¿Y SI EMPIEZO A PORTARME COMO UN CABRÓN?

Fotografía por Lucía Ojeda

Es raro que salga con una de estas, pero se me está poniendo una mala hostia de las de guardia civil... Que sensación de descompensación, de fallo, de querer hacer las cosas bien y acabar agotado y sin recompensa. ¡Quiero mi premio ya! ¿Tengo que conformarme solamente con hacer y callar? ¿Aguantar y seguir aguantándome? ME DA A MI QUE NO. Al hijoputa que llevo dentro, le falta la puntita de la nariz para salir: ni soy un ángel, ni quiero parecerlo... Ni ganas de parecerlo. ¿O es que caso pensabas que soy infalible? ¿Que ni siento ni padezco? ¿Que hablar siempre y comportarse con la congruencia de lo que uno cree y uno siente, siempre tiene premio? Pues no, no siempre tiene premio... desde luego que no. Siento que ahora mismo estoy haciendo contra-campaña, pero es lo que hay. Más peso, más peso y apenas algo de alivio. Solamente el premio que yo me quiera dar a mi mismo, no hay ni más ni menos. A esto es exactamente a por lo que voy:

Va a haber muchas veces que te sientas así, pero ¡oye! Si sabes mantener la calma y el aplomo en todo momento, voy a ser el primero en felicitarte y tomar nota de cómo lo haces; porque tarde o temprano, al menos yo, tengo mis límites. Hay veces que el por más que te esfuerces el puto premio no llega, al menos no como lo que imaginas, y no sé tú; pero hoy yo no estoy por conformarme, y me están entrando unas ganas de comportarme como un cabrón... que no te las imaginas. De ir solamente a mi bola, a lo mío sin mirar a los lados; pero no desde un núcleo demasiado sano que se pueda decir; así que no me hagas mucho caso, al menos hoy no.

Una cosa es lo que uno cree que se merece y otra bien diferente, el premio que se lleva. ¿Se cumplen siempre los principios y valores en los que uno cree y practica de forma que siempre le compensen? ¿Acaso comportarme como un auténtico cabrón va a hacer que me salga con la mía? ¿En el trabajo? ¿Con ella? ¿En P&R? ¿Con mis objetivos? Todo son preguntas y reclamos, y el 1,2,3... 4,5,6... Yo me calmaré... Todos lo veréis, no cuela. Bueno, voy a dejar de soltar tonterías que no van a ninguna parte.

El que sabe, sabe... Yo me he dado cuenta de una cosa, de una “perogrullada de las mías”: hay cosas contra las que no se puede luchar. Entre estas cosas está la primera de la lista, la voluntad ajena; en segundo lugar pondría el estatus... o el poder, mejor dicho. También hablaría del atractivo físico ¡Qué superficial! ¿verdad? Pues igual no tanto, te hablo de realidades contra las que un tío de la calle, en un momento tal de descompensación de recompensa como este, se le hacen muy, pero que muy cuesta arriba. Poco puedo hacer más que enRrabietarme, y como le confesaba hoy al Duque: creo que voy a empezar a Jugar, al menos esas ganas las tengo... No se puede ser bueno. Ya sé lo que significa, no soy un angelito, ni tampoco un demonio, pero el hijoputa reactivo, está que se sale del cuerpo.

No se trata de una sola cosa, pero la verdad es que llevar mucho tiempo sin recoger frutos, jode... Y jode mucho. Seguro que sabes de lo que te estoy hablando. En un momento así, sientes cosas como envidia, impotencia... ¡GUERRAAAAAAAAAAAA! ¿Contra quién? ¿Contra qué? Supongo que será contra todo aquello que no depende de mi y sobre lo que no puedo intervenir, ni cambiar, ni influir... Lo fácil es decir: “Bueno, si no me gusta me voy”; pero a veces no te puedes ir con la libertad que quisieras. Lo que no pienso hacer, es recurrir a pajas mentales de autoayuda para deformar mi percepción. No soporto la autoayuda, me parece anestesia. Prefiero reconocer que no llego, allá a donde quiero, antes que vendarme los ojos y predicar mentiras fraguadas en el victimismo. Esta sería la trampa del puto conformista Disney: “fingir que todo está bien para creer que todo está bien”. Decir que sí, cuando es que no. A ver cuando es no, es que NO; es una de las primeras cosas que debería aprender el hombre de hoy para madurar.

Hoy estás teniendo mucha paciencia conmigo, lo reconozco... A veces no sé como me aguantas. Bueno, igual el hijoputa que llevo dentro ya ha salido a pasear por un rato, no sé si habrá tenido un paseo lo suficientemente largo como para tranquilizarse por una buena temporada... Francamente creo que no, apenas le dejo salir a jugar con los demás y cuando sale, le gusta quedarse un tiempo hasta cansarse. Ya se verá... Si buscas perfección, mal sitio has elegido.

Si estás tan cabreado como yo, no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.
Publicar un comentario en la entrada