El CIBER-NOVIO, por MAYBELLENE

Artículo original en Retales Sueltos
Imagen cedida por Maybellene
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Te gusta alguien. Te gusta mucho. Te produce todos los síntomas propios del enamoramiento. Sólo hay un pequeño detalle: no conoces a ese "alguien" o, al menos, no en persona. Te lo preguntas los días que te levantas pensando en esa persona con risa de subnormal, y antes del café número uno te cuestionas "¿cómo me puede gustar tanto alguien que no conozco?" Creo que a todos nos ha pasado. Hemos conocido a gente interesante por Internet, que nos ha despertado ese "algo" que hacía tiempo que nadie en nuestra vida "real" nos despertaba.

Estas historias son similares, ya casi típicas, cíclicas. Normalmente conoces a ese alguien por un foro, un fotolog, un blog, MSN, redes (anti) sociales... Primero, sólo es un nick. Cotilleas perfiles, escritos, opiniones. ¿Tendrá foto? Si esa persona no lo estaba ya, pasa a algún medio con el que puedes charlar todos los días, como MSN. Dichas conversaciones van in crescendo, al igual que los nervios y la ilusión cuando ves a esa persona "iniciar sesión". Se acaba convirtiendo en el principal receptor de tu día a día, de lo que te pasa, de lo que sientes, de lo que odias y de lo que quieres. Parece que nadie te ha entendido como él/ella hasta ahora. Lees cosas en la pantalla que no oyes a tu alrededor. Y sonríes. Al final acabas descubriendo que estar frente al PC te otorga más ilusión que otras muchas cosas que hacías antes.

Esa persona siempre está ahí. Avanzada la relación, en algunos casos, se pasa a los sms de texto por teléfono, y a las llamadas, que serán el inicio (y el fin a veces), de una conversación REAL. Creo que si hay algo común en estas ciber-relaciones es que, como la tecnología, avanzan a la velocidad del rayo. Probablemente, después de un mensaje, vendrán otros muchos. Después de una llamada, ya las ventanas de Chat darán paso a muchas llamadas más. Y más o menos en este punto es cuando aparece la delgada línea roja. Traspasarla o no, depende de cada uno.

Yo he pasado por situaciones así. Aunque me considero una persona sencilla, honesta y directa, no soy simple, ni común. Tengo facilidad para relacionarme con los demás, pero no para crear verdaderos lazos de afectividad con nadie, y tampoco para encontrar, descubrir y enlazarme con gente afín a mí, a mi modo de ser, de ver la vida, el presente, el futuro. Traspasar esa línea roja cuyo origen remoto es el ciberespacio, me ha dado muchas más alegrías y sorpresas que disgustos. He conocido amigos verdaderos, lejanos y cercanos. He ampliado mi círculo de conocidos cuando salgo por Madrid. He conocido amantes de media noche, de un día y de dos. A tías estupendas a las que admiro… Y bueno, a ÉL, a ti.

Es probable que esas personas también estén a mi alrededor. Pero yo no las conozco. No puedo manejar el espacio, el tiempo, las casualidades. Intento aprovechar escenarios como los bares, como el trabajo... pero no ha surgido así, o muy pocas veces. Quizá por Internet nos expresemos de manera más pura, más sin tapujos, más sin miedos. Y si en este escenario, de vez en cuando, algo dentro me dice que esa persona es para "mi vida", no creo que deba desaprovechar la oportunidad. Fran, Silvia, Pablo, Randy, Tere, Rober, Kike, Madi, etc. Tanta gente especial, tantos amigos que han pasado al plano real.

Sé que cuando dices que conociste a determinada persona por Internet, casi todo el mundo te toma por friki. Te advierte, se asusta, se sorprende, se ríe. Te dice que un día te vas a topar con un psicópata o con un violador. Concluyo diciendo que probablemente las ciber-relaciones tengan las mismas complicaciones que las de "carne y hueso". Puedes protegerte físicamente detrás de la pantalla, pero no existe un protector de pantalla para los sentimientos.

Por desgracia hay dos problemas clave: 1) las personas que no se muestran como son (cosa que a los dos días es más que evidente, por suerte), 2) la idealización que nos creamos de la persona a raíz de los ratos que charlamos con ella. Desgraciadamente, nosotros no somos eso. Lo que escribimos, aquí en los blogs o donde sea, es una parte agradable/interesante de nosotros. Puede ser la puerta a algo más, pero no siempre esa puerta se abre. Sé que algunos lo dudan, pero ésta soy yo, aquí y en la vida real. Más o menos. He conocido en persona a dos comentaristas de este blog. Y no creo haberles decepcionado. Tampoco al resto.

Aunque por supuesto echo de menos cuando la gente se conocía cara a cara, y se intercambiaba teléfonos en vez de preguntarse si tienen facebook. Por eso, ahora me gustaría hacerme un buen vaso de café con leche caliente, asomarme a un balcón, lanzarte señales de humor y decir: Hey… ¿me ves? soy yo, la del pijama celeste. Los tiempos cambian.

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

LA PUNTUACIÓN DE PAREJA III: COMPATIBILIDAD DE LA PAREJA por Lady Winter & El Duque

Imagen extraída de elnuevoADAN.com
QUIÉN ME MANDARÍA… DECIR SÍ QUIERO
Disponible en exclusiva en
LA CAJA NEGRA DE P&R

Ese sentimiento de descompensación tiene funestas consecuencias para ambos miembros de la pareja, desgastando tanto al que se siente superior y “desprecia” a su pareja como al que se siente inferior y teme a su pareja. Roseta Forner recomienda realizar una comparativa entre “lo que doy” (nuestra PP) y “lo que pido” (la PP del candidato) antes de emprender la búsqueda de pareja, siendo el ideal el justo equilibrio entre lo que damos y lo que pedimos. A su vez, Steinberg destaca la importancia de que ambos miembros de la pareja estén próximos a las virtudes de lo que él llama el “ideal elusivo”. Es decir, esa persona que de alguna forma todos tenemos en mente como nuestra pareja ideal. Cuanto más se acerque nuestra pareja a ese ideal, más difícil será que rompamos con ella o busquemos otra.

Como vemos, lo más importante en el éxito sostenido de una pareja es mantener el ajuste o equilibrio entre las características y virtudes que aporta cada uno. En suma, tener ambos PP similares. Sin embargo, a la hora de valorar la PP de una potencial pareja, debemos distinguir claramente entre las cualidades centrales y más relevantes para nosotros y las cualidades periféricas. Si bien cuando conocemos a otra persona valoramos numerosas cualidades, finalmente a corto y largo plazo es un conjunto reducido de cualidades las que realmente determinan la elección y satisfacción con la pareja. A corto plazo nos podemos enamorar de una o dos cualidades. Por ejemplo, el hombre suele sentirse fascinado por la belleza de una mujer y la mujer por la fuerte personalidad o el sentido del humor de un hombre.

Ahora bien, de cara a constituirse como pareja estable se consideran un conjunto de cualidades más amplio y cualitativamente diferente (como tener creencias y valores similares). Aquí cada persona utilizará y ponderará en mayor medida aquellas cualidades que son centrales para ella y dará menos peso a las periféricas. No obstante, hombres y mujeres pueden diferir también al realizar esta ponderación: el hombre tiende a centrarse en un conjunto más reducido de cualidades centrales, mientras que la mujer aplicando una visión más global y selectiva, tiende a valorar un conjunto más amplio de cualidades relevantes.

La PP tiene también relevancia una vez elegida la pareja y establecida una relación estable. Como vimos anteriormente, las características que determinan la PP no son realidades estancas en las personas si no que pueden cambiar con el tiempo. La PP es en cierta medida variable, flexible y subjetiva. Varían las características, pero también nuestras percepciones sobre ellas o incluso el peso relativo que damos a cada una. Por ejemplo, a los 15 años el atractivo físico y la apariencia juegan un papel primordial en la elección de pareja, pero a partir de los 25 años el estatus empieza a cobrar gran relieve.

Numerosos problemas aparecen en las relaciones, cuando la PP de uno de los miembros cambia mientras que la del otro permanece estable. Por ejemplo, el hombre aumenta sus recursos con un gran ascenso en el trabajo o una herencia y pasa de tener 7 a un 8. O la mujer pierde puntos por ganar peso o descuidar su aspecto, bajando al 6. Entonces, él empieza a criticarla y ella comienza a sobreactuar para intentar cubrir la distancia que les separa. La descompensación en la PP también puede proceder de los procesos de crecimiento y mejora personales Si en una pareja inicialmente compensada, un miembro decide iniciar un proceso de auto-mejora que implica apuntarse a un gimnasio, estudiar francés y aprender bailes de salón y el otro no emprende ningún cambio similar, se puede producir una situación de desajuste.

Por un lado, la persona que se está desarrollando vería injusta la pasividad y falta de inquietud de su pareja. Por otro, una vez concluido dicho proceso, las respectivas puntuaciones de pareja quedarían claramente desequilibradas. Así, para que a largo plazo la pareja sea feliz, ambos miembros deberían crecer de forma acompasada, es decir, alentarse mutuamente a crecer, madurar y progresar, al tiempo que esforzarse por desarrollar cada uno su propia individualidad.

Por último, conviene resaltar la influencia de la autoestima en las valoraciones que hacemos de nuestra PP y la de la pareja. Al hablar en términos de “puntuaciones”, parece que hablamos de una realidad casi matemática, fácil de objetivar y medir. Sin embargo, se trata de un juicio relativo y subjetivo donde la autoestima y el ego juegan un papel crucial. Por un lado, hay personas cuya baja autoestima influye decisivamente en su baja puntuación: se sienten siempre “inferiores” y hasta pueden hacer creer a su pareja en dicha realidad. Por otro lado, las personas con exceso de ego serán demasiado exigentes con su pareja, viviendo un eterno descontento que puede desembocar en conflicto.

Por ejemplo, si uno piensa que su PP es 8 y realmente es 6, se verá abocado a una elección inadecuada de parejas potenciales con la consiguiente frustración y los problemas que esto acarrea o intentará compensar la distancia mediante la manipulación y el menosprecio de su pareja. También, es frecuente que esta clase de personas asuma un falso carácter hiper-exigente y que acabe desemparejado. Sin embargo, si uno se considera un 6 y realmente es un 8, no sólo se conformará con una pareja desigual e inferior sino que una vez establecida la pareja tenderá a rebajar poco a poco la ya de por sí mala imagen que tiene de sí mismo.

Conocerse y amarse a uno mismo son dos de las cosas más difíciles que existen, pero ambas son esenciales para todos los aspectos de la vida. Y también, cómo no, a efectos de la PP. [primera parte] [segunda parte]

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

LA PUNTUACIÓN DE PAREJA II: ATRIBUTOS, VALORES Y CREENCIAS por Lady Winter & El Duque

Imagen extraída de nuestro nuevo manual de pareja:
QUIÉN ME MANDARÍA… DECIR SÍ QUIERO
Disponible en exclusiva en
LA CAJA NEGRA DE P&R

Aparte de las características biológicamente programadas y de las creencias similares, los estudios revelan un buen número de atributos que condicionan nuestro valor de mercado o PP. En el caso de los hombres, los atributos mejor valorados por las mujeres son:

- Tener recursos, poder y estatus.
- Belleza y atractivo físico (IMC adecuado, cuidar la forma de vestir, tener músculos desarrollados, etc.).
- Sinceridad y honestidad.
- Inteligencia emocional (empatía, expresión de sentimientos, etc.).
- Ser ambicioso y tener aspiraciones de mejora.
- Mostrarse atento y detallista.
- Tener sentido del humor.
- Tener seguridad en sí mismo.
- Ser buen amante (generoso y atento en el sexo).
- Tener sentido común.
- Ser optimista.

En el caso de las mujeres, los atributos que más alto califican los hombres son:

- Belleza, atractivo físico y salud (cintura más estrecha que caderas, parecer más joven, etc.).
- Tener sentido del humor.
- Saber escuchar y ser comprensiva.
- Habilidad para resolver problemas.
- Ser optimista y positiva.
- Tener sentido común.
- Hacerle sentir importante.
- Dar muestras de fidelidad (no hablar de otros hombres ni de relaciones pasadas).
- Ser sexualmente activa y creativa.

La PP no es fija e inamovible: independientemente de nuestra PP en un momento dado, podemos cambiarla aumentando o disminuyendo las características que la determinan. Por tanto, si estás insatisfecho con tu actual PP, ¡ponte objetivos y manos a la obra! Muchas de las características mencionadas pueden cambiar, ya que tienen que ver más con actitudes, formas de pensar y hábitos que con rasgos de nacimiento. Por ejemplo, los hombres que quieran aumentar su PP pueden conseguir un trabajo mejor pagado o socialmente valorado, mejorar su formación, modernizar su vestuario, recordar las fechas significativas, conocer mejor la sexualidad femenina y expresar sus sentimientos más a menudo. Asimismo, las mujeres aumentarán su PP practicando ejercicio regularmente, cultivando el sentido del humor, reduciendo sus preocupaciones sobre el futuro, reconociendo los logros de su pareja y explorando nuevas prácticas sexuales.

Pero antes de pasar a la acción, valora detenidamente cuál es tu PP actual y cuál es la PP que quieres alcanzar en el futuro. Empieza calificándote a ti mismo en cada una de las características que resultan deseables y atrayentes para una pareja potencial. Después, escribe tu perfil de puntos fuertes y débiles y una lista de acciones para mejorarlos o afianzarlos. De este modo, conseguirás mejorar tu PP global. Si encuentras dificultades para autoevaluarte (cosa muy habitual), pide a tus amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc., que te ayuden a puntuarte en las diferentes características. Intenta recabar esta información entre personas de ambos sexos y de diferentes entornos. ¡Te aportarán una imagen más fiel de cómo eres o te proyectas a los demás!

De cara a valorar la PP de una potencial pareja (más allá de las características externas evidentes, como el atractivo físico, que sólo te incumben a ti), utiliza estas sencillas preguntas:

1) ¿Qué valores y creencias fundamentales tiene esa persona? Recuerda que deberían ser similares o compatibles con las tuyas.
2) ¿Cómo trata a los demás? ¿Es amable, atenta, cordial y afectuosa? Como trate a un amigo, familiar, compañero de trabajo, niño, etc. tenderá probablemente a tratarte a ti. Observa cómo se comporta con diferentes personas en diferentes situaciones y momentos.
3) ¿Qué dicen sus actos? La gente puede llegar a decir casi cualquier cosa con palabras, pero lo que revela su verdadera personalidad son sus actos. Si tu pareja te asegura que eres la persona de su vida pero apenas pasa tiempo contigo, sus actos te están diciendo cuánto le importas realmente.
4) ¿Qué piensan los demás? La descarga hormonal inicial nos pueden cegar impidiéndonos juzgar correctamente a la potencial pareja. Escucha la opinión que sus amigos, familiares y allegados tienen de ella, ya que su visión suele ser más realista y objetiva. Al fin y al cabo, ¡ellos han pasado más tiempo y compartido más experiencias con esa persona que tú!

¿Qué implicaciones tiene la PP para la búsqueda y el mantenimiento de una pareja estable?

La mayoría de los estudios sobre emparejamiento revelan que tenemos más posibilidades de establecer una buena relación a largo plazo con una persona que tenga una PP igual o similar a la nuestra. Por ejemplo, si tu PP es de 7, deberías buscar una persona con una PP de 7 o muy próxima para tener una pareja perdurable y satisfactoria. Si a esto le añades la química y un conjunto de valores y creencias compartidas, estarás probablemente ante tu “pareja adecuada”. Piensa durante unos minutos en las parejas estables que conoces y que funcionan. Verás que tienen PP parecidas. Casi todos buscamos un cierto equilibrio de fuerzas, pues estar con alguien mucho más inteligente o atractivo a la larga nos haría sentir descompensados o inadecuados, a la vez que tendríamos mucho miedo a perder a esa persona. En otras palabras, podemos fantasear con David Beckham o Penélope Cruz, pero realmente seremos más felices con una pareja similar a nosotros mismos. [continúa en parte III] Si te perdiste la primera parte.

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

NO SEAS LITERAL CON ELLA… ¡TE VAS A VOLVER LOCO!

Imagen cedida por Enrique Perales

Érase una vez un joven Adán, tan simple y básico como tantos... o como todos y sí, yo el primero: ¡viva lo simple y lo básico! y a quien no le guste que no mire. De sobra es sabido, que ella con la boquita te va a pedir que te comportes como una mujer con pene, aunque lo que a ella le satisface en la mitad de las ocasiones es un pene con patas; mientras que en la otra mitad, le satisface pues lo dicho… lo que reclama “una amiga con pene”. ¿Tú sabes duplicarte? Yo desde luego que no, ni lo pretendo; por eso mismo déjala que pase todo el tiempo que le de la gana con sus amigas, que ya te ocuparás tú de poner “el pene con patas” cuando se harte de cotilleos y descargas emocionales. Date cuenta que si te empiezas a comportar como una “amiga con pene”, acabará buscando "un pene con patas" ¡¡¡EN OTRA PARTE!!! Entérate bien de esto, pequeño gañán… a ella le pasa lo mismo que te pasa a ti cuando conforme pasa el tiempo, esto ya no es lo que era, entonces… sale el HIJOPUTA que está deseando sacar los pies del tiesto y la liamos.

Hoy tampoco te voy a hablar ni del HIJOPUTA, ni de la doncella desconsolada: te voy a hablar de cuando estás hablando con ella, y te empeñas en escucharla con tus oídos. O sea, como si estuvieses hablando con un amigo tuyo. Hay muchos incautos entre los cuales me encuentro, que hemos padecido el prejuicio de pensar que las mujeres mienten más que hablan, o que no tienen palabra, o que lloriquean porque sí, o que no se las puede tomar en serio… A ver:

1º punto: los prejuicios son tóxicos vengan de dónde vengan, te limitan y te dan ideas preconcebidas sobre las personas, impidiéndote conocerlas de verdad.

2º punto: una de nuestras citas más célebres es, para una mujer la realidad es lo que siente, no es lo que ve.

3º punto: la mentira no tiene género masculino o femenino, es común al ser humano.

4º punto: otra de nuestras citas célebres o máximas de las relaciones es, no mires lo que dice, quédate con lo que hace.

Ahora estás pensando: Entonces ¿A qué puedo atenerme con una mujer? ¿Cómo sé que lo que me dice es verdad? ¿Cómo puedo tomarla en serio si ahora me dice blanco y mañana me dice negro? A ver… que estás muy acostumbrado a que te lo demos todo masticadito, piensa un poco anda y pregúntate por qué nos acusan ellas de ser tan simples y básicos. ¿No crees que pueda tener algo que ver el hecho de que al comunicarnos con ellas, seamos tan literales con sus palabras como cuando hablas con un colega? Pues por ahí va la cosa.

Una mujer cuando siente, se expresa en un determinado momento, llamémosle estado cero. Dentro de un rato, le pasa algo, o se aburre, o discute contigo; entonces siente algo diferente y se vuelve a expresar; pero en este caso te dice justo lo contrario a lo que te ha dicho hace diez minutos. Al rato la llama una amiga suya, se pone a hablar con ella, le preguntas después qué tal y ella está tan ancha… como si no hubiese pasado nada. ¿Con cuál te quedas de las tres? Piensa anda, piensa y mira únicamente cuál es el patrón común entre estos estados emocionales… ¿si? ¿no? ¿te arrancas?

Pues es algo de Perogrullo, pero por eliminación: si según su estado emocional te dice cada vez algo diferente, obviamente no puedes tomar sus palabras como referencia. Tampoco puedes tomar como referencia ni su buen humor, ni su mal humor, ni sus reacciones, puesto que cada vez son diferentes. En los estados de los que hemos hablado, el único patrón común que hay es tu presencia; luego piensa: estés tú o no estés tú (liderando o guiando para bien o para mal) recibiendo, participando o soportando sus estados emocionales, éstos van a estar siempre de arriba a abajo, con más o menos variabilidad, pero nunca constantes.

Observa que hasta que no se desahoga con su amiga, ya que tú por defecto masculino la rebates o le tratas de proponer una solución, su amiga simplemente la escucha y la acompaña. Después de haberse desahogado, está de nuevo como si no hubiera pasado nada. ¿Con lo cual? Pues ya ves que no depende de lo que digas o de lo que hagas… Así que si empiezas a ir detrás de sus palabras, te vas a volver loco porque no vas a saber a qué atenerte; mira en todo caso qué hace y qué no hace. Y cuando veas que ella hace algo que la estabiliza emocionalmente y que por lo tanto, te beneficia... ¡¡¡NO BUSQUES TRES PUTOS PIES AL GATO PORQUE NO LOS HAY!!!.

Muchas veces queremos entender, lo que solamente hay que aceptar. A mí como hombre con carácter práctico ¿qué me interesa? Saber algo que funcione de verdad… porque eso nos gusta a todos ¿cierto? Tienes a tantas mujeres dentro de una sola, como estados emocionales disfrute, pase o sufra a diario. Quédate con lo que hace y punto… Ya puede decir misa, tú la escuchas o mejor, que se desahogue con sus amigas, porque tú no eres una amiga suya y llegará el momento en el que te quieras echar las manos a la cabeza; pero si eres tú quien la escucha y la acompaña, has de ser consciente de que lo que te está diciendo, es válido solamente mientras esté pasando por ese estado emocional. Dentro de diez minutos cuando se haya desahogado, sentirá otra cosa.

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

LA PUNTUACIÓN DE PAREJA I: ¡TU VALOR EN EL MERCADO DEL EMPAREJAMIENTO! por Lady Winter & El Duque

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelos: Lucía Ojeda y Enrique Perales
Imagen extraída de
elnuevoADAN.com

Todos nos preguntamos por qué son tan altas las tasas de divorcio, separaciones y rupturas de pareja; por qué la vida en pareja está llena de conflictos y problemas. También nos preguntamos por qué es tan difícil encontrar la pareja adecuada y nos sorprendemos de que hombres y mujeres aparentemente “perfectos” (inteligentes, educados, simpáticos, atractivos, con carreras exitosas, etc.) no tengan pareja. Las respuestas a estas preguntas, al menos en parte, podemos encontrarlas en la puntuación de pareja.

¿Qué es la Puntuación de Pareja (PP)? Es una manera de resumir y medir lo deseable que resulta cada persona en el “mercado del emparejamiento” en un momento concreto de su vida. Cada uno tiene una PP que oscila entre 0 y 10. De forma más o menos consciente, tendemos a puntuar a los demás en una serie de características más o menos fijas. Y lo hacemos con la mayoría de las personas que vemos o conocemos.

La PP está determinada por las características que hombres y mujeres desean en una pareja a largo plazo. Por ejemplo, cuando vemos a una pareja paseando de la mano por un parque, casi automáticamente los puntuamos y decidimos si parece o no una pareja compensada. Es decir, si “hacen buena pareja”. Para hacer este juicio, solemos evaluar características como la apariencia, el atractivo físico, la vestimenta, la edad, el estatus, etc. Así, mucha gente otorgaría a Brad Pitt y Angelina Jolie un 10, ya que ambos parecen tenerlo todo y estar muy compensados: belleza, salud, dinero, fama, poder, etc. Cada uno por separado tendría una PP similar. En cambio, nos cuesta entender cómo otras parejas pueden estar juntas. Pensamos: “Esa mujer se merece algo mejor”; “Ese hombre debe estar muy desesperado”. Algunos opinan, por ejemplo, que Sarkozy y Carla Bruni son una pareja poco compensada. Evidentemente, necesitamos más información sobre las características de cada uno para calibrar mejor su PP. Si ambos miembros de la pareja son inteligentes, divertidos y amables, aumentaríamos su PP y entenderíamos mejor por qué están juntos.

Vamos a profundizar más en las características que determinan la PP de cada uno. Evidentemente, hay una serie de características biológicamente programadas para atraer a una potencial pareja del sexo opuesto: los hombres atraen a las mujeres con aquellos atributos que señalan recursos, poder y estatus, mientras que las mujeres atraen a los hombres con aquellos atributos que señalan fertilidad, es decir, juventud y salud. Pero estas características son insuficientes para mantener una pareja “feliz” a largo plazo. Los estudios en este campo han llegado a la misma conclusión: los miembros de las parejas que perduran en una relación realmente satisfactoria comparten una escala de valores y creencias fundamentales similares o al menos claramente compatibles.

¿Cuáles son esos valores y creencias fundamentales?

- Creencias espirituales y religiosas.
- Creencias éticas y morales.
- Actitudes políticas y culturales.
- Actividades sociales, familiares y de ocio: variedad, frecuencia e implicación.
- Sexo e intimidad: quién necesita qué, cuánto y cuándo.
- Economía: cómo, cuándo y en qué se gasta el dinero.
- Disposición para criar y educar a los hijos.
- Reparto de los roles domésticos.
- Normas de convivencia.

La mayoría de las parejas discrepan en las mismas cuestiones: sexo, dinero, reparto de tareas, educación de los hijos, etc. El éxito de una relación a largo plazo se basa en una mezcla de química, valores y creencias similares y en cómo se superan las diferencias. La química se produce con gran fuerza en los primeros estadios de una relación y en muchas parejas comienza a remitir después del primer año. En adelante, lo que mantiene estrechamente unida a la pareja es ese conjunto de valores y creencias fundamentales. Por eso es tan importante llegar a conocerlos bien. Naturalmente, esto requiere tiempo. Al inicio de una relación tendemos a mostrar nuestra mejor cara, por lo que habrá que esperar un tiempo y ver a la persona en muchas situaciones diferentes para llegar a conocer su verdadera cara. [continúa en parte II]

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

EL CAPULLO, EL MALOTE, TERMINATOR, EL ESCLAVO DEL PENE, EL ALFA DE PACOTILLA, EL “HIJOPUTA”, EL “TUMISMO”, EL PAYASO Y LA DONCELLA DESCONSOLADA

Menuda colección que te tengo hoy preparada macho… Te voy a presentar a una pandilla de impresentables a los que conviene tener bien alejados. Tranquilo, a pesar de lo que pueda parecer, no se me ha ido la olla; pero este tema había que sacarlo tarde o temprano… Inspirándome en algunas de mis peores noches de marcha sábado-nocturnas, he hecho esta recopilación de personalidades masculinas. A alguno de ellos, se le puede parodiar, a otros lo justo y a alguno ¡ni de coña! De paso te echas unas risas, que nunca viene mal. A cada una de estas personalidades, ni siquiera les llamaría amigos, ya que son expertos en joderte el juego cuando estás en el mejor momento, y lo peor de todo… es que en mayor o menor medida uno o varios de ellos, nos han salido alguna vez reflejados en nuestro comportamiento. Bueno, ¡ojalá me equivoque! Quizás creíamos que había que sacarlos para llevarnos a alguna mujer a la cama. Lo más probable, es que esa misma noche en la que hubiésemos sacado alguno de estos “false friends” o falsos amigos, habríamos acabado viendo porno por Internet, y con la polla como un joystick. Empezamos por…

EL CAPULLO


¡Vaya pintas que me llevas macho! Y qué malote con tu cigarro y cara de chungo ¿eh? Solamente te falta la copa para equilibrar el conjunto, y echarle el humo en la cara a la primera chica que se te cruce a la par que le guiñas el ojo, creyendo firmemente que esta noche vas a pillar. Igual pillas, si… un catarro porque llueve fuera, pero poco más. Te acercas a una chica y con cara de indiferencia le preguntas sin venir a cuento: “Chicas, chicas… ¡necesito una opinión femenina!”. Lo dicho, resulta que has dado a parar precisamente, con la única chica de todo el garito, que ha leído El Método de Neil Strauss… ¡estás muerto chaval! Te han pillado y como compruebas que por ahí no te sale la cosa, intentas tapar la cagada llamando a tu colega, que liga más (en teoría) para que te salve y te cubra las espaldas… Entra tu colega que lleva puesta la camisa nueva del Desigual y no duráis ni diez segundos más. Ellas se dan la vuelta, y os empezáis a mirar tu colega y tú, preguntándoos ¿qué es aquello que ha podido fallar? Pues ya te lo digo yo capullo… Que entras haciendo el capullo, haciendo una “entrada de libro” descalibrada, incongruente e inconexa… Y ni siquiera les has dado un simple hola por educación acompañado de una sonrisa.

EL MALOTE

Así te quiero ver… con la barbilla levantada, que se te va bien esa cara de motero ángel del infierno que te gusta poner en las fotos del facebook, para que todos vean que eres muy malo. Eres muy macho tío, tanto, tanto, tanto… que haces ejercicios para modular la voz y que se te oiga igual que a Miguel Ángel Silvestre en “Sin tetas no hay Paraíso”. Vas poniendo los codos en todas partes para ocupar más espacio, dices palabrotas cuando hay chicas delante y pides cerveza en tercio cuando juegas al billar. Crees así firmemente que por la noche, alguna chica se te acercará pidiéndote “Hazme tuya… eres tan macho”, porque claro, lo que es moverse, te mueves menos que un diente de arriba. No vaya a ser que ellas piensen que las necesitas ¡ojo! Eso nunca, te dijeron un día que mostrar interés es de necesitados, y te lo creíste a pies juntillas. Te sientes muy macho sí, pero follas menos que el chófer del Papa.

TERMINATOR

Mi “preferido” empezando por la cola sin duda. Este tío no es que sea duro, es que cuando regresó del futuro a los años 80 para cargarse a Sara Connor, después no le dejaban volver. Desde entonces “se cargaría a todas las tías” si le dejaran… Tiene una mezcla entre misógino, machista (este sí es de verdad machista y no el que pronuncia Bibiana Aído), despreciativo y borde, fruto del rechazo de las mujeres, o al menos eso dice él. Es el típico individuo que cree realmente que “todas son unas putas”, porque follan con cualquiera menos con él… Por algo será ¿No? Es muy chungo, pero tirando para el lado malo. No se plantea sus prejuicios con las mujeres, porque cree firmemente que a él no le pasa nada. Para él, la mujer solamente son 50 € y media hora de sexo, porque no es capaz de acostarse con una mujer de otra forma. Es probable que estando en una edad madura, siga viviendo con su madre (y no por necesidad) a lo Norman Bates.

EL ESCLAVO DEL PENE

Qué decir que no hayamos dicho ya de nuestro entrañable colega el esclavo, protagonista de LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos. Un hombre capaz de hacer, decirse y desdecirse en un minuto, con tal de mojar el churro. Le da igual, todo vale, todo es lícito y apropiado porque quiere follar. Un hombre de principios y valores mutables y variables en función de la mujer que tenga delante… y las copas que lleve encima. Un hombre que siempre dice sí, a cualquier día y a cualquier hora, y que no le hace ascos a ninguna. Le gustan las mujeres, en función de lo receptivas sexualmente que estén. Es experto en incongruencia, camaleónico y capaz de cambiar sus opciones en un segundo: de repente va de malo, como de sensible… ¡Todo sea por mojar el churro!

EL ALFA DE PACOTILLA

Te viene grande el traje tío… ¿Quieres hacer el favor de dejar de imitar a James Bond? ¿Es que no te das cuenta que te pega lo mismo que a un cristo dos pistolas? Claro, a ti te dicen que eso funciona… Y vas y te lo crees, sin plantearte por un solo momento, que quizás quien te lo dice, está años luz en cuestión de sexo que tú. Pon esa mirada… vamos, quiero verla, esa mirada que traduce: “Mira, mira… ¿a que me parezco? Me apoyo igual que él, hablo igual que él y pongo la ceja de lado para hacerme el interesante-misterioso”. Pones la voz grave, sacas pecho, metes tripa y siempre tieso… “mu tieso”. Te has empollado todos los libros de lenguaje corporal habidos y por haber, y ensayas delante del espejo. Sigue así, por ese camino… Así habrá menos competencia para los demás.

EL “HIJOPUTA”


Cuidado con este, porque parece bueno, pero actúa cuándo no le ve nadie. Experto en cuernos, en especial en ponérselos a la chica que le aguanta cuando ésta no está mirando. Experto en dialéctica, argumentos y excusas, nuestro amigo está deseando sacar los pies del tiesto en cuanto tiene oportunidad. Le encanta competir con su pareja, ¿cómo lo hace? Te preguntarás… Pues mira, si su novia sale con las amigas hasta las 02:00H, él tiene que volver borracho como una cuba no antes de las 03:00H; si su novia le habla de un chico nuevo en la oficina, el le pone (o le intenta poner) los cuernos para “cubrirse las espaldas”, etc. En definitiva, podríamos ponerle otro mote aparte de reactivo: le llamaría el “Y yo más que tú…” o el “A culo veo, culo quiero”. Este amiguete nunca está contento, siempre se ve escaso de algo y su patrón de medida, es todo aquello que hace su chica.

EL “TUMISMO”

Fan ensimismado de las películas de Disney, en las que el chico con gafas se liga a la guapa del instituto “siendo él mismo”. Confía que algún día a él le pasará lo mismo que al pringao de la película y por eso sigue fiel en ese rol de “amigo de las chicas” y el querer ligar dando pena y siendo extremadamente servicial... Es adicto a acompañar a sus amigas a todas partes… Sí, sí, a esas mismas a las que se quiera follar y no sabe cómo. Le conocemos vulgarmente como PAGAFANTAS y desde hace tiempo que le tenemos cariño ¿verdad? Yo al menos sí que se lo tengo, porque yo he tenido mi época tal cual. El colega se ha acostumbrado a dar pena y a grabarles CDs a las chicas que les gusta. ¿Soy malo hablando así de él? Para nada, a mí ya no me da pena ninguna. Nuestro colega vive de la pena y se ha viciado a la misma, de forma que cree que algún día encontrará a una princesa (la guapa del instituto o la reina del baile), que le dará la validación suficiente para sentirse hombre. Espera sentado chiquitín… ¡No te queda nada!

EL PAYASO

Es un buen tipo, tanto, tanto… que se olvida de sí mismo. Le gusta que la gente se lo pase bien y por eso mismo no para de hacer gracias y chistes. El caso es que es lo único que hace, constantemente hasta cansar. Toda se lo pasan “teta” con él, pero es más asexual que una piedra pómez. Cree que tarde o temprano alguna caerá a base de chistes y juegos de cartas. A pesar de que siempre está rodeado de gente y es buen tío le falta algo: el aguijón. Ellas están tan cómodas con él y se lo pasan tan bien… que siempre le invitan a todas las fiestas, para que haga lo que mejor sabe hacer: el payaso. Entretener por la cara a todos, y en especial a ellas. No se arrastra como nuestro colega el pagafantas y además le cae bien a todo el mundo: todo son ventajas, menos para él.

LA DONCELLA DESCONSOLADA

Joder… este me coge muy de cerca. Cuando tengo mis días… no hay quien me aguante, y es que cuando sale la doncella desconsolada, delante de tu chica… Se da una reacción en cadena. La doncella es especialista en lloros, reclamos, flojera y falta de liderazgo emocional. Cuando sale, tu chica piensa: “Oye, oye… que ese papel me corresponde a mí, no seas listo… Aquí la que llora y gimotea soy yo, y eres tú el que me tiene que aguantar a mi y no al revés”. Si piensas que tu chica va a apiadarse de ti cuando sale tu doncella interior… Lo llevas claro. Te darás cuenta que eso de que a ellas les gustan los hombres sensibles, tiene sus matices: una cosa es sensible, y otra bien distinta “llorona”. ¿Cuál es la reacción en cadena? Si esperas alivio por su parte, te darás cuenta que se establecerá una competencia entre ambos, para ver quién de los dos se siente más desgraciado y más incomprendido. ¿El resultado de la batalla de llantos y reproches? Te aseguro que ella gana.

Anda que vaya familia… ¿te suena alguno? A mi sí, en primer lugar por haber caído en alguna ocasión en comportarme como estos esperpentos masculinos. Ya sabes, me conoces y me gusta ir a los extremos porque es siempre donde mejor se entienden los conceptos en estado puro. No les demos de comer a estos mini-yo’s interiores, que en cuanto pueden, te joden… y te joden bien. ¡Aún estás a tiempo!

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

¿QUÉ HAY DENTRO DE EVA?

Imagen cedida por Karolina Valen

Ante esta pregunta me confieso manifiestamente ignorante. Si supiera tanto, o si fuese verdaderamente como algunos me llaman con cariño (espero) “la Biblia Arcángel”… ¿Crees en serio que esta parte de mi vida me robaría tanto tiempo? Si por un mero casual, me tenías colocado en una especie de pedestal, me gustaría que me bajaras ahora mismo, porque soy exactamente igual que tú: un hombre que trata de abrirse camino y que intenta ser feliz; en este aspecto todos somos iguales, ya que nuestra base es la misma. Me encantaría saberlo todo, me encantaría hacerlo siempre todo bien, me gustaría poder amarla de tal forma que a ambos nos llenara esa forma de amar y que mis planes, fueses exactos a los suyos, que los dos deseásemos exactamente lo mismo y que cada acto y pensamiento nuestro, fuese encaminado a la misma dirección. ¿Sabes algo? Esto es imposible, y… ¿Sabes algo más? Lo mejor de todo, es que ni si quiera depende de mi.

Por estas razones, abandoné hace tiempo la palabra “control” de mi vocabulario y de mi vida, porque simplemente es un imposible, y lo peor del control, es que no te deja ni disfrutar, ni ser feliz con lo que estás haciendo. No se puede amar aquello que se controla, ya que el amor implica libertad de opción. Dos personas se aman realmente cuando es voluntario por ambas partes. Todo lo que signifique una falta de libertad individual dentro de una relación de pareja, es algo que ya no es amor verdadero… Suena como a cuento ¿verdad?

A veces deseo que solamente se resumiera a sexo, a instinto, a genes, a atracción… pero es imposible mientras se está viviendo, el colocar a una mujer a la que amas en unos cajones tan simples… Realmente imposible. Me gustaría saber qué hay dentro de su cabeza, lo que siente cada vez que me ve, o qué respuesta le provoco en lo más profundo de su corazón, alma y sentimientos. En teoría, y digo en teoría, nada de esto debería importarme, puesto que es imposible saber qué es lo que pasa por su cabeza en cada momento; pero la realidad es que sí me importa. Me importa ella y cada cosa que le pueda pasar, cada sentimiento y cada instante por el que ella pase… Me importa y mucho.

Creo que ya a día de hoy, he terminado de aceptar que hay cosas de Eva que jamás entenderé, y por eso mismo, y por lo limitado de mi naturaleza, he empezado a aceptar las cosas tal y como son, sin pretender cambiarlas. Asumir un SI es fácil, nos gusta a todos, pero… ¿Soy lo bastante maduro para asumir un NO? A nivel intelectual no me cuesta, pero cuando me toca vivirlo, aunque no diga nada y lo acepte, por dentro hay una voz que me dice que eso no es justo, que me dice que me merezco un sí, que si yo soy capaz de amar y de darlo todo, Eva tendría que hacerlo también… como corresponde.

¿Sabes qué dice el Evangelio? Solamente se ama de verdad cuando el amor es desinteresado y no se espera nada a cambio. No creo realmente que alguna vez sea capaz de poder llegar a ese extremo, soy de carne y hueso y necesito comer; pero sí que soy capaz de darlo todo por amor. Quizás muchos o pocos de nosotros… No lo sé, nos pasamos la vida esperando el momento perfecto para “actuar y darlo todo”. Ese momento ideal, solamente es un sueño, una idea… la vida está llena de momentos en los que se nos pide dar lo máximo; pero quizás somos nosotros mismos quienes no saben apreciar esos momentos, por estar esperando quizás, algo que nos imaginamos más grande, o más especial, o exclusivo.

Creo que jamás sabré lo que hay dentro de Eva, solamente sé hasta cierto punto, lo que hay dentro de mi, y lo que soy capaz de dar. Sinceramente, no quisiera llegar al final de mi vida como hombre habiéndome guardado algo, llegar al final con mis bolsillos llenos, porque no haya sido capaz de apreciar esos momentos en los que sí hubiese podido darlo todo, y quizás no lo hice por miedo a perderlo, o por miedo a que no fuese el momento adecuado, o por esperar a una oportunidad mejor, más grande, o más especial. Me gustaría irme sin nada, sabiendo que nada me guardé y que cuando tuve que invertir, fue exactamente el momento para hacerlo, y que al menos en ese momento, aunque solamente fuese uno en toda mi existencia, quise y amé de verdad, sin reservas y sin miedos.

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.

¿QUÉ LE CUENTO A MI NOVIA Y QUÉ LE CUENTO A MI AMIGO?

Imagen cedida por Enrique Perales

¿Quién me mandaría abrir la boca? Está claro que a pesar de lo que aprende uno en el día a día, siempre te acabas llevando una hostia y por dónde menos te lo esperas. Basta con que te confíes un poco, te relajes… y dejes salir por un momento a la doncella desconsolada (no, esta vez no sale el HIJOPUTA, hoy le toca a la doncella) que le gusta echar lagrimones, y al ser doncella, trata de delegar responsabilidad fuera. Y es que hay cosas para las que no escarmiento… una cosa es un buen amigo, y otra muy diferente la mujer a la que quieres. ¿Qué debería confiarle a él y qué debería confiarle a ella? Aunque a alguno o alguna se le revuelvan las tripas, no se les debe confiar lo mismo, está claro. No es que te lo diga porque me sienta especialmente iluminado, es que ya me ha pasado una, dos, tres… más veces de las que me gustaría; me refiero a cuando tienes la necesidad de abrirte, cuando tienes un momento de debilidad delante de ella y sales totalmente escaldado.

Me hace mucha gracia la típica escena de película o teleserie, en la que ella se queja porque su hombre no se abre con ella, y que en la realidad también se repite cuando los tíos estamos rumiando algo por dentro y que simplemente no nos apetece compartir. Entonces ella saca el puto sacacorchos y hasta que no se sale con la suya y se lleva la contestación que va buscando, no para. Bien podría ser algo así con algún toque más o menos dramático o cinematográfico-teatral:

Ella: ¡Es que no me cuentas nada!… No sé qué te pasa, dime qué pasa.
Él: No me pasa nada.
Ella: Algo te pasa… No sueltas prenda.
Él: No me apetece hablar.
Ella: Cuéntamelo, no me cuentas nada (se va poniendo cada vez más insistente e histérica).
Él: Que no pasa nada joder, no quiero hablar y punto. Es algo que solamente me afecta a mí.
Ella: Pues dime qué es, porque si te afecta a ti, me afecta a mí también…
Él: ¡Y dale!… Bueno venga: hoy nos han dicho en el trabajo que a primeros del año que viene, va a haber una re-estructuración en la empresa, y ya sabes lo que eso significa. No sé si me va afectar ni si quiera, pero estoy preocupado.
Ella: ¿Y qué vas a hacer?
Él: Bueno, era eso lo que me pasaba… ¿ya?
Ella: ¿Y para cuando va a pasar eso? (notablemente nerviosa).
Él: Ya te lo he dicho, a primeros del año que viene, en dos o tres meses.
Ella: Pues ya puedes ir pensando algo, no nos podemos permitir el lujo de quedarnos sin un sueldo.
Él: Eso ya lo sé yo.
Ella: ¿Y qué tienes pensado hacer? (con un tono exigente).
Él: ¿Cómo que qué tengo pensado hacer? Todavía no me han despedido.
Ella: Pero ¿Piensas quedarte ahí sentado sin hacer nada? Así no puedes estar, tienes que hacer algo…
Él: Eso déjalo de mi cuenta, es asunto mío.
Ella: ¿Ah sí? ¿Solamente es asunto tuyo? Entonces ¡qué pasa! ¿Para qué estamos juntos?
Él: Pues desde luego si llego a saber que te pones así, no te cuento nada ¿Ahora entiendes porqué no te lo quería contar?
Ella: No me quieres, no confías en mí, nunca me cuentas nada…

Y te monta el pollo llorón-victimista, porque por lo visto, tu preocupación acerca del trabajo no era suficiente. ¡Menudo apoyo! y no es que en el caso del ejemplo, Él tenga un rol llorón de doncella desconsolada ¿verdad?, pero si por ejemplo, eres tú el que por así decirlo “se confiesa” o necesita abrirse de alguna manera, en la que ella pueda sentirte necesitado de apoyo… ¿Cuál crees que sería su respuesta? Pues siento decirte que probablemente si tú pierdes la calma y el sosiego, basándonos en el comportamiento reflejo femenino y la responsabilidad cero, su estado emocional irá detrás del tuyo. O sea, que vas a encontrar cualquier respuesta emocional, menos la del esperado alivio o apoyo que buscas. ¿Cosa mía? Supongo que si alguna vez, has recurrido a ella en este sentido y ella no te vea “en tu mejor momento”, habrás pasado por el horno de “para la próxima vez ya escarmiento y se lo cuento a mi amigo”. ¿Por qué pasa esto?

Cayendo de nuevo en una de nuestras citas célebres: una mujer está programada para cuidar de ella misma y de sus hijos, pero no de su pareja… ¡Amén! ¿Cómo crees que hubiese actuado tu mejor amigo? ¿Crees acaso que te hubiese montado un pollo mayor del que tú ya llevabas por dentro? Desde luego que no, siendo fiel a nuestro talante práctico, te hubiera dado alguna recomendación, receta o consejo con su mejor intención y después os hubieseis ido al bar a tomaros unas cañas y a contaros batallas. Te estoy hablando de estados emocionales, no de que ella te quiera más y te quiera menos. Tampoco te digo que no te comuniques con ella, ya que la comunicación es básica en una relación de pareja… Te estoy diciendo fundamentalmente dos cosas importantes en cuanto a esta comunicación:

ELLA JAMÁS SE RESPONSABILIZARÁ DE SU ESTADO EMOCIONAL, Y POR ENDE, MENOS DEL TUYO: No puedes pedirle a una mujer que lidere sus propias emociones, puedes pedirle que las disfrute, puedes dárselas, puedes proponérselas, ofrecérselas o provocarlas, pero tanto para los estados favorables, como los desfavorables, ella es una esponja que absorbe. No le pidas nunca aquello que ella no te puede dar, o sea “encargarse de ti” enganchando con que…

PARA BIEN O PARA MAL, EL QUE LIDERA ERES TÚ: ¿por qué para bien o para mal? Porque si le dices lo mismo pero de una forma asertiva y lo más importante, nunca a petición, sino cuando te salga de tus santos cojones (esta vez lo digo con todas las letras) ella reflejará el mismo estado que tú. No me refiero al comportamiento ¡ojo! Sino al estado emocional. Cuando una mujer (en pareja) siente que no hay liderazgo por parte del hombre, y de alguna manera se siente “obligada” a asumir este liderazgo, está haciendo algo que va contra su naturaleza pasivo-refleja, en castellano: se siente obligada a “tirar del carro” cuando eso se supone que lo debieras hacer tú. Ella podría hacerlo perfectamente sola, pero si está contigo es por algo ¿no? Pues es así de simple:

No deposites responsabilidad o carga alguna en ella, que no esté preparada para sumir. Puede decirse más alto, pero no más claro. Por esa misma razón, y porque un amigo no va a sentirse emocionalmente atacado o responsable, y siempre te va aceptar, ya que para eso es tu amigo… Como mucho si te pones muy pesado te mandará a la mierda, pero sin más implicaciones. Recuerda y ten bien en cuenta antes de cerrar, que te he estado hablando de comunicación y de estados emocionales, no de compromiso dentro de una relación.

Aún estás a tiempo. Para que conozcas mejor la filosofía, los principios y valores que definen nuestro modelo masculino, visita elnuevoadan.com donde podrás encontrar material publicado de libre acceso, los orígenes de nuestra idea y los pilares básicos: INTEGRIDAD, INTELIGENCIA, AUTONOMÍA Y ESTATUS, que te servirán para entender qué es lo que puedes encontrar tratado en mucha mayor profundidad en nuestro e-book. La compra de cualquier producto de la biblioteca online P&R incluye orientación personalizada vía e-mail. Descárgate la versión demo el nuevo Adán.

¿CUÁNDO HE DE MOSTRAR “LOQUESEA” PARA QUE ELLA LO VEA?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

La respuesta es simple: nunca a demanda y siempre cuando salga de ti. Esto no es una compra, ni una máquina de Coca cola a la que le echas monedas y te sale la lata. Hay un disco de Violadores del Verso que me gusta especialmente, se llama Vicios y Virtudes. En un tramo sueltan esta perla: “sabemos manejar computadoras, enseñar metáforas, corregir a Pitágoras pero… ¿quién sabe como distraer a las guapas?”. Me gusta esta cita de distraer a las guapas, me hace mucha gracia. ¿Sabes por qué? Porque me suena a un síndrome muy habitual que padecemos los que queremos enamorar mujeres, y encima hacerlo bien. Lo queremos hacer tan bien, tan bien, tan bien… que a menos que tengamos un buen amigo cerca, que sea capaz de ver la situación desde fuera de forma más objetiva, es muy probable que acabemos haciendo el payaso, o como diría nuestro colega Jeffy de Real Social Dynamicsel baile del mono.

Los tíos pecamos a menudo de actuar por costumbre, empleamos nuestros recursos al máximo y hasta que los agotamos. No nos gusta que otro nos diga lo que tenemos que hacer, a menos que ya tengamos comprobado que por nuestros propios medios no llegamos a nuestros objetivos. Con las mujeres pasa lo mismo… llevas toda tu puta vida tratando de ligar los sábados por la noche, y solamente muy de vez en cuando “se te aparece la virgen”… pero sin cuajar. Créeme que yo soy el primer “paquete” sábado-nocturno, conozco muy bien esa sensación de ¿qué estoy haciendo mal? Te portas más o menos bien, intentas ocultar tus defectos (cagada y error fatuo), te comportas como un caballero, la invitas a cenar… y justo cuando termina la cena y le vas a soltar la artillería pesada, te suelta aquello de podemos ser amigos y te encuentras volviendo a casa a las 23:30H de la noche. ¿Te suena? Y piensas para ti mismo ¿qué he hecho mal?

Voy a aclararte ciertas cosas acerca de tu comportamiento en situaciones como la descrita, que incluso muchos seductores ya formados no entienden ¿OK? y por eso precisamente, no son capaces de iniciar o entablar una posible relación con una mujer. Quizás su intención no sea la de iniciar una relación, pero tampoco son capaces de dar el salto a la cama con una mujer. Si tu deseo y opción no es iniciar una relación estable o encaminada más en el largo plazo con una mujer, también te conviene prestar atención, ya que siempre es mejor disponer de más opciones y saber los porqués, porque conviene tener la mente abierta a todo: hoy quizás estás convencido de ciertas ideas, pero uno nunca sabe dónde se va encontrar mañana, y abrirte caminos siempre es positivo para ti.

MOSTRAR Y PROYECTAR VALOR: Comienzo las aclaraciones por este punto, porque es la raíz de la interacción y de tu posición frente a ella. Uno quiere siempre lucir sus mejores plumas cuán pavo real frente a la pava que quiere cortejar. Conozco hombres obsesionados con la idea de mostrar activamente valor. Para hacerlo, se plantean realzar sus virtudes y esconder sus “defectos”. Se sobre-motivan para hacer esfuerzos extras para que ella vea todo lo buenos que son para generar atracción. El fallo de esta conducta, es la raíz desde dónde se pretende generar esta atracción. Otra manera de decirlo, es que estarías intentándolo demasiado ¿por qué? Simplemente porque no te comportas habitualmente de esta forma.

El hacer un esfuerzo extra e intencionando, hace que sobreactúes, rompiendo tu propia naturalidad. No quiere decir que estés haciendo “algo mal”, quiere decir que no estás haciendo las cosas como sueles hacerlas siempre, no te comportas naturalmente. Esa es la idea. La mejor forma de proyectar valor siempre es no esperar respuesta o premio por su parte, de forma directa a lo que digas o hagas. No has de exagerarte a ti mismo, ni sobreactuar, simplemente has de actuar con normalidad, tal y como lo haces siempre sin coger el chip “estoy hablando con una chica”. El hacer esta diferencia es lo que te rompe la naturalidad y la espontaneidad. Quiero decir, tú eres el mismo hombre esté ella delante o no, eres igual de bueno o igual de malo… Cuando haces algo por ella, lo haces porque realmente sale de ti y no para “ganarla”.

DIRECTO O INDIRECTO, LA EDUCACIÓN: Te tiene que importar muy poco lo que ella pueda pensar en la primera toma de contacto, en la primera impresión. Te digo que yendo por el lado indirecto vas a tener que trabajar 10 veces más. ¿Por qué te hablo de educación? Quizás te parezca algo básico, pero la experiencia me demuestra que es una tarea pendiente. Puedes ser directo con ella, perfectamente… y quien te diga que ser directo con una mujer la puede asustar, es que tiene mucho miedito a lo que ella pueda pensar de él. Uno puede ser perfectamente directo mientras guarde unas formas y normas básicas de educación sin necesidad de hacerle “la cobra” o cerrar con beso en 30 segundos… Eso me parece francamente ridículo, y lo más probable es que después no la vuelvas a ver.

El ser indirecto te obliga a trabajar el doble… ¿por qué? Usas el indirecto para proteger el ego y que no se te note, o bien para “evitar sus defensas” y además pretendes ligártela aparentando como que no te la quieres ligar… ¿dónde se ha visto eso? Habrá a quien le salga, no lo dudo, pero seguro que es más guapo que yo. Parece que ser un caballero es de gilipollas, de necesitados y de pringaos… por eso hay que “hacerse el malote” o al contrario: parecer que no quieres ligar con ella, para tarde o temprano, sacar el aguijón. Si tarde o temprano, vas a tener que dar el salto… muestra tus intenciones desde un primer momento, aunque estas seas puramente sexuales. Es posible mantener una conversación encaminada al sexo, sin necesidad de resultar soez o agresivo. En este caso las mujeres son maestras.

COMPORTAMIENTO REFLEJO FEMENINO: Ella no te va a dar nada que tú no le hayas dado antes previamente; por eso si te obcecas en la idea de “Yo soy el premio”, es probable que sigas siendo el premio el resto del tiempo, pero que solamente te hayas enterado tú de ello. El hacer que ella invierta, no depende de lo mucho o poco que la des; por eso a todos los hombres que parten con la mentalidad de “Solamente la premio o le doy si ella me da antes”, les diré que eso es totalmente contrario a la naturaleza pasiva femenina y que pueden esperar sentados a que todas vayan a por ellos a pelearse por tener un hijo suyo.

Puedes pensar: tío… ¿me dices que una mujer no puede acercarse a mi o qué? Y yo te responderé: pues claro que sí hombre, pero no esperes a que ella lo haga todo y más si estás realmente interesado en ella. Los géneros masculino y femenino, no son condenas de roles, pero ella solamente te devolverá lo que tú le hayas dado antes, pero en “formato femenino”. Si tú te acercas a ella con familiaridad, ella te devolverá esa familiaridad; si te acercas con ella con miedo, eso será probablemente la causa del rechazo y no lo que le digas en sí; si tú estás convencido de lo que quieres y de lo que estás haciendo, ella te va a responder con feminidad y te pretenderá someter a algún test, para ver si la fachada que muestras, coincide con lo que se supone que hay dentro. ¿Es una putada? Pues no, es lo normal.

CONTROL DEL MARCO: ¿Sinceramente? Olvídate de “controlar” el marco, porque el concepto de control en sí mismo te convierte en un hombre reactivo, que salta a cada palabra o a cada acción, y que calcula paso por paso para no equivocarse y “no perder” el marco. La mejor forma de tener el marco es siempre TU PROPIA AUTODETERMINACIÓN, sin más misterio que ese. El tío que calcula continuamente los pasos que ha de dar para mantener su marco o imponer su realidad, subyuga su comportamiento a las condiciones que ella le presenta; ya que solamente actúa de forma reactiva en función de lo que ella dice y hace. En realidad, está trabajando para ella, para no perder el control de la relación adoptando la mentalidad de jugar a no perder. Consecuencia: no disfruta de la relación y en el medio-largo plazo, agudiza su dependencia a la propia relación porque “necesita” tener el control. La mejor manera de imponer tu realidad, es vivirla y no tratar de enseñársela a todo el mundo para que vean lo guay que eres.

Me he preocupado de reunir para ti en el e-book LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; todas aquellas respuestas ilustradas con ejemplos reales, que estabas buscando para aprender a ligar de una forma natural, realista y diaria, en prácticamente cualquier contexto. ¿Por qué reducir tus posibilidades de conocer mujeres solamente los sábados por la noche? No te limites por favor, hay más vida después... No pierdes nada por echarle un vistazo al ejemplar DEMO.

¿DEBEMOS MOLDEAR A NUESTRA PAREJA? por Lady Winter & El Duque


Hoy quiero presentaros a mi buena amiga y en adelante colaboradora Lady Winter. Ella es una experta en “personalidad y relaciones”, que destaca por sus amplios conocimientos sobre la pareja y el comportamiento humano, debido a su formación en psicología. Lo que veréis a continuación es un curioso intercambio de mails que mantuvimos recientemente a tenor de una consulta mía. La consulta versa sobre un tema que me rondaba la cabeza y con el que también hablé con Arcángel: la posibilidad de influir en la conducta de los demás, especialmente de hacerlo sin ser reactivo. Como a estas alturas sabéis, la reactividad es una de las peores características que pueden atesorarse tanto si hablamos de seducción como si hablamos de relaciones de pareja. Pero… ¿Hasta qué punto podemos influir en la conducta de nuestra pareja, sobre todo si ésta no nos agrada, sin ser reactivos y manteniendo intacto nuestro atractivo? Ahí va el bis a bis:

El Duque: Hola Lady Winter, ¿qué tal va todo? Últimamente, estoy dando bastantes vueltas a esta idea recurrente: ¿Cómo incidir en la conducta de tu pareja sin caer en comportamientos reactivos? Verás, como bien sabes, se suele hablar largo y tendido de la posibilidad de introducir dinámicas de PREMIO Y CASTIGO con el fin de amoldar la conducta de los demás a nuestros deseos. El problema que le veo a esta clase de “Táctica” es que usándola podríamos incurrir en conductas reactivas, en vez de la siempre deseable acción proactiva. En mi opinión la reactividad es poco atractiva a los ojos de la mujer, siendo siempre atractivo el hombre proactivo. En cierto sentido, al responder mediante refuerzos o castigos a una conducta del otro estamos subordinando nuestro proceder al otro. ¿No es eso reactividad?

En caso de que hayas contestado afirmativamente... ¿cómo podemos incidir en la conducta de nuestra pareja o de la chica que nos gusta sin ser reactivos ni perder atractivo? ¿No sería mejor y menos reactivo actuar simplemente de forma asertiva expresando con claridad lo que nos gusta/disgusta y cuáles son nuestras aspiraciones, deseos, preocupaciones o intenciones?

Lady Winter: Mi querido Duque, necesitaría aclarar algunos términos contigo previamente para saber si estamos manejando los conceptos de la misma forma, por ejemplo: refuerzo/castigo, proactivo/reactivo). Y esto es mucho más fácil hablando cara a cara, pero intentaré contestar lo que me han sugerido tus preguntas.

Partimos de la base de que los procesos de condicionamiento “operante” ocurren continuamente en nuestras interacciones con otras personas. Se pueden dar: 1) de forma espontánea, natural e inconsciente (creo que a esto te refieres cuando dices "reactiva"), esto es, sin una intención explícita de controlar/modificar la conducta de otros; o 2) de forma planificada y consciente (en tus términos, sería "proactiva"). Por ejemplo, imaginemos que le gustas a una compañera de trabajo. La chica te envía sms (conducta) y tú le contestas los sms digamos "siempre" (consecuencia). Puesto que a la chica le gustas, tu respuesta será un refuerzo positivo continuo. Por tanto, cabe esperar que la chica mantenga la conducta de enviarte sms (o incluso incremente su frecuencia, dependiendo de factores como sus expectativas). Si tú te has limitado a actuar sin premeditación, digamos "como te ha salido en ese momento", estarás condicionando una respuesta de forma (1) "reactiva". Ahora bien, si has actuado con premeditación con objetivos explícitos en tu cabeza de "mantener el contacto con ella", "expresarle tu alto interés", etc., estarás condicionando una respuesta de forma más (2) "proactiva".

¿Cómo cambiar conductas que no nos gustan de otros? En realidad, esta cuestión está directamente relacionada con la anterior y en parte tú mismo te has dado las respuestas. Veo tres opciones principales:

1) Utilizar "proactivamente" el condicionamiento operante e ir moldeando las conductas deseadas de la otra persona mediante la aplicación adecuada de refuerzos/castigos (aunque como sabes funciona mejor el refuerzo de las conductas deseables que el castigo de las indeseables).

2) Expresar de forma directa, clara y respetuosa las conductas que no te gustan (lo que tú llamas "asertividad").

3) Combinar las dos estrategias anteriores: reforzamiento positivo de conductas deseables + comunicación asertiva.

¿Qué usaría yo? Pues depende de tus objetivos en la relación y las características de la otra persona. Siguiendo con el ejemplo, si quieres que tu compañera deje de enviarte sms, puedes pedírselo directamente y además actuar consecuentemente. Por ejemplo: "Por favor, deja de enviarme sms subidos de tono. No te los voy a contestar. Sólo te contestaré los que tienen que ver con el trabajo". Y luego consistentemente, responder sólo los sms de trabajo.

¿Qué resulta más atractivo para mí en un hombre? Creo que el "parecer atractivo" depende de un mix de muchos factores (más allá de su comportamiento más o menos reactivo/proactivo). Pero sinceramente (y hablando en términos muy generales), prefiero a un hombre que actúe de forma espontánea y natural (al fin y al cabo esto expresa su tendencia "natural" de comportamiento y puedes conocerle mejor) y que al mismo tiempo actúe de forma más proactiva y auto-controlada cuando las circunstancias lo requieren. Yo particularmente valoro mucho en los hombres que sean consistentes con lo que dicen.

Ya ves, Duque, todos estamos sometidos a programas más o menos conscientes de control de conducta por parte de los demás. Aunque nos guste creer en el libre albedrío y en que nosotros somos los únicos directores de nuestras vidas. Bueno, esto ya roza la reflexión metafísica…

El Duque: IM…¡PRESIONANTE! Si supiera cómo, metería uno de esos emoticonos dando palmas. Estoy empollando para un posible libro sobre la posibilidad de introducir determinadas dinámicas para condicionar la conducta e incluso para la imposición de marcos (realidad dominante). Y cuanto más empollo, más fascinado me siento por este mundillo, aunque me da algo de miedo aplicarme el cuento en mis relaciones personales y perder la espontaneidad.

Te estaba escribiendo un rollo pero me he dado cuenta de algo importantísimo. Y sin querer ser dogmático, voy a establecer una máxima:

EN UNA RELACIÓN DE PAREJA SÓLO SERÍA ADMISIBLE UN USO COMBINADO DE REFUERZO INTERMITENTE + ASERTIVIDAD. EL CASTIGO NO TIENE CABIDA, ADEMÁS DE CARECER DE SENTIDO, PORQUE SANCIONANDO AL OTRO, EN PARTE TE SANCIONAS A TI MISMO.

Es más, entrar en dinámicas de castigo (aunque llegar a ser efectivo a corto plazo) nos haría caer en un comportamiento claramente manipulador en su forma más dañina y destructiva. Y honestamente, si uno desea construir una relación de pareja saludable, debe evitar cualquier forma de manipulación negativa.

¿Qué me gusta a mí como hombre, Lady Winter? Particularmente, decir claramente lo que me agrada y lo que no. Me gusta hablar claro, dado que a mi me gusta que me hablen claro. Quid pro cuo!

Lady Winter: ¡Gracias por el cumplido! Lamentablemente, los sistemas de correo "institucionales" no incluyen ese tipo de "distractores" (emoticonos). La idea de tu libro suena pelín "perversa" (aunque en el fondo lo hagamos todos en mayor o menor medida). Eso sí, a los hombres les encantaría un libro sobre cómo controlar la conducta de tu pareja (pongamos) en 10 pasos. Sería coherente con su tendencia (masculina) a dominar, controlar e influir en el entorno. Con esto, no intento criticar ni generalizar, pero ha sido el patrón de comportamiento en el que se ha socializado a la mayoría de los hombres históricamente. Vamos, Duque, con este libro… ¡sí te forras!

Coincido contigo en la cuestión de la espontaneidad. En tu vida cotidiana, en tus relaciones de pareja, no puedes estar controlando permanentemente tu conducta, analizando sus posibles consecuencias, etc. Hay que vivir! Y esto implica decidir y actuar asumiendo los potenciales riesgos y beneficios. Lógicamente, hay momentos también para el análisis y la reflexión. Pero éstos no pueden ser continuos o nos volvemos completamente majaras, especialmente las personas con tendencias perfeccionistas, responsables y analíticas.

Sobre tu máxima, estoy de acuerdo con la reflexión de lo dañino que puede llegar a ser el castigo para la relación de pareja. Aunque a veces podemos "castigar" una conducta sin querer cuando, por ejemplo, decimos algo "feo, incómodo, desagradable" a la otra persona.

Por cierto, ¡el refuerzo intermitente es lo que más mantiene la conducta a largo plazo! Brillante, Duque, veo que estás aprendiendo mucho últimamente… es impresionante el poder que esta clase de refuerzo puede llegar a tener como herramienta de modificación de conducta. Eso sí, siempre y cuando descubras cuál es el "estímulo reforzante" para la otra persona. Éste siempre es el primer paso.

Si, yo también prefiero decir claramente lo que me gusta/disgusta. A estas alturas de mi vida, veo nítidamente que la falta de asertividad me ha llevado a mantener relaciones dañinas en el pasado. ¡Nunca máis!

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DIALOGANDO CON LA TENTACIÓN

Imagen cedida por Enrique Perales

Sabes que no está bien, pero aún así lo haces. Justo antes de cerrar la puerta, has respirado hondo porque en el fondo lo estás deseando… Nadie mira, nadie lo sabe. Ni siquiera ella te conoce realmente, está tranquila, a gusto, relajada a media luz en la casa de un extraño. Aún así, se siente confiada, mientras le susurras cosas que solamente pueda oír ella mientras le acaricias el pelo. Ella se relaja, se siente única, se siente bien… pero tú sabes que eso mismo ya lo has hecho otras veces. Estás actuando con ella, como si fuera una de tantas, porque no te conoce realmente y a ella todo le sabe a nuevo. No hay nadie más en ese mundo, esa es la realidad en ese momento, mientras recuerdas que has de desconectar el móvil para que nadie moleste.

En realidad tú tampoco sabes nada de ella, solamente sabéis lo que va a pasar, pero dentro de esa burbuja de atracción solamente hay dos extraños físicamente compatibles y ansiosos: uno por invadir el cuerpo de ella, y otra por sentirse única. A fin de cuentas, dos desconocidos con ganas de sentirse queridos, no hay más misterio que ese: reducirlo todo solamente a sexo sería una estupidez.

Sientes que ojalá te pudieras enamorar de ella, porque quizás tienes tú más ganas de sentirte amado que esa mujer, que ella sentirlo por tu parte; para ella no resultaría difícil provocar esa misma escena con cualquiera, pero la verdad es que en ese mismo momento está contigo, porque ella te ha sentido diferente al resto… Si no fuese así, se habría marchado a su casa como tantas otras noches. Solamente te pide una cosa sin palabras: “He confiado en ti, has de tratarme bien”… Y lo harás, por supuesto que lo harás. Se ha entregado a un completo desconocido, es lo menos que se merece, hacerla reina de tu cama y de tu cuerpo al menos por esa noche. Mañana será otro día.

Es cuestión de tiempo… el caer me refiero, cuando empiezas a dialogar con la tentación, cuando empiezas a debatir dentro de ti el dar el paso o no darlo. Me lo decía mi padrino misionero: “Una vez que comienzas a dialogar con la tentación, es cuestión de tiempo el caer”. En aquel momento no lo entendía demasiado bien, pues realmente no estaba sometido a las mismas tentaciones que tengo a día de hoy… Sí, está bien utilizada la palabra sometido, por eso no la pongo entre comillas. Uno siempre es libre de optar, pero hay veces que al HIJOPUTA que llevas dentro le da exactamente igual, que estés bien, estés mal o regular. Cuando uno elige, no puede responsabilizar a nadie más de su decisión más que así mismo, ya que el HIJOPUTA forma parte de uno, no es alguien ajeno que te quiere convencer de algo. Eres tú mismo, el conjunto de todas tus debilidades, contradicciones, vicios e incongruencias… que las hay.

Normalmente cuando sale el HIJOPUTA… es por algo, pero esta razón solamente es una justificación válida para aquel que mete la pata hasta el fondo. Esta justificación, ni cura, ni repara, ni restaura, ni nada de nada… Solamente sirve para intentar anestesiar la conciencia cuando sabes que estás andando sobre una línea muy delgada y que en cualquier momento puedes caer en el lado incorrecto.

Seguro que crees que te estoy hablando simplemente de sexo, de infidelidad, de utilizar a los demás en beneficio propio… Si solamente fuera eso. Cada uno de nuestros actos sale de dentro, y como hombres hemos de aceptar la responsabilidad que conlleva equivocarse, y saber aceptar el premio cuando actuamos bien. Solamente sé que cada uno de esos actos están siempre encaminados a querernos a nosotros mismos, o mejor dicho: a sentirnos queridos por alguien. Me atrevo a decir, porque es una realidad, que todos venimos con un defecto de serie, no hablo sólo de mi ni de ti, me refiero a todos nosotros. Y ese defecto de serie, implícito en nuestra propia condición humana, es el que nos hace buscar en el otro, o en ella, la respuesta a aquello que nos falta; y por eso mismo muchas veces piensas que la solución a tu propio vacío está en una mujer concreta, o en las mujeres en general. Ella puede sentir exactamente eso mismo por ti, que puedas darle aquella pieza que le falta para sentirse completa. Al final tenemos a dos individuos incompletos, buscando en el otro aquello que les falta. No creo que seamos tan diferentes en lo básico, cuando lo que ambos queremos es sentirnos amados por alguien, auque lo expresemos de diferentes formas, por ser hombre y mujer.

Cuando uno dialoga con la tentación, sigue siendo fiel a esta búsqueda, sin darse cuenta que ese defecto de serie, siempre va a estar allí. No se irá nunca porque forma parte de ti y de mi; y como nos cuesta aceptarlo. Quizás no haya que buscar solución alguna más que la propia condición de cómo es ella y cómo eres tú.

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NO NACIMOS ALFA: A PECHO DESCUBIERTO, por EL DUQUE

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Conforme uno va cumpliendo años y conforme va recibiendo tortazos sentimentales en la vida, uno va forjándose a fuego lento una coraza, cada vez más fuerte, más dura y más impenetrable. A esto se le suele llamar madurar. Yo estoy harto de ver tanto en mí como en los demás esta clase de coraza, que parece vacunarnos contra el desamor y contra el sufrimiento del dolor de la pérdida. Como he dicho antes, a esto se le llama “madurar”. Si hablamos en términos antropológicos, a esto se le puede llamar también ser muy Alfa. Me refiero a lo de tener una coraza infranqueable… En apariencia por supuesto, una vez más y como solemos decir por aquí: TERMINATOR NO EXISTE.

En los últimos días he estado reflexionando sobre esta idea y sobre si hay verdad en estas palabras, sobre si es verdad que resguardarse, cuidarse, protegerse o ser muy Alfa es en realidad madurar o más bien es la más evidente muestra de un infantil miedo a la pérdida, dolor, sufrimiento, a dar más de lo que recibimos… Del tono de mi frase habréis deducido que he optado por esta última idea.

Empiezo a ver meridianamente claro, que la verdadera madurez esta en amar a pecho descubierto, sin coraza. A dar con generosidad; a apostar por aquél que ha suscitado nuestro interés, a COMPROMETERNOS de veras HOY; en esta relación. Creo honestamente que no hay nada más Alfa que asumir tus propios sentimientos, luchar por ellos y asumir de frente y con desapego la posibilidad de que eso se pierda. Afrontar la posibilidad de perder y hacerlo sin miedo al dolor si no desde la aceptación del dolor como algo inherente a l apropia esencia de la vida.

Amar sin coraza, para muchos es algo suicida, para otros es simplemente algo poco atractivo si de ligar y seducción hablamos. Discrepo con ambos puntos de vista. Para empezar madurar es asumir pérdidas y ganancias; asumir responsabilidades, errores y aciertos; asumir que en nuestra vida va a haber dolor aunque también va a haber dicha. Para continuar, no me parece que lo poco atractivo sea amar, dar, ser buena persona, o comprometerse. Lo poco atractivo suele ser el desmesurado apego; la dependencia excesiva, la falta de autonomía mental, funcional o emocional, la reactividad o la falta de autoestima. Veamos estos puntos.

EXCESIVO APEGO: Nace del miedo al dolor, del miedo a perder. Te necesito y necesito atarte, sujetarte, controlarte, manipularte, poseerte. El excesivo apego quiebra varios de los principios constitucionales del amor. Mi miedo te quiere hacer su esclava.

DEPENDENCIA: La felicidad propia depende del otro. Cargamos al otro con nuestra propia existencia y con el deber de preocuparnos el bienestar anhelado.

FALTA DE AUTONOMÍA: Hay veces en que en una relación perdemos nuestro yo. Es el otro el que dicta como debemos pensar, el que nos da el aliento emocional o el que hace que seamos o estemos. Nuestra vida gira en torno al otro sin espacio para nuestro crecimiento e individualidad.

LA REACTIVIDAD: Nace como contra opuesta a la proactividad. Alguien es reactivo cuando su conducta es determinada por causas exógenas; en este caso la reacción del otro o el comportamiento del otro. Actúas en cuanto el otro actúa y en directa dependencia de cómo actúe el otro .Las acciones de la pareja funcionan como botones de nuestra propia maquinaria; según que botón pulse así reaccionamos.

FALTA DE AUTOESTIMA: Una buena autoestima nada tiene que ver con sentirse el rey del mambo o creer que uno es indestructible. Una sana autoestima parte de un buen concepto del yo; de la valoración del esfuerzo propio, de la satisfacción de lo logrado por el esfuerzo individual. Una persona con buena autoestima sabe pedir lo que desea de una relación, sin miedo al que dirán y sin miedo a adoptar las medias necesarias en caso de que sus peticiones no puedan ser satisfechas. Yo sé quién soy, se dónde voy y si quieres venir serás bienvenida. Has de valorarme tal y como soy, darme tu tiempo tu afecto, tu sexo. Sin no deseas darme, si no me valoras, no insistiré, ni me arrastraré pidiendo lo que de por si ya es mío por derecho.

No es el amar lo que nos hace betas, si no la forma de ese amor.

En conclusión y para terminar, en un mundo en que nadie desea tener heridas; en un mundo en que ser maduro parece ser estar prevenido contra el dolor con una armadura de acero reluciente, cada vez soy más de la opinión que la verdadera superación de nuestra etapa de niñez pasa irremediablemente por la apertura de la armadura y enfrentarnos nosotros a pecho descubierto a los retos y desafíos que nos ofrece la vida.

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