EL MODO “TODO VALE”... ¿QUIÉN LIGA DE VERDAD?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

¿Estás preparado para una nueva paja mental mía? Sinceramente, no sé cómo me aguantas, a veces no puedo ni yo… Pero hoy quiero mantener la cabeza fría y hablarte de algo interesante. El tema va por donde está yendo últimamente, o sea: ligar en un contexto real y cotidiano. No te voy a hablar de números y de cantidad, porque precisamente creo que no soy el más indicado para hablar de ligue masivo, o ligue nocturno. ¿Sabes cuando fue la última vez que ligué un sábado por la noche? Si no me equivoco, “creo” que fue este último sábado a las 05:00H de la mañana. ¿Sabes por qué te digo “creo” entre comillas? Porque sinceramente, no hice absolutamente nada para ligarme a aquella chica: el contexto era el que era… hora final, todo el mundo en modo “todo vale”, buen rollito con mis amigos del barrio de toda la vida, tres copas encima de ron Matusalén con cola y estar en el momento adecuado, en el lugar adecuado… nada más.
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Sinceramente lo llamaría cuestión de suerte sin mérito atribuible a mi persona, salvo el estar en el momento y lugar, mostrando una conversación medianamente diferente e interesante (para esas horas, no seamos pedantes), y tratando de que no se me trabara la lengua a causa de las copas. Esto le puede pasar a cualquiera de vez en cuando; llamémoslo ligue casual, llamémoslo suerte, llamémoslo como te dé la gana.

De lo que yo te quiero hablar, es del tío que liga de verdad: o sea, a voluntad y con la mujer que realmente le atrae, y que previamente le ha provocado esa angustia corporal a la que yo llamo impulso primario… Por otra parte, la mejor arma del hombre, para distinguir a por qué mujer ha de ir, precisamente a por aquella que le pone “nervioso”.

No sé si esto puede ser una verdad matemática o categórica, pero cuanto más exigente es un hombre, menos liga en cantidad, pero cuando lo hace tiene más posibilidades de hacerlo con quien realmente quiere. Lo normal y según la condición habitual de esclavo del pene, suele ser la de ir detrás de todo lo que le pase por delante y ponerse en modo “todo vale” un sábado de madrugada cuando están cerrando el garito, yendo a por cualquier mujer que quede viva a esa hora. ¿Te has dado cuenta si sales por Madrid, que en la mayoría de las zonas de marcha, los sábados por la noche a las 03:00H de la madrugada, las chicas escapan despavoridas hacia sus calientes y cómodas camas?
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Mi compañera de piso (italiana), se ha quejado muchas veces, de que los españoles por regla general, no se lanzan hasta que van ya muy calentitos a últimas horas acompañados de una fuerza misteriosa (unas cuatro copas ya entre pecho y espalda), y sobre todo que a esas horas ya no discriminan. Ella no espera hasta tan tarde para volver a casa, para evitar este “genocidio indiscriminado de atractivo masculino”.

Esto es a lo que yo me refiero con el modo “todo vale”… ¡Sálvese quién pueda! Si no te sale a la primera, le entras justo a la tía que está a su lado, o a la de enfrente… sin que importen diferencias, por probar, a ver si cuela con alguna y se acaba cumpliendo aquella leyenda urbana que afirma tajantemente: una de cada 100 mujeres responde que sí a la pregunta directa de ¿Quieres follar?. ¿Alguien lo ha intentado alguna vez? Igual alguna mujer borracha semi-inconsciente responde que sí, creyendo que en realidad le estás preguntando que si quiere fuego… pero bueno, a esas horas del “todo vale” ya se sabe… La música no deja oír demasiado.

Volviendo al que liga de verdad, y no al que más sabe de seducción, te diré que el que liga con quien realmente quiere… Liga bastante poco, o no liga demasiado hablando en cantidad. ¿Por qué? Porque si realmente se deja llevar por su impulso hacia la mujer que le interesa de verdad, y discrimina realmente, selecciona, es fiel a lo que él quiere y no se conforma con menos… Sus posibilidades se concentran en pocas mujeres. ¿Sabes? Este es el chip que tienen las tías para ligar, quédate con esa actitud de selección y no quieras saber tanto “qué le digo y qué no le digo”. Suponiendo que siempre o casi siempre le salga bien, yendo con todo y sin mariconadas, o sea, con la congruencia por bandera, a ella, él también le tiene que gustar.
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Aunque en caso de hombres congruentes y auténticos, la experiencia me dice, que la respuesta suele ser favorable, ya que esa actitud es la que genera la atracción y no una frase la mar de original y sorprendente, dicha al oído entre gritos, copas y música, que probablemente ya será la décima frase original que ella haya escuchado ya, de entre tantos “buenos tipos” la mar de simpáticos y originales, y que tanto abundan entre la fauna nocturna.

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DISTINTOS ROSTROS, LA MISMA MUJER III: ¿LO QUE YO QUIERO ES POSIBLE?

Imagen cedida por Karolina Valen

Qué fácil puede ser enamorarse y qué difícil puede ser tener lo que uno quiere. ¿Alguien lo ha conseguido? Alguna vez te he hablado de amar con inteligencia, incluso de ser egoísta y exigente con tus estándares y tus deseos… ¿Hay alguien que cumpla todo eso no ya en los tres primeros meses… sino que realmente sepa darlo y recibirlo? ¿Quién soy yo para pedir más de lo que estoy dispuesto a dar? Cada vez somos más exigentes ¿verdad? Pedimos mucho y solamente damos, si antes nos han dado algo… Tiene que pasar algo aquí, para que ni Eva ni Adán, estén dispuestos a bajarse del burro.

¿Acaso el que “cede” pierde una batalla? ¿Qué batalla? Suena a tener el ego como un camión de grande. A mi esto me suena a orgullo, parece que si uno no está dispuesto a ceder, o no encontrarse “la foto” de pareja que se imagina, es tonto o un calzonazos, y parece que si ella tampoco se apea de su pedestal, dejaría de ser ella misma, dejaría de ser independiente, una mujer de hoy… Tanto por un lado como por el otro hay miedito… Si, miedito a perder una hipotética libertad de la que en teoría disfruto a día de hoy, pero que ya me cansa bastante. Me sé de memoria esta puta libertad de amigos y copas.

¿Por qué pedimos tanto si ni si quiera estamos dispuestos a perder las cosas que hipotéticamente nos sobran? Para que me entiendas… No quiero tener 50 años y seguir saliendo a tomar copas por Castellana 8 o por Fortuny, codeándome con cuarentones solteros y puteros, o divorciados que están pagando pensiones de escándalo hasta los restos, y que ya hace tiempo que no ligan una mierda, sino es sacando la billetera para invitar o pagando cenas. No quiero ser así, pero en esa imagen yo veo reflejados ambos egoísmos… Sí, los dos: el de Adán y el de Eva, ahora voy a generalizar ¿OK?:

El egoísmo de Adán, va más por el lado de “como me plante y me tome una relación en serio, acabo casado con niños y me pierdo las copas con los amigos, las salidas nocturnas y hacer lo que me de la gana”.

El egoísmo de Eva, va más bien encaminado a “No me planto con éste, por si el que viene después es mejor que el anterior”. Eva no se pierde una y entra al trapo de todo.

Igual ambos un día se plantaron, dijeron que si, pero la foto que se encontraron un tiempo después no era la misma, que ambos creían que iban a tener. Vale que estoy generalizando, no lo disimulo y lo reconozco, pero ¿sabes a qué me refiero? Los bares de copas para cuarentones siguen llenos jueves tras jueves, es una realidad objetiva y algo que me hace pensar. Tampoco quiero estar toda la vida buscando la mejor de forma de vivir sanamente una relación… Me doy cuenta de que buscando, buscando… A veces dejo de pensar en mí, para pensar en las relaciones y su dinámica y presto más atención a lo de fuera que a lo mío propio… Creo que esto es un error.

¿Hasta qué punto merece la pena pensar en uno mismo y hasta qué punto merece la pena ceder? Si te pregunto, seguro que tú tampoco estarías dispuesto a renunciar a nada, y solamente a ganar… Porque, todos queremos ganar, ella por supuesto; aunque nosotros nos acomodemos más en el amor… perdón, en la pareja quería decir. Sigue habiendo gente que se casa porque se le pasa el arroz y tampoco quiero eso. Lo que no entiendo simplemente es porque pensamos que realmente haya que renunciar a algo, cuando lo que queremos todos es ganar. Quizás, es el miedo a dejar de ser quienes somos hoy y ahora mismo, o el miedo a dejar de vivir las mismas cosas. Pero bueno, ni la adolescencia duró eternamente, ni la veintena tampoco y supongo que ahora la treintena no va a ser una excepción… Es cuestión de asumirlo.

Si te perdiste la segunda parte. Fin de la serie.

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¿ES POSIBLE NO DEPENDER DEL RESULTADO?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

No depender del resultado sería siempre lo ideal, en un mundo ideal, teórico y perfecto... Aunque no me refiero a que realmente te importara todo una mierda de forma artificial, sino a que de verdad la validación ajena, o las recompensas, no fuesen tan importantes a un nivel real de necesidad. Digo un nivel real, porque en teoría todos somos muy machos, muy enteros y muy inteligentes, pero algo tan tonto, de lo que me he dado cuenta desde la experiencia, es lo siguiente: si estás sin desayunar o sin dormir, es fácil venirse abajo por una tontería. Siendo realista, las tripas son las tripas y necesitan que las den de comer de vez en cuando. Entiendo que cualquiera de nosotros tanto tú como yo, necesita tarde o temprano ver resultados cuando se esfuerza por algo. Aquí hablamos de relaciones, y según la autoestima de la que disfrutes, puedes ser más o menos firme (hablo desde un punto de vista real, no artificial), pero si no ves los resultados que esperas al menos en el medio-largo plazo, puedes quedarte muy jodido.

No te hablo de resultados en el corto plazo, aunque también la impaciencia puede gobernar si la dejamos. Date cuenta que todo de lo que te estoy hablando, son opciones racionales, y no emocionales. Quiero decir: la reactividad, la dependencia del resultado, la impaciencia y la frustración pasan primero por la franja de las emociones. Para poder “controlar” (date cuenta que lo pongo entre comillas) estos estados tenemos que recurrir al razonamiento y… ¿saber estar por encima de estos estados? A TERMINATOR no creo que le costara nada, pero es que ese bicho no existe y todo lo que vaya en contra de no aceptar estas reacciones perfectamente humanas y normales, es artificial.

Ojo, que diga que son perfectamente humanas y normales no quiere decir que “sean buenas”, o sea, que se deban practicar constantemente, o dejarse caer en ellas de forma habitual. Obviamente si no sabes aguantar 5 minutos solo, y has de enganchar novia con novia para sentirte “tú”… No estarás más que reforzando esa dependencia al resultado = COMPAÑÍA. ¿Quién soy yo para juzgar? Te aseguro que nadie, yo también tengo mis cosas, como todo el mundo. En mi caso, por ejemplo te podría hablar de la ANSIEDAD que me genera no conseguir un resultado esperado… para qué te voy a mentir, mi deuda pendiente es la PACIENCIA. Son estados por los que se pasan y simplemente… ahí están, en el cajón de abajo, ese en el que no metes las cosas de primera necesidad, pero te das cuenta de que están cuando RECIBES UN NO por respuesta.

Mira, es de gilipollas fingir como que no te importa, porque tarde o temprano, esa búsqueda de ese resultado va a salir por algún lado. Lo de aguantar la respiración y contar hasta tres, puede valer para una tele-comedia o unos dibujos animados, pero no para cuando uno recibe algo que no se espera. Cuando se trata de hambre sexual… Jodido, cuando se trata de una relación no correspondida… Más jodido aún, cuando se trata de buscar trabajo y no lo encuentras… El tema puede ser desesperante en una época como por la que estamos pasando actualmente.

Según nuestro instinto de conservación, tendemos a querer dejar las cosas como estaban justo antes del resultado no esperado. Cuanto más esfuerzo inviertes, más resultados a tu favor esperas; aunque mucho esfuerzo no tiene por qué implicar buenos resultados, sobre todo si hay algo que falla y que no somos capaces de percibir. La sensación más habitual de dependencia de resultado, es sentir que cada objetivo que te marcas, se convierte en una batalla campal. Sería algo así como quien intenta sacarse el carné de conducir, y siempre le suspenden en el práctico. Se olvida de conducir para obsesionarse por cada detalle que le pueda hacer fallar el examen. ¿Te suena esta sensación de algo? En cambio, cuando ves a un conductor experimentado, no se para obsesivamente aterrado en cada rotonda, o ve un coche a dos metros y empieza a temblar. A mi pasa exactamente lo mismo, cada vez que he de rehacer mi declaración de principios, o decir lo que quiero… quieras que no, siempre hay un pequeño hijoputa dentro, que está mejor o peor domesticado y que prefiere no arriesgar y callarse, para que todo se quede al menos como estaba ayer.

Cuanta más importancia le des a algo, más difícil y más lejana puede llegar a convertirse. En las relaciones hay respuestas claras para estos sentimientos y estados de distorsión… Lo que pasa es que las respuestas no les gustan a todo el mundo. Que algo funcione, no significa que tenga que ser ética o moralmente correcto, cuando quizás lo que necesitas en un cierto momento es simplemente cambiar tu perspectiva, tu centro de atención para refrescarte. ¿Cómo se hace esto dentro de una relación? En castellano: cuántas más opciones estén a tu alcance y disfrutes de un mayor abanico para poder elegir, mejor… Sí, mejor aunque suene “mal”. Como probablemente estarás empezando a pensar ¡viva la pepa!...Te diré que más que ir detrás de cuatro tías a la vez, lo que quizás compense es libertarte de la relación que no te da los frutos o los resultados que esperas, esperabas o pensabas obtener.

Para suerte o desgracia, vivimos de los resultados, esa es la realidad aunque TERMINATOR ni sienta ni padezca, y el que diga que no necesita “triunfar de vez en cuando”, es que se ha encogido de hombros, se ha resignado y necesita proteger el ego de alguna manera. Tarde o temprano hay que comer de lo que uno quiere, te pongas como te pongas, salgan bien las cosas o no... Tus estándares y necesidades reales están ahí levantando la bandera blanca. ¿Sabes una cosa? No he sido hombre de muchas mujeres, te lo aseguro, pero las mejores siempre han venido cuando más tranquilo estaba, cuando prácticamente había dejado de buscar por cansancio y empezaba a dedicarme a otras cosas. Es verdad que la variedad ayuda, pero también te puedes “atascar” en la variedad.

Te recuerdo que tus opciones, no tienen por qué ser solamente muchas tías y programarte en plan “matar, matar, follar…”. Sería el mismo perro con distinto collar, cubrir el calendario de cama para no sentirse solo. Bueno… A quien le salga bien este tipo de juego, claro… Mientras no las cambie el nombre, o “pueda con todas”, o sean ellas quienes se peleen por él. Pero por regla general, las cosas no son así ¿verdad? En el mundo hay más “pobres” que ricos… En las relaciones pasa exactamente lo mismo; pero fíjate que siempre que uno se relaja y empieza y aprende a disfrutar de todo… las cosas suelen ir a mejor, precisamente en lo que se desea. ¿Por qué será?

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DISTINTOS ROSTROS, LA MISMA MUJER II: CUANDO AMAS A UNA DESCONOCIDA

Imagen cedida por Karolina Valen

Mi amada Eva, no sé si te conozco de verdad. Creo que jamás alcanzaré a comprender lo que pasa dentro de ti, por eso mi pobreza, mi carácter básico y mi sencillez me recomiendan que te acepte tal cual, y que si te quiero de verdad, te he de amar así, sin esperar que actúes a demanda. De todas formas, pocas veces lo has hecho, ni cuando eras la primera, ni la segunda, ni la tercera… ni la última y más importante mujer en mi vida. Fueras la mujer quien fueras, siempre has sido Eva, y me doy cuenta que aunque te quiero, no te conozco. No te preocupes, ni te asustes, no me ha pasado nada, solamente estaba pensando en voz alta… No te alarmes, aunque ya sé que no entiendes que me coma tanto la cabeza, o que piense tanto. Quiero que sepas que gracias a estos momentos, soy capaz de hablarte a la cara y decirte lo que siento y lo que quiero, seas la mujer que seas. ¿Crees que estoy hablando solamente de ti mi amor? Pues no, tranquila no temas ser destapada.

Ahora te hablo a ti, querido amigo: La cabeza me dice que no pasa nada, nadie ha salido herido, no hay enfado ni discusión, pero ya sabes que no la conoces. Simplemente te has puesto a pensar demasiado y a darle vueltas a la cabeza a muchas cosas. Tampoco ha sido un buen día en el trabajo, aparte dos amigos no han cogido el teléfono y encima llueve. Supongo que alguna vez habrás tenido algún día parecido y te puedes sentir por todo esto, al igual que yo como una adolescente… Sí, he dicho bien, como UNA y no como “un”. Yo también tengo mis días insoportables.

Has podido estar con ella en la cama mil y una veces, pero en realidad no sabes quién es, ni lo que quiere de verdad, ni qué lleva por dentro. Un día te das cuenta de que amas a una desconocida. Conoces a sus amigos, a su familia, conoces su cuerpo, lo que le gusta para comer, lo que le gusta que le hagan en la cama… Pero jamás sabrás qué es lo que pasa por su mente o por su voluntad. Nunca sabrás si sus luchas son las mismas que las tuyas, sus tentaciones, sus sueños, si realmente ella daría la vida por ti como tú lo harías si hiciese falta.

Pienso que probablemente la daría por nuestros hijos si los tuviéramos, porque jamás le pediría algo que fueses incapaz de dar como mujer. Es una mujer… Me siento incapaz de entender todo lo que pasa ahí dentro, solamente puedo interpretar, o mejor dicho… tratar de interpretar lo que veo por fuera, desde sus ojos hacia mí, desde la punta de sus pies hasta el último pelo de su melena tan femenina.

Creo que por eso nos enamoramos, por desconocimiento, por misterio, por ideal, por deseo… ya que a día de hoy parece no haber una sola razón lógica para hacerlo, en el escenario egoísta que se nos presenta. Realmente, si hay que estar un poco mal de la cabeza, o al menos distraído y confiado para poder enamorarse de una mujer, porque… Quien desconfía, no se enamorará en la puta vida, y quien confía, es probable que sufra más… pero también será más feliz.

Jamás me cansaré de los tópicos, ni de que me tachen de machista… me lo suelen decir al menos 2 ó 3 veces por semana, por regla general alguna mujer que no me conoce bien, mientras hago alguna declaración de principios sincera, en una conversación íntima en la que siempre suelo pensar en voz alta. Me encanta llevarle fresas con nata a una mujer que me tacha de tal a la mañana siguiente; una vez hecho, le pido entre susurros y por favor, que me lo vuelva a llamar, que en sus labios ese insulto, suena a halago… Y que me encantaría volver a escucharlo justo antes de penetrarla al terminar el café.

¿Quién dijo que fuera fácil ser el hombre que siempre hemos querido ser? ¿Quién dijo que fuese fácil hacer entender nuestras necesidades como hombres, cuando parece que no tenemos derecho a reclamar lo nuestro? Pues aunque no lo tengamos, o nos digan que no lo tenemos, debemos expresar siempre nuestros deseos, pedir lo que queremos, alargar la mano e intentar cogerlo. Si puede ser, bien… Y si no, es lo que hay. No siempre la seguridad y el deseo es suficiente, recuerda que hay otra voluntad aparte de la tuya. Siento que cada día es más difícil encontrar un alma femenina que sepa amar de verdad y entregarse. No podemos darlo todo de golpe querido amigo, no es bueno, aunque deseemos hacerlo con toda nuestra alma por esa mujer por la que darías la vida. Lo que regalas y das gratuitamente, no saben valorarlo porque no les resulta exclusivo, diferente, particular o único. No pretendas que funcionen de otra manera. Amar con inteligencia es muy difícil, tanto… que creo no conocer a nadie que sea capaz de hacerlo… Miento: una madre por su hijo, pero no en todos los casos y para de contar.
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No conocemos a la mujer con la que nos acostamos y a la que queremos, la mayor prueba de ello, es que probablemente le digamos, tratemos y hagamos lo mismo que nos gustaría que nos dijeran, trataran e hicieran a nosotros; o que esperásemos una respuesta en ella similar a la nuestra como hombres. Estos son los mayores errores.

Si te perdiste la primera parte. Continúa y finaliza en la tercera parte.

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CÓMO LIGAR CON UNA AMIGA

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Andaba yo bordeando la esquina del Burger para ir al cajero, con prisas… como siempre. Había un chico y una chica hablando, el chico llevaba gafas (puto tópico de película de Disney) y la chica llevaba un casco de moto en la mano. No tenían por qué haberme llamado la atención, si no hubiera sido porque escuché al chico decir esto: “¿Por qué no te vienes conmigo al cine?”. No puedo resistirme a quedarme cotilleando cuando me encuentro con alguna de estas situaciones, y quería saber cuál era la respuesta de ella. Mira hacia abajo mientras da una calada y ella responde: “Ya he quedado”, pero sin mirarle a la cara. Él siendo fiel a su rol de chico Disney insiste aumentando la oferta: “Venga… y después te invito a cenar”. Bueno, que sepáis que se cumplieron todos los tópicos… Seguí andando hacia el cajero, y a lo lejos pude ver, como venía un malote con moto, se la llevaba, y el chico con gafas se quedaba con cara de gilipollas. En un momento así… dan ganas de sacar una tarjeta de visita P&R y ponerse en plan comercial pero…

¿Quién no ha hecho alguna vez el capullo de forma vergonzosa para ligar con una chica? No me refiero en un garito, allí somos muchos los que lo hacemos cada sábado por la noche: unos mejor, otros realmente bien y el resto peor, pero al final… el capullo. Cuando te hablo de una chica, me refiero sobre todo a la típica amiga detrás de las que vas durante un tiempo, haciendo de pagafantas... Quién esté libre de pecado, que tire la primera piedra. ¿Cómo ligarse a una amiga? ¿Cómo dejar de ser su amigo? Pues en primer lugar, no comportándose como tal desde un principio. Si te comportas como un colega desde el primer momento en que la ves, como un colega te va a ver ella y te va a percibir y tratar hasta los restos… ¡Ah bueno! Que esto ya lo sabías, supongo que querrás que te diga algo nuevo.

Hay algo que desde la experiencia, me ha valido de mucho: estar un tiempo desaparecido del mapa, o estar un tiempo sin verla (unas veces de forma intencionada, pero también otras de forma necesaria o casual). Desde luego verla todos los putos días no ayuda absolutamente nada. Muchos hemos creído, que cuanto más cerca estés de una amiga, más probabilidades tienes de hacértela, por el mero hecho de la proximidad… Esto es una mentira como una casa. Ninguna mujer, ni nadie en general, echan de menos y valora el careto de un tipo que la pretende a diario, o que siempre está dispuesto a ponerlo todo en bandeja. En realidad no es porque se trate de que seas servicial o demasiado bueno, se trata de que ya no aportas novedad ninguna, ella ya te conoce… ¡Vamos justo ahí!

¿Principio de escasez? Pues sí… y no, yo lo llamaría búsqueda de la novedad, más bien, si de lo que hablamos es de ligarte a tu amiga. Porque… ¿Quieres ligarte a tu amiga, verdad? No sabes lo perfectamente que te entiendo. No se trata del famoso “dale y priva”. Mira, el dale y priva, atracción-confort, o en castellano: hacerle caso un tiempo, y después “pasar de ella” para engancharla, está basado en tener una presencia constante. Ahora te explico, el por qué esto, puede funcionar con una chica a la que acabas de conocer, pero no con una amiga a la que sí conoces desde hace tiempo. En una discoteca, en la calle con una desconocida, estás en punto cero: cualquier cosa que hagas o digas, es una primera toma de información, ella dará por hecho que eres así. Te acaba de conocer, es una primera vista y no tiene una opinión preconcebida de ti. ¿Lo pillas? No te conoce, no sabe cómo eres, ni cómo te comportas habitualmente, pero…

… Pero como estamos hablando de una amiga, si estás todos los días pegado a su culo, y empiezas de repente a actuar como un ligón de discoteca, ella se va a dar cuenta de que no estás actuando normalmente. Pensará y con razón “Aquí hay algo que no me encaja, este tío no es así”. Esto, no genera atracción, más bien parece que de cara a ella, pueda pensar que te ha pasado algo que te haya podido trastornar, o que te has vuelto bipolar de repente. Ella ya te conoce, o al menos eso se piensa, sabe qué puede esperar de ti según el comportamiento que hayas tenido con ella desde el primer momento en que la conociste. Por eso ahora mismo, eres su puto colega, y no te acuestas con ella, porque empezaste yendo de “amigo” para no levantar sus defensas. Verás que por esto precisamente, ir de indirecto no compensa. Bueno, mejor dicho… A mí no me compensa, habrá tíos a los que le funcione, a mí desde luego que no.

¿Cómo salir de ahí? Desaparece del mapa, es así de simple. Solamente después de un tiempo medianamente lógico, en el que dos personas están sin verse, ambos puedes vivir cosas diferentes, cambiar, tener otras experiencias, coger un diferente chip… Pero nunca de un día para otro, no cuela, si lo haces así, me da a mi que vas a follar menos que mi padre (y ya es decir). Tengo algunas experiencias muy buenas con amigas, y el denominador común, entre todas ellas es este: ¡CUÁNTO TIEMPO SIN VERTE!

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DISTINTOS ROSTROS, LA MISMA MUJER I: ¿DÓNDE ESTÁ MI OTRA MITAD?


Imagen cedida por Karolina Valen

Hoy tengo la necesidad de confesarme contigo, espero no acabar resultando un borde prepotente o un cura dando sermones como de costumbre. Siendo sincero y haciendo memoria, no re cuerdo un solo momento de mi vida en el que no hubiese estado enamorado de una mujer... Y si no lo estaba, al menos si estaba deseándolo. De hecho, si estoy metido de lleno en esta búsqueda, es por algo. Desde siempre he tenido la sensación de búsqueda, de mi hipotética otra mitad, si es que esta media naranja, pareja, princesa, mujer perfecta para mi existe sobre la faz de la tierra. Te lo diré siempre: no es que sepa mucho y por eso me dedique a las relaciones, es que necesito saber para estar seguro de que estoy haciendo algo por mi. Cuando te digo que he estado siempre enamorado o deseándolo, no te exagero ni un pelo... ¿Existirá esa mujer concreta? Sinceramente, no lo sé.

Me doy cuenta de que estando enamorado, siendo o no siendo correspondido, siempre he buscado a la misma mujer; o mejor dicho, buscaba y busco esa sensación de que una mujer te toque el alma, el corazón, las tripas y el sexo. Siempre he dado las mejores cosas de mí en este estado, por eso creo que el estado ideal de hombre no es la pareja, sino el estar enamorado: uno es capaz de hacer lo que sea cuando es invadido por una mujer que le toca el alma, y quien ha estado enamorado lo sabe.

Me he dado cuenta también, de que en realidad por más mujeres que han pasado por mi vida, en realidad siempre he estado buscando a la misma mujer, la misma sensación, el mismo sentimiento... No han pasado muchas, pero las que han pasado, han pasado de verdad. No sé, ni conozco la sensación de estar con una mujer en la cama, sin que ella signifique algo real para mi, más o menos importante, pero algo real. No sé perseguir solo sexo, no me sale y la verdad no me apetece. Cuando ligo o he ligado, he creído siempre que esa mujer iba a ser importante para mi, aunque solamente se tratara de una sola noche: lo juro.

A día de hoy te puedo decir, que realmente lo mejor, siempre ha salido cuando no he sido correspondido, quizás por querer hacer lo imposible para conseguir un amor. Te aseguro que no he sido, ni creo que sea nunca un seductor o un conquistador, pero cuando voy, lo hago de verdad y asumiendo todas las consecuencias, incluso aunque sepa que voy a perder, incluso aunque sepa que no voy a ser correspondido... ¿Quién soy yo para apoderarme de una voluntad que no es la mía? Nadie desde luego, pero tengo que intentarlo y voy con todo. Así es como me han salido siempre las cosas, nunca he sabido jugar sobre seguro, pero yendo de verdad... No me puedo quejar. No te quiero predicar sobre las relaciones, sin antes explicarte el origen de esta necesidad. ¿Sabes? Relacionarse es una necesidad.

Si, en efecto relacionarse es una necesidad humana, pero quizás tú al igual que yo, hayas partido muchas veces de una base errónea: buscar una otra mitad. Con el tiempo uno aprende que no hay otra mitad, que no existe. Es así de simple, la predestinación es algo romántico, pero nada más: es una emoción que ellas necesitan sentir para poder acabar en la cama contigo. Si eres mujer, no pongas esa cara, porque funciona y más cuando en lo más profundo de ti, sabes que es cierto... Necesitas enamorarte aunque solamente sea por un segundo de tu tiempo para poderte ir a la cama con un tío.

No hay otra mitad, ninguna mujer ha de ser recipiente de esa responsabilidad. Recuerda además que la mujer en una relación tiene responsabilidad cero, no porque no la tenga, sino porque nunca la tendrá, no sabe, no está escrito en su código, no la siente. Buscar una mitad es una mala solución. ¿Quieres una solución? la única que conozco es la de saber sentirse uno, y solamente cuando sabes ser uno, compartir un camino con una mujer, porque no sé si te has dado cuenta... Hay muchas mujeres en el mundo, más que hombres incluso. Menudo descubrimiento ¿verdad? A lo mejor las relaciones no son tan complicadas.


Continúa en parte II

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¿PODEMOS SER AMIGOS?... ¡JA JA JA! ME PARTO

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

Antes de regalarte esta bronca entre Adán y Eva quiero puntualizar algo, es una opinión personal, aunque si eres hombre querido Adán, lo entenderás mucho mejor que una lectora. Llámame extremista si quieres, me gusta que lo hagas… No te preocupes, pero creo que ninguno de nosotros, creemos en la amistad entre hombres y mujeres; no por parte de ellas, sino sobre todo por la nuestra… Es algo que me dice mi pene a menudo “¿Amigas? Sí, claro, lo que tú digas Reina”. Pero en serio… ¿Alguien se ha creído esto? En algún tramo de su vida, quizás, hasta que se haya quedado jodido hasta el fondo del alma cuando una chica detrás de la que iba le soltaba la “frasecita de los cojones”. Vamos hombre… Eso es como apuntarse a una ONG para ligar, es algo… no te diré imposible, pero sí improbable. ¿Por qué improbable? Solamente puedo creer en una amistad cuando no sientes atracción por dicha fémina, atracción sexual me refiero y sin hablar de físico. Ahí va la conversación…

Ella: Bueno para mi si existe... Tengo muchos amigos varones, cada cual es diferente en su forma de ser y formas de pensar... y yo, a todos los quiero por igual, como ellos a mi, sin ningún problema ni otras intenciones.

Él: Suena muy políticamente correcto y muy bonito, pero ya sabemos todos que todas las citas que reúnen esas condiciones de corrección y de “reino de dios” no son realistas… O sea, que son mentiras vamos… Solamente le valen a los políticos. Pues no querida Eva, tú quizás creas que somos amigos, o que tienes muchos amigos, pero si crees esa idea realmente, es que no conoces a los hombres. No eres realista. perdona, se me olvidaba, que no te gusta quedar mal... por lo que pudiera pasar en un futuro, es la mejor manera de decir: EN LA PUTA VIDA VOY A ACOSTARME CONTIGO. ¿Crees en serio que de entre todo ese grupo de satélites que te rodean, no hay al menos un 99% que van detrás de ti a ver qué cae? Sí, ya sé que esa expresión de “a ver qué cae” suena ruin… pero ya nos conocemos ¿verdad colegas?

Ella: Aclaro, la mayoría de mis amigos tienen pareja, y no por eso tengo algún problema, muchas novias de mis amigos me conocen y me adoran. Es mas, mi mejor amiga (y el resto de mis amigas) también tienen pareja, por lo tanto, ya no paso mucho tiempo con ellas; así que muchas veces, yo cuento solamente con los amigos y no con mis amigas mujeres, que es “lo que se supone” que tendría que hacer.

Él: Espera un momento…. ¿Cómo era la cita célebre o refrán? A tus amigos tenlos cerca, pero a tus enemigos más cerca aún. Las novias de tus amigos prefieren tenerte cerca y a la vista, porque saben que tus amigos, o sea sus parejas, tienen una “amiga”. Ya sabéis como sois, competidoras como pocos seres sobre la faz de la tierra, por la atención y la exclusividad, en cuanto veis a otra interesada por lo mismo que vosotras. Esto clama al cielo, querida Eva, espero que tus amigos estén satisfechos sexualmente, aunque si sus novias están muy pendientes de ti, es que no deben sentirse muy seguras de sí mismas. ¿El mejor remedio? Ración doble de sexo antes de salir. No suena muy romántico, pero es muy efectivo, así se quedan tranquilitos como niños buenos.

Ella: Es verdad eso de que si uno pasa por un tiempo en el que esta "falto de amor" (suena patético ¡jajaja!) y llega alguien que está contigo siempre que lo necesitas: te ayuda, te acompaña, te chatea, te levanta el ánimo. Es obvio que lo vas a adorar… ¿O no? bueno... A mi me pasó eso... conocí a este chico cuando yo pasaba por una etapa muy triste... Acababa de tener una gran desilusión amorosa, y este chico estuvo siempre, a pesar que lo acababa de conocer… Ahora somos súper amigos.

Él: Duele solamente con oírlo ¿Hace falta que haga alguna aclaración sobre tu amigo? Todo encaja Eva, ese chico al que tanto adoras, aparece en el momento justo en el que estás más débil y necesitada de atención y te hace de pagafantas, amigo de las chicas, satélite, etc. Quiere estar bien cerca de ti para ver si le cae algo… ¿Me llamas malpensado? Amigos ¿a que no hace falta que diga nada más? Lo cierto es que esa es mala estrategia, es muy cobarde, porque tu amigo acabará soportando todas tus confesiones y desengaños. Qué casualidad que aparezca en ese momento justo de soledad y debilidad ¿verdad? Nunca creí en las casualidades. Eva, mientras tú le adoras, él se masturba y mucho, pensando en ti, y que me parta un rayo si me equivoco.

Ella: Yo valoro muchísimo su amistad, así que cuando estoy con él lo trato como si fuese una amiga más, porque así lo siento. En las últimas semanas su trato cambió un poco conmigo, ya no me manda tantos mensajes y de vez en cuando me mira raro... pero eso es todo. ¿Por qué lo hará?

Él: Tu “amigo” está hecho polvo, no aguanta más… No se atreve a decirte… perdón, a hacer lo que tiene que hacer. Los hombres que adoptan esta táctica para ligar, hacen de todo menos dos cosas: follar y follar. Claro que su trato ha cambiado, mientras ya le has dicho por N-ésima vez que es tu mejor amigo, sus fantasías sexuales contigo son cada vez más duras, frecuentes y van en aumento de curva exponencial. Creo que lo mejor que puedes hacer es desaparecer de su mapa, porque la verdad… Le veo jodido, muy jodido.

Por favor… ¿Amigos? Sí, como Heidy y Pedro. Vamos hombre… Recomiéndale que se pase por el nuevo ADÁN de vez en cuando, o que intente hacerlo de otra manera más honorable para sus genes… Creo que si yo volviese a escuchar esa frase sobre mi persona, saldría corriendo antes de que ella la terminara, me hace sangrar los oídos ¿y a ti?

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CÓMO COMUNICARTE CON UNA MUJER PARA TENER SEXO, por ELVIRA

Imagen cedida por Elvira

El sexo a las mujeres nos entra por los oídos, o al menos eso dicen. Más cuando se comparan ambos hombres y mujeres. Yo lo he comprobado, consciente de que no es de la única manera, y que yo suelo ser visual… Esto no quiere decir que me ponga ver genitales por Internet, pero me gusta ver el material antes de comprarlo. No sólo el sexo nos entra por los oídos, pero sí es verdad que la diferencia entre un guapo y un feo, muchas veces para nosotras, o perdón… Para mí (estoy hablando desde mi ego femenino) la da la actitud, las palabras y la seguridad de quien se acerque. ¿Quieres saber más?

Los hombres suelen entrar por los oídos de las mujeres, por lo que dicen en conjunto con sus actos y su cuerpo: toda ha de coincidir para que las palabras sean tenidas en cuenta. Aunque te mentiría si te dijera, que a otros terrenos no les dejamos entrar por enamorarnos como tontas de lo inaccesible. Algunos sólo dicen lo que queremos oír. Otros lo hacen tan bien que incluso les creemos… Porque de ilusiones y de emociones también se vive. Muchas veces lo que te dicen es verdad y lo notas, otras no tanto… No hay que mentir para acostarse con una mujer. Sientes que algo no encaja entre lo que te dice él, lo que expresa y lo que hace, pero si el chico te gusta, muchas veces le das crédito y cruzas los dedos para todo lo que te dice sea verdad.

Creo que en el fondo deseamos, que todas esas palabras llevan consigo las ganas de ser creídas, o las ganas de creer. Hacedle caso a Miguel cuando os habla de congruencia… (ufff… No puedo contigo cabrón... siempre me sacas algo). Ese querer creer, que como escuché en una canción, que citaría, pero como esto se trata de escribir sin pensar mucho, quiero perder el hilo… El que sabe, te hace creer que te quiere, mientras el que no sabe tanto, te quiere directamente, no necesita argumentarlo, ni convencerte de nada quiere creer que es así. Repito, a veces, incluso es verdad.

Somos prostitutas emocionales, es así, me doy cuenta cuando en mi cabeza pelean argumentos, que más que argumentos son emociones y ganas de creer en lo que me están diciendo. Prefiero creer que sí, antes que desconfiar, todas queremos creer que sí, si no fuera así sería imposible enamorarse o sentirse atraída como una perra por un hombre, por muy fiable que este pareciera. Es fácil, la que desconfía no se acuesta con nadie… Y la que quiere creer que sí, tiene más vida sexual. Unas veces doy crédito y otras no ¿Cómo hago esta distinción entre “éste hombre sí” o “éste hombre no”? ¿A quién le doy crédito? ¿A quién le digo que sí?:

HOMBRE 1: A quien me hace pensar que todo va a salir bien, porque me da la esperanza de que así será… Ojalá así sea.

HOMBRE 2: Al hombre que no me deja más opciones que el sí, al que me hace ver con palabras y con su comportamiento, que no me queda otra.

HOMBRE 3: Esto es por mí y lo pienso yo para mí: Porque no sé qué (coño) voy a hacer si no… Ojalá sea todo verdad. Mejor pienso que sí, esto es sólo el camino para acelerar el final feliz.

HOMBRE 4: El que me haga creer las tres anteriores juntas.

Volviendo al tema… Y los hombres, ¿Qué quieren oír ellos? ¿Sólo se conforman con mirar? No creo. A ellos también les gusta ser estimulados cerebralmente, quizás mediante otras cosas que no son solamente las palabras. No me parece que sea igual una cara de orgasmos con “audio”, que sin gemidos. Tampoco es igual un gesto que expresa “gracias por ayudarme”, que decirlo con palabras, o las dos cosas. Es de dominio popular, que a ellos hay que decirles todo claramente, son hombres… la que sigue esperando a una mujer con pene solamente le queda feminismo o lesbianismo… ¿Acaso hay distinción? Ella verá.

Para terminar, entonces… ¿En qué quedamos? ¿Somos visuales o auditivas? ¿Auditivas en el sexo? ¿Visuales en el resto? Siempre es mejor oír cosas buenas, no es lo mismo un halago que un reproche. También las hay que mezclan. Para los hombres que creen saber cuándo decir algo, y el efecto que causa ¿son hombres manipuladores? Si sabes que diciendo algo va a causar un efecto, y quieres que eso pase ¿por qué no lo vas a decir? Nosotras lo hacemos constantemente.
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PUTAS & CABRONES


Acéptalo, pequeño proyecto de Nuevo adán y limítate simplemente a eso… A aceptarlo, porque sobre la faz de la tierra no vas a encontrar a una sola mujer que actúe cómo tú esperas que actúe contigo. Mira, esto ni si quiera debería de llamarse desengaño… Pero después de seguir recibiendo correos de tíos como tú y como yo, que están obcecados en perseguir imposibles, me he permitido el lujo de llamarte cabrón… y si, si tú eres un cabrón, a ella la podemos llamar puta, pero no gratuitamente. Harto estoy de una afirmación, tanto por el lado de Eva como por el lado de Adán, igual de musical y reconocida en ambos sentidos:

Afirmación que hace Eva con más o menos razón: TODOS LOS TÍOS SOIS IGUALES.

Afirmación que hace Adán con más o menos razón: TODAS LAS TÍAS SOIS IGUALES.

¿Sabes qué te digo? Si no te gusta, te aguantas, te jodes y deja de patalear como un niñato cada vez que no te salen las cosas como tú quieres, o mejor dicho… Cuando esperas que ella actúe como tu madre contigo, o como otro hombre, o cómo te gustaría que ella actuara, o incluso… ¿cómo una actriz porno facilona borracha? Creo que ves demasiado porno… ¿Por qué te enfadas? ¿Por qué no quiere follar contigo? ¿Por qué no te la sabes ligar? ¿Por qué llevas 2 años sin follar y estás amargado? Mira, creo sinceramente que por esto último, hablas de las mujeres como la zorra de la fábula… O sea, despreciándolas cuando ves que no te sale nada con ellas. Estoy completamente convencido, de que si encontrases a una mujer que te dijera que sí a todo y que actuase según tus deseos en cada momento, cambiarías completamente de opinión ¿me equivoco? Desde luego que no, pero…

¿Sabes cuál es el problema? Que en tu puta vida vas a encontrar a una mujer viva que actúe de esa forma. Tú no quieres una mujer, quieres una muñeca hinchable de carne y hueso que te diga a todo que sí. Pues yo he conocido a muchas mujeres y ninguna responde esa manera, a menos que se dedique a la prostitución de alto standing, así que… Ya sabes, o asumes las diferencias, o te dejas el sueldo en putas.

No me gusta nada el resentimiento, y no es que sea un abanderado de ninguna causa políticamente correcta, creo que ya me conoces lo suficiente como para saber de qué palo voy, pero mira… Esperar que una mujer actúe como tú deseas, es pedir un imposible. Cuando piensas que “todas son iguales” y lo dices con desprecio, en realidad estás dejando ver un resentimiento profundo contra ellas, porque no eres capaz de conseguir nada de ninguna. Lo peor de todo es que con prejuicios y resentimiento se folla muy poco, y lo más probable es que si los mantienes, continúes siendo un putero el resto de tu vida, que solamente podrá acostarse con mujeres a cambio de dinero, o de algún bien o servicio. Ten al menos los huevos para reconocerlo.

Cuando Adán y Eva hacen esas afirmaciones que te he indicado al principio lo hacen única y exclusivamente por una razón: NO SON CAPACES DE ACEPTAR LAS DIFERENCIAS QUE HAY ENTRE NOSOTROS, Y ESPERAN QUE SEA LA OTRA PARTE QUIEN CAMBIE… No te puedo hablar por Eva, porque no la entiendo, pero a ti si te puedo hablar porque tú y yo, mi querido hermano, hablamos el mismo idioma. Tardas menos en aceptar que somos diferentes y amarlas tal cual, que esperar que actúen como una actriz porno borracha facilona… Te gustaría ¿verdad? Puedes decirme: “Si alguna quiere algo conmigo, que venga dónde estoy yo a buscarme a mi”. ¿Sabes qué te digo? Puedes esperar sentado, hay cosas que nunca cambian.

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CUANDO ELLA DICE NO… QUIERE DECIR NO

Imagen cedida por Enrique Perales

Hola de nuevo machote de palo, ligón de discoteca, esclavo del pene o asemejado ¿Qué tal estás? Tranquilo, esto no es un manifiesto feminista. Te cuento lo que me acaba de pasar… Estaba yo tan tranquilo tomando mi café con porras, ojeando el MARCA y sonriéndole a la camarera por el reflejo del espejo de vez en cuando… Por cierto, es una mujer encantadora que siempre sabe lo que voy a tomar antes de que lo pida. Vamos, lo que yo diría “viviendo al límite”. De repente entran directos a la barra dos individuos trajeados, engominados y hablando en voz alta para que se les oiga bien… Lo cierto es que parecía que alguien les había dado un micrófono de voz en off. Hasta aquí todo normal, en el parque empresarial en el que trabajo, habitamos, convivimos y trabajamos este tipo de seres pedantes e insoportables de pseudo-yupis imitación de ejecutivo. Cómo no, uno de los dos llevaba la voz cantante, y después de levantar los dos dedos en forma de V para pedir dos cafés, continuó relatando con el típico torno prepotente del tipo pureta que se toma las copas los jueves en Castellana 8 lo siguiente:

“Esta lleva dos meses haciéndose la dura conmigo, pero ¿Sabes qué te digo? Esta cae la semana que viene… te lo digo yo, que va de dura, pero tiene unas ganas de pillar que no se las aguanta”. En ese momento vino a mi mente el siguiente pensamiento: “Miguel, contrólate, no le conoces de nada… Ni te va ni te viene lo que diga el American Pycho este de los cojones, que no… que no…”. En un momento así, me dan ganas de tener a mano tarjetas de visita de P&R, para repartirlas acompañadas de una colleja de las que suenan, y un “¡No seas animal!”. No puedo evitar analizar las cosas que me llaman la atención, tiendo por defecto a descomponer, relacionar datos y pensar soluciones. Pensé: dos meses… se hace la dura… semana que viene… pillar… Traducido en otras palabras, lo que percibí por parte del individuo fue: “Tengo que proteger el ego delante de mi colega, porque llevo dos meses detrás de una tía que pasa de mi, y voy a ponerme una semana de plazo para volver a decirle algo por si cuela y pillo”. Aunque si tiene que justificarse así delante de un colega, probablemente ni siquiera haya tenido valor para ir a por ella directamente.

Vamos a ver… ¿Tan difícil de entender es la palabra no? Pretender que una mujer sea literal contigo, es pedirle peras al olmo, pero tío: es como un simple "No me interesas". ¿Después de dos meses no has sido capaz de aceptar un rechazo de una mujer que ni si quiera has catado? Si esto fuese el primer contacto, o la primera vez que la ves, sería probable y natural que ella, no se mostrara tan receptiva como tú quisieras… No te va a regalar nada, eres un desconocido y te tiene que calar para ver de qué palo vas, pero no es el caso de nuestro amigo ¿Después de dos meses? Entiendo que cuando él sugiere que ella tienes ganas de pillar cacho, pasan dos cosas: la primera es que está proyectando en ella su escasez, y la segunda es que necesita un pretexto para no aceptar que NO GUSTA… Es sencillo ¿verdad? NO GUSTAS ¿por qué nadie habla de esto joder? O SE GUSTA O NO SE GUSTA, es así de sencillo.

El tema que menciona nuestro protagonista, no entra ni en la categoría de ex novias. Si fuera una ex, a lo mejor podría explicármelo, pero… ¿de verdad necesitas proteger tu ego de esa manera? Te recuerdo que te habla un auténtico gañán entre gañanes, ningún santo varón (hace ya tiempo que empecé a aceptarme en realidad). ¿Por qué cuesta tanto romper tanto la barrera del ego? El puto ego no da de comer o “del orgullo no se come” como diría mi abuela. A ver si te enteras… Si eres capaz de obviar tu ego y pasar de él a la hora de conocer a una mujer… o intentarlo, podrás invertir toda tu energía en tu verdadero impulso primario, que es lo que te empuja a conocerla, y lo que te hace congruente.

Tengo la sensación de repetirme demasiado ¿verdad? Si lo hago es porque todavía no te enteras. Si deseas a una mujer, ve a por ella, pero ve con todo y no pienses tanto… O vas o no vas, pero la energía que estás malgastando en pensar, decirle a tu amigo lo bueno que eres, justificarte de cara a la galería de cómo y cuándo lo vas a hacer, y además imaginar cuales pueden ser cada una de las respuestas que ella te pueda dar… Ya no la estás invirtiendo en comunicarte con ella, porque… Eso es lo que realmente quieres ¿verdad? o acaso ¿piensas tener esta misma conversación con un amigo diferente cada vez? Si no inviertes energía ni siquiera en comunicarte con ella ¿cómo pretendes llevártela a la cama? Tu amigo te escucha porque es tu amigo, pero no te quieres acostar con él ¿verdad? Pues céntrate en lo que quieres y no le restes fuerza a tu verdadero impulso… Por la boca muere el pez. Para ligar no hace falta ser ningún genio. ¡HAZLO MAL, PERO HAZLO!

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CUANDO TE ENAMORAS DE OTRA MUJER

Imagen cedida por Karolina Valen

Dicen que Adán no entiende de emociones, dicen que a Adán no se le da tan bien hablar este lenguaje… Dicen también que Adán se enamora primero con el pene. Quizás esté solamente de acuerdo con la última de estas mentiras. ¿Se puede estar de acuerdo con una mentira? Desde luego que sí, el ser humano está lleno de contradicciones, y entre Adanes y Evas, Eva se lleva el premio a la contradicción constante… Así que si ella se da permiso para sentir deseos y emociones contradictorias ¿por qué vamos a negarnos este privilegio a nosotros mismos? La masculinidad puede ser todo lo amplia que uno quiera, y no hay más leyes escritas acerca de qué hacer o qué sentir, lo único escrito está en los genes, y eso por fortuna lo llevamos todos de serie. Alégrate por ello y créetelo, porque quizás si no hubieses dado con uno de mis sermones, no serías consciente de lo afortunado que eres como hombre… ¿Por qué?

Pues porque los hombres podemos separar perfectamente la realidad objetiva de la realidad emocional. En cambio, para una mujer, la realidad es lo que siente, no lo que ve. ¿Quieres que siga? A Eva la podemos captar desde las emociones, y siendo sincero porque sabes que es verdad, a Adán se le coge por el pene. Por eso mismo, la gracia de nuestro verdadero poder, está en no dejarnos dominar por la polla. Nosotros podemos (eso sí, hay que tener huevos para no dejarse dominar por el pene, ahí está la dificultad) hacerlo, ya que se trata de una decisión racional, no emocional. En nuestro caso y mientras haya salud mental, la cabeza siempre tiene la última palabra.

Los tíos nos permitimos muy pocos lujos emocionales, creo que si aprendiésemos a disfrutar más de éstas, no tendríamos tanta dependencia sexual, ni tanta esclavitud del pene… Os lo digo en serio, las emociones llenan; por esta misma razón ellas siempre están más tranquilas que nosotros. Si hay algo que pueda distinguir a una mujer de un hombre, es que ellas saben disfrutar de más cosas que nosotros (lo que nosotros llamaríamos tonterías, a ellas las levanta o las hunde el ánimo). En fin, generalidades hasta aquí, pero ahora te voy a hablar a ti directamente con mi verdad:

Ni a ti ni a mi, nos hace falta plantearnos de forma intencionada el disfrutar activamente de las emociones como si fuéramos metroemocionales de palo ¿Sabes por qué? Muchos hombres hemos pensado, entre los cuales me encuentro, que acercarse a nuestro lado emocional iba a servirnos para acercarnos más a ellas. Sí he dicho bien: lado emocional, no tenemos lado femenino, ni ellas tienen lado masculino… las matrículas se las dejo a Rosetta Forner. Los que hemos creído que esto, iba a servirnos para algo, para entender a las mujeres por ejemplo… En realidad acercarnos a nuestro lado emocional de forma intencionada, solamente nos ha servido, para jugar el deshonroso rol de amigo de las chicas, gracioso del grupo, taxista, payaso, pagafantas y demás roles de dudoso prestigio, que solamente acercan al amargor, a un hombre que quiere disfrutar de las mujeres como hombre, no como un padre confesor, paño de lágrimas y demás etcéteras.

No te equivoques, la mejor forma de acercarse a una mujer, es siendo hombre desde dentro y no una amiga más. Una mujer no se acercará a ti para empatizar por lo que puedas compartir con ella, sino precisamente por aquello que a ella le falta para sentirse completa ¿lo entiendes ahora? No le ofrezcas lágrimas, cuando ella necesita seguridad; no le ofrezcas emociones cuando ella necesita firmeza; no ofrezcas abrazos, cuando lo que ella quiere es un pene. Para lo demás tiene a su madre y a sus amigas, así que no quieras ser un “sensible” para acercarte a ellas. Sé como realmente seas, o gustas o no gustas, ahí se termina el problema.

¿Sabes cuándo realmente los hombres le sacamos partido a nuestro lado emocional? Única y exclusivamente cuando hay que hacerlo, cuando nos enamoramos de otra mujer. Y sí, he dicho bien… No me refiero a “cuando nos enamoramos de una mujer” sino "cuando nos enamoramos de OTRA mujer”. Te pongo OTRA en mayúsculas, porque el apogeo de nuestro lado emocional, viene siempre asociado a una nueva mujer que se nos cruza, a los inicios de una nueva relación, a los inicios de conocer a una mujer, no así a una estabilidad ganada en una relación consolidada… Esto último es ya otra historia, es una opción.

¿Quieres disfrutar de tu lado emocional? ¿Quieres sentir? ¿Quieres tener mariposas en el estómago? Déjate enamorar una y otra vez, cuantas más veces mejor… Y no quieras ser un sensible de película de Disney, que va siempre detrás de la guapa de la clase llevándole los libros, mientras habla por el móvil con el tío que se la folla, o peor… un hombre metroemocional de palo hecho a demanda femenina, o un perfecto muñeco Ken. No quieras crear una nueva tribu urbana de hombres muy machos y sensibloides, porque es científicamente imposible. Que digan con la boca que quieren a un hombre que sepa disfrutar de su lado emocional, no quiere decir que se quieran acostar con él. La periodista Cristina Tárrega, no me cae especialmente bien, pero una vez dijo algo muy acertado: Para románticos los poetas, y para follar… los albañiles.

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¿QUÉ QUIERES DE MI?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Viendo como Lucía custodia sus encantos con ese candado y esa expresión tan seria, no tiene pinta de que vaya a regalarle la llave a nadie. Haces bien Lucía, pero para que nuestros amigos no se queden así, vamos a explicarles por qué custodias tan celosamente con una llave tus frutas prohibidas de nueva Eva, y por qué tienes esa mirada en la que preguntas “¿Qué quieres de mí? Y tú… ¿A qué vienes?” con la que recibes a todo aquel que se acerca, pidiéndole una razón para entregarle la llave. Querido compañero, si te parece solamente una fotografía bien hecha, te voy a dar la clave de por qué está hecha de esa manera… No es casualidad. Ese candado no se abre con palabras concretas, ni con frases brillantes, ni conjuros indios. Quiero que por una vez te pongas bajo la piel de una mujer atractiva, mejor dicho… Te lo imagines.

Te hablo de una mujer atractiva, porque va a ser la primera en la que te vas a fijar, ya sea por morbo, por belleza, por físico, por feminidad… Lo que sea. Personalmente a mi más que un buen físico, hay tres cosas que me atraen, me pierden y me hacen dar un paso hacia delante: feminidad, madurez en los rasgos y morbo. Esta combinación para mi es letal, así que voy a hacer el ejercicio contigo… Me situaré bajo la piel de una mujer por la que yo me pueda sentir atraído ¿OK? Estás dentro ya, así que vamos a mirar desde sus ojos.

Una mujer atractiva sabe de sobra y tiene bien asumido, que una gran cantidad de hombres van a aproximarse a ella única y exclusivamente por su físico, y que este va a ser el anzuelo que van a tener que obviar tanto él como ella a la hora de conocerse, por lo que ella de alguna manera, siempre le va a pedir una congruencia y una seguridad al hombre que se le aproxima para justificar ese acercamiento, y de esta forma medir y comprobar el verdadero interés de éste, para saber qué es lo que tiene que ofrecer y que aportar. La primera pregunta que a ella le puede venir a la cabeza es “¿Qué quieres?”. Digo que puede obviarse, porque ya sabemos como hombres lo que queremos, estamos simplemente siendo fieles a ese impulso sexual primario; pero como no hemos sido ni los primeros, ni los últimos que nos acercaremos a ella con el objetivo de cortejarla y acabar en la cama, ella ha de poner escalones para probar nuestra seguridad y congruencia.

Recuerda por enésima vez, congruencia es la actitud en la que tu pensamiento, actos, palabras, voluntad, comportamiento y deseos apuntan en la misma dirección. Ella sabe a lo que vas, por lo que tratar de ocultar, distraer o disimular tu verdadero impulso e interés con un juego indirecto, te hace incongruente desde el principio. El juego indirecto tiene un marco sexual muy débil ¿puede funcionar? Claro que puede funcionar, pero como diría una buena amiga “hablando entre líneas”, afilando el lenguaje, usando ambigüedades de carácter sexual, escalando tacto, bla, bla, bla… pero como lo que quieres es acostarte con ella, tratar de disimularlo, es perder el tiempo y energía haciendo teatro, y dinámicas sociales en grupo. Recuerda que la mejor proporción siempre es 1 + 1 = 2. Punto, sin más comparsa o feria. Una vez que ella da por hecho, consciente de su atractivo, el por qué te aproximas a ella, comienza el exámen.

Disimular tu verdadero interés, para proteger tu ego es un error de partida. Si no... ¿A qué te acercas? Vale que para entrar utilices un pretexto, una circunstancia, pero si no te muestras claro desde un primer momento, habrá algo que no encaje entre tu comportamiento y tus actos, y eso genera incongruencia. El juego indirecto está única y exclusivamente diseñado para salvar el ego de quien lo juega, luego si para ti el ego no constituye una dificultad y eres capaz de obviarlo, no necesitarás protegerlo de ninguna manera y te centrarás única y exclusivamente en la mujer que te atrae.

Acabas antes aceptando que no se le puede gustar a todo el mundo, por eso no eres ni mejor ni peor. Quieres algo de ella, vienes a sacar algo de ella como el resto, una experiencia sexual, conocerla, una cita, un beso, lo que sea… Te has marcado una meta para tu satisfacción, un objetivo. El mero hecho de colocarla como objetivo, te sitúa como subordinado y juegas en función de conseguir algo que no tienes. Resumiendo: la necesidad rezuma por los poros de tu piel. Mira, todos tenemos hambre, no somos ángeles, pero una cosa es buscar alimento sexual porque tienes hambre sexual (actitud congruente) y otra tener hambre sexual y fingir que no la tienes (actitud incongruente) para “tratar de demostrar algo”.

No somos conscientes de ello, pero nosotros somos los primeros que nos dificultamos el camino y nos imponemos una escalada cuesta arriba cuando no aceptamos la necesidad o el hambre sexual y queremos taparla. A ver… cuando decimos que la necesidad espanta, es porque esta necesidad hace que te regales y que tú lo pongas muy fácil. Es como poner tu precio a cero, y al poner tu precio a cero, ella no siente la menor inquietud por conocerte, ya que lo regalas todo de golpe.
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ACTITUD CORRECTA

Como todos tenemos necesidades por cubrir sexualmente hablando, no las quieras tapar… hablándote en castellano: Sé directo, sé educado, no invasivo y recuerda que los mejores productos, no necesitan publicidad, porque se venden solos, o sea, siempre será mejor que te descualifiques, a que trates de venderte a toda costa diciendo lo bueno que eres. Lo que a ella le espanta, es que desees una cosa y quieras mostrar otra… porque es incongruente. No le espanta que quieras sexo, porque eso ya lo sabe, pero le repatea que solamente te acerques a ella para obtener sexo. ¿Entiendes la diferencia? Es como tratar de “engañarla” cuando ella sabe de sobra a lo que vas, así que no pierdas tiempo disimulando.

No vienes a sacarle nada, vienes a aportar. Un hombre, me refiero a un hombre verdadero, no se acerca a una mujer para vampirizarla ni sexualmente, ni afectivamente hablando; para cubrir una necesidad no es necesario vampirizar… Cuando uno hace esto, actúa igual que los parásitos, clava el aguijón, chupa la sangre y cuando está saciado se larga, sin haber aportado nada a su hospedante.

Mil veces: una mujer no te dará nada que no le hayas dado tú antes. ¿Por qué te puedes acercar a ella? Le acabas de regalar tu atención, tu validación al fijarte en ella, y por eso mismo te acercas, porque tú estabas tan tranquilo, y ella con su atractivo natural ha “tomado prestada” parte de tu energía y atención. Ahora es tu turno de recuperarla. Me gustaría que lo vieras así en vez de perseguir sexo como un ave de rapiña, es un trato justo para ambos. No quieras sacar nada de ella si antes no estás dispuesto a dar. ¡HAZLO MAL, PERO HAZLO!

Me he preocupado de reunir para ti en el e-book LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; todas aquellas respuestas ilustradas con ejemplos reales, que estabas buscando para aprender a ligar de una forma natural y diaria, en prácticamente cualquier contexto. ¿Por qué reducir tus posibilidades de conocer mujeres solamente los sábados por la noche? No te limites por favor, hay más vida después... No pierdes nada por echarle un vistazo al ejemplar DEMO.

LA CHICA DEL VAGÓN III: Y AHORA… ¿QUÉ HACEMOS?

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Lucía Ojeda

Ella: ¡Qué fuerte!... ¿Eres así de pesado con todas?
Él: Solamente con las que me interesan, pero ya te he dicho que puedes huir si quieres… No me lo tomaré a mal, si yo fuese tía y me entrara un tío así, igual yo si que me iba.
Ella: Bueno… Atención, porque solamente lo voy a hacer una vez.

Agacha la cabeza, se pone el pelo por delante de la cara de una forma muy teatral, se quita las gafas y está así dos segundos… Debe ser para darle más emoción al momento y para tenerme allí pendiente. De repente levanta la cara y se quita el pelo con un giro de cabeza, como si se tratara de un anuncio de cosméticos. Está jugando, se está luciendo… Entra al trapo, a pesar de la situación. Con la barbilla algo levantada, se me queda mirando y me pregunta:

Ella: ¿Ya?
Él: (Sin palabras y con cara mezcla de tonto y satisfacción) Supongo que sería demasiado obvio… Decirte lo obvio… (Me refería al “Qué ojazos tienes”, o a “Tienes unos ojos preciosos”, o a “Qué ojos más bonitos tienes”).
Ella: (Lo entendió, es un tópico muy extendido como halago… Unos ojos verdes, muy grandes y preciosos) Sí, lo sería, pero tú también eres un hombre muy obvio.
Él: ¿Verdad que si? Se me ve venir de lejos.
Ella: Bueno… ¿ya?
Él: Si, ya… Aunque no sé por qué los guardas tanto.

Se volvió a poner las gafas. La verdad es que la chica se estaba haciendo de rogar mucho, pero lo importante: allí estaba clavada como una chicheta, daba juego pero no lo regalaba. Me encanta cuando una mujer entra en el juego, aunque solamente sea por jugar, aunque después no pase nada… Esto es lo mejor. ¿Estaba siendo demasiado pesado? Pues a lo mejor sí, pero ¿no sabes aquello de “el que no llora no mama”? Pues aplícate el cuento, porque que yo sepa, con telepatía, no se conocen mujeres… Al menos en mi planeta. Cuando una mujer te suelta un comentario así, lo mejor es obviarlo. Piensa que no te va a regalar nada, que no le hayas dado antes. Así, que haz más caso de lo que hace, en vez de lo que dice. ¿Se va? Ya ves que no… Pues que diga lo que quiera, si de verdad estás realmente interesado en ella, no dudes. Lo que seduce es tu seguridad, no tanto tus palabras.

Él: Bueno…
Ella: ¿Me puedo ir ya?
Él: Claro mujer, cuando quieras.
Ella: ¿Estás seguro? Vaya, qué rápido te cansas…
Él: Creo que ya te he dado mucho la lata por hoy.
Ella: A lo mejor sí… ¿me voy entonces?
Él: Si fuera por mi, te invitaría a una caña, pero quizás eso sí sería muy atrevido.
Ella: Pues sí… Y más si tienes novia.
Él: Que no te he dicho que la tenga…
Ella: (Se ríe de forma burlona, como pensando “Sí… ya, claro, claro…”) ¡Qué morro tienes!
Él: Tengo que ir ahora al Work Center a encuadernar unas copias ¿me acompañas y nos tomamos una cerveza por Juan Bravo?
Ella: Nunca voy con desconocidos.
Él: Tienes razón, disculpa mi educación: me llamo Miguel… Miguel Lázaro ¿Y tú?
Ella: (Da su nombre, mientras levanto la cabeza porque es más alta que yo para dar los dos besos)
Él: Encantado de conocerte ¿Me acompañas un momento a encuadernar? Por el camino te puedes arrepentir si quieres.
Ella: Me lo pensaré…
Él: Prometo portarme bien, palabra.
Ella: Eso se lo dirás a todas.
Él: Pues sí, pero es la verdad… vente anda.
Ella: OK, pero no me puedo quedar mucho.
Él: OK.

Y ya salimos hacia fuera, me sentí más relajado. Seguro que quieres saber lo que pasó después… Si hice algo con ella, si después de tomarme con ella un par de cañas pasó algo, si hubo beso, si no pasó absolutamente nada, si quedamos otro día para cenar… Te voy a hacer una pregunta ¿De qué te serviría saber qué paso? Me refiero… ¿Saber si he tenido sexo con una desconocida en un primer o segundo encuentro te serviría de algo? ¿Haría eso que tú tuvieses alguna mejora en tu vida? Mis experiencias sexuales o no sexuales… ¿te sirven a ti para conocer más mujeres?

En este artículo, te he contado cómo la conocí, y además te habrás dado cuenta según hayas llegado hasta aquí, que era una situación bastante cotidiana, justo al salir del trabajo, iba a hacer un recado antes de pasar por casa. Y ya ves también que no he empleado ninguna “frase superbrillante o superingeniosa”, es más, hubo momentos en los que estaba muy nervioso… Tanto a ti, como a mi, conocer a una mujer de esta forma, implica dar un paso adelante; por eso te animo a que dejes de leer ahora mismo y salgas a la calle. ¡A ver qué pasa! Muchas veces no hace falta ni que lo busques… Simplemente, te lo encuentras; pero si te lo encuentras, hazlo por ti y da un paso adelante. HAZLO MAL, PERO HAZLO. Por si te perdiste la segunda parte.

Aún estás a tiempo. Para que conozcas mejor la filosofía, los principios y valores que definen nuestro modelo masculino, visita elnuevoadan.com donde podrás encontrar material publicado de libre acceso, los orígenes de nuestra idea y los pilares básicos: INTEGRIDAD, INTELIGENCIA, AUTONOMÍA Y ESTATUS, que te servirán para entender qué es lo que puedes encontrar tratado en mucha mayor profundidad en nuestro e-book. La compra de cualquier producto de la biblioteca online P&R incluye orientación personalizada vía e-mail. Descárgate la versión demo el nuevo Adán.

CUANDO EL HIJOPUTA SALE… ¡ES POR ALGO!

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Por todos es sabido, que dentro de cada uno hay un pequeño hijoputa deseando salir… Sí, sí… Dentro de ti también aunque parezcas tan buenecito, tan majo, tan legal y tan honesto… Tanto, tanto, tanto… que todas tus amigas confían en ti y te lo cuentan todo ¿verdad? pero por dentro estás deseando de arrancarles la ropa y comértelas enteras al mínimo descuido. Corrígeme… ¡si te atreves! Porque igual te atreves a decir que miento. En el fondo sabes que es verdad, y lo de siempre… No lo digo solamente por ti, ya sabes que yo para ser un gañán también sé ponerme el primero de la lista y entre los dos, podemos hablar de gañán a gañán… Porque recuerda: no somos ángeles, ni debemos parecerlo. Negarlo sería una estupidez, cuando sabes que dentro de ti y de mi, habitan y conviven un perfecto caballero, y un ave de rapiña.

¿Exagero? Sabes que no, y más cuando te cuesta mirar a las mujeres a los ojos y hablar con ellas, porque el canalillo y el escote te llaman más la atención. Que yo sepa, el escote no tiene capacidad de comunicarse y hablar por si mismo. Bueno, voy a dejar de tocarte la moral con este tono prepotente y paternalista, mejor dicho… Voy a intentarlo, porque ahora mismo estoy ligeramente cabreado. Por supuesto que la culpa no es tuya, todos somos esclavos ¿recuerdas? Yo el primero, pero mi hijoputa interior lleva tiempo queriendo salir a flote, y a veces me cuesta contenerlo… Te pido disculpas.

Lo dicho, ayer tomándome una caña con un buen amigo, ambos llegamos a dos conclusiones importantes: la primera es que desde luego el jueves es el mejor día para salir, y la segunda es que… EL PEQUEÑO CABRÓN QUE HABITA ES NUESTRO INTERIOR PERSONIFICA TODAS LAS CARENCIAS Y NECESIDADES NO CUBIERTAS, EN ESPECIAL LA DE SIEMPRE… LA SEXUAL. Nos hemos quedado calvos pensando ¿verdad? Debe ser que las grandes verdades son siempre las más simples de encontrar, si esto no fuese así y tuviésemos siempre el hambre sexual cubierta seríamos entes celestiales. Vale que el sexo, no sea el centro del universo, pero se le aproxima bastante en el mundo real. Por eso mismo, cada vez que una mujer me quiere callar la boca diciéndome aquello de “¡Cómo sois los tíos!”, suelo responder “Gracias por darte cuenta… ¿hablamos de vosotras?”. Sin rencores señoritas, pero cada uno ha de cargar con su parte.

Quitar el hambre, querido hermano esclavo del pene… No la de verdad y la más dura a escala mundial que no es mi competencia, sino la sexual… Este tipo de hambre lo conozco muy bien por haberla padecido. Y por eso mismo puedo hablarte de tú a tú: ese pequeño hijoputa que anda siempre buscando posibilidades de sexo constantes, al que le deleita tener una recámara surtida de dos o tres posibles ligues aún teniendo novia, el que se mete en un chat a ligar (o a intentarlo) de forma indiscriminada, el que no pierde comba con las amigas de las amigas, el que le entra todo lo que se mueve dentro de una discoteca con el lema “Alguna de todas estas caerá”, el ansioso por pillar, el que quiere volver con la ex, el satélite de la guapa de la clase, el que se quiere ligar a la vecina… ¡Si yo te contara! ¿Sabes qué es lo peor de todo? Que todo esto que te cuento no es tan raro, es más bien común… PROBABLEMENTE SI DESDE LA NIÑEZ NOS HUBIERAN ENSEÑADO A COMUNICARNOS MEJOR, NO HABRÍA TANTO HIJOPUTA SUELTO.

Pues sí, este pequeño hijoputa sale siempre que hay hambre, o una necesidad no cubierta o carente. ¿Sabes qué? En el fondo todos queremos lo mismo, querer y ser queridos, pero en el idioma masculino lo traducimos de esta forma… guste, o no les guste oírlo de esta forma a nuestras amadas evas, que lo son y mucho… Pero es lo que hay. Señoritas, que queramos acostarnos con vosotras en la primera noche, no significa que no seamos capaces de querer y de amar, de expresarnos, de disfrutar de la vida, de sentir y de muchas más cosas positivas y buenas… Aprended mejor a disfrutar de nosotros tal y como somos, en lugar de intentar cambiarnos o esperar que nos comportemos como tías dentro de un cuerpo masculino… Eso nunca pasará. ¿Contradicciones? Si, las hay... ¿Incongruencias? Sí, las tengo, y supongo que las seguiré teniendo... Soy humano, pero que ninguna mujer pretenda que un hombre se comporte como una mujer con pene... ¡por favor!

Y a ti, querido compañero para terminar: agradecerte que hayas aguantado mis insolencias hasta la última línea, que yo también me las traigo ¿verdad? Cuando estaba haciendo las prácticas para LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; lo primero que me preguntaba era: "¿Pero qué cojones hago yo aquí persiguiendo faldas con lo tranquilo que yo estoy?" Más de una mañana de sábado, y tarde de domingo, me hacía esta pregunta mientras deambulaba por alguna célebre estación o terraza… La respuesta es sencilla: estaba buscando respuestas concretas para ti, y las conseguí… Porque se puede hacer y sin emplear trucos de magia.

Además de todo esto, con el tiempo, y después de varios encuentros que narro en el manual, no podía evitar confesarles a las chicas, que lo que en realidad estaba haciendo era escribir un libro… Imagínate la cara que me puso alguna. Dentro de poco publicaré los comentarios de algunas de las chicas que salen en el libro. Aunque todavía me quedan por recibir un par de permisos más que ya están pedidos (no sé qué me responderán), prefiero hacerlo solamente con el consentimiento de ellas, y siempre y cuando garantice el anonimato, derecho al honor y a la intimidad de las mismas… Eso por supuesto. Pero quiero publicarlo en cuanto los tenga todos, para que veáis todo lo que hay detrás, y para que toméis conciencia, de que no se trata solamente de aprender a ligar y de sexo, ni si quiera de quitarse el hambre sexual… Hay mucho más. Al pequeño cabrón interior, que lo hay… Conviene tenerlo encerradito, eso sí… Sin renunciar a cubrir nuestras necesidades.

Firmado:
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El primer hijoputa de la lista.
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Me he preocupado de reunir para ti en el e-book LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; todas aquellas respuestas ilustradas con ejemplos reales, que estabas buscando para aprender a ligar de una forma natural y diaria, en prácticamente cualquier contexto. ¿Por qué reducir tus posibilidades de conocer mujeres solamente los sábados por la noche? No te limites por favor, hay más vida después... No pierdes nada por echarle un vistazo al ejemplar DEMO.

LA CHICA DEL VAGÓN II: TIENES CARA DE TENER NOVIA…

Fotógrafo: Chema Pascual

Ella hizo un gesto con las cejas como de sorpresa, mientras yo estaba deseando pedirle que se quitara las gafas para poderle ver los ojos, y volví a decirle: “Seguro… Nunca nos hemos visto, si fuera así, te aseguro que me acordaría”. Supongo que era demasiado tarde para cortar bruscamente la conversación, no sería natural y de hecho me faltaban todavía dos paradas para bajarme en Lista. Me acerqué un poco más a ella con la única intención de que lo que yo le dijera, no lo oyeran otros posibles espectadores, ya que eso no sería adecuado y podría hacerla sentir incómoda, cosa difícil porque además el vagón estaba lleno de gente:

Él: De todas formas si quieres, te dejo en paz… No pretendo molestar
Ella: No te he dicho que estés molestando, pero cómo quieras
Él: Me bajo en Lista ¿En dos paradas me dará tiempo a conocerte?
Ella: (Sonríe) Mucho me temo que no, además no creo que a tu novia le hiciera gracia que estuvieras tratando de ligar con otra
Él: ¿Y eso…?
Ella: Eso… ¿Qué?
Él: No sabes si tengo novia o no
Ella: Seguro que la tienes… Tienes cara de tener novia…
Él: ¿Y cómo lo sabes?
Ella: No sé, pero se te nota
Él: Vaya, pues cuánto sabes
Ella: Lo sabía… Desde luego, como sois los tíos
Él: Y qué se le va a hacer… es lo que hay, pero no te he dicho nada, lo estás diciendo tú todo
Ella: ¿Qué quieres?
Él: Conocerte
Ella: ¿Para qué?

Por un momento me desespero, porque siento que así no estoy llegando a ninguna parte, no la veo esquinas, ni punto donde apoyarme para relajar un poco el ambiente. La verdad… es que no sé que estoy intentando, me empiezo a sentir como un gañán de discoteca pero dentro de un vagón. Pienso por un segundo que no necesito hacer esto, pero sigo sin poder evitar quedarme tonto cuando veo a una mujer que me impone. Decido irme lo más elegantemente que pueda… ¡Quién me mandará! Con lo tranquilo que yo estaba. Así que, mejor sea ella quien me eche, yo ya he hecho suficiente.

Él: … Vale, me estoy empezando a sentir como un pesado de discoteca… Te he visto, me he quedado tonto mirándote y te quiero conocer ¿necesitas saber algo más?
Ella: Vaya… ¡Te ha costado! ¿Eh? ¡Jajaja! ¿Qué quieres que te diga…?
Él: No hace falta que digas nada… que ya me he puesto muy plasta. Bueno, esta es mi parada, me tengo que bajar aquí y me voy sin que te haya podido ver los ojos
Ella: (Ni pío… Silencio absoluto, no hay más tela que cortar)

Me giré y me despedí de ella con un gesto, estoy esperando a que el tren pare para darle a la manivela de la puerta para salir, echando leches, lo más deprisa que pudiera porque me estaba dando calor por la espalda, y en la manos que ya me estaban sudando por los nervios. Todo aderezado con que debía tener la cara como un tomate… Bueno, esto es lo que pasa cuando tu cuerpo segrega adrenalina, es normal. Tengo ya puesta la mano en el pasador, para salir del vagón como una flecha. A los pocos segundos, veo por el reflejo del cristal que se acerca por detrás, supongo que para salir también.

Él: ¿Te bajas aquí?
Ella: A lo mejor ¿te importa mucho?
Él: (una vez en el andén, me paro enfrente de ella) Ya puedes avisar a seguridad si quieres, o salir corriendo… Lo que más te guste, prometo darte 3 segundos de ventaja
Ella: No me hace falta, yo sola me basto y me sobro
Él: Entonces, quítate las gafas por favor… Y ya me callo
Ella: ¿Por qué tienes tanto interés en verme los ojos?
Él: Porque quiero saber con quién he intentado ligar
Ella: Cómo sois…
Él: De perdidos al río...

[continúa en parte III] Por si te perdiste la primera parte.

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