MI PAREJA SE HA QUEDADO EN PARO - MSN Mujer

Los despidos pueden llegar en cualquier momento pero ¿puede sobrevivir vuestro amor cuando uno de los dos está en la cola del paro? No entiendo por qué me ha tenido que pasar a mí. Pensé que ya había superado la fase de hombres sin trabajo y hombres con problemas económicos. Sus gastos incontrolados acabaron con mi matrimonio y el paro de larga duración desencadenó la ruptura con el novio que tuve tras el divorcio. Y, después de eso, encontré al hombre que cumplía todos los requisitos de mi lista (sí, hice una lista).

No sólo tenía trabajo sino que, además, llevaba en la misma empresa desde hacía 12 años. Y no sólo había ido a la universidad sino que tenía un doctorado. Todo el mundo sabía que este hombre tendría un buen trabajo hasta que se jubilara. ¡Y ahora era mi novio! Se habían acabado los tíos con trabajo basura. ¡Se acabó! Y entonces pasó. "Despedido" me dijo. ¡Despedido! Mi primer pensamiento (bueno, en realidad, el primero, el segundo y el tercero) fue egoísta. Tengo que admitir que mientras le animaba diciendo "Todo se arreglará", estaba pensando, ¿Por qué me tiene que pasar esto a mí? A mí. Ya sé que no está bien pero eso es lo que pasó. La culpa podría ser de mi propia situación económica como madre soltera intentando subsistir como freelance o por lo que sea, que no encajo bien los problemas, que no soy una buena novia?

Durante los meses siguientes, los despidos inesperados, que una vez fueron el problema de unos cuantos desafortunados, se convirtieron en una epidemia. Las noticias hablaban de cantidad de gente que tenía un buen trabajo y una buena formación que se habían visto, sorprendentemente, en la cola del paro. Por si le sucede esto a tu pareja te damos unos cuantos consejos para sobrevivir e incluso prosperar (como nos pasó a nosotros) como pareja:

1. Si se trata de una relación que está empezando, puede que sea el momento de dar un paso más o de dejarlo. ¿Estás dispuesto a pasar con esta persona esta etapa difícil? Si contestas con sinceridad os puede ahorrar a los dos mucho sufrimiento. Si la respuesta es ?sí? recuérdate a ti mismo las próximas semanas (incluso meses, con la situación económica actual) que te comprometiste. Pregúntate ¿qué haría tu pareja si invirtierais los papeles y fueras tú quien estuviera en el paro?

2. Prepárate para estar junto a tu pareja cuando tenga la sensación de que ha sufrido una gran pérdida. Pero no te olvides de tus propias necesidades. Si él te dedica menos atenciones debido a su pérdida y su situación de transición, asegúrate de cuidarte tú misma. Practica actividades que te gusten y tendrás más fuerzas para poder ayudar emocionalmente a tu pareja.

3. Que no te cojan desprevenida los sentimientos de pérdida, ira o tristeza. Aunque no lo sientas tanto como él, su despido también supone una pérdida para ti. Todas las pérdidas producen tristeza, así que ten compasión contigo misma mientras dure la transición.

4. Busca un sitio en el que puedas ventilar tus miedos fuera de la relación. No esperes que tu pareja recientemente despedida te ayude con tus miedos en este momento. Hablar sin parar acerca de lo mal que está la situación puede acabar con la confianza que necesita tu pareja para salir y encontrar un buen trabajo. Echa mano de un amigo, un familiar o un especialista que te pueda escuchar durante una hora y te pueda dar la ayuda que necesitas para poder ser optimista.

5. Pero no hagas como si no te afectara (a no ser que así sea, y entonces deberías dejar de leer esto ahora mismo y dedicarte a releer las obras del Dalai Lama) ya que si lo haces puede abrirse un abismo entre vosotros. Está bien tener sentimientos inaceptables, siempre y cuando te hagas responsable de ellos. Cuando mi novio perdió su trabajo, yo me esforcé para mantener en secreto la idea de ¿por qué me tiene que pasar a mí? Al final, le conté que eso era lo que sentía, pero le dije que me avergonzaba de pensarlo. Él se sintió aliviado al escuchar mi confesión; se había dado cuenta de que algo iba mal y pensaba que era algo mucho peor.

6. Ofrece tu ayuda, pero deja que la otra persona tenga la satisfacción de resolver sus propios problemas. Tengo que reconocer que una parte de mí se quería hacer cargo de la búsqueda de empleo de mi novio, y reconozco que le envié unas cuantas ofertas que encontré en Internet, pero aprendí que es mucho mejor para los dos que yo me ocupe de mis problemas y deje que él se encargue de los suyos. Si crees que puedes aportar buenas ideas podrías decir ¿Quieres que hagamos una lluvia de ideas acerca de esto o prefieres solucionarlo tú solo? Si responde que no, podrías dedicar el tiempo que te sobra a actualizar tu propio curriculum.

7. Aprende a disfrutar de los pequeños placeres. Si tu pareja y tú estáis acostumbrados a salir a cenar y a ir al cine todos los viernes, puede que necesitéis adaptaros a la nueva situación y que tengáis que buscar formas más sencillas y baratas de estar juntos. Seré anticuada pero los últimos meses me lo he pasado en grande jugando al Monopoly los viernes por la noche y pasando por el parque los domingos. Nunca se sabe: puede que gastar menos y superar juntos una situación difícil haga que vuestra relación sea aún más estrecha.

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MIRA QUE ERES CALZONAZOS

Fotógrafo: Chema Pascual

Mira que me revienta las tripas cada vez que me vienes con tus quejas y no haces nada por cambiar la situación. Me dices levantando la voz para aparentar que eres más fuerte: “Es la última vez que me lo hace, esto se va a terminar ya, este chuleo se ha terminado ya”. Nada más decirme eso, te suena el móvil y.. ¿Quién es? Pues ella, te cambia la voz, te encojes y te alejas un poco para hablar en otro lado y que no te oiga lo capullo que eres de cara a ella. Lo cierto es que no me extraña que te chulee, porque no tienes huevos de decir que no por miedo a que a ella se le tuerza un pedo. Ya cuando vuelves, me dices que te tienes que ir pronto... O sea, que tu planazo de jueves noche con tus amigos, para una vez que sales, se va al carajo, porque quieres estar en casa pronto “para que ella no se enfade”. Parece que te ha olvidado toda la chulería que tenías hace diez minutos conmigo haciéndote el machote.

Pues sí, ¡pringao, que eres un pringao y un calzonazos! Después te andas siempre quejando que no puedes hacer nada. Te has acostumbrado a negociar y a pedirle permiso hasta para ir a mear. Ya das por hecho que cada vez que sales con tus amigos, o quieres hacer algo que te guste “tienes que compensarla de alguna manera”. ¿Te quejas? Pues que sepas que esa es la dinámica que tú has impuesto y no ella, pero es que tampoco me extraña... Cuando no tenías ni mujer ni novia, te comportabas como si las mujeres te estuvieran haciendo un favor. Si ya partimos de ahí, cualquier cosa que venga detrás lleva la misma matrícula. Y es que, apoyados en la barra de un bar somos todos muy machotes, pero me repatea que ni si quiera tratemos de arreglarlo con tal de no perder un estatus de “tengo novia”.

¿Es que no te das cuenta que eres tú mismo el que dicta la norma? Ella simplemente asiente, cuando asumas que eres tú quien marca el ritmo de la relación, ya sea para bien o para mal eres tú, igual le echas algo de más valor. Si ella te pone una sola condición para cualquier cosa, es porque antes tú has optado por ese juego. A lo mejor llevas ya tanto tiempo acostumbrado a esta dinámica, que ya ni te acuerdas de cuando empezaste a “pagar”. A ver por qué narices hay que andar siempre con gilipolleces a la hora de hacer tu vida cuando estás en pareja ¿Dónde está escrito eso? Y más cuando veo, que esto parece que se asume... Como si una envuelta de calzonazos pringaos nos envolviera cuando estamos en una relación, y más cuando aparecen de por medio la palabra matrimonio, o la palabra hijos.

Esto no es así, es mentira, y estoy harto de ver como amigos importantes para mi, en la barra del bar se ponen de súper hombres, reivindicativos, machotes, etc. Les suena el móvil y les cambia el tono de voz. No sé si me das más pena o risa. Si yo no hubiese salido de esta situación me callaría, no podría echarte nada en cara... Sería un calzonazos igual que tú, pero hace ya tiempo que tomé una opción: SI MIS OPCIONES INDIVIDUALES NO SON COMPATIBLES EN PAREJA, ES QUE NO DEBERÍA ESTAR EN PAREJA. Si te lo cuento es porque me funciona, yo nunca me invento nada, y menos en este rincón donde te abro mi pulpa más blanda. ¿Qué hay hombres que prefieren renunciar a sus opciones por mantener una pareja? Entonces es cuando comienza la cuenta atrás, a ver cuánto tiempo dura esa relación, al menos de forma digna para ti. ¿Por qué lo digo? EN EL MOMENTO QUE RENUNCIAS A TUS OPCIONES INDIVIDUALES DEJAS DE SER EL HOMBRE QUE REALMENTE QUIERES SER, así de simple.

¿Conoces a alguna mujer a la que le guste un sucedáneo de hombre? Que a una mujer le convenga tener un calzonazos a mano durante un tiempo, no quiere decir que le guste. Es el eterno miedo a agradar para no perder. Aprender a decir no es un buen comienzo, aprender a estar solo también ayuda, todo para después tener una relación sana en la que no haya ninguna transacción de compra-venta, ni de negociación, ni de otras mierdas tales que hacen que tus huevos queden encerrados en un frasco de cristal en su tocador de maquillaje. Vale, seamos positivos pero sin anestesia: lo mismo que me dices a mi, se lo dices a ella, porque entiendo que lo que me cuentas es lo que realmente quieres y conmigo eres tal y como te muestras ¿O no? Tienes que ser la misma persona en todas partes, con ella y con tu amigo, así de simple ¿Te hace falta proponértelo como tarea?

VIOLENCIA INTERNA E IMPULSO PRIMARIO

Fotógrafo: Javier Alcázar
Imagen cedida por Lucía Ojeda

Lunes por la mañana, la noche anterior no había quien te durmiera por aquello de levantarse tarde. El despertador sonó a las 7:00 y ya van por las 7:45 que no te levanta ni Dios. Hasta las 8:30 no hay que salir de casa y prefieres apurar hasta los últimos minutos. Te acabas levantando porque no te queda más remedio, no puedes llegar tarde al trabajo, aunque lo haces con las mismas ganas de que te pateen el hígado te levantas. Pones el primer pie en el suelo, después el segundo, y por último haces impulso con el resto de tu cuerpo y te pones en pie. Te sientes flojo, cansado, te tambaleas un poco mientras ves en el espejo de tu habitación que tienes los ojos medio cerrados. Vuelves a mirar el reloj y… ¡Mierda! Son las 8:14, te quedan solamente 16 minutos para tomarte el actimel, el café, algo, asearte, afeitarte, ponerte el traje y salir pitando. Pero…

De repente oyes que se cierra la puerta del baño “¡Mierda! Se ha levantado mi compañera de piso y se ha metido en el baño”, con lo cual no te queda más remedio que ponerte algo encima y enchufarte un desayuno en vena de minuto y medio. Escuchas que se vuelve a abrir la puerta del baño y te metes corriendo antes de que a alguien le den ganas de volver a entrar. O entras o entras, no hay más opciones, no vas a ir al trabajo con esas pintas de recién levantado y sin afeitar. Al final te aseas como Dios manda, te pones el traje, cartera, móvil, tabaco, llaves, el libro para leer por el camino… Está todo, ¡A correr!

¿Has visto? Cualquier día de la semana te ves obligado a hacer un esfuerzo similar. ¿Qué crees que es más difícil? ¿Levantarse un lunes por la mañana en este plan o violentarte internamente para salir a seducir? Mira todo lo que ha pasado desde que hemos abierto los ojos este lunes por la mañana y dime si todo ese camino no es más difícil que empezar una escalada de seducción. ¿No ves las analogías? Esa misma pereza y falta de voluntad es la que puedes tener ante un abordaje en frío, o ante dar un paso más. Ves conforme avanza el tiempo que eres incapaz hasta que al final te decides, se te escapa y no puedes permitirlo te tiras a la piscina y abandonas la pereza y el miedo para jugártela, salga bien o mal. De repente te encuentras con un obstáculo, sus amigas, otro chico, una situación difícil o incomoda, un “tengo novio” o una respuesta por su parte que no te esperas. En cuanto ves la oportunidad, ves la puerta abierta y vuelves a la carga, una vez ya dentro y más tranquilo, sabes que es cuestión de tiempo llegar al final. Hablemos entonces de…

VIOLENCIA INTERNA: ¿Cómo crees que has conseguido levantarte en ese estado de pereza y cansancio? Hay una frase muy de andar por casa que lo expresa perfectamente, sacar de donde no hay. Cuando no hay valor, no hay atrevimiento, muchas veces conviene tener una migo que te de ese empujón, pero si no hay amigo… Si te levantas porque no te queda más remedio, dime tú ¿qué diferencia hay entre ese acto de obligarte a hacerlo y abordar una desconocida? A veces hay que sacar de donde no hay porque excusas para no hacerlo hay mil, pero solamente una excusa para hacerlo: quiero conocer a esa mujer, por que sí (tengo que ir obligatoriamente a trabajar).

Sabes bien que puedes hacerlo, si lo haces a diario, te obligas a levantarte cada maña ¿no vas a sacar esa violencia interna que te obliga para algo que en realidad si te apetece hacer? La fuerza y el sentimiento que has reemplear es exactamente la misma. No es ir a tu trabajo, es mejor, es hacer algo por ti, algo que quieres hacer. Pon en un lado de la balanza la energía que gastas en ponerte excusas, y en el otro la energía que gastas en dar un paso más. Es más te animo a que des ese paso aunque no tengas absolutamente nada que decir, aunque te mires al espejo y veas que en verdad no estas preparado (tienes los ojos medio cerrados). ¡Te tienes que levantar porque si no va s allegar tarde!

IMPULSO PRIMARIO: Una vez que ya has dado el paso, es avanzar, ya no te haces tantas preguntas, avanzas y escalas (ves que te quedan unos pocos minutos y corres, haces las cosas sin pensártelo dos veces por que si no, no llegas). En realidad es nuestro impulso primario el que nos dice aquello de “deberías abordarla”. Tu primer impulso, lo auténtico, algo cubierto por la ropa que llevas puesta y mucho condicionamiento social de “tengo que portarme bien”. Manda todo eso a la mierda y deja que salga quien eres realmente, no te tengas miedo a ti mismo ni a su respuesta. Sabes que ella no te lo va aponer fácil, pero nuestros antepasados cavernícolas no se planteaban tantas disyuntivas, las cogían del pelo y a la cueva. Como esto ya no se estila, lo mejor es que mantengas la corrección, la educación y la familiaridad, pero no quieras matarte a pajas nada más llegar a casa si de verdad has sentido ese impulso.

Tartamudea, ponte nervioso, hazle la típica pregunta...¡Joder! pero déjate llevar un poco, que no te asuste un no, una respuesta vacía, un monosílabo. Se directo, correcto, familiar y educado… Y cuando te digo directo, te quiero decir que no pasa nada porque se te note que quieres ligar con ella. Ella lo sabe y tú también. No pienses en ir con técnicas, ni algo que creas que vaya a funcionar, no esperes una respuesta favorable si quiera. Piensa solevante en ti, en lo que quieres, en perpendicular, como si estuvieras solo yendo hacia un escaparate donde hay algo que te gusta, o como si vieras un balón de fútbol a unos metros… No te planteas nada más que correr hacia el y sacar la falta ¿por qué? Porque no hay nada más en el mundo en ese mismo momento, que ella y tú. Es más te animo a que te lleves el no, porque eso querrá decir que “se te nota”.

A menudo desperdiciamos mucha energía dudando, pensando y cagándonos de miedo con respecto a la seducción, a nuestras amadas mujeres, cuando en realidad a diario, solemos hacer cosas que en realidad son mucho más difíciles, que exigen de nosotros un esfuerzo mayor, una violencia interna y un seguir un impulso. No separemos la seducción y el contacto con lo femenino del resto de nuestras obligaciones diarias, porque en realidad no es algo aparte, es algo que gorma parte de nuestra vida y que va en nuestra sangre. Sabemos hacer cosas más difíciles y de hecho las hacemos. una vez que ya te hayas violentado internamente a hacerlo y que hayas seguido tu instintivo impulso primario, empieza a proponerte un juego y un esquema acorde contigo… Primero el espíritu y después la letra, pero no al revés.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

CUANDO EL CUERPO DICE… ¡BASTA!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelos: Enrique Perales


Llevan siendo estos últimos meses un continuo no parar. Mucho trabajo, demasiado trabajo, pocos resultados y mucho esfuerzo por mi parte. Ha llegado hasta tal punto que me estoy planteando muy seriamente el dejar algo de lo que me roba el tiempo, porque veo que no lo estoy disfrutando. Este último fin de semana iba a ser festivo, y en efecto así lo ha sido… También ha sido un no parar desde el viernes nada más salir del trabajo, hasta el sábado por la tarde. Afortunadamente he encontrado el descanso y la paz que necesitaba en mi Eva, atrapados en mi habitación sin más intención que la de estar juntos, pero… Nada más despedirme de ella ha comenzado a cargárseme el cuerpo conforme avanzaba la noche, me tomé la temperatura y no había fiebre.

La palabra es CANSANCIO, por lo visto mi cuerpo ha dicho ¡basta! Ya me llevé un toque de atención parecido hace dos años por parte del cuerpo, algo más grave quizás… Hoy haciendo un esfuerzo he podido ir a trabajar pero lo cierto es que ya me voy. Lo último que querría hacer hoy es contagiarte activismo, o la idea de híper esforzarte. Todo este cansancio… para unos resultados tan, tan, escasos me hace pensar que obviamente no lo estoy haciendo bien y creo que ya se por qué. No estoy estableciendo mis prioridades correctamente, la prueba de ello es que me encuentro agotado y eso quiere decir que no he dosificado bien.

Si siempre te resumiera la perfección de las ideas, sin mostrarte de cara y realmente, los costes que se han de asumir, los errores que se pueden cometer, el desánimo y el cansancio… Daría la sensación de que llevar tus ideas a cabo, tus sueños y tus proyectos es una tarea fácil, o hecha “para tontos”. Esto es mentira, hay que quitar mucha mierda dentro y fuera antes de poder tener un resultado, al menos un resultado que se aproxime a aquello que imaginas. En este caso el coste está siendo mi salud, y de repente la disyuntiva, las opciones y las prioridades cambian por completo:

¿Qué está antes? ¿El trabajo, mis proyectos o mi salud? Desde luego sin salud, no hay yo, ni hay Adán, ni hay salidas, ni trabajo, ni sexo, ni hostias… Sin salud y sin cuerpo no hay nada por más ideas que a uno le corran por la cabeza. Una vez más aquí tengo que enfrentarme con la miseria y la debilidad de mi condición, no lo puedo todo… Y tarde o temprano la debilidad reaparece para recordarte que en efecto eres humano. Los súper hombres no existen más que en los tebeos y las películas. Sinceramente no. Cuando hemos escuchado tantas veces aquello de “La Carne es débil” solemos interpretarlo siempre del la do sexual… ¡Pobres infelices! Si solamente fuese el sexo la única debilidad de la carne.

Ahora viene lo más importante ¿Me quiero a mi mismo? Si fuera así debería no solamente cuidar mis ideas, sino mi cuerpo. Lo cierto es que no tengo otro y no lo cuido demasiado… Más bien lo estoy agotando hasta el extremo. Lo dicho, sin cuerpo, mejor dicho sin salud, no se puede avanzar mucho sin pagarlo en el medio-largo plazo. No te puedo pedir que te quieras a ti mismo, que te aceptes y que te gustes, si no soy congruente con esa idea. Este es un camino que nunca se termina… Y el cansancio, al menos es señal de que estás en ello.

Vale que las ideas son la expresión de uno mismo, pero el cuerpo es la expresión en gran medida de lo que te quieres. No te hablo de convertirte en un “metrosexual de palo”, hablo de tenerte en cuenta a ti el primero, y después a los demás y a lo demás.

¿QUIÉN HABLÓ DE UN TAL PRÍNCIPE AZUL? por LUCÍA OJEDA

Modelo: Lucía Ojeda
Fotógrafo: Chema Pascual

¿Seré la princesa de sus sueños? ¿Será de mi talla su zapato? ¿Y si viviéramos en cuento con final feliz? ¡Podríamos comer perdiz! Cuando las mujeres decimos aquello de todos los hombres sois iguales, deberíamos añadir “y nosotras también”. Si vosotros estáis siempre pensando en el sexo, nosotras (al menos las que yo conozco) siempre estamos fantaseando con encontrar al hombre perfecto. Lo reconozcamos o no, la fantasía del Príncipe Azul está ahí y la mujer que diga que nunca ha fantaseado ni si quiera una vez en su vida con encontrar al hombre 10 está mintiendo como una bellaca.

Muchas veces pienso si esto va llegar de verdad algún día, a lo mejor me queda todavía por perder parte de la inocencia que me queda, que creo que es mucha. Sigo siendo una mujer muy confiada, que cuando quiere de verdad se olvida de los defectos del hombre con el que está, durante todo ese tiempo si que me parece que es un Príncipe Azul, y me encanta sentirlo así. Es un simple juego de niños y sin embargo, a veces nos vemos tentados a deshojar una margarita. Aunque en el fondo sepamos que es una ilusión y que esa sensación no va a durar eternamente, en ese momento, si realmente parece que estás con el hombre perfecto.

Me han dado ya mucha caña, como diríais vosotros mucha atracción… ¿Y sabéis que os digo? Estoy harta, muy harta de encontrarme chicos que tienen un ego más grande que un camión, y que creen que para que yo les quiera tienen que portarse siempre de esa manera. Al principio, pues sí… vale, ayuda que te piquen para sentir aquello de “Este tío es diferente a los demás… Quiero ver que hay detrás”. Todavía soy “pequeñita” pero en este aspecto ya me siento bastante desengañada. Quiero que me mimen ¿Es tanto pedir? Se me quitan las ganas de ligar cada vez que me acuerdo de mi última ruptura… Guapo, pues si, guapo si que era, pero hizo algo que no tenía que hacer, faltarme el respeto y por ahí no paso.

Me da la sensación de que los chicos que actúan así, es porque les han debido de hacer daño antes, por eso temen “parecer blandos” e ir de malotes y de alfas para que no les hagan daño. Las mujeres no somos tontas y nos damos cuenta de esas cosas, quizás por eso cuando estamos en pareja con un hombre así, todas nuestras indirectas verbales van del lado de querer quitar esa máscara. Como dice Arcángel que nosotras sabemos dónde apuntar para que salte, pues algo así. No nos gusta que nos digan una cosa cuando sabemos o nos olemos que hay otra por dentro. No entiendo esa obsesión de “parecer más duro” porque nosotras solemos saber con quien estamos, pero bueno… No es que nosotras demos muchas pistas tampoco.

En alguna ocasión, todos nos sentimos culpables por algo. Realmente, si actuamos según nuestros principios y nuestra ética, no deberíamos sentirnos así y sería más fácil para nosotras aceptaros, y “no querer mejoraros tanto”, aunque si hacemos esto, es porque realmente queremos lo que se nos prometió al principio de la relación: Un Príncipe Azul. No quieras prometer que lo eres si no lo eres, porque si lo prometes, te lo vamos a exigir. Mejor tú desde el principio. Aun así no es malo, de vez en cuando, reflexionar sobre nosotros mismos, todo lo contrario: es sabio.

Yo tampoco soy perfecta, pero no me gusta que me prometan algo y después encontrarme con otra cosa diferente. El ignorante siempre culpa al resto de sus propias desgracias, yo podría culparme por haber escogido al hombre inadecuado, ya que él era como era antes que yo le pudiera conocer. Por una vez, daré la razón a la religión: Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra.

Un beso a tod@s

Lucía Ojeda Rubio
Imagen oficial de P&R

EL VERDADERO CONCEPTO DE ESTATUS

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Pues sí, interesadas (e inteligentes) son un rato y quien no acepte esto más vale que no piense en tener una relación, que no piense en proyectar un alto valor y quien crea que te vas a quedar con ella solamente generando “atracción” y siendo muy “alfa” lo lleva más claro que un ciego en el planetario. El estatus es uno de los cuatro pilares básicos de el nuevo Adán: inteligencia, congruencia, autonomía y estatus. Cuando hablamos de estatus lo podemos asociar a comodidad, poder, influencias, alto valor social, poder económico… Nos puede venir a la mente la imagen de aquél que lo tiene ya todo montado. Según la Real Academia Española de la Lengua, estatus: 1. m. Posición que una persona ocupa en la sociedad o dentro de un grupo social. 2. m. Situación relativa de algo dentro de un determinado marco de referencia.

Tu estatus es el mejor indicador de los medios que tienes a tu alcance, y es una de las cosas, que más llaman la atención de cara a las mujeres. Pero como aquí ya tenemos superado aquello de “aparentar para que ellas vean” y trabajamos el ser, vamos a pensar con inteligencia. Jamás te habría propuesto este valor básico llamado estatus dentro del modelo nuevo Adán, si no fuese algo que realmente va implícito en la condición masculina. Tu cuenta bancaria y tus bienes materiales solamente son un reflejo de tu inteligencia, tu trabajo, tu profesión y tus gastos, pero no de quien eres realmente. También te digo que cuando una mujer se acerca a ti única y exclusivamente por tu capacidad económica, deséchala directamente. Si es ella quien te desecha por tu poder económico, tranquilo, estabas perdiendo el tiempo con ella, te voy a explicar por qué ahora mismo.

Una mujer verdaderamente inteligente, que no interesada, no mide que es lo que tienes, mejor dicho, no es exactamente lo que tienes, si no el verdadero concepto de ESTATUS: TU CAPACIDAD PARA CONSEGUIR BIENES Y SERVICIOS. Para que lo entiendas mejor, no se trata de el que más tiene, sino del que tiene mayor habilidad para conseguir aquello que le hace falta en cada momento. En la escuela de ingeniería donde estudié, tenía un profesor de economía que decía: “no tienes que ser el que más sabe, tienes ser amigo de los que más saben”. Desde el conocimiento, o dicho de otra forma: ¿Te interesa más ser un especialista o alguien que sepa un poco de todo y que sepa manejar más registros? ¿Te interesa andar sobrado o tener habilidad para conseguir aquello que te hace falta en cada momento?

EL QUE VA SOBRADO DE MEDIOS: Para que lo entiendas mejor, el que anda sobrado de medios se le abren todas las puertas, eso es innegable. Ahora piensa cual es la imagen que proyecta alguien así, es alguien que puede delegar sus tareas menores, que resuelve algo con una llamada, que da una orden y que alguien la cumple, alguien que paga a los demás para que le hagan el trabajo o le resuelvan sus problemas. Alguien en definitiva, que en el fondo, depende de sus medios y de los demás para que les resuelvan sus asuntos, gente acomodada que en realidad no sabe desenvolverse en el mundo real, sin gente alrededor que les haga el “trabajo sucio”. Hablamos del que se sienta en la zona VIP de la discoteca porque paga su asiento y a todos a su alrededor, un hombre respetado por aquello que tiene, no por aquello que es. Puede resultar un caramelo para las mujeres, mientras tenga medios.

EL QUE TIENE HABILIDAD: Hablamos de personas negociadoras, abiertas, persuasivas y amistosas. Gente que conoce gente, gente que sabe a dónde tiene que dirigirse para obtener lo que necesita. Este tipo de personas sabe adaptarse a los cambios, se renueva y lo que es más importante, dependen de sí mismos. Es lo que quiero transmitirte en cuanto al ESTATUS Y EL VALOR SOCIAL, NO SE TRATA DE TUS POSESIONES, SINO DE TU HABILIDAD PARA ADAPTARTE. Una persona que tiene habilidad social, es mucho más independiente, emprendedora y con inicitativa para conseguir aquello que se propone o que le hace falta. Por eso mismo, no necesita gente alrededor que le sirva o de la que dependa, ya que es él mismo quien sabe sacarse las castañas del fuego.

Si lo piensas, el dinero no viene solo a tu cuenta, ni el reloj de oro, ni el cochazo, ni el piso en la calle Serrano, aunque hay personas que tiene “la fortuna” de nacer en una familia acomodada y tienen a su alcance todas estas cosas desde el primer momento. Estamos hablando de un círculo social cerrado, al que pertences o no pertences. Date cuenta que no valdría de nada si yo te hablara de este esratus “heredado” por así decirlo como imán de atracción, sería como si trataras de actuar como una persona que no eres simplemente porque ni tu, ni yo pertencemos a ese círculo social. Una vez más no se trata de ser quien no eres.

Puedes hacer dos cosas: envidiar a las personas que pertencen a este círculo social o empezar a abrirte más los demás y a conocer a más gente. Mi abuela me decía siempre: “Miguel, hay que tener amigos hasta en el infierno” y a día de hoy, te puedo decir que es una de las reglas más simples y más eficaces que me han ayudado a cumplir mis objetivos, a conseguir trabajo, a viajar y hasta a darme argumentos para escribir, lo que más me gusta en la vida. Es muy difícil cumplir tus objetivos tu solo y para los que como yo, no tenemos una fortuna heredada a nuestra entera disposición, nos conviene espabilar y no conformarnos.

Piensa, el dinero puede terminarse, tu sueldazo también si te despiden, te puedes arruinar si tienes una fortuna, pero tu cabeza, tu inteligencia y tu capacidad para abrirte a los demás es algo que te pertence exclusivamente a ti, y que va en tu personalidad. Eso no se compra con dinero, y es lo que vas a necesitar durante toda tu vida, por lo que realmente vas a resultar atractivo y lo que te va a hacer espabilar y obtener los recursos que te van a dar un estatus. Ah, y lo más importante, hazlo por ti, no para “ligar”... No quieras ser un “quiero y no puedo” de discoteca.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

EL PUTO DINERO

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelos: Enrique Perales

Ya he reservado unos diez días de vacaciones para el próximo mes, aunque debería decir vacaciones hipotéticas porque ya las tengo hipotecadas entre negociaciones para sacar el libro de el nuevo Adán, varias visitas y trámites legales. Pienso en esas vacaciones y me agobio, menudo descanso ¿verdad? Creo que algún día descansaré, cuando tenga 102 años supongo. Me hace gracia aquello de que “no hay trabajo” cuando en lo que en realidad no hay es dinero.

Dinero, dinero… Siempre es el puto dinero. Mucho trabajo y… Lo dicho, poco más. Da la sensación de que querer exprimir una naranja seca. Me he dado cuenta que quien suele tener la iniciativa y las ideas no posee el capital, y al revés, quien tiene el capital no le hace falta pensar, porque tiene las puertas abiertas. Quejarse vale de poco y más si te quedas sentado, o que realmente tu trabajo o el producto que ofrezcas realmente tenga un interés. Aún así las buenas ideas, o al menos muchas de ellas se pueden quedar en el cajón.

Tengo todavía muchas ilusiones, proyectos y trabajo, a los que le dedico un tiempo. Estoy deseando ya poder ofrecerte nuestro libro, escrito por El Duque y por mi, queremos hacerlo bien, pero es el propio mercado el que te obliga a que pongas tú el 100% de los medios. Así que para hacerlo legal y bien... Tienes que estar muy convencido de lo que quieres. Ese es el tema, el mercado no está montado para indecisos. Y si a esto le añades la base de que tengo un trabajo de ocho horas que es el que realmente me mantiene, me paga el alquiler y poco más, el tiempo pasa a ser también factor limitante. Me hace gracia aquellos que citan la palabra éxito continua y gratuitamente cada vez que escriben, me da la sensación de que no saben de lo que están hablando, o al menos que no saben lo que realmente supone materializar un proyecto tal y como deseas, cosa improbable, ya que por el camino siempre van cambiando cosas.

Esto es cuestión de opciones, teniendo un trabajo, se pueden tener aficiones e ideas. Lo difícil es echarle huevos para dedicarte a tiempo completo a tus ideas y tus proyectos, y poder vivir de ello, esta sí sería la máxima realización y el éxito. David Deida, dice algo muy interesante y que además es algo con lo que cada uno de nosotros puede sentirse perfectamente identificados: CADA UNO DE NOSOTROS ESTÁ ENTREGADO A UNA CAUSA SUPERIOR. Es cuestión de tiempo y de crecimiento, de madurez que demos con nuestro verdadero camino. Hablamos de desarrollar al máximo el ideal de nosotros mismos, nuestro verdadero hombre primario, una idea muy conectada con el nuevo Adán.

Si yo le echara la culpa a que no gano suficiente dinero para no poder materializar mis ideas, estaría echando la culpa “al sistema”, diluyendo mi responsabilidad en lo de fuera. Si me limitara a encoger los hombros y decir que “no se puede”, o que “a nadie le interesa” entonces ¿Para qué tener proyectos? ¿Para qué temer una vocación? ¡Joder! ¿Para qué ser hombre? A lo mejor tu proyecto no es lo que más vende, pero es tuyo. Es tu idea, es tu esencia, ha salido de ti, es la expresión de ti mismo, es tu causa superior. Si no haces todo lo que puedas por darle un salida, te estás frenando y poniendo una barrera a ti mismo. Para esto es para lo que realmente sirve el ego, y no para aparentar.

Tus ideas son la expresión de ti mismo, y cuando más luches por ellas, mas estarás creciendo. Seamos realistas, a lo mejor los resultados no son los que esperabas en un principio, pero lo que hace por ejemplo tres años era solamente una idea, hoy bien puede ser una referencia, un producto, un trabajo, un resultado... A veces me desanimo, porque soy de carne y hueso, pero el ánimo y las emociones van y vienen, pero tus ideas estarán allí siempre, y si no eres fiel a ellas, no lo serás a ti mismo. No solamente es cuestión de medios, es cuestión y mucho de los huevos que le eches a lo que realmente quieres.

¿MUJER INSOPORTABLE O UN HOMBRE INSEGURO?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Este artículo está en realidad dedicado a uno de mis mejores amigos cuyo nombre no mencionaré aquí. Así que ya sabes macho, esto es para ti, te lo puedo decir más alto pero no más claro y ahora en público, ya que no me haces ni puñetero caso... ni entre cañas, ni por teléfono y siempre te estás quejando de lo mismo. ¿Sabes por qué siempre te quejas de lo mismo? Por seguir queriéndolo hacer a “tu manera”. Si quieres hacer las cosas a “tu manera”, hazlas, pero no te quejes más entonces. Si sabes que la opción A te lleva a la consecuencia B, y lo ves una y otra vez, no seas cabezón. Pero bueno, es tu opción... Yo como amigo y porque me importa tu felicidad te tengo que hablar así, haz con esto lo creas oportuno. Lo publico porque estoy convencido de que hay algún compañero más al que le pueda valer, aquí no no salvamos ninguno de cometer errores.

¿SABES POR QUÉ SE MUESTRA CADA VEZ MÁS EXIGENTE CONTIGO? Porque negocias, así de simple, cuando haces algo por ella no lo haces porque sale de ti, lo haces única y exclusivamente para ganar puntos, porque pretendes obtener algo a cambio. Eres tú quien ha empezado poniendo un precio por no querer ponerte en tu sitio y querer evitar que se enfade. Si tú pones un precio y ella siente que intentas comprarla en cuanto al sexo, no te va a decir que no al precio, pero te ha perdido el respeto, porque ya sabe que no confías en ti mismo, y por eso necesitas compensar tu falta de huevos con otras cosas. En resumidas cuentas, no eres el hombre que ella creía que eras desde el primer momento en que no tuviste el valor de decir simplemente “no”.

Entérate que ella no te pide algo para que se lo des, si no para comprobar si se lo darías o no, o para saber si eres capaz de dárselo. Si ella ve que cuando se pone insoportable se sale con la suya en vez de pedírtelo bien y con respeto ¿crees que va a cambiar esa conducta? ¿por qué la va a cambiar si le funciona? Si ves que se lo das y no cambia de tono ¿por qué se lo sigues dando? Eres tú el que está marcando esa pauta de comportamiento, no es que ella sea insoportable, o acaso ¿se comporta así con todo el mundo? ¿A que no? Pues aplícate el cuento.

¿SABES POR QUÉ TE REPROCHA CONTINUAMENTE? pues porque no tienes palabra, y solamente te mueves si crees que vas a obtener algo a cambio. Si dices y te comprometes a ir el sábado a comer con sus padres, o dices que vais a hacer la reforma, o simplemente le dices que si para que te deje en paz, o para complacerla y después no eres congruente con todo lo que dices, no haces más que decepcionarla. Si, te reprocha muchas cosas, pero es que eres tú quien se lo busca, quizás debieras hablar menos y actuar más. Esa es mi opinión.

Hay algo más profundo en esto, es simple: no tienes palabra, siempre estás aplazando tus planes, tus decisiones, tus promesas con el “Ya lo haré mañana”. Ella en realidad no te está echando en cara que no hagáis la reforma, te está reprochando que no cumples tu palabra en general, que no eres coherente con lo que dices, que te puede la pereza y que siempre estás dando aplazamientos porque te has vuelto perezoso y relajado. Si dices que el fin de semana la casa y los niños con tuyos, y que tú te encargas de todo, cúmplelo. Piénsalo, si no cumples tus palabras, te estás comportando como cualquier fantasma de discoteca que pretende impresionar a una mujer solamente con palabras para llevársela al huerto.

¿SABÉS POR QUÉ ME SIGUES PREGUNTANDO “QUÉ TENGO QUE HACER PARA”? Eso me lo preguntas porque sigues siendo reactivo con ella, pretendes actuar solamente para compensar o para estar a la altura. En cuanto ves que ella hace algo que no entiendes o te toca las narices para ver hasta dónde puede llegar, te pones nervioso, pierdes la calma y el aplomo y lo más importante: tu liderazgo natural. ¿Por qué te lo digo? Porque actuando así eres tú quien va constantemente detrás de ella. Mantén la calma y no me llames enseguida para preguntarme “qué hago”. Lo único que has de hacer es no ponerte como una niñata histérica. Piensa esto anda... Si ella está contigo, algo bueno tendrás ¿no? Pero si eso no te lo crees ni tú, no podemos hacer nada, eso solamente depende de la imagen que tengas de ti mismo.

Dime si pierdes la calma o si siempre andas con excusas, que garantía de seguridad le estás dando a la relación. Mírala como un espejo de tu estado interno, o como un maximizador de tu estado, es así de simple. Para bien o para mal, el que marca el ritmo eres tú, pero si el que lleva el timón se pone nervioso ¿quién maneja el barco? ¿el Espíritu Santo? Si ella quisiera estar sola, lo estaría, entonces no te pediría constantemente que te comportaras como un hombre. En resumidas cuentas, esa es su función, pedirte esa coherencia, liderazgo y aplomo, a los que renuncias cada vez que pones una excusa en tu boca. Menos miedo y más tranquilidad querido amigo, tú tienes la última palabra.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

UNO MÁS ENTRE TANTOS

Esta mañana estaba metido en facebook agregando nuevos contactos, para darle un empujón a este espacio que me tiene enamorado, con el fin de cada vez más hombres se animen a leer los artículos que aquí te presento sacados desde lo más profundo de mí. Me daba cuenta conforme iba viendo perfil por perfil de algo que me ha dejado seco. Casi todas las imágenes de chicos que podía identificar eran prácticamente el reflejo de un ego masculino que necesita reivindicarse de alguna forma. Me refiero a chicos con pose de malote, o besando una chica, o cruzados de brazos desafiantes, miradas altivas... Me he percatado también ¡para qué negarlo! que yo también tengo alguna foto así, de las de chungo malo malote, y es que en el fondo, todos los que estamos buscando nuestro camino, no debemos ser tan distintos.

El ego masculino es bastante previsible, no me extraña que el mayor desafío al que un hombre se enfrenta hoy día... y siempre, sea destacar sobre el resto. Pero parece que queremos hacerlo todos de la misma forma, decir previsiblemente se queda corto, cuando se cumple el tópico de “todos los hombres sois iguales”. Pues si ¿Y qué? El ego masculino es muy previsible, pero quiero que te des cuenta de que si lo tenemos es porque alguna función natural ha de tener ¿no te parece? Cada una de las facetas que van implícitas en la condición masculina tienen su función, así que nunca te avergüences por ser tópico o previsible, eres un hombre. Si cada faceta está ahí por algo, el ego ha de tener alguna utilidad que realmente nos valga para vivir, no solamente para lucirnos en las fotos y apuntarnos tantos cada vez que ligamos o pretendemos hacerlo.

Detrás de esas ganas de reconocimiento, detrás de esa pose de tipos duros, hay un autentico hombre primario que dice “Yo estoy aquí”. Muchos de nosotros hemos venido a parar por aquí porque queremos aprender a ser un hombre verdadero, no solamente un ligón o un seductor, si no porque queremos sacar realmente lo que llevamos dentro sin necesidad de más adornos. Este deseo de ser importante, no es más que el reflejo de lo que llevamos dentro, por eso nadamos todos por aquí navegando algunos, escribiendo otros... Ser alguien, no nos gusta pasar desapercibidos, no nos gusta ser uno más entre tantos. Precisamente para seducir sacamos nuestro carisma, aquello que nos hace únicos e irrepetibles, aquello que nos distingue... En definitiva aquello que nos hace ser diferentes y nos saca de la masa.

De ahí que los sábados por la noche en las discotecas las mujeres estén más que hartas de encontrarse con hombre súper-originales que pretenden ser quien no son, para parecer más, para querer ser más de lo que son, para parecer más atractivos, o al menos eso creen. Hace tiempo que decidí ser la misma persona de día y de noche, y dejar de tener un chip de seductor para enamorar con mis recursos, que para algo los tengo, al igual que tú también. Quizás lo único que nos haga falta es quitarnos toda esa máscara de anestesia social que nos rodea, y que trata de impedir que salga nuestro Adán primario porque simplemente “no es políticamente correcto”.

Sinceramente detrás de cada una de esas fotos de egos masculinos, veo a hombres que quieren enseñar lo mejor de sí, eso es una buena señal, porque quiere decir que tenemos algo bueno que mostrar, o que al menos pretendemos mostrar. Es aquí precisamente donde está el problema de la subordinación y la necesidad, o de la dependencia: PENSAMOS QUE SI NADIE SE ENTERA QUE SOMOS EL MEJOR, PENSAMOS QUE NO LO SOMOS PORQUE “NADIE LO VE”... “Así que voy a poner a cara de malo y a ser muy alfa para que todo el mundo lo vea”. Si lo ves desde fuera, resulta hasta cómico, pero te darás cuenta al igual que yo, que muchas veces hemos caído en este ego infantil, por tratar de demostrar algo a los demás, ya sea a nuestra familia, a nuestros padres, a nuestros amigos, a nuestra pareja o a una chica a la que acabamos de conocer y queremos seducir.

Alerta roja: LO PEOR QUE PUEDES HACER A LA HORA DE SEDUCIR, ES TRATAR DE DEMOSTRAR ALGO, es una actitud que te lleva directamente a bailar para ella y a comportarte como un payaso. Lo peor, es que cuando hacemos esto, pensamos que lo estamos haciendo bien. ¿De verdad crees que hay que demostrar algo? Piensa un momento: si necesitamos demostrar algo es porque todavía no nos lo hemos creído, quizás solamente sea cuestión de creer más en nosotros y demostrar solamente cuando haya que hacerlo, no para impresionar a nadie.

EL REPARTO DEL BOTÍN

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Estábamos yendo de camino a JOY Eslava y nos cruzamos con tres chicas que iban en dirección contraria. Nos pararon y nos preguntaron si había algún sitio decente para tomarse una copa. No eran de Madrid, estaban de escapada de fin de semana y enseguida nos pusimos a hablar con ellas. Las invitamos a ir con nosotros a una de las discotecas más emblemáticas de Madrid, se miraron entre ellas y aceptaron. Eran tres chicas catalanas guapísimas y con un ánimo bastante sano, muy risueñas y con ganas de disfrutar Madrid. El hecho de que Jack como catalán de nacimiento, hablara con ellas en su lengua natal en cuanto nos dijeron que venían de Barcelona, ayudó muchísimo a cuajar con ellas. Ya dentro, nos pusimos a hablar un poco de todo, pedimos una copa y nos subimos a la planta de arriba, desde donde se veía todo el local y enseguida aislamos e hicimos el uno a uno.

La cosa iba sobre ruedas, aunque aún estábamos en la época en que usábamos rutinas, fue muy divertido porque ellas daban mucho juego. Hicimos nuestro particular reparto antes de aislar, la cosa salió muy natural: cada uno con la suya. Veía como Putoamo, Jack y un servidor habíamos aislado “de libro” y la dinámica parecía ir por sí misma. La verdad es que por aquel tiempo teníamos muy buen equipo y nos lo pasábamos realmente bien haciendo descubrimientos y conociendo muchas chicas cada vez que salíamos. Todo iba estupendamente bien hasta que decidimos bajar a la pista a bailar un rato. De repente y sin saber por qué, ellas se cerraron en anillo, y nos hicieron el gesto de que iban al baño. En ese momento nos miramos entre los tres como diciendo “Esto de bajar a la pista ha sido un error, nos hemos cargado el rapport”. Pero Jack en cuanto se fueron, abordó a otro grupo en mitad de la pista, mientras Putoamo y yo nos pusimos a bailar y a hacer el tonto de forma exagerada para no bajar la energía y las buenas vibraciones que llevábamos hasta ese momento.

Al poco rato, y para nuestra sorpresa volvieron a la pista con nosotros. Llegué a pensar que ya se habrían ido, pero reanudamos el juego de nuevo. Volvimos a hacer el mismo uno a uno, pero parecía que a partir de ese momento había algo que parecía no encajar. Yo la notaba más fría o más cortada. Putoamo parecía no tener problema, puesto que por altura, el reparto para él era obvio y Jack me decía que no me preocupara, simplemente el interpretó que quizás fuese más tímida. Decidimos cambiar el contexto, cambiando de local, aunque ya era algo tarde. Fue salir de JOY y las chicas parecían escopetadas. Las acompañamos durante un rato, pero decidimos irnos a casa, y a mi personalmente no me apetecía dar más pasos. Quedamos al día siguiente para vernos en Kapital, y allí efectivamente nos encontramos.

Después de resumirte a grandes rasgos, esa pequeña experiencia que viví junto a Putoamo y Jack, quiero hablarte de un fenómeno muy habitual que se da en el juego de sala, aunque también puedes verlo en otras circunstancias como fiestas privadas. Tiene mucho que ver con la idea de que las mujeres van juntas al baño. Estuvimos el resto de la noche preguntándonos en que nos habíamos equivocado, por qué habíamos perdido el set, cuando el juego que habíamos llevado hasta ese momento fue correcto. Todo fue muy natural hasta el momento en que decidieron irse al baño. Probablemente nosotros hicimos un reparto, y ellas en el baño hicieron otro. Podríamos llamar REPARTO DEL BOTÍN A LAS ELECCIONES QUE HACEMOS TANTO ELLAS COMO NOSOTROS, EN CONFIANZA CON NUESTRO CÍRCULO MÁS CERCANO, PENSANDO EN EL ÉXITO DEL GRUPO.

El baño muchas veces parece un confesionario, y no es extraño entrar en los baños de una discoteca un sábado por la noche, y cazar alguna conversación en la que se cruzan comentarios de “quien va a por quien” para cuadrar las cuentas y no perjudicarse unos a otros o unas a otras. Obviamente, el reparto que hacen ellas, no tiene por qué ser el mismo que hacemos nosotros. Me parece muy importante mencionar esto, porque creo que es una idea importante que el Seductor puede dejar de lado. A pesar de tener un buen juego, creo que en el caso del ego masculino, el hacerlo bien no siempre tiene la recompensa que se espera, y quizás el seductor, cuando sigue unos pasos más o menos calibrados para llevarse a la chica, se le puede llegar a olvidar, que por mucho que se denomine el juego, la voluntad de la otra persona, en este caso la chica, es totalmente independiente de lo bien o lo mal que lo haga.

Por esta misma razón, se puede ligar haciéndolo mal, y se puede fracasar haciéndolo bien. Si realmente, el juego fuese tan previsible, tan automático o tan infalible con garantía de éxito en el 100 % de los casos, que se sedujera según unas pautas, creo que estaríamos insultando a la inteligencia de las mujeres a las que pretendemos seducir, cada vez que salimos, o en la relación día a día que compartimos con la mujer a la que amamos. No digo que la seducción no funcione, porque si que funciona, y se aprende a mejorar muchas cosas, sobre todo la comunicación con ellas, pero piensa que por algo tan tonto, como un REPARTO DEL BOTÍN que no coincida por parte de ellas, con el que hayas hecho con tus amigos, para no molestaros unos a otros, realmente se te puede terminar el ligue. De igual forma que el efecto del grupo y de la organización, del equipo es importante para el seductor, también lo es y mucho para ellas. Mi modesta opinión personal, es que el mejor número para ligar siempre es y será uno a uno, o sea: y ELLA, sin más adornos ni ruidos. Y que una discoteca un sábado por la noche, no es el mejor lugar para hacerlo.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

RETOS INESPERADOS


Cualquiera se toma hoy en día a broma el trabajo... Y más en una época que nos ha tocado, en la que lo normal es que tengas que estar muy alerta para tener continuidad profesional. Normalmente, el entorno laboral te da una estructura de normas, o de reglas que has de seguir todos los días para cumplir con él. Es como algo que damos por hecho, un horario, una disciplina, unas normas, seguir unas órdenes, claro... A menos que seas tu propio jefe, entonces te doy mi enhorabuena. Es curioso que nos podemos quejar mucho del trabajo, porque siempre se cobra menos de lo que creemos merecer, por el jefe, por los horarios, bla bla bla... Pero no solemos abandonar un trabajo. En principio, no es algo personal, es "sólo" un trabajo, algo que has de hacer para mantenerte y lo aceptas.

Con la pareja no pasa lo mismo, y más cuando estamos hablando de convivencia. En este sentido, parece que el compromiso pesa muchísimo menos. Me refiero a las parejas tal y como se conciben ahora, no estamos hablando de nuestros abuelos. Es algo que no me explico, que seamos capaces de aguantar a un jefe totalmente estúpido al que no hemos ni si quiera elegido durante meses o años, y que a nuestra pareja, a la que se supone que hemos elegido, le carguemos con mucha más responsabilidad, expectativas, esperanzas... Y si nos falla, a la primera de cambio ¡A la calle!

A lo mejor estoy generalizando un poco, pero es lo que veo en mi vida. ¿Qué crees que te costaría más? ¿Dejar un trabajo o dejar a una pareja? Conozco en primera persona al menos dos parejas que se han roto, para que prevalecieran los deseos profesionales de uno de los miembros. ¿Qué es lo que más valoras ahora mismo? A ti como Adán ¿Qué es lo que más te pesa? ¿Una vida en pareja? o ¿Un contrato indefinido? No quiero ponerme en plan hippie porque no lo soy ni de lejos, el trabajo es algo necesario para poder vivir. Lo que no me entra en la cabeza, es que valoremos más un trabajo que una relación o una convivencia que hemos elegido nosotros mismos. Por supuesto te hablo según la idea de que la relación es deseada, libre y medianamente sana. Una vez más no quiero ser pedante, la relación perfecta no existe.

¿Por qué una convivencia en pareja puede cargarse una relación? La respuesta es sencilla, si la convivencia degenera la relación, es que en realidad no hay una relación. Todo esto me está rondando la cabeza estos últimos días... Digamos que mi convivencia diaria va a sufrir una alteración importante. Te reconozco que me había acomodado demasiado a como estaba viviendo hasta ahora, en piso compartido con dos mujeres estupendas, desde hace unos pocos años. Una de ellas se va de casa y uno empieza a pensar... No quiero estar toda mi vida viviendo en un piso compartido, quiero algo más. Tampoco quiero estar toda mi vida haciendo lo mismo profesionalmente, no quiero estancarme...

El que mi compañera se marche del piso, me ha hecho ponerme a pensar muchas cosas, pero la más importante de todas, es que ACOMODARSE IMPIDE QUE SIGAS CRECIENDO. El acomodarse mata el instinto, y si hay algo que seamos de partida es que seguimos siendo animales que nacen, crecen, se reproducen y mueren, por mucho traje de corbata que llevemos, y por mucha crema anti-arrugas que anuncien en la TV. El hombre primario que llevamos dentro se resiste a conformarse, a acomodarse, a quedarse atrás, a no evolucionar. Los cambios inesperados agudizan el instinto... ¿aunque jodan y mucho? Pues sí, aunque jodan.

¿Somos lo suficientemente inteligentes para aceptar los cambios inesperados? ¿Sabemos aceptar los retos que se nos imponen? Aceptar un reto que te has propuesto, puede ser hasta placentero, es tu meta, es tu objetivo, pero... ¿Un cambio que no te esperas? ¿Sabrías adaptarte? Muchas veces se habla de salir de la zona de confort para crecer, pero una cosa es elegirlo voluntariamente y otra muy distinta, no tener más remedio que adaptarte. La vida en pareja, la convivencia, la paternidad... ¿Es posible estar preparado para cuando llegan estas experiencias por primera vez? La respuesta es no... NO LO SABRÁS HASTA QUE TE PASE.

Me cuestiono últimamente muchas cosas, sobre todo si lo que estoy viviendo es real, o es en verdad lo que yo quiero... La cuestión es que puedo decirte que si, que lo que vivo es lo que quiero, pero... Está visto que la vida me cambia un poco y me sigue afectando, por ello me alegro, porque me doy cuenta, me sigo dando cuenta: sigo sintiendo miedo, pasión, amor, alegría, inseguridad... Por todo ello doy gracias, quiere decir que estoy vivo. Pero ¿Sabemos asumir que los cambios que no elegimos, son los que realmente nos hacen madurar? Más incluso que el camino que podamos elegir a voluntad, piensa en ello.

LA DUALIDAD FEMENINA

Artículo original de colaboración en Seducción y Superación
Imagen cedida por Lucía Ojeda
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Antes de hablarte sobre esto, voy a pedirte que lo aceptes, no se trata de entender nada, se trata de aceptarlo, porque como intentes entenderlo racionalmente, vas a acabar mal de la cabeza. Es una idea parecida a la de tener en una misma persona a tu madre y a una puta. ¿Exagerado? En mi planeta funciona así, no se como será en el tuyo, quizás estemos en planetas distintos, y no… No va con el rollo de “Los hombres son de Marte y las mujeres son de Venus”. La cuestión es que te hayas dado cuenta o no, que en cada mujer hay dos personas distintas.

Por un lado tenemos a una mujer encantadora, sensible, aquella a la que le gustan los peluches, jugar con sus sobrinos, aquella que lee novelas románticas y que sueña con vivir un romance. Tenemos a una mujer empática, que siente, que se emociona, que necesita romanticismo, que se ilusiona cuando le regalan una flor, que llora viendo “Titanic” y a la que se la puede conquistar con una sonrisa… Creo que me entiendes perfectamente hasta aquí.

Por otro lado, tenemos a la insolente, a la que le da exactamente igual como estés con tal de salirse con la suya, a la exigente, a la que sólo mira por su interés, a la que desprecia tu debilidad, a la que se marcha en un momento difícil y a la inconformista, que sólo mira lo que le falta, para estar segura que no se pierde nada, y si le entra por la vista, no para hasta que se lo lleva… La mujer que para ganarla tienes que comportarte como un auténtico cabrón, ya que si no es así, jamás se sentiría atraída por ti. La mujer a la que quieres y que un día te suelta un comentario allí donde más te duele.

Parece que estamos hablando de dos personas totalmente diferentes, pero he visto pasar a mujeres de un estado a otro en cuestión de minutos. ¿Qué mujeres? Por si hay alguna lectora que se esté apostando mi enemistad por acusarme de misógino, a ella le diré, que el primer lugar donde he visto esta dinámica de comportamiento es en la relación entre mi padre y mi madre. También te diré que a día de hoy, soy un hombre enamorado, mejor dicho… Muy enamorado. Otra cosa diferente es que me niegue abrir los ojos ante la realidad, tanto a lo que me gusta, como a lo que no me gusta tanto. Con el tiempo voy empezando a comprender que lo verdaderamente importante es aprender aceptarse uno mismo y después de eso que es lo más difícil, aceptar a los demás, aceptar a la mujer y a su universo particular: La mujer socialmente reconocida y a la mujer instintiva, ambas “compartiendo piso” baso un mismo techo.

LA DUALIDAD ES UNA CUESTION DE ENERGÍA

Independientemente de que antes que hombre o mujer somos personas, cada una un mundo y que esto se puede cumplir en mayor o menor medida, aceptar esta dualidad es lo más difícil, aunque seguro que la inmensa mayoría de nosotros hemos vivido las consecuencias de esta dualidad sobre la piel. Solamente me queda por explicar, que con el tiempo me he dado cuenta, cuando sale una, la socialmente reconocida y cuando sale la otra, la instintiva. Es una cuestión de energía, de transferencia de energía según el comportamiento en pareja o durante el camino de seducción que tengamos para con ella.

Imagina por un momento que eres un hombre tradicional, de los de antes (todavía quedamos alguno si lo eres, no estás sólo), te gusta el cortejo, te gusta invitarla a cenar, valorarla, escucharla y tratarla bien… O sea, todo lo contrario de lo que te diría un “Seductor de libro”, que se echaría las manos a la cabeza con todo esto. Es bien cierto que si esta es tu forma de seducir a una mujer, es muy posible que ella se de cuenta que “eres de los de antes”, que incluso le guste, que lo disfrute y que si sigues ese comportamiento con ella indefinidamente, acabe por acostumbrarse y por empacharse de caballerosidad y buenos cuidados.

Cuando ella ya ha disfrutado del caballero, se da en la relación lo que sería un exceso de confort. Ella se encuentra saturada de esta energía y verás que poco a poco se va volviendo más exigente, echa en falta la atracción, echa en falta una energía opuesta a ese empacho de confort. Este comportamiento exigente, insolente y desagradecido que se puede llegar a dar y sabes bien, que se puede llegar a dar cuando solo “bailas para ella” buscando agradarla, es en realidad un reclamo de atracción, en el que cae todo aquel que sigue la senda del proveedor. Es su manera de decir “Compórtate como un hombre conmigo, deja de intentar agradarme siempre o es que… ¿No tienes sangre en las venas?”. Es cuando vemos que en efecto a nuestra adorable princesa, le va saliendo el instinto. Aunque suene demasiado tópico, el que ella te pida “caña” de esta forma, no es más que la consecuencia de su saturación de confort.

Ahora vámonos al extremo contrario, si ahora nos ponemos bajo la piel del típico cabrón, del chulo, del malote rebelde sin causa, que se lleva las tías de calle a base de negarles esta validación que el caballero otorga por sentada a la mujer. Es muy posible que ahora nuestro protagonista genere tal atracción sobre ella, que ella irresistiblemente vaya directa a sus brazos, por eso los malotes rebeldes sin causa ligan, que se comporte de una forma mucho más sexual y más instintiva con él desde el principio, porque vea en el a un amante 100%. De igual forma si nuestro malote, sigue generando atracción continuamente, ella llegará un momento en el que se sature de energía de atracción y empiece a reclamarle más confort. Dejará cada vez más de comportarse de forma instintiva o sensual, para pasar a pensar de una forma más conservadora y a intentar colocar a este amante, por la senda del proveedor, reclamándole más seguridad y confort.

Cuando ella ya se siente saturada y colmada de alguna de estas dos energías invertirá su comportamiento para condicionar a su pareja a transmitirle energía de otro tipo, en el fondo es un simple equilibrio ATRACCIÓN-CONFORT, entendiéndolo como un equilibrio de estas dos energías.

MODULAR ESTA ENERGÍA

¿Qué hacemos con esto? ¿De qué nos vale en el día a día? Un pecado en el que solemos caer muchos, es el intentar compensar de inmediato estas situaciones, dando más de lo mismo, por que en efecto pensamos “Vaya, no debe ser suficiente, voy a echar más leña al fuego porque parece que me he quedado corto”. Lo que más nos cuesta ver, es que realmente nos está reclamando aquello que le falta, no que le demos más de lo mismo. Si la saturamos de confort y le seguimos dando confort cuando su lucecita roja instintiva se enciende, o sea cuando se vuelve insoportablemente exigente, a pesar que nos estemos “portando bien” se rompe el equilibrio y ella comenzará a buscar otra fuente de atracción. El mayor problema del hombre en este caso es que se condiciona a ir detrás de sus cambios cogiendo mentalidad de “recuperar o compensar la situación”.

La cuestión es ir por delante de ella en este sentido, con tiempo y con calibración, anticiparse. Nunca se debe ir detrás de las señales en forma de reclamos, puesto que esto sería subyugar tu comportamiento y tu realidad a sus necesidades y esto, como ya hemos comentado en varias ocasiones, sigue siendo esclavitud (por muy bueno que seas compensando situaciones) y esto no nos beneficia. En este sentido, conviene no dar en exceso ninguno de estos dos comportamientos hacia ella, la saturación de cualesquiera de estas dos energías no es buena para la relación. Por eso mismo el mejor comportamiento siempre es el que está marcado por tu propia voluntad y tu iniciativa, nunca y en ningún caso el comportamiento fruto de querer compensar un desequilibrio. La primera posición es libre, la segunda de esclavo. Es muy posible que no lo hagas perfecto, pero es que no se trata de buscar la perfección, se trata de que poco a poco vayas aprendiendo a modular la energía atracción-confort que le vas transmitiendo.

Un fuerte abrazo y no olvides visitar Seducción y Superación


Arcángel.

DISFRUTA DE LA ATRACCIÓN, DISFRUTA DE SU ENERGÍA

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales


No sé si será cosa de la primavera, o del retorno a la actividad, pero lo de hoy no ha sido normal, y te lo digo sin haber acabado aún el día. Es como si hubiese vuelto a la más soez de las adolescencias. Todo ha sido en el transcurso de la comida, me debe haber subido la testosterona el salmorejo cordobés o bien, debe ser que todavía estamos en luna llena y mi ascendente cáncer aflora más de lo habitual en estos días.

Hoy la he vuelto a ver… No a una mujer concreta, si no a mi ideal de belleza que a día de hoy encuentro encarnado en la mujer a la que amo. Parece que hoy un gran número de SEÑOs se han puesto de acuerdo para invadir mi mente e instinto, hasta el punto de no dejarme comer tranquilo, llegando hasta el sonrojo, la risa y por que no, reencontrándome con las emociones del adolescente. El no poder disimular una atracción, el que te pillen mirando, el que te quedes embobado como un niño pequeño admirando una feminidad, una clase, un estilo, unos gestos, una mirada como quien me adivina exactamente qué estoy pensando y lo acepta.

Es mi debilidad y mi gloria, mi admiración por ella… El no poder ni querer esconder una respuesta natural. La mirada y el cuerpo hablan más que las palabras, porque van en la sangre y en lo auténtico. En un momento así debería desaparecer el miedo o la ansiedad, a pesar de que se esté en un lugar público. Como hombres nos merecemos disfrutar de esa esencia femenina, es nuestro premio, nuestro gozo, nuestra excitación… Está ahí para algo, así que en vez de reprimirlo, podremos abrir nuestro cuerpo y dibujar a esa mujer una y otra vez en nuestro recuerdo ¿por qué no? ¿quién fue el imbécil que dijo aquello de “ignórala porque así seguro que cae”? Pues sí, mírala que para eso está, disfrútala, porque para eso se arregla, y por eso pasea su feminidad por el mundo.

CREO QUE A MENUDO SE CONFUNDE LA NECESIDAD Y LA ESCASEZ CON UNA AUTÉNTICA RESPUESTA MASCULINA. Lo dicho, no conozco hombre que se haya llevado mujer a la cama “portándose bien” o ignorándola, o mirando hacia otro lado. ¿Quién es el que pretende esconder la belleza de la mujer que ama a los demás? Si yo hiciera esto, estaría impidiendo que la mujer que amo, fuese realmente la mujer que es, una sirena. De igual forma, permítete disfrutar de ella, de su belleza, de sus curvas sea quien sea… No hace falta que “la babees”. ¿Sabes maravillarte? ¿sabes dejarte sorprender?

Me gusta verlo como aquel niño de diez años, que no puede dejar de mirar a su profesora en prácticas, porque se ha enamorado de ella… Simplemente, no se cuestiona nada más que eso, su atracción habla, y aunque solamente sea un niño, es capaz de disfrutar de su feminidad y su belleza, quedándose embobado a cada movimiento y palabra que le da su maestra. Recuerdo hace unos días, en penumbra… Sus piernas morenas como el chocolate, suaves y perfectas, no podía dejar de acariciarlas, de mirarlas, de quedarme tonto… literalmente tonto. No quería separar mi mano de sus piernas, ni de su espalda al tacto del aceite… En un momento así soy feliz ¿SABES POR QUÉ? PORQUE NO HAY NADA MÁS EN EL UNIVERSO EN ESE MOMENTO. No hay peligro, ni prejuicios, en ese universo entra solamente quien yo quiero, y por eso lo disfruto. deberíamos ser más conscientes, en que por encima de las circunstancias, somos nosotros quien tenemos la capacidad creadora de imponer un escenario y guiar sus emociones.

No deberíamos temer a la mujeres, aunque sintamos la alerta, el nerviosismo, la atracción… mejor regodearnos en esa feminidad que las envuelve, en esa energía que es desprendida para nosotros, para disfrutarla. Piénsalo egoístamente, permítetelo por favor, porque es para ti, y para ti está hecha, para que la disfrutes… No para que salgas huyendo y retires la mirada o el habla por vergüenza, o te pongas una excusa para no acercarte. Las mujeres son un tesoro, mis queridas evas, os quiero, TE QUIERO A TI QUE ME ROBAS LA MENTE y lo sabes bien. Que el miedo o la ansiedad no te quiten el placer de sentir esa energía que es capaz como poco, de alegrarte el día… Como poco. Y como mucho, hasta dónde tú quieras llegar.

EL ARTISTA VENUSIANO Y EL NATURAL: DOS RAMAS DE UN MISMO ÁRBOL

Artículo original de colaboración en Lifecoach y Seducción

Agradeciendo de antemano a Daniel Terrón que me haya dado la oportunidad de participar en su proyecto LIFECOACH y SEDUCCIÓN, quisiera marcar las fronteras entre dos modelos de Seducción diferentes y complementarios a su vez que aparecen a menudo en la bibliografía de Seducción: Hablamos del Artista Venusiano y de lo que entendemos por un natural. Para entenderlo bien, vamos a hablar desde dentro de cada uno de ambos, sabiendo qué es lo que puede tener en la cabeza y cómo se plantea cada uno su particular filosofía de vida.

Vamos a imaginar que tenemos dos amigos, dos varones jóvenes de entre 25 y 30 años, ambos solteros, sin compromiso, y con fama de ligones en su círculo de amigos. Siempre que salen juntos se quedan con todo el mundo, pero cada uno a su manera. Lo cierto, es que uno de los dos siempre suele atraer a muchas más mujeres que el otro a pesar de que en ocasiones suele ser demasiado directo, mientras el otro, suele ser más comedido, más correcto, y parece actuar de una forma siempre más inteligente… Podemos decir que “se lo curra” aunque no liga todas las noches que sale. Apoyados en la barra, hablan del último triunfo que tuvo nuestro amigo el lanzado, el sábado pasado cuando consiguió ligarse a una de las gogos de Kapital:

Mira macho, es que cuando veo a una tía con esos humos me dan ganas de bajárselos al momento. Además ya me había tomado cuatro copas y la verdad es que me daba bastante igual, en cuanto la pillé un momento a la que bajaba de la tarima, le hice un gesto dándole a entender que bailando se movía igual que un palo de escoba. No me hizo ni puñetero caso, y por eso me acerqué a decirle que “una sonrisa mientras bailas, estaría mucho mejor”… y por si colaba, le pedí invitaciones a copa..¡Ya que iba! Ella me miró con incredulidad y cuando iba a pasar de largo le solté “Eres dura eh tía, es que no das ni la hora”. Por lo que se ve ella se enfadó y me dijo “No me conoces para hablarme así” Y yo le dije “Porque no te dejas” y por ahí enganchamos.

A lo que nuestro otro amigo responde: Pero ¿cómo le entras así de primeras a una gogó tío? Lo que me extraña, es que no haya llamado a un gorila para que te parta la cara. Yo la hubiera entrado de otra manera, supongo que le hubiese dicho algo así cómo “De todas las veces que te he visto bailar aquí… Esta noche no estabas muy inspirada… ¿Te encuentras bien? Te noto cara de cansancio”. No puedes ser tan directo tío, échale un poco de psicología.

Nuestro amigo lanzado: ¡jajaja! Macho, no te lo pienses tanto, créetelo y punto, si te sale mal… Hay más tías que botellines. Cuando me cuentas todas esas historias del foro, no las entiendo. Yo te hablo por mis números.

No sé si quizás alguna vez hayáis tenido un diálogo parecido con algún amigo vuestro, yo desde luego sí. Quiero que distingáis primero el concepto teórico: la diferencia básica entre el artista venusiano y el natural es que a la hora de seducir, el primero plantea un juego, un procedimiento, unos pasos… Digamos que lo hace con conciencia, APLICA UNA ESTRUCTURA O PROCEDIMIENTO APRENDIDO BUSCANDO UN RESULTADO. Bien este procedimiento comienza siendo ajeno, hasta que con el tiempo, el artista venusiano va calibrando cuál va siendo su propio juego. El natural es aquel que por propia forma de ser, o por educación recibida, por experiencia vivida SIMPLEMENTE ACTÚA EN CONSECUENCIA DE SUS DESEOS SIN ADOPTAR UN ESTRUCTURA AJENA. No vamos hablar de éxito de unos y otros, hablando en números porque no hay comparación. Tanto uno como otro pueden hacerlo “bien o mal”. Por cierto… Se puede seducir “haciéndolo mal” y se puede fracasar “haciéndolo bien”.

Ahora, Lo más importante y lo que determina la verdadera diferencia entre un artista venusiano y un natural, es la forma de pensar que tiene cada uno y la actitud, a la hora de dirigirse hacia una mujer y el por qué lo hace:

EL ARTISTA VENUSIANO, de partida parte de un marco “aprendo porque quiero seducir mujeres”. Este objetivo es muy noble, pero de partida y hasta que todos estos conocimientos estén integrados con el tiempo en su forma de actuar (no de ser, puesto que uno es lo que quiere ser, pero no aquello que hace) separa o define una faceta de seductor, diferenciada del resto, la que trata de fomentar desde la práctica. Actúa en función de seducir mujeres, y esto desde el primer momento le sitúa en una posición condicionada a una respuesta de la mujer. Hablamos de una subordinación directa o indirecta, pero a fin de cuentas, una subordinación.

Para el artista venusiano, el hecho de buscar un resultado, le hace esclavo del ego ¿Por qué? Emplea rutinas, técnicas y escaladas para “hacerlo bien”, y así proteger su ego. No quiero que pienses que es algo ni bueno, ni malo, simplemente es una fase de aprendizaje por la que todos hemos pasado y como alguna vez me habéis oído decir “nadie nace sabiendo”. Aquellos de nosotros, que hemos querido aprender a seducir, lo hemos hecho desde un marco de subordinación directa a una respuesta femenina, y según esa respuesta nos hemos dado un valor como seductores. Obviamente, si no seducimos mujeres, no podemos llamarnos seductores por más técnicas que se conozcan.

El artista venusiano, modifica o pule su conducta, sus hábitos, su lenguaje de forma no congruente en origen, para mejorar su calibración social, para adoptar una imagen más atractiva, en función de satisfacer sus propias necesidades con las mujeres, o satisfacer la de las propias mujeres. Entiende la congruencia, en función de seducir mujeres y para gustar a las mujeres.

EL NATURAL es alguien que de partida actúa según su forma de ser, lo que le da una congruencia total desde el principio, independientemente de los resultados que obtenga. No quiero que veáis al natural como el que sabe desde que nació, porque no siempre tiene porqué ser así. Quiero que entendáis la actitud y su forma de pensar. El éxito… Mejor dicho, su mayor éxito viene marcado por esta congruencia: voluntad, pensamiento, actos y lenguaje coherentes entre sí y no en función de seducir a una mujer.

Entiende la congruencia para sí, y no precisa de elementos ajenos sobre los que sustentar su juego, puesto que éstos son inherentes en su personalidad. No pretende gustarle a las mujeres, mejor dicho… No es prioritario para él, porque en su centro está él mismo. Y por esta razón por la que impone su realidad y sus parámetros desde el principio, sería algo así como el concepto de tener el marco dominante, pero de una forma más real. O gusta o no gusta, actúa en función de sus deseos y de su voluntad, para seducir a la mujer que él quiere, pero no actúa en función de agradarla. De ahí que sea siempre más directo, o más perpendicular, no siente el peso de tener que proteger su ego, o de seguir unos pasos, o la posibilidad de equivocarse.

Lo cierto es que tampoco veo demasiado práctico el que nos situemos dentro de un modelo u otro, porque simplemente son eso, modelos a los que te puedes acercar más o menos. En cambio, si quiero decir algo que para mí es importante en referencia a las artes venusianas y que nos puede ayudar mucho a todos, para ser más libres en nuestras relaciones y quitarnos un buen peso de encima:

NO SE LE PUEDE GUSTAR A TODO EL MUNDO, ASÍ QUE NO QUIERAS GUSTARLES A TODAS. VE A POR LA MUJER QUE REALMENTE TE INTERESE, AUNQUE LO HAGAS MAL, ¡HAZLO! ES MEJOR HACERLO MAL QUE NO HACER NADA.

Un fuerte abrazo y no olvides visitar Lifecoach y Seducción


Arcángel

SEXO, AMOR, ESTABILIDAD Y... ¿CONVIVENCIA?


Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales


Después de una resurrección de pasión, cariño y sexo que me ha renovado por dentro y por fuera, viene la Pascua. Parece que todo encaja… Si en efecto, después del gozo y la gloria, vienen siempre la reflexión y la calma. Sexo, sensualidad, juego, conversación y una buena cena... sexo y más sexo. Desde luego que hay más cosas en la vida, pero si encima es con la mujer amada, hay pocas experiencias que puedan superarlo, no cambiaría por nada estos últimos días. Creo que precisamente por eso mismo, mi universo interno necesita equilibrarse con calma y soledad, y para ello la logística y mi agenda van a ayudar bastante, aunque seguro que caerá alguna salida por Chueca con mi amigo Charlie, cosa que es prácticamente de obligado cumplimiento cuando los dos nos quedamos de “Rodríguez” en Madrid.

Creo que si no existieran estos momentos de soledad o de cambio, nunca llegaría a apreciar realmente las cosas que tengo y que disfruto, y por las que doy gracias. No sé si lo sabes, pero cuando ella no está, es cuando realmente te enamoras de ella, cuando piensas en ella, cuando la recuerdas, cuando la idealizas, cuando saboreas la esencia que te ha dejado dentro. Como cuando se va y deja un rastro de su perfume sobre tu almohada, dándote vueltas una y otra vez en la cama la noche siguiente, como a quien le gusta saborear un buen licor, no se lo bebe de golpe para disfrutarlo al máximo.

Siempre me he sentido mucho más unido a las personas que al suelo que piso, o a las paredes de una casa, o a una cama o a un trabajo en sí. A mi me duele la gente a la que quiero. Te hablo así, porque parece que llega una edad y... ¿Y qué? No te puedes imaginar la cantidad de hombres que conozco que querían “sentar la cabeza” y no han durado ni un año en conviencia. Esto solamente quiere decir dos cosas:

NO SABEMOS CONVIVIR: Te voy apreguntar si ¿sabes hacerte tus cositas solito? ¿te sientes responsable de tu limpieza, de tu alimentación o de tu propio espacio? Conozco hombres que se han directamente a convivir con sus parejas, directamente saliendo de casa de sus padres, sin antes haber pasado por una cura de soledad. No me refiero a una cura afectiva, si no a aprender a hacerte tus cosas solito, sin que tenga que venir mamá a limiparte el culito, hacerte la comida, lavarte y plancharte. ¿Esperas acaso que sea tu pareja la que te resuelva la papeleta? Lo llevas claro macho...

No conozco a mujer nacida después del 78 que sepa “hacer croquetas”. Una vez más se presenta mamá en escena, pero de forma indirecta. No sabes la repulsión que le provoca a nuestra amada Eva, no el hacer las tareas del hogar, que es cosa de dos, sino que andes todavía despistado buscando “el puchero de mamá”, es un signo que indica que no has madurado, y que de alguna forma todavía no has aprendido a valerte por ti mismo. El nuevo Adán no delega su propio bienestar en una mujer, ni se deja los calcetines tirados por ahí, ni las latas de cerveza repartidas por la casa, ni la tapa del water levantada... No se trata de que te conviertas en la súper maruja, simplemente de que te quieras un poquito más. En casa de papá y mamá, estas cosas no te las recordaban tanto ¿verdad? Pues ya verás cuando estés conviviendo con tu querida Eva, como sí que te lo recuerda.

NO CONOCEMOS REALMENTE A NUESTRA PAREJA: Tanto, o más importante que los detalles de la convivencia en sí. ¿Sabes realmente con quién estás? Si ya estás conviviendo con ella, te habrás dado cuenta de que nunca es tarde para descubrir cosas de tu pareja que no sabías y sobre todo, que tiene una vida propia... Esto que puede parecer una obviedad, la experiencia me dice que para muchos de nosotros no lo es tanto, y de que ralmente, es ahora cuando empiezas a convivir con tu querida Eva, cuando empiezas a ver la naturaleza femenina tal cual.

Me refiero a su uso del teléfono... sí, el teléfono, a cómo se adueña de la casa para ponerla a su manera, al peso real que tiene su madre en su toma de decisiones... Sí, su madre ¿no te lo crees? aparte también de sus amigas, aunque su madre se lleva la palma. Ahora es cuando te das cuenta que no todas las noche son sábado, te das cuenta de lo que es una mujer al 100%, de sus cambios de humor porque sí, de como aumenta su nivel de exigencia, de como tarda en arreglarse más de una hora... En fín, una mujer en su totalidad, no solamente un fin de semana.

¿Realmente los dos queréis lo mismo? ¿Realmente has tenido el valor de darle tu declaración de principios? Muchos de nosotros hemos podido creer en alguna ocasión que el convivir en pareja es algo que aporta estabilidad… Bien querido amigo, ESTO ES MENTIRA. La verdadera estabilidad nace de tu estado interno y de la congruencia que exista entre tus valores, tus pensamientos, tus actos, tu comportamiento y tus palabras, eso por tu parte. Y en pareja, la verdadera estabilidad nace de que exista un solape amplio entre tus valores principales y los valores principales de tu pareja, que vuestros objetivos en el largo plazo sean comunes o muy parecidos. ESTAR BAJO EL MISMO TECHO NO ES GARANTÍA DE NADA, SOLAMENTE DEL PAGO DE UNA HIPOTECA.

CITA CON UNA MUJER MADURA, por EL REVERENDO


Esta vez os voy contar una cita en plan el mundo al revés. Esta vez fue ella quien me abordó en la página de contactos, por lo que me quedé bastante a cuadros cuando entré en su perfil y vaya, vaya… Está buenísima. Entonces pensé que obviamente había truco, que o bien se trataba de una Webcam porno (muy frecuentes en estas páginas), o del perfil de una prostituta, que también los hay. Miré la ficha y tenía cuarenta y tantos, pero cómo estaba la mujer ¡madre mía! Obviamente respondí y empezamos a hablar. La veía como muy lanzada, cada dos por tres me daba alguna respuesta cortante en plan sexual y yo le entraba al trapo. La verdad es que era ella quien llevaba toda la iniciativa, de vez en cuando le preguntaba ¿Dónde está el truco? No me ha pasado nunca que una tía buena de cuarenta y tantos, o cómo diría Arcángel, una SEÑO, me abordara de esa manera.

Nunca antes había ligado con una mujer tan mayor, que me sacaba más de diez años de edad, pero siendo sincero y plano con vosotros, yo no hice absolutamente nada, simplemente entraba al trapo, vacilaba y me dejaba sorprender por el amplio abanico de frasecitas con doble sentido sexual que me soltaba. Volví a pensar “esta tía me está calentando y cuando se harte desaparece” y la verdad es que lo consiguió. Como estaba en el trabajo, tampoco podía cantearme demasiado así que corté la conversación. Al día siguiente me volví a meter y me la volví a encontrar, no tardó ni diez segundos en responder a mi saludo, aunque ya nos dimos los Messenger y empezamos a chatear por allí. Le comenté de quedar esa misma tarde en una terraza y su respuesta fue “¿Estás seguro pequeño?”. Yo ya estaba como una moto. Antes tenía que pasar por casa y cambiarme. Quedamos en una terraza cerca del Balcón de Rosales.

Me presenté a la hora como está mandado, esperé diez minutos y ella no había llegado todavía. Me empecé a sentir como un capullo pensando “Ya verás, esta tía me ha calentado y he picado como un imbécil”. La llamé al móvil y a los dos minutos se estaba bajando de un taxi. Me quedé blanco y cortado de repente, es que… ¡Encima estaba buena de verdad! Algo más baja que yo, pelo negro liso y largo, morena de piel, un vestido largo de primavera y unos tacones-sandalia. La diferencia de edad entre ambos era aparente, pero si tuviera que definir lo que sentí en cuanto se bajó del taxi estaría claro: MORBO.

Nada más llegar a mi altura, me mira con ojos de demonio, me imponía muchísimo iba a darle dos besos, pero ella tiró directamente un pico a la boca. Me quedé más blanco aún, rígido como sin saber qué hacer, porque esto no me ha pasado en la vida. Estoy acostumbrado a tener que currarme las cosas, pero era ella la que iba a lo que iba, no yo. Me sentí como un muñeco. Me cogió de la mano directamente y nos sentamos. Me sudaba la mano de los nervios y ella me dijo “¿estás nervioso?” con una risa enseñando sus dientes blancos, blanquísimos. Opté por reírme y preguntarle “¿tanto se nota?”.

Cuando nos sentamos me di cuenta que no sabía nada de ella, solamente su nombre y su edad, ya que el contenido de las dos conversaciones que habíamos tenido era puramente sexual. Me pregunté que qué cojones estaba haciendo yo allí con una desconocida mayor que yo, que parecía estar dispuesta a matarme a polvos, según me había dicho por Messenger. Yo me pedí una cerveza sin alcohol y ella… ¿Un whisky doble a las 20:00 de la tarde? ¿Sin haber cenado? Pues si, eso pidió y me asusté aún más si cabe. Empezamos a hablar de todo un poco y yo seguía tieso como una vela. Me puso la mano en la pierna y joder… Puedo entender como se siente una chica acosada.

Ella se tomó alguna copa más y yo seguía con cerveza sin alcohol hasta que se hizo de noche y nos metimos en un restaurante cercano a cenar. En ese momento me di cuenta de la verdadera situación, ella tenía la risa floja, me miraba con deseo, iba algo borracha (no me extraña), no me soltaba la mano… Total que la cena se quedó allí a menos de la mitad. Salimos a la calle y cogí un taxi. Nos fuimos a mi casa, que es en realidad la casa de mis padres… Después del divorcio me he visto obligado a volver a vivir con mis padres porque tengo que seguir pagando la hipoteca de la vivienda familiar y la pensión. Afortunadamente, mis padres se han ido una temporada fuera y la tengo para mi solo.

Llegamos a mi casa y a ella le dio por reírse haciendo muchísimo ruido. Ya dentro del ascensor me hizo algún numerito que me pilló por sorpresa, como echarme la mano al paquete directamente y apretármelo con fuerza. Nos fuimos directos a mi habitación y ella se sentó en la cama. Le pregunté si quería que le pusiera algo y me pidió otro whisky… Anda que… ¡cómo está el patio! Pensé. Antes tenía que pasar por el baño, y al venir de la cocina con la copa, abro la puerta y me la encuentro desnuda y de rodillas en el suelo mirándome con cara de “niña buena”. Lo flipo, la verdad es que lo flipo, esto es la primera vez que me pasa en mi vida. Me suelta que se quiere portar conmigo como una geisha y que ya solamente hará ruido cuando yo se lo diga.

Pensé para mis adentros ¡Que sea lo que Dios quiera! Al día siguiente trabajaba pero ya… De perdidos al río. Le di la copa y conforme se la di, la dejó en el suelo, me bajó los pantalones y me empezó a acariciar el paquete sobre la ropa interior. Me bajó la ropa interior y ya os podéis imaginar lo que me hizo. Seguidamente contra la pared y me pidió que le dijera… Bueno ciertas cosas que creo que son de mal gusto, mientras lo hacíamos… Eso me cortó bastante. Así durante un rato largo, hasta que ya me harté de tanto ejercicio físico y tanto teatro. No se estaba quieta ni un segundo hasta que ya la calmé poniéndome encima. Así hasta que terminamos… ¿Os podéis creer que la tía se quedó dormida? Pero dormida, dormida de verdad a los diez segundos con la boca abierta y respirando fuerte ¿eh? Yo también me dormí al rato como no creyéndome la situación.

Cuando sonó el despertador por la mañana, cayó otro, pero este bastante más tierno y tranquilo que lo de la noche anterior. Desayunamos en un bar cercano, nos besamos… la verdad es que fue bastante más agradable el despertar que la jornada nocturna, bastante más romántico me refiero. Fui al trabajo con una cara de gusto, que no os lo podéis ni imaginar y es que… Queda demostrado que existen mujeres así, yo no me lo creía, pero ahora lo confirmo. Tengo la sensación de que mientras he estado casado, hay muchas cosas que han cambiado, desde antes de echarme novia. Así que tendré que ponerme al día.

Un Amén del Reverendo.

Salud a todos.
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