ÉRASE UNA VEZ UN “MOTHERFUCKER”

Andaba yo ayer tan tranquilo, como es costumbre después del trabajo, pensando cuál de mis batallas te iba a contar. Había estado con El Duque tomándonos unas cervezas en el Molly viendo como palmaba el Madrid contra el Lyon, y no estaba del mejor humor. Acompaña esto con un día estresante en el trabajo que ya se ha convertido en una costumbre. Tenía ya una paja mental de las mías con algo de intringulis y moraleja al final, de esas que tanto te gustan y de repente... ¡Bipbip! ¡bipbip! ¡bipbip!... ¡El móvil suena! Raudo y veloz voy corriendo a ver quién es, por si se me ilumina el día. Y mientras me acerco con ansia a desenfundar el cacharro, hago memoria... No termino de acostumbrarme, pero de camino a mi habitación, recuerdo que esto ya no es lo que era. No creo que se me ilumine el día, no... Pensé: Para qué voy a engañarme. Y en efecto, cojo el teléfono y veo que es... en fin, alguien que no me interesa. Miro a Charlie mi compañero de piso, y le digo enseñándole el móvil para que vea quién llama:

Mitch: Mira quién está llamando.
Charlie: Cógelo anda...
Mitch: Ni de coña.
Charlie: Pero ¿por qué no?
Mitch: ¡Qué bajón! No jodas, no me interesa.
Charlie: ¿Pero que le has dado a esa tía?

Dejésmolo en que es alguien que no me interesa ¿OK? Si me está leyendo... Lo siento mucho, pero es lo que hay. No quiero ser pedante, pero llamadas de estas, tengo algunas (no muchas ojo, tampoco voy por ahí rompiendo corazones, eso no es lo mío ni lo pretendo) últimamente... Casualmente desde que estoy en modo hijoputa, motherfucker, mamarracho o como lo quieras llamar. Sin ganas al fin y al cabo de invertir en nadie, me agobia nada más el pensarlo. Si no me apetece abrirme a alguien ¿por qué lo tengo que hacer? No me apetece y punto... ¿Para qué? ¿para empezar otra vez con el mismo juego? ¡Ni de coña!

La respuesta a la pregunta de Charlie... ¿Qué le he dado a esa tía? ¿Quieres saber la respuesta? Pues mira: NADA, ABSOLUTAMENTE NADA. Es más, no me explico cómo me sigue llamando, cómo sigue interesada en quedar después de dos plantones y como me sigue mandando mensajes, a los que hace semanas que no respondo. Para mi sería algo inaceptable, o no... que también tengo alma ¡joder! Pero está visto que parece que hay que ir al revés para generar atracción, o que precisamente generas atracción con cualquiera menos con la que te interesa realmente. Me parece de coña, pero bueno.

Chicas insistiéndome en que me abra con ellas, en que les cuente mis cosas, preguntándome que por qué soy tan frío, porque resulto tan hermético, tan distante, por qué apenas hablo de mi... ¡Y venga con el sacacorchos, y dale, y dale! NO ME APETECE, NO SALE DE MI. No seas cándido querido amigo, tus cosas compártelas con tus amigos, que para eso están. Precisamente las que me llaman, me siguen y me persiguen, son con las que no suelto prenda, y con las que sí he soltado, y me he abierto, y si me conocen y saben lo que me pasa, o me deja de pasar... Ni rastro.

Creo que solamente tengo dos buenas amigas, nada más, si es que es realmente posible una amistad entre hombres y mujeres, son ellas dos que ya han compartido techo conmigo durante años. Ninguna más. A ellas si les puedo contar lo que quiera, porque solamente hay amistad, pero... ¿Abrirte por que sí? ¿Abrirte a demanda? ¿Abrirte por lo que diga la rubia? Insisto, esas cosas a los amigos, no a las chicas a las que les coges el móvil o los labios saliendo por Tribunal.

Creo que ahora mismo, soy la persona menos indicada para dar lecciones a nadie, te lo aseguro. Tampoco lo pretendí nunca, aunque a veces mi tono suene a profesor de universidad sabiondo... Te pido disculpas por ello. ¿Sabes qué es lo único que siempre me ha funcionado? Ir a por todas a la primera, y después mantener la cabeza fría. Pero ¿sabes qué es lo realmente más difícil? Saber tener la cabeza fría.

¿Ha salido el hijoputa? Se puede decir que sí, aunque te diría simplemente, que solamente ha salido, quien tenía que salir. ¿Es la mejor opción? Pues mira, no creo que uno pueda estar así toda la vida, ni mucho menos que le apetezca, pero de momento es lo que toca. Ni mis circunstancias son iguales a las tuyas, ni las tuyas a las del vecino, así que cuida muy bien en quién te fijas, o qué modelo tomas. Solamente tienes que estar seguro de algo: lo que hagas, digas, pienses o cambies, salga de ti y de nadie más. Así serás tú mismo quien acierte y quien se equivoque. El Duque y yo podemos contarte muchas cosas, podemos compartir contigo lo que sabemos y lo que nos pasa, pero la última palabra con esa mujer, solamente la tienes tú.

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