, y estas mismas opciones van dando sus frutos. Unas veces son los que nos gustaría, otros frutos inesperados y otros frutos que directamente preferiríamos no pasar por ellos, pero en los que directa o indirectamente, han intervenido nuestras opciones, actos, pensamientos y palabras. Suena muy etéreo y filosófico ¿verdad? No te preocupes, ya dentro de poco dejo de dar vueltas...

Estas opciones que tomamos voluntariamente, son fruto de nuestra experiencia previa, nuestros valores y nuestros deseos. Mientras crecemos, hasta que llegamos a la edad adulta, la referencia para tomar opciones, son los valores transmitidos por nuestros padres, maestros y amigos. Una vez llegada la edad adulta, nuestra referencia para tomar esas opciones son nuestros deseos y aspiraciones personales; y conforme vamos madurando, la experiencia es aquella que poco a poco va modelando estas opciones; de tal forma que esta experiencia, es la que poco a poco va ganando peso en nuestra toma de decisiones. Hasta aquí, todo entendido ¿verdad?

Conforme avanza el tiempo y la madurez, la experiencia va ganando cada vez más peso, de forma que en base a esta experiencia, muchos de nuestros valores adquiridos en nuestro periodo de crecimiento, aprendizaje y formación van perdiendo importancia según lo que hayamos vivido. Una manera de decirlo o de darle una explicación como me gusta decir “para niños”, sería la de los cuentos, las putas películas de Disney, la confianza en los demás, la inocencia y todo aquello que implica vivir según unos valores adquiridos, que en una vida madura dejan de tener sentido, o utilidad real y práctica.

La pregunta es ¿Hay alguna manera de saber si las opciones que tomamos en nuestro día a día son aquellas que realmente nos encaminan hacia nuestros verdaderos objetivos? ¿Es posible no equivocarse y tomar siempre las decisiones adecuadas? La respuesta es que esto solamente lo dice el tiempo, no hay forma de saber a dónde te encaminan las opciones que tomas a día de hoy, al menos en un medio-largo plazo. Dicho de otra forma: NUNCA SABES QUE VA A PASAR MAÑANA. Como buena película de ficción que es, en Matrix, Neo afirma que solamente él, es el verdadero dueño de su destino... Es una película ¡qué se le va hacer! ¿Podemos cambiar esto?

En base a nuestra experiencia, podemos modelar nuestras decisiones. Cuando tenías 10 años, tus valores y decisiones no eran las que tomabas con 20. Y con 25 años, probablemente tus opciones y tus prioridades no son las mismas, que ahora que tienes 30 y algo... Ni serán las mismas cuando tengas 40, 60 y quien llegue... A los 100 años. No hay valor más real y más valioso que la propia experiencia para guiar y modelar la toma de decisiones hacia nuestros objetivos. ¿La mejor forma de adquirir experiencia? No solamente cumpliendo años, sino tomando decisiones y viendo si funcionan o no funcionan.

Muchas veces nos preocupamos por tomar las decisiones adecuadas; pero la realidad es que solamente sabremos si son las correctas, una vez las hayamos tomado. Puede que te preguntes ¿Será mi trabajo? ¿Merecerá la pena? ¿Será ella la mujer adecuada? ¿Puedo confiar en él? Nunca lo sabrás, hasta que lo hagas, por más pistas que tengas. Pretender tenerlo todo seguro, ya sea con confianza, con un contrato, con un matrimonio... es jugar a coger aire con las manos.

Suerte, ánimo y... ¡al toro!

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.
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