EL HOMBRE METROEMOCIONAL DE ROSETTA FORNER Y EL NUEVO ADÁN DE P&R: DOS MODELOS MASCULINOS A CONTRASTAR, por EL DUQUE

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales
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Rosetta Forner, autora de gran éxito y difusión acuñó este término, El Hombre metroemocional, para referirse a una ideal de hombre, que toda mujer; o mejor dicho toda reina, término también acuñado por ella para referirse a aquellas mujeres que han tomado con valor y decisión las riendas de su propio destino, quisiera tener a su lado. Después de la “moda” de los hombres metrosexuales; hombres que cuidan mucho su aspecto y que están más cercanos a la sensibilidad femenina, nació el hombre urbesexual, habitante metropolitano de las grandes capitales y ciudades. Poco más tarde, en el entorno de la seducción, se acuñó el término de hombre Alfa, como auténtico líder de la manada. El término hombre Alfa y la moda asociada a este hombre Alfa deriva esencialmente de dos fenómenos bien diferenciados, pero coincidentes en el tiempo:
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Por una parte la moda de la seducción y el éxito de dichas corrientes que preconizan la prevalencia de dicho hombre Alfa.
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Y por la otra, la difusión de una corriente que podríamos denominar como Darwiniana y que nos habla de hombre y mujer desde un punto de vista meramente evolutivo, como se trata en El Gen Egoísta.
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Afortunadamente, otras corrientes de pensamiento han permitido que seamos muchos los que creemos en otros modelos de hombre ¿por qué? Porque funcionan; de ahí nacen estos nuevos hombres, me cogen bastante cerca: El hombre metroemocional, que sería el hombre perfecto visto desde los ojos de una mujer y El nuevo Adán, que sería el hombre real que todos llevamos dentro, nuestro ideal máximo a aspirar desde nuestro punto de vista puramente masculino.

El modelo propuesto por Rosetta, el hombre metroemocional, es perfecto para suplir las necesidades femeninas. En otras palabras, es un Adán salido de la costilla de Eva, construido en función de la mujer. En contraste, el nuevo Adán, está basado en los cuatro pilares básicos primarios, los valores: INTEGRIDAD, INTELIGENCIA, AUTONOMÍA Y ESTATUS. Es un modelo en el que seguimos trabajando en P&R y que pretende sacar al hombre real que habita en nosotros, de forma libre, voluntaria, aceptada y consciente: DIRECTO AL NÚCLEO, de dentro hacia fuera y nunca al revés. La diferencia radical de ambos modelos, es el punto de partida y los ojos desde donde se mira.

Apoyándonos en El nuevo Adán, Arcángel y un servidor, seguimos descubriendo día a día respuestas, actitudes y los reflejos necesarios para las necesidades reales del hombre de carne y hueso como tú y como yo, muy alejadas de la teoría, el conformismo o el vivir en función de otra que cosa que no sea labrar tu propio camino. Modelo en el que creemos firmemente porque lo hemos pagado y propuesto con nuestras propias vidas y que por ello proponemos, desde un criterio importante: SER HOMBRE PARA TI MISMO, NO PARA ELLA.

El hombre metroemocional tiene las siguientes características según su creadora, que discutimos a continuación, y cómo veréis, comparte más de un punto en común con nuestro nuevo Adán. Analicemos estos puntos uno por uno:

Prefiere la soledad antes de vivir una relación falsa y además, le gusta viajar solo: Perfectamente compatible con la idea de un nuevo Adán coherente, integro y autónomo. Buscar en otro la huida de la soledad sólo es lanzarse en brazos de una soledad aún mayor. Es hora de que el hombre asuma que la felicidad es cosa de uno mismo y que no hay que buscar en nadie “que nos haga felices”. En cuanto a lo de viajar solo, a mi me viene una palabra a la cabeza: AUTONOMÍA.

Aprecia que una mujer sea libre, independiente, y que exprese su opinión, respetándola siempre y no teme a las mujeres: Sólo la cobardía natural del hombre explica el miedo ante una mujer auténticamente libre e independiente. Amar la independencia de una mujer es en realidad amar de verdad a una mujer , sin complejos y sin ataduras. El no temer a las mujeres, o el carecer de prejuicios, es característica indispensable en cualquier marco de seducción. Le encantan las mujeres más inteligentes que él. Le gustan las mujeres independientes, que sepan arreglárselas sin él. De esta manera, si está con él será porque le quiere de verdad, no porque le necesita.

Sabe hablar sobre sus emociones, es responsable de sus actos, asume sus errores, es sincero y no dice nada que no pueda mantener al día siguiente: Estas es una de las verdaderas luchas que el hombre debe emprender. Tener al fin una buena relación con sus propias emociones. Son ya demasiados siglos reprimiendo, camuflando o simplemente sintiendo vergüenza de las emociones. El hombre, por naturaleza tiene una menor inteligencia emocional que la mujer. Menos acostumbrado a verbalizar “lo que siente” suele optar por entrar en acción. Un hombre nuevo y moderno debe aprender a conectarse mejor con su mundo emocional. Esto le será muy útil en su desarrollo personal, profesional y afectivo.

Por otra parte, la capacidad de responsabilizarse de sus acciones es consustancial a una idea que venimos defendiendo hace tiempo: INTEGRIDAD y CONGRUENCIA. Un hombre integro asume sus responsabilidades y no busca falsos culpable. Un hombre nuevo es un hombre responsable y proactivo.

No se implica en una relación sin haber pensado antes en las ventajas y los inconvenientes: No hay nada peor y más triste que las relaciones por las relaciones. Tanto hombre como mujer, solamente deben implicarse cuando realmente lo desean, sin fecha de caducidad pero tampoco con planning preestablecido.

No es coqueto: Este es un punto en el que difiero abiertamente con la autora. Yo defiendo que el hombre debería tomar apuntes y aprender de la mujer en relación al uso sano y natural de la coquetería. Y digo sano y natural para diferenciarlo del coqueteo interesado; del coqueteo sexual implícito y demás formas de coqueteo que el hombre suele usar. Una diferenciada esencial entre hombre y mujer es que la mujer puede coquetear de forma instintiva, desinteresada e incluso diría yo inocente. El hombre, si coquetea jamás lo hace de forma natural e instintiva y por supuesto nunca lo hace de forma desinteresada. Cuando un hombre es coqueto (y yo creo que a esto se refiere Rosetta), es o para ligar o bien para alimentar un ego debilitado, que por cierto también es la causa principal del coqueteo femenino implícito en su MOSTRADOR. Creo, honestamente que el hombre debería aprender a conservar perpetuamente tenga o no tenga pareja, la capacidad de atracción. Si un hombre, al igual que una mujer, no atrae a las demás mujeres ,no puede atraer a la suya. Quisiera incidir en este punto pues además de ser polémico puede resultar malinterpretado.

Por supuesto que desapruebo en hombres con pareja formal toda actitud de tonteo, infidelidad aunque sea de pensamiento, seducción intencionada o actitud de “calienta”…. Yo no estoy hablando de eso. La mujer cuando va al trabajo tenga o no pareja se maquilla a conciencia, se pone guapa, usa una falda que resalte su trasero, una blusa que dibuje de forma sutil sus senos y cuando habla con otros hombre no duda, en ocasiones a usar un lenguaje corporal que para un observador imparcial podría ser “seductor”. Desea sentir “que gusta” a otros hombres. ¿Significa eso que sea infiel o mala mujer? Por supuesto que no, significa que es mujer y punto.

Es esta clase de acicalamiento, de mantenerse atrayente lo que yo preconizo en el hombre, e insisto, creo que en este aspecto el hombre tiene aún mucho que aprender. No suele tener término medio. O se vuelve un beta (parafraseando ese lenguaje seductivo tan de moda) o es infiel y tira los trastos a todo lo que se mueve…

Es abierto, amable, sensible, cariñoso, con carácter, decidido, humano, colaborador, amigo, atento, sincero, tolerante: No tengo demasiado que contestar a esto; tal vez decir que yo quiero ser así. El buen hombre debe ser íntegro, valiente, decidido por tanto, empático y sobre todo, ser siempre honesto consigo mismo y con los demás.

Le gustan los niños, juega con sus hijos y no critica a su ex-mujer: Comparte la co-responsabilidad en la relación de la pareja. El nuevo hombre debe vivir plenamente la experiencia de la paternidad. Honestamente creo que no hacerlo es sencillamente una tragedia. Como hombre hay muchas cosas que puedes hacer y muchas que puedes ser. Puedes ser amigo; novio; puedes ser Director General, amante, marido, pero creo que hay pocas cosas ten hermosas como ser padre. Qué pena que durante siglos de evolución el hombre haya dimitido o asumido solo a tiempo parcial dicho cargo. Respecto a lo de no criticar a la mujer, supone ser un hombre que es libre de rencor.

Para finalizar, solo queda recomendar la lectura del ultimo libro de Rosetta Forner “El ultimo sapo que besé”.

Un abrazo.

El Duque.
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¿EXISTE EL AMOR VERDADERO? IDENTIFICA TUS NECESIDADES

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

La pregunta se las trae, ya lo sé. Vaya por delante que yo si que creo en el amor verdadero, pero también es cierto que cuanto más estudio y he estudiado el amor; la atracción y las relaciones de pareja, más me doy cuenta de la existencia de varias clases de amor e incluso de sentimientos que poco tiene que ver con dicho amor. Si tratásemos de desentrañar la fórmula del amor, muchos autores recurrirían sin duda a la genética, al evolucionismo o incluso a los denominados memes (genes con memoria cultural implícita). Otros autores como el gran Punsset, nos hablaría de complejos procesos bioquímicos que no son si no la manifestación de un deseo ancestral de réplica. Si hablamos con alguien muy espiritual nos hablará de predestinación, de almas que se encuentran… Hay autores que hablan de la atracción y otros que defiendan la posibilidad de amor sin atracción. En definitiva muchos puntos de vista para una única realidad; una realidad que a muchos nos sigue pareciendo milagrosa a pesar de que nos expliquen los procesos biológicos que se experimentan.

Si observamos detenidamente la realidad; en primer término debemos diferenciar atracción-deseo y amor. La atracción responde, nos guste o no, esencialmente a caracteres profundamente primarios, genéticos y evolutivos. Sin caer en un determinismo radical pudiere decirse con total probabilidad que es inevitable que sintamos atracción sexual por un determinado tipo de mujer, que varía un poco según nuestra propia herencia genética y nuestro comportamiento hormonal, pero que comparte con el resto de los hombres una serie de rasgos distintivos. El hombre se siente generalmente atraído por mujeres más jóvenes (más fértiles, por tanto), con un a perfecta relación cintura cadera; con pechos prominentes, labios carnosos y un sistema inmune lo más compatible posible con el nuestro. Ellas se sentirán atraídas por hombres altos, fuertes, con marcadas mandíbulas y pómulos, simétricos, inteligentes y con alto estatus. Como decimos, hay algo primario en esta atracción sexual. La búsqueda de la réplica. En la antigüedad un hombre más inteligente tenía más posibilidades de cuidar de su prole y lograr la propia supervivencia de la familia.

La atracción, por tanto, responde a una serie de parámetros perfectamente identificables y estudiables científicamente, cuantificables y hasta diría yo manipulables. Pero el amor es otra cosa. Es cierto que está demostrado que cuando una persona nos atrae mucho, el sexo es mejor; y a su vez esta demostrado que el “buen sexo” hace que se segreguen sustancias bioquímicas responsables del apego; pero aúna así nadie puede predecir con certeza de quién se acabará enamorando alguien. El amor es demasiado complicado e intervienen demasiados factores para enmarcarlo, predecirlo o estudiarlo.

Hoy en día triunfan los libros que enseñan a ligar; pero tal vez ninguno diga la verdad. "… No puedes lograr lo que deseas con este libro. Tal vez consigas ligar más, pero no puedo ayudarte a lo que en el fondo estas buscando… AMOR". A la hora de hablar del amor romántico también hay determinados autores que nos hablan de complejos mecanismos bioquímicos que producen eso que se llama enamoramiento y que produce una fuerte sensación de adicción. Pero, claro esta, estos autores olvidan que enamoramiento no es igual a amor. El enamoramiento tiene caducidad afortunadamente. El cuerpo jamás soportaría esa fuerte carga de estrés de forma indefinida) y cuando tratamos de hablar de amor verdadero la caducidad no es una opción. Otros autores, suman a esos procesos bioquímicos nuestro propio bagaje educacional y nuestra herencia cultural. Según estos autores el amor procede de nuestra atracción por aquello que es semejante a nosotros (culturalmente hablando).

Partiendo de la base de que es casi seguro que este predicado sea correcto deberíamos entonces poder prever con milimétrica precisión con quién acabaremos cada uno de nosotros…pero el ser humano rompe una y mil veces con este esquema, y, la verdad es que no se si decir que tristemente o afortunadamente. Afortunadamente por que abundaría en esas teorías que hablan del amor como algo sobrehumano y por tanto no explicable científicamente y desafortunadamente por que a veces esa imprevisibilidad es consecuencia, de la existencia de múltiples factores que poco o nada tiene que ver con el amor verdadero. El miedo a la soledad, la necesidad sexual, los fuertes condicionantes sociales, la mentalidad de escasez, el sentimiento de “se me pasa el arroz”, el deseo de satisfacer la femenina necesidad de seguridad…son elementos que interviene de forma decisiva en muchas ecuaciones amorosas. No estudiarlas es faltar torcidamente a la verdad, o simplemente, no querer verla.

MIEDO A LA SOLEDAD. Pocas son las personas que se sienten cómodas ante la soledad. La familia se va muriendo; los amigos se van casando o mudando y acaban por desaparecer. Eso nos enfrenta a todos, hombres y mujeres, pero sobre todo a los hombres ante un abismo que asusta, y mucho. Ese miedo nos hace especialmente proclives a agarrarnos a un “clavo ardiendo” y restringir nuestro nivel de exigencia.

NECESIDAD SEXUAL. La sexualidad es una necesidad humana y ha de estar cubierta. Ante la escasez de relaciones sexuales podemos(hombres y mujeres) sentirnos “enganchados” en un momento dado a quién nos satisfaga dicha necesidad. Cuanta más necesidad más posibilidades de confundir amor con sexo.

CONDICIONANTES SOCIALES. Conozco a muchas mujeres que no concebirían ni quedarse solteras ni casarse con alguien que no conduzca como mínimo un porche carrera. Conozco a muchos hombres que buscan una mujer que constituya su prototipo de mujer del hogar, modosita y hacendosa. Estos no son sino estereotipos sociales que marcan a veces, profundamente nuestras elecciones de pareja.

MENTALIDAD DE ESCASEZ. ¿ Dónde voy yo a encontrar algo mejor que esto?. Es tristemente , mucho más frecuente de lo que creemos. Y se agrava con la edad. Es el sentimiento de que no va a aparecer nadie que nos llene por completo así que mejor acompañado que solo, pues además no podemos estar con alguien mejor, por qué no valemos lo suficiente, no lo merecemos etc. Es decir, baja autoestima hace que amemos al primero/a que nos da un poco de amor. De ese amor que no creemos merecer.

“SE ME PASA EL ARROZ”. Estas es una paranoia muy típicamente femenina. A cierta edad son muchas las mujeres que sienten la llamada de la naturaleza y sienten que se escapa el tren. Es por eso por lo que buscan un padre potencial, más un marido o amante.

NECESIDAD DE SEGURIDAD. Si analizásemos el puzzle de las necesidades femeninas veríamos sin dudarlo que hay una por encima de todas y es aquella relativa a la seguridad de la prole. La prole real e incluso la potencia l(antes incluso de haber sido madres o ni siquiera estar planteándoselo). Es por tanto, que la necesidad de buscar la tradicional figura de proveedor crece con los años. Se puede afirmar que en mujeres con un cierto grado de madurez, que ya han conocido y tenido amantes prima la búsqueda de un proveedor. Alguien que de seguridad a su vida y a la de sus futuros retoños. En estos momentos es posible que la mujer renuncie a la búsqueda de la perfección genética o que incluso renuncie a la atracción sexual. Es en este marco donde nacen muchas parejas en que se llega al amor (o al menos a una forma determinada de amor) sin pasar por la atracción.

En mi opinión si que existe…pero hay muchas formas de amor verdadero y NO SOY NADIE PARA JUZGARLAS…. Existe amor basado en la atracción sexual, amor basado en la amistad con pinceladas de sexualidad; amor desde la mutua necesidad(de afecto, de huida de la soledad); amor ordenado por y para la procreación, amor desde la complicidad, amor desde lo cultural; amor intelectual, amor desde el apego ,amor costumbrista, amor platónico ,imposible o idealizado, amor genital, amor espiritual….

Por supuesto, hay un modelo, como en todo en esta vida, “ideal” (¡Dios!, que miedo me dan las cosas que son ideales, como se supone que tiene que ser. En ese modelo idealista, primero surge la atracción sexual,100% animal. Tras el/los coitos nace un apego cada vez más fuerte (la primavera del amor) y un profundo sentimiento de enamoramiento mutuo. Sentimientos de posesión, egoísmo… La complementariedad cultural, social, sociológica, hacen que el amante se convierta en proveedor. Nace la pareja estable El Verano del amor. Tras la consolidación de dicha relación nace el deseo de procreación y nacen los hijos. Suelen surgir durante o después fuertes problemas (crisis) en la pareja, es el invierno. Si se superan, si se vuelve a la senda volverá a nacer una primavera…ya así indefinidamente…

Obviamente este es el proceso “ideal”; el que yo deseo para mi; pero hace ya tiempo que dejé de pensar que sólo lo mío lo que yo pienso, hago, digo, es lo bueno. Como he dicho antes no soy nadie para juzgar a nadie ni para asegurar que no es amor verdadero otro amor que nace desde otros deseos, circunstancias o aspiraciones vitales. Sólo puedo decir que para mi es verdadero todo amor en que ambos cónyuges conocen y comparten la naturaleza de ese amor sin engaños y ambos viven esa realidad de amor LIBREMENTE; no condicionados por miedos, autolimitaciones u otras enfermedades del alma… Contestando a mi pregunta, sí creo en el amor verdadero, la cuestión es atreverse a vivirlo sin miedos, siendo realista, con el menos miedo posible.

¿INVESTIGAS A TU PAREJA?

Imagen tomada de reflexiones diarias

Alguna vez hablando con amig@s me han contado cosas de sus parejas, tanto por el lado de ellos como de ellas, acerca de ciertas prácticas de vigilancia que si bien pueden ser tentadoras para aquél o aquella que no confíe al 100% en su pareja, son tóxicas porque hacen que la confianza y tu seguridad, dependa de pruebas o detalles que podrían ser parte de una investigación de detectives. Si tu seguridad no ya de pareja si no en ti mismo, en lo bien o en lo mal que va la relación depende de que hagas inspección o la espíes, es que no deberías estar en pareja. Normalmente a las personas que me lo han contado, nunca las han pillado espiando ni investigando, pero el día que eso pueda ocurrir, se puede abrir una grieta tan grande de desconfianza entre ambos que ya no van a poder ver a la otra persona de la misma forma. Vamos a repasar los casos más frecuentes:

LEER SU CORREO ELECTRÓNICO: obviamente sin que lo sepa. La pregunta es ¿Qué esperas encontrar? Si no lo encuentras vas a respirar más tranquilo… el primer día, pero vas a seguir haciéndolo para asegurarte bien ¿verdad? Pero imagínate que si encuentras pruebas de infidelidad, de engaño, de… Lo que sea. La única diferencia entre antes y ahora, es que ahora lo sabes. Sabiéndolo ya ¿eres más feliz? ¿te ha servido para algo? Lo mejor que puedes hacer es hablar o irte, o primero hablar y después irte.

MIRARLE LAS LLAMADAS Y MENSAJES EN EL MÓVIL: me he quedado desagradablemente sorprendido cuando he descubierto que esta práctica es más habitual de lo que yo pensaba y es que… Creo que debo seguir siendo muy inocente, o confiado porque es algo que jamás he hecho y que jamás haría. Ya son varias personas las que me han confesado que lo hacen habitualmente, o bien, que les han “pillado” porque su pareja se lo hace a ellos. Insisto… Si no confías en tu pareja, entonces ¿para qué?

LLAMAR A TU PAREJA SIEMPRE QUE SALE CON SUS AMIGOS: En esto las especialistas son ellas, en especial las casadas. Con excusas del tipo que el niño se ha puesto malo, porque… ¡qué casualidad que solamente se ponga malo cuando sale el marido! ¿verdad? O bien llamarle para pedirle un recado, para que tenga que volver a casa de inmediato con cualquier pretexto… En tal caso se trata de ponérselo difícil al marido para que no pueda concentrarse en divertirse, y que llegue a casa cuanto antes, para que no le de tiempo a sacar los pies del tiesto, por si acaso. Desde luego, si el marido no coge el teléfono... le puede caer una buena, pero el control no es bueno. Esto es juego sucio y es injusto.

PREGUNTAR A SUS AMIGOS DÓNDE HAN ESTADO PARA CERCIORARSE: De una forma muy indirecta si, pero en una conversación normal con sus amigos seguro que te enteras de algo que antes no sabías. De todos los expuestos creo que es el caso más natural, más sano y menos detectivesco… Aunque también es investigación.

SEGUIR A TU PAREJA SIN QUE ELLA LO SEPA: No debe ser muy habitual ya que me he encontrado con muy pocos casos, además supongo que es algo difícil de confesar. Normalmente los hombres que estaban en este caso, estaban bastante mal anímicamente hablando, rozando la paranoia y con serios problemas de celos patológicos. Tengan o no tengan razón, no es sano, es violento, es persecución enfermiza. Alguien así tampoco debería estar en pareja, debería mejor pedir ayuda profesional.

CONTRATAR UN DETECTIVE: normalmente se hace para demostrar una infidelidad y suele haber dinero, juicios o intereses económicos y de custodia de los hijos de por medio. En este punto la palabra “amor” suele ser ya un mero recuerdo, ya que se está luchando por intereses. Aunque también conozco algún caso en el que no se trataba de matrimonios en proceso de divorcio.

Imagina que un día descubres que tu pareja te ha puesto un detective ¿Cómo te sentirías? Desde luego una persona que no confía en ti, no se merece estar contigo. He conocido a mujeres que han contratado a un detective poco antes de casarse, para cerciorarse de que su futuro marido, le era fiel. La pregunta es… Si no te fías de tu pareja ¿por qué te planteas casarte con él o ella? Además estas prácticas son adictivas, ya que sitúan el centro de tu seguridad fuera de ti, y te hacen dependiente de la fuente de información. Yo te diría directamente que si no confías en ella o en él, lo hables, lo verbalices y lo comuniques… Si después de hablarlo sigues sin confiar, no te merece la pena continuar con esa relación, tengas o no tengas razón, eso aunque te parezca muy importante no lo es tanto. Lo verás en el largo plazo, con el tiempo, al final lo que es realmente importante es que tú estés bien por dentro, ya que mucho de lo de fuera, en realidad no depende de ti e intentar controlarlo esperder el tiempo. Recuerda que juegan más voluntades aparte de la tuya.

En este sentido te trae más a cuenta ser egoísta aunque te equivoques, es mejor abandonar una relación si no estás seguro, que seguir en una relación con celos, sospechas, dudas o paranoias. ¿Sabes por qué? porque nunca vas a estar tranquilo, y si hay algo que he aprendido en estos últimos años de vida, es que la paz interior no tiene precio, y que esta paz interior muchas veces vale más que tener razón. Si alguna vez has pasado la frontera, os has cruzado la línea para invadir el espacio de tu pareja… ¡allá tú! Cuando dos personas están juntas se supone que es porque quieren estarlo, no porque tengan que hacerlo. Y si alguna vez te lo han hecho a ti, no deberías haberlo consentido cuando te has enterado.
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Todos tenemos un espacio donde nadie más que nosotros mismos tiene derecho a entrar. Si tu pareja no sabe respetar este espacio, es que tampoco te respeta a ti. No se puede confiar en quien no se respeta, y a quien no se respeta no se le puede querer, se le posee, pero no se le quiere.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

ESTO ES IMPULSO PRIMARIO I: TENSIÓN SEXUAL

Fotógrafo: Chema Pascual

Esto que te cuento me acaba de pasar, y todavía la ansiedad y una profunda respiración siguen gobernando mi cuerpo. Sé que si espero a mañana para escribir no será lo mismo, por eso prefiero contártelo ahora que me acaba de suceder. No ha sido intencionado, te lo aseguro, porque en la vida me había pasado algo así y con tanta intensidad. Siento una mezcla entre euforia, ansiedad, culpa y excitación... He tenido que fumarme 5 cigarros antes de poder sentarme a escribir y ojalá estuviera exagerando. El impulso primario... Ahora lo entiendo, creía que podía explicarlo pero me acabo de dar cuenta que el papel y la sangre rara vez coinciden. Es como si tuviera un candado que rodea mi cuerpo, una película invisible que me dice que he hecho bien en no dar un paso más, pero me duele el cuerpo, me siento débil, el sexo me aprieta el pantalón hasta el dolor... Ojalá fuera una broma, o una anécdota, o una experiencia que uno de vosotros me hubiera relatado. Ha sido violento y discreto a la vez, aunque no sé si alguien se habrá percatado a excepción de ella y yo.

Son las 20:00H de la tarde, he estado con unos amigos en La Latina tomando cañas hasta que el cansancio me ha obligado a volver a casa, pero me encuentro más excitado que cansado mientras te escribo estas líneas. Al meterme en el vagón que me llevaría directo a casa, me he acomodado en una espaldera, sin sentarme. He visto que a la par que yo, por otra puerta en el mismo vagón se ha metido una mujer, entre unos 35-40 años, arreglada, pelirroja, pelo suelto hasta la espalda, ojos azules y grandes, 1.70 con tacón alto... altísimo, chaqueta, escote discreto visto de frente pero no en ángulo, vaqueros lavados ceñidos y bolso de mano... Lo que yo llamaría una SEÑO. No he podido evitar quedarme mirándola como un tonto, como un baboso, como si no hubiera nadie más en el vagón... No he podido evitarlo, una mujer madura así para mi es una debilidad muy fuerte, he de reconocerlo, pero esta vez ha sido más fuerte, muy fuerte. Todo lo que he mencionado hasta ahora del impulso primario me parece teoría en comparación con esta experiencia, por llamarlo de alguna manera...

Ella se había quedado en la otra puerta, una fila de asientos y unas cuantas personas de distancia. Me ha cazado un par de veces mirándola, pero he intentado disimular... Me he puesto a mirar al infinito, a otra parte, al de enfrente, a quien fuera, pero obviamente he debido ser demasiado descarado, porque ella agachaba la cabeza en ocasiones y miraba un segundo, para después retirar la mirada. Tenía que mirarla una y otra vez, era como si tuviese un imán o una cuerda que me tiraba en esa dirección y juro que no podía evitarlo. Ella agachaba la cabeza como para ocultar su rostro y se tocaba el pelo nerviosamente de forma que no podía verle la cara. Yo trataba de buscar su mirada, aunque sabía que no podía aguantarla más de dos segundos, era incapaz. Sentía que a esa distancia la estaba invadiendo, me sentía bastante violento pero era inevitable.

Se abrió la puerta y pensé que se bajaría en la siguiente, porque mi acoso visual y sus reacciones eran nerviosas, inquietas, e inequívocamente fruto de mi mirada entrecortada, agresiva y descarada por momentos, hasta que me la devolvía y yo la volvía a apartar. No se bajó para mi sorpresa, empecé a respirar hondo y a tratar de que no se me notara que estaba resoplando, porque no sabía qué hacer. Entró un grupo de gente por su puerta y esto hizo que se tuviera que meter más hacia dentro, tanto que acabó a medio metro de mi y apoyada en mi barandilla, a lo que yo creía ya que me moría, porque no sabía dónde mirar. Su muñeca estaba a la altura de mi cara y empecé a oler su perfume: fuerte y dulzón... Creo que esta mujer era el diablo, porque encarnaba todas mis debilidades juntas. Cerré los ojos para no mirarla, porque estaba tan sumamente cerca que era absurdo mirar hacia otra parte. Al cerrarlos, respiré su perfume con intensidad y no pude evitar girar el cuello y mirarla directamente.

Parecía más tranquila que cuando estaba lejos, y mis ojos después de su cara, fueron directos a su escote, como un reflejo al bajar mi vista al no querer buscar sus ojos por lo violento de la situación. Estaba nervioso porque se debió percatar, pero la verdad es que fue descarado, busqué sus pechos en ese escote... Y los encontré. Ella volvió a agachar la cabeza y a tocarse el pelo, dio un paso más cerca de mi y se quedó frente a frente, totalmente pegada. Tanto que si me movía solamente un poco ya era imposible no tocarla. No había tanta gente en el vagón como para justificar ese acercamiento, ni el anterior desde su puerta... Se podía haber quedado allí. Su perfume me castigaba obligándome a que levantara la cabeza y la mirara... Y eso hice.

Me devolvió la mirada y se pegó sin apartarla, tanto que para no tocarla me clavé en la espaldera aún más si cabe, como intentando abrir una cueva en la pared con mi espalda y mis talones. Ahora era yo quien se sentía invadido, atacado y violentado de una forma mucho más literal. Era prácticamente nariz con nariz cuando justo giró la cara para ofrecerme el escote, como dándome permiso para mirar de nuevo. Al hacerlo, me dio con el pelo en la cara mientras mis ojos fueron directos a ese maldito escote, que dejaba ver una caída natural perfecta y madura, que me había obsesionado irracionalmente. Al girarse se apartó ligeramente haciendo ademán de salir, porque era la siguiente parada. Pero en vez de eso, dio unos pasos atrás y se puso en la pared opuesta a mi, frente a frente.
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Volvió el juego de las miradas y del pelo, no paraba de moverse nerviosamente, de mirar su reloj, de mostrarme su muñeca cuando lo hacía, de colocarse la chaqueta... Esto no tenía gracia, me sentía mal, nos devolvíamos las miradas y llegué a tener la sensación de que su parada ya había pasado y se había quedado allí para seguir jugando conmigo, o bien estaba esperando a que yo hiciese algo. Se podía cortar la tensión con cuchillo. Así pasaron unas cuantas estaciones hasta que tocó la mía. Sentí una mezcla de tensión y alivio. Tensión por esos últimos segundos en los que parecía que la puerta tardaba una eternidad en abrirse, para abandonar ese laberinto de atracción en el que estaba atrapado. Alivio porque ya había llegado a casa... ¡Por fin! Por un momento imaginé que ella se bajaría también y eso me dio miedo, pero fue eso, sólo mi imaginación.
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La miré mil veces en esos últimos cinco segundos antes de bajarme.. Pero o no era su parada, o decidió dejar de jugar. Salí y me quedé unos segundos quieto en el andén, sin mirar atrás, solamente la volví a mirar desde fuera mientras se cerraba la puerta y el tren se iba. Entonces empecé a respirar hondo y deprisa sin poder bajar el ritmo. Así he vuelto a casa, acelerado, nervioso y sin saber que sentir o qué pensar... Hasta que he podido sentarme y contártelo. ¿Qué hubieras hecho tú? [continúa en parte II]

¿ES POSIBLE SER UN BUEN PROFESIONAL “LEGAL” EN ESPAÑA?

Nada más llegar esta mañana al trabajo, he abierto el correo como siempre. He recibido un e-mail de uno de mis mejores amigos, en el que me cuenta su aventura por la que está intentando convertir su proyecto en empresa. Lo cierto es que la propia administración se lo está poniendo cuesta arriba, sangrándole económicamente por cada paso que pretende dar para formalizar su proyecto y empezar a funcionar como autónomo… ES UNA VERGÜENZA que a personas con iniciativa, profesionales y emprendedores, que son parte activa de esta sociedad, sea la propia administración la que más difícil se lo ponga a la hora de crear una PYME, o a la hora de convertirse en autónomo. Se supone que en una época difícil como la que estamos atravesando en el periodo actual, lo lógico sería que la propia administración facilitara todos los trámites necesarios para que los emprendedores lo tuvieran algo más fácil, para generar negocios y empresas que reactivaran la economía: bajando los impuestos a autónomos, dejando que se creen nuevos segmentos de mercado, apoyando las ideas y la iniciativa de jóvenes emprendedores y empresarios como mi amigo, etc.

Pero la realidad es muy diferente, no hacen más que anunciar por TV los famosos créditos ICO que se supone te deberían dar a la hora de emprender o modernizar una empresa para hacerla más competitiva, y que después cuando los solicitas te piden hasta la partida de bautismo de tu bisabuela, pidiéndote garantías que cuando estás empezando de cero con una PYME son imposibles de cumplir.

El otro día salió nuestro querido ILUSTRÍSIMO DE LA ECONOMÍA diciendo que la gente que se hubiese guardado pesetas como recuerdo, que las sacara para poner más liquidez en el mercado cambiándolas en el Banco de España. Entre esta medida “revolucionaria” para introducir liquidez en la economía, el otro apellidado Botín (antiguo jefe de mi padre) diciendo que dar créditos ahora mismo a PYMES y autónomos sería irresponsable, y su homólogo del BBVA jactándose que han sido el banco que más créditos ICO han dado en 2008… No sabría por cual empezar primero en un “paseillo”.

No me extraña que siga gobernando el dinero negro, la pillería, la evasión de impuestos, las comisiones por debajo de la mesa, los maletines y demás prácticas pseudo-políticas y empresariales de muy dudoso renombre, pero que al fin y al cabo, aunque esté mal decirlo HACEN QUE LAS COSAS FUNCIONEN PORQUE QUERER HACERLO BIEN Y LEGALMENTE ES UN AUTÉNTICO VIA CRUCIS. Si, es una vergüenza, que al que le salgan las cosas bien y gane dinero en España, sea precisamente porque se ha saltado el esquema legal y ha acelerado los pasos de su gestión con un maletín rellenito de dinero no registrado en ninguna parte. ¿Dinero negro? Pues si, negro, pero que sigue siendo dinero y hace que las cosas marchen… ES TRISTE PERO CIERTO.

En cambio, a los jóvenes emprendedores y empresarios como mi amigo, y un servidor, que modestamente está en vías de formalizar sus proyectos, quien quieren seguir los pasos para “hacer las cosas bien”, nos sangran o se nos ponen techos de cristal. Desde luego, parece que quien es honrado es gilipollas, y quien juega “por debajo de la mesa” es el más listo, el del enchufe, el de la picaresca, el del truco, el listo que se salta su puesto en la cola… ¿Carácter latino? No creo que se trate solamente de genes cuando el maletín funciona en todas las partes del mundo. ¿Es posible tener la conciencia tranquila cuándo se ha tenido éxito profesional o empresarial? Supongo que dependerá de la cantidad de trampas que hayas hecho para llegar a la cima, porque está visto que no se puede llegar sin hacer trampas, sin enchufe, sin soborno, sin chantaje o sin cargarte profesionalmente a los que tengas alrededor.

Desde luego no creo que los grandes empresarios hayan amasado esas fortunas jugando siempre limpio y habiendo seguido el procedimiento establecido. ¿Qué hacer? En un sociedad en la que lo que se premia es la pillería y el chanchullo, ojalá supiera qué decirte… Supongo que si lo supiera ¡ya me habría hecho rico!

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

CONSTRUYENDO UNA PERSONALIDAD… ¿PARA ELLA?

Vamos a empezar a hablar de ella querido amigo, pero empezando por ti, creo que ya podemos mencionar algo de Eva, de nuestra amada Eva. ¡Puto ego! ¡Maldito Ego! Y maldita sea la hora en que se me ocurrió el pretender aparentar que era más fuerte y más duro, con la excusa de ser “mejor”, en realidad estaba tapando lo mejor de mi. Quería ser el más fuerte, el más seductor, quería que ella volviera, quería admiración, reconocimiento, que cayera rendida a mis pies… Quise ser un maestro en el sexo, un artista a la hora de recuperar el control en una discusión, alguien con un verbo que deslumbrara y que siempre supiera qué era lo que habría que hacer. En resumidas cuentas quería ser perfecto, sin miedo, sin error, siempre con la palabra adecuada, con el gesto perfecto, con un lenguaje corporal poderoso, abierto y dominante… Ya me callo, querido amigo, quería ser alguien que en realidad no era: Un James Bond de pacotilla, alguien que no existe realmente.

Constantemente midiendo cada uno de mis gestos y mis palabras, y seguidamente observando CUÁL ERA CADA UNA DE SUS REACCIONES. Quería comprobar si todo lo que había aprendido servía para algo, quería saber si provocaba en ella el efecto que se suponía debía provocar, quería saber si mostrándome frío y fuerte, independiente de mis emociones, ella vería en mi al HOMBRE CON MAYÚSCULAS. Seré sincero contigo, muy sincero: FUNCIONÓ, aunque todavía me sentía como si estuviera achicando agua de un pequeño barco que se hunde. Por un tiempo me valió, ella volvió y me dijo “Te veo diferente”.

La realidad era que yo me sentía muy bien por un lado, había alcanzado ese objetivo, que ella volviera. Pero me di cuenta que era esclavo, muy esclavo de cada una de sus palabras y de sus gestos hacia mi, puesto que necesitaba la recompensa de su aprobación y de su validación, necesitaba saber que lo estaba haciendo bien, de tal forma que sus respuestas eran el patrón de mi medida. Podía llamarme un seductor hecho a medida para ella, pero no para mi. Si una reacción suya no era la esperada según “la receta” me descuadraba, y empezaba a buscar dónde se suponía que me había equivocado. En realidad había aprendido a moverme bien, a hablar bien, a transmitir fortaleza y seguridad… PERO MI CONDICIÓN ERA LA DE UN ESCLAVO, un muñeco Ken hecho a la medida de Barbie, un hombre perfecto hecho para lo que ella quería ver y disfrutar, un Adán sacado de la costilla de Eva.

Recuerdo como cada conversación de teléfono parecía una estrategia, cómo me planteaba recuperar el dominio en cada momento, como debía jugar con mis palabras para que ella me diera un sí. Sabía que esa conducta no podía servirme por mucho tiempo más. No era yo, era un disfraz de atracción, de sorpresa, de alfa, de… cómo lo quieras llamar, pero algún día me equivocaría y se iría todo a la mierda. Todo ello me sirvió para enganchar, como parte de un juego de estrategia, pero no para mantener una relación con la mujer a la que hoy en día sigo amando, y espero que siga así y por mucho tiempo más. Volví a tener miedo a perderla, y sabía que ese miedo podría ser el detonante de mi dependencia y esclavitud a una relación que podría volverse tóxica en cualquier momento. Por todo esto decidí abandonar la marca de seductor, porque se me había olvidado lo más importante:

En lo que no caí, tonto de mi, es que ella ya me conocía de verdad, y la primera vez que puso sus labios sobre los míos, no hubo ninguna estrategia de por medio. ¿Tuve suerte esa primera vez? Te diré que simplemente fui yo, y que en ningún momento traté de disimular ni mis sentimientos, ni mis emociones, simplemente me la jugué y me destapé. Solamente éramos ella y yo, sin máscaras, sin disfraces y sin traje… Entonces pensé que no podía seguir jugando según un esquema establecido y ajeno, puesto que no me hizo falta, cuando simplemente era yo y la atraje… ¿No debía seguir siendo yo? Quiero decir, REALMENTE YO, CON LO BUENO Y LO MALO, LO FUERTE Y LO DÉBIL, TODO LO QUE ME GUSTA DE MI Y LO QUE NO.

Mi error fue intentar tapar mi debilidad y mi carencia, ocultándolo con un juego que no era el mío, en vez de intentar aceptar primero esa CARENCIA Y LUCHAR CONTRA ELLA HASTA ASUMIRLA Y SUPERARLA. Un año aprendiendo a estar solo y a no deberme a una mujer por mucho que la quiera, aceptando la idea de que a lo mejor es imposible que las cosas volvieran a ser como cuando había amor, o atracción, o como se llame. Un año simplemente siendo yo, desaparecido del mapa, me levanté domingo tras domingo con la cama vacía, cuando meses atrás había estado llena. Hasta que no volví a ser yo y había aceptado y asumido lo que yo era realmente sin más disfraces… Entonces pude volver a coger el teléfono sin plantearme ninguna estrategia, sin miedo a perder y sin miedo a equivocarme. Tuvo que sonar tres veces para que lo cogiera, y entonces me arriesgué a hacerlo mal.

Nunca confecciones tu personalidad en función de gustarle a una sola mujer, ni a una ni a varias mujeres. No quieras ser atractivo para gustarles a ellas, porque serás un esclavo por muy llena que tengas tu cama domingo tras domingo, porque serás un muñeco Ken bien adiestrado para satisfacer sus necesidades, pero yo te pregunto querido amigo ¿CUÁLES SON LAS TUYAS? ¿QUIÉN ERES?

LA DIETA DE LOS CELOS

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Quiero empezar diciendo que quien diga que ni una sola vez en su vida ha sentido celos, aunque sea por un mísero segundo miente. Que sí… que miente, que no tiene por qué ser siempre celos de tu pareja, aunque en éste artículo vamos a hablar de la dieta de los celos, con que te veas un poco falto de atención en un momento tonto, por alguien a quien aprecies… Es más que suficiente. Personalmente no me considero una persona celosa, y ciertamente no lo soy aunque si he de reconocer que he sentido celos más de una vez en mi vida, como puede resultar obvio, pero de forma muy puntual y en casos muy concretos, de los que me acuerdo perfectamente. También te diré que ninguno de esos momentos ha llegado a ser trascendental en la relación, puesto que nunca han pasado de ahí, ya que he podido soltar esos sentimientos a tiempo. Lo explicaré a continuación:

¿Qué es lo verdaderamente importante, ya que muchas veces es imposible no sentirlos? La clave es VERBALIZARLO y no dejarlo dentro ni un segundo, porque si se rumian estos pensamientos se acaban volviendo tóxicos. De esta forma, verbalizándolo y diciéndoselo en el momento en que lo estás sintiendo, nunca ha pasado de ahí. Algo tan sencillo como decir “me he puesto celoso” cuando lo sientes, sin esperar a que ese sentimiento se meta más adentro. Cuanto antes lo saques, antes se irá. La cuestión es que por miedo a poder parecer ser celoso, nos lo callemos, por lo de siempre… Por aparentar que no se es celoso, hasta que ya un día no puedes más y revientas por cualquier otro lado, o te da por competir con ella, lo que ya es un signo claro de reactividad, de dependencia de sus respuestas y LO MÁS GRAVE, ES UN SIGNO DE FALTA DE COMUNICACIÓN.

Desde luego, si estás con una mujer guapa, muy atractiva, sociable, independiente, abierta… Si los sientes, no lo niegues y acéptalos, ahí están, pero lo más importante es que lo verbalices, se lo digas, porque eso te dará CONGRUENCIA: recuerda, lo de dentro y lo de fuera, cuanto más coherente sea mejor, guste o no. No queramos hacernos los machotes ¿OK? Verbalizarlo en ese momento te va a dar la coherencia que necesitas proyectar para poder aceptar esa sensación, y que no se meta más en tus entrañas. Simplemente es congruencia con lo que sientes, no es ningún misterio.

La ruptura interior, la incongruencia y el posterior envenenamiento característico del hombre celoso, viene cuando se pretende proyectar a los demás, algo que no está dentro, en realidad estamos actuando y no le estamos dando salida a ese sentimiento o a esa emoción, desde luego negativo y que en nada nos beneficia. Y algo más importante, tengas o no tengas razón en sentirlos (los vas a poder sentir igual, la tengas o no, eso solamente depende del momento y de tu estado interno de confianza) cuando te los callas, le estás poniendo un candado de alambre a la caja de Pandora de los vientos y tormentas.

Si eres de los que piensa, que eres muy machote, muy alfa y muy… pues eso, “un tipo duro” que cree que no debe permitirse esos sentimientos y los reprimes dentro “para que no se te note”… ¡Ya reventarás!, tarde o temprano, te lo aseguro. Es mejor hablar y verbalizar lo que sientes en ese momento y por qué, que después reventar de mala manera. Primero acepta tu humanidad, tus sentimientos y tu debilidad. Las personas somos así de humanas y sanguíneas, al final siempre tenemos que salir por algún lado. Y en un caso tan delicado como unos celos fundados o infundados, que al final da igual de donde vengan porque el que los está sintiendo eres tú solamente, lo que es inteligente es quitarte esa sensación cuanto antes.

Piensa también que alguna vez que otra, ella te los querrá meter conscientemente, para llamar tu atención, para que tengas algún detalle con ella, para que le hagas más caso, para ver si reaccionas y tienes sangre en las venas… Por eso mismo, nunca deberían pasar de ese mismo momento. Es fácil, simplemente “me he puesto celoso” y explícate. A los celos hay que tenerlos a dieta, no les des de comer, ni los alimentes, ni dejes que crezcan dentro de ti con una llave de silencio o miedo a que ella pueda descubrir que en realidad eres un celoso inseguro. Suéltalos, háblalos y verbalízalos, el primer beneficiado vas a ser tú. Ya verás como después no es tanto, cuando se aprende a hablar de lo que te pasa por dentro, poco a poco irás perdiendo el miedo a que ella vea que hay, porque lo mostrarás cuando quieras mostrarlo.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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HABLEMOS DE LO QUE TE PONE NERVIOSO

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

A continuación voy a poner una lista de situaciones, más o menos comunes a todos nosotros, por la que hayamos podido pasar o estemos pasando en estos momentos presentes, pasados o futuros. Se trata de una serie de inquietudes, incertidumbres, situaciones por las que a priori, no nos gustaría pasar a ninguno si dependiera de nosotros, pero que cualquier día nos podemos encontrar a la vuelta de la esquina:

CAES ENFERMO POR NO CUIDARTE
DESPEDIDO, PARO Y DESEMPLEO
ELLA TE HA SIDO INFIEL
TIENES UNA DEUDA ECONÓMICA
ELLA SE QUIERE DIVORCIAR
NO CONQUISTAS A LA MUJER QUE QUIERES
NO LIGAS ABSOLUTAMENTE NADA
TE DAS CUENTA QUE TE HAN UTILIZADO
EN TU TRABAJO NO SE TE VALORA
TU PAREJA NO TE RESPETA
TIENES UNA AMANTE
ESTÁS CRIANDO A UN HIJO QUE NO ES TUYO
NO TE DEVUELVEN UNA DEUDA
OTRAS TANTAS PUTADAS…

Si de verdad pensabas que ahora después de hacer esta lista te iba a dar una secuencia de recetas, o de pautas para que te las creyeras y de repente “arreglarte la vida” estás francamente equivocado y te voy a decir el por qué. Esto no es una página de autoayuda en la que te den unos pasos a seguir para que descargues tu responsabilidad de tomar decisiones en alguien que te diga lo que tendrías que hacer con tu vida… ¡NO! ¿Y sabes una cosa? Quien te venda o quien te de unas pautas para arreglar tu vida de repente te está vendiendo humo, porque nadie puede decirte lo que has de hacer para ser más feliz, o para tener más dinero, o para que seduzcas a más mujeres, más que tú mismo.

Y si encuentras a alguien que lo haga, o que te libere o pretenda liberarte de tu responsabilidad de tomar decisiones acerca de tu vida, diciéndote lo que has de hacer paso a paso y punto por punto, es una de dos: O piensa que eres tonto, o piensa que está en posesión de la verdad absoluta, aunque lo haga con su mejor intención.

Realmente, lo que yo quiero con esto, es que aprendas a tomar decisiones y que las ejecutes, aunque te equivoques, aunque lo hagas mal y aunque no te salga todo a la primera… Quiero que decidas, acerca de todas estas inquietudes que te he mencionado, que te muevas y que actúes, aunque te equivoques. ¿Sabes por qué? Porque es lo único que realmente te va hacer madurar y hacerte responsable de todo lo que realmente dependa de ti. En el momento que alguien te da pautas de “cómo hacerte millonario en 1 año sin correr riesgos” o “cómo seducir mujeres de forma instantánea” es que no te respeta, así de simple, no te ve responsable de tu propia vida. Piensa que quizás el secreto de “cómo hacerse millonario”, es escribir un libro que se titule CÓMO HACERSE MILLONARIO y que millones de “corderos” lo compren.

Yo sin conocerte de nada te respeto, porque creo que el respeto es algo básico en la persona, ten eso en cuenta, y por ello quiero que decidas por ti mismo. Es imposible tomar una decisión sin correr riesgos, asúmelo desde ya. En el momento que estés preparado para asumir los riesgos negativos, tanto como los beneficios de tu toma de decisiones, sabrás ya por fin, que eres maduro para tomar decisiones y no antes. Muchos hombres por miedo a no saber asumir tales riesgos, delegan en los demás esta toma de decisiones y la ejecución de las mismas: en sus jefes, en sus padres, en sus parejas, en los políticos… Desde aquí lo que te digo es ¡DECÍDETE Y HAZ ALGO! Aunque te equivoques, no vas a madurar de ninguna otra manera, ni a aprender mejor que equivocándote. Piensa que también tu decisión puede ser pedir ayuda.
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El miedo a perder hace que te quedes sentado esperando el autobús, y que te lleven… Así que quizás sea mejor ir andando, a lo mejor vas a tardar más en llegar si no pasa nadie a recogerte, pero vas a aprender a caminar. TU ERES EL ÚNICO RESPONSABLE DE TU BIENESTAR, ASÍ QUE NUNCA DELEGUES EN NADIE LAS DECISIONES QUE PUEDEN CAMBIAR TU VIDA.

AMAR ES UN VERBO QUE SE CONJUGA, por EL DUQUE

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Lucía Ojeda

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1ª Corintios 13

Hay una frase de un libro que me dejo profundamente impresionado y que me hizo reflexionar durante horas. El Libro en cuestión es “Los siete hábitos de las personas altamente eficaces” de S. Covey. Es uno de los mejores libros escritos si a crecimiento personal y habilidades directivas nos referimos. En dicho libro al hablar de la proactividad cuenta el autor una anécdota que le ocurrió con un alumno. Este se le acerco y le dijo "A ver si, usted puede ayudarme: Estoy en crisis con mi esposa. Creo que ya no amo. No siento lo mismo”. El ilustre autor se quedo callado y espetó: “Pues ámela más"… “¿Cómo?; dijo estupefacto su interlocutor; Le he dicho que ya no la amo. No puedo sentirlo así como así”. A esto contestó el maestro: “Ámela más”. Amar es un verbo que determina acción, no un sentimiento. Escúchela más; haga cosas por ella, trate de pasar más tiempo…

Amar es un verbo que exige acción. Interesante reflexión para una sociedad en la que muchas veces le damos al fast. El Fast food, el fast sex… Estamos acostumbrados a escuchar el lado más bonito del amor. El amor como sentimiento genuino que de repente…¡plaf!, se acabo. Una vez que todas esas neuro-sustancias dejan de fluir por nuestro cerebro, se acabo. Entonces nos divorciamos (Express, también) y buscamos otra mujer que haga surgir un torrente de dopamina por nuestra sangre.

Esta claro que hoy en día no parecen estar de moda actitudes “proactivas” ante el amor. El amor es algo que se siente y que debemos recibir. A nadie parece ocurrírsele que tal vez para que una relación funcione, tal vez haya que poner de nuestra parte, para que el propio amor perdure, tal vez haya que hacer algo. Ser proactivo significa precisamente ser dueño de nuestros propios destinos. Sentir, que realmente somos nosotros los que marcamos nuestro camino y no las circunstancias, ni Darwin, ni los demás. Si queremos que una relación funcione, una actitud proactiva supone cuidar esa relación, cuidar esas pequeñas cosas que en ocasión se descuidan casi sin querer.

Si queremos ser proactivos en el amor debiéramos comenzar con hacer el esfuerzo de escuchar (y no vale poner esa cara de atención que tan bien nos sale pero que esta tan vacía de realidad). Deberíamos también tratar de ser empáticos, poniéndonos de verdad en los zapatos del otro. Deberíamos salir más con nuestra pareja y no apoltronarnos frente al televisor, por mucho cansancio que tengamos. Cuidarnos, ser coquetos, dejar aun lado el pijama de felpa y las pantuflas de cuadros; deberíamos ser más atentos en el sexo y no buscar tanto alimentar nuestro ego o saciar una necesidad (si ella desea abracitos después, por mucho sueño que tengamos hay que estar al pie del cañón), deberíamos ser atentos, comprensivos y amables, deberíamos fomentar su autonomía y la nuestra para no convertirnos el uno en carcelero del otro.

Deberíamos estar atentos a sus necesidades y ponerlas a un mismo nivel que las nuestras, deberíamos responsabilizarnos de nuestra propia felicidad sin cargar sobre otros hombros tan sagrada responsabilidad. Deberíamos se formidables amantes, y privilegiados amigos. En definitiva, hacer de amar un verbo conjugable. Entonces y solo entonces, si no recibimos más que un estruendoso silencio, podremos decir que ya no amamos. Que ya no queremos invertir en alguien que no nos reptas o comprende, que no nos escucha ni nos seduce. Entonces si seria el momento de decir que ya no amamos y que no necesitamos de nadie para escribir nuestro camino.

En definitiva… Frente al fase; frente al todo fácil, frente al sentimiento casi mágico y automático; frente a las dietas milagrosas y los aparatos de abdominales milagrosos; yo me apunto a la vida del show; de la dieta de pasar hambre como siempre, de hacer miles de abdominales y macharse años en el gimnasio; de trabajar y luchar duro por lo que uno desea en la vida… Abogo por esas lentejas con chorizo de las que hablaba Arcángel... Y por el romanticismo, por supuesto.

Un abrazo.

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El Duque.

¿QUÉ ES LO QUE TE MUEVE POR DENTRO?

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales
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Muchas veces me encuentro con amigos cercanos, o con gente que me pregunta acerca de lo que sería mejor, según su situación, sobre todo en el tema pareja… Aunque todavía no hablaremos aquí de pareja, estamos verdes… muy verdes, antes tenemos que aprender a discernir qué es lo queremos realmente. La pregunta que me suelen hacer es ¿Qué hago? A lo que me veo obligado a responder “No te puedo decir lo que tienes que hacer, es tu vida… Te puedo explicar cuáles serían las consecuencias que te pueden acarrear varias opciones que pudieras tomar, pero nada más”. Cuando alguien te pregunta “qué hago” porque en ese momento no se ve con criterio para tomar una decisión, es porque realmente no sabe lo que quiere, y cuando alguien no sabe lo que quiere, es porque no sabe qué es lo mejor para él, o bien quizás lo sepa pero no tenga el valor suficiente para dar un paso que le pueda dar un cambio, sin saber cuáles serán los resultados de esa decisión a priori.

¿Por qué pasa esto? Porque no hemos identificado todavía cuáles son nuestros valores y nuestros principios. Quizás estemos siguiendo en lo cotidiano unos valores que en realidad no son los nuestros, por la propia inercia de nuestras amistades, nuestro trabajo, nuestra familia o nuestra pareja. Desde que somos pequeños y se nos educa, se nos inculcan valores no propios: por nuestros padres, por nuestros profesores, por nuestros abuelos… Estos valores nos sirven para empezar a desenvolvernos por el mundo, hasta que más o menos en la edad de la adolescencia entramos en ese popular y archiconocido periodo de crisis, en el que nos damos cuenta, que todos estos valores se nos han quedado pequeños. La típica frase del adolescente de “es mi vida” o “no te metas en mi vida” lo traduce perfectamente. Nos estamos empezando a independizar mentalmente de todo aquello que se nos ha inculcado, para poder formar una personalidad propia. Es la necesidad de tomar conciencia de uno mismo, de elegir cuáles son los valores que quieres que te guíen, qué es lo que quieres hacer con tu vida, quieres empezar a tomar tus propias decisiones.

De igual forma ya en la madurez, a pesar de que ya tengamos un criterio de valores, muchas veces estos no corresponden con la vida real y diaria que llevamos. Lo que se nos proyecta que debiéramos desear y consumir, suelen ser valores ajenos a nosotros mismos, movidos por intereses sociales y comerciales, que ante todo, lo que pretenden es que este sistema funcione: familia, trabajo, pareja, vivienda, sexo, consumo… ¿Es esto malo? Son valores que simplemente garantizan que un sistema funcione, no es ni bueno ni malo, simplemente no tienen por qué ser tus valores si tú no los has elegido libremente. Los puedes estar viviendo como propios cuando en realidad no lo son, y te recuerdo ¿Qué es lo que pasa cuando uno sigue valores que realmente no son los propios? ¿qué pasa cuando uno no actúa según sus propios principios y esquema? La palabra es incongruencia, incoherencia, contradicción, negación de uno mismo, a fin de cuentas proyectar el ser alguien que en realidad no eres.

Estos valores que en realidad no tienen por qué ser los tuyos, los estás viviendo a modo de traje de quita y pon, hasta que entras en tu casa, o hasta que caes en la cuenta de que en realidad estás viviendo una vida que no te gusta y que no quieres llevar. Por ello y para que sepas realmente qué es lo que quieres, para actuar en consecuencia, primero has de saber cuáles son tus propios valores, no los que te contagian, sino los que realmente son básicos para ti. Te pregunto ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Qué es lo que te mueve por dentro? ¿Qué es lo que te activa? No te hablo solamente de instinto, que ya estamos pensando todos en lo mismo…

Me acuerdo mucho de una de las citas preferidas de mi madre y de mi abuela: “Piensa mal y acertarás”, acerca de lo que es mejor para uno mismo, ya que nuestra conciencia puede dictarnos en realidad aquello que nosotros queramos, no lo mejor para nosotros. Para discernir qué es lo que te mueve por dentro también has de ser crítico contigo mismo, y comprobar que en efecto aquello que te da chispa, quizás solamente sea un reflejo de lo que te dicen los medios de comunicación que deberías desear… ¿Por qué lo digo? Si lo primero que te viene a la cabeza es efectivamente sexo, dinero, estatus social… Es que en realidad, tú al igual que yo, tenemos el cerebro lavado por el consumismo, de ahí la frasecita de mi madre. Una vez que nos hemos dado cuenta de esto, volvemos a poner los pies en el suelo y nos repetimos la pregunta ¿Qué es lo que me mueve realmente por dentro? Y piensa en aquello que si puedes disfrutar en tu día a día, en tus momentos más especiales, en tus vacaciones, en tus amigos, en el sexo con tu novia (no en el sexo con una modelo a la que probablemente no vayas a ver en tu vida) lo que sea… Pero que sea algo que te llene.

A lo mejor no te llena nada, conozco esa sensación, quizás no lo sepas hasta que te pongas a hacer otras cosas, a conocer a otras personas, a cambiar de trabajo, o a estar absolutamente solo. Siempre recomiendo la soledad a la hora de discernir, es cuando realmente sólo nos escuchamos a nosotros mismos. Prueba tus propias respuestas, actúa en consecuencia de fomentar aquello que crees que te da más chispa, si te funciona para ser más feliz y si te sientes más tú mismo, habrás acertado, si no, es que tienes que seguir probando. No hay otra manera de hacerlo, estos valores y estos principios que nos hacen ser nosotros, no están escritos en ninguna parte, nadie te los puede poner en un papel para que los estudies, por mucha convicción con la que te los transmitan. Nunca lo vas a saber todo desde el principio, por eso te tienes que mover para fomentar aquello que crees que podría ser tu valor principal. El objetivo es ser congruente y coherente en pensamiento, actos y palabras con ese valor.

EL PRECIO DE TU COHERENCIA I: TUS VALORES

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

No quiero que te engañes con falsas esperanzas dignas de una película de Disney, que seas coherente en tu trabajo, en el amor (qué difícil) o en tus amistades no es garantía de éxito, sí en cambio, es garantía de tu propio éxito personal… Pero esto es algo que es únicamente tuyo y que el resto de las personas que te rodean, no tienen por qué apreciar o saber ver. Ten en cuenta que tu coherencia y tu congruencia, tu buen hacer ha de ser siempre algo voluntario, por ti mismo, no para que lo vean los demás… Porque la realidad es que no todo el mundo saber ver. Es algo que te enriquece a ti, y que te convierte en un hombre íntegro. En seguida vas a entender el por qué en efecto, la coherencia tiene un precio.
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Puedes pensar que hay caminos más cortos y en efecto los hay… Pero el éxito que obtienes empleando el renunciar a tus valores y principios, puede ser incluso más brillante socialmente, pero hace que dentro lleves una cosa y te veas obligado a proyectar otra, o a actuar de forma no congruente, o desleal contigo mismo. No ser coherente es algo que crea una contradicción dentro de ti, por eso mismo muchas personas se ven obligadas a cambiar sus valores y principios básicos, porque ven que los que tienen no les funcionan o no se adaptan a las necesidades de su día a día. Afortunadamente y lo digo bien consciente de ello, ni todos nosotros somos políticos, ni empresarios, ni prostitutas… personas que llegado un punto tienen que darle una relativa importancia a sus principios y valores, o bien adaptarlos a sus necesidades reales.

¿Te das cuenta que siempre volvemos al origen? Es algo que depende ti, mira qué es lo que quieres realmente. Quiero que recuerdes ahora un par de películas épicas para que lo veas bien ilustrado: Bravehaeart y Gladiator, dos héroes de la gran pantalla. En ambos ejemplos, por ser coherentes y firmes en sus valores, ambos ganaron como premio una muerte muy heroica si… ¡Y tan heroica! Pero muerte al fin y al cabo, al igual que muchos buenos profesionales, maridos, ideólogos, mártires o misioneros anónimos, que aunque no salgan en el santoral o el calendario, son congruentes con sus ideas, valores y principios… y desde luego no responden a una típica imagen de éxito como la que podamos entender tú y yo. Es más, puede irles hasta mal, muy mal, e incluso corren el riesgo de estar en un peligro de muerte, de condena política o de techo de cristal profesional. ¿Sabes por qué?

Es fácil, no solemos soportar a las personas que son 100% coherentes, precisamente las personas que despiertan este tipo de atracción, por ser congruentes con sus valores y principios suelen estar constantemente sometidas a juicio de valor. Cuando alguien trabaja bien, cumple sus responsabilidades y da lo que tiene que dar, en vez de apoyársele, se le intenta minar mérito o valor, de forma que quede igual o por debajo del resto de vagos incongruentes e irresponsables, que la rodeen. Es triste, por eso digo que la congruencia o la coherencia son premios única y exclusivamente para aquél que las practica.
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Cuenta con que si eres congruente y lo que hay en tu cabeza, en tu mente, coincide con lo que haces, con lo que hablas y lo ejecutas… Serás tú mismo al 100%, despertarás atracción allí donde vayas, pero también despertarás rechazo, mucho rechazo y mucha persecución por parte de las personas, que no son capaces de asumir que existan personas coherentes. Ya eres libre de decidir, puesto que conoces las consecuencias. Como siempre, es tu opción. [continúa en parte II]

EL POKER DE PETER PAN

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo:
Enrique Perales


Hace ya más de 40 años que estoy aquí, en este mundo. Aunque parece una eternidad cuando se dice, la verdad es que hay muchas experiencias que, piensas, podrías volver a vivir mañana mismo. Y es que te cuesta reconocer que muchas de esas cosas no volverán a repetirse, sencillamente porque “la vida” ya no te las volverá a dar.

Me vienen a la cabeza recuerdos de la infancia, cada vez con más frecuencia, y no puedo evitar quedarme en blanco, sumergido en un sueño del que no quisiera despertar. ¿Cuántas veces no habremos pensado “me gustaría volver a vivir en tal época” (seguramente, casi siempre coincide con nuestra adolescencia). Jamás me olvidaré de mi inseparable amigo Juanjo, del que aprendí todo lo que un niño tiene que aprender de los amigos. Las fiestas de Navidad en casa de mis tíos junto a mis abuelos, los veranos en el pueblo de mi madre y esos tres meses de vacaciones “rurales”. Recuerdo como si fuese ayer mi primer beso a la chica que me gustaba, mi primera borrachera en las fiestas del instituto… Son tantos y tantos recuerdos, y todos tan bonitos… La que pensaba que era la peor de mis experiencias por aquél entonces, cuando me dejaba mi “gran amor” de turno, o cuando me enteraba de que no le gustaba a la chica a la que no paraba de mirar… hasta esos momentos ahora me parecen preciosos.

Todas y cada una de estas experiencias maravillosas han sido regalos que me ha dado “la vida”. Ha pasado mucho tiempo y, lógicamente, durante este tiempo han ocurrido muchas más cosas en mi vida; después de la adolescencia y tus años de estudios llega el servicio militar, mi primer trabajo, el segundo… tu primera novia formal, la segunda… tu primera declaración de Hacienda, la segunda… tu primer coche, el segundo… Pero fijaos, que cada uno de esos momentos tiene su gracia y sus anécdotas (¿alguien se ha podido olvidar de lo que hizo cuando cumplió su mayoría de edad, lo que ha deseado desde niño?).

Ahora estoy en una etapa de mi vida que tiene sus contradicciones. Soy padre desde hace casi tres años. A todas las experiencias anteriores tendría que sumar las dos más importantes y recientes para mí; mi matrimonio y mi paternidad. Ambas maravillosas, pero hablo de contradicciones porque creo que ha llegado al momento en el que “la vida”, que tan bien se ha portado conmigo durante todos estos años (a pesar de los inevitables malos tragos puntuales) va a empezar a cobrarse la deuda que contraje con ella desde el momento que llegué a este mundo. Ahora es el momento de empezar a quitarme cosas, y no tanto de darme.

Se me dio la oportunidad de aprender, de enamorarme, de progresar como persona, de encontrar gente maravillosa por el camino. Se me dio el don de la agilidad mental y física, el de ser sociable y tener muchos amigos para compartir todas mis vivencias. Se me dio salud, tan importante. Tuve la suerte de crecer con una familia que me adora. Disfruté durante años del cariño de una de las personas más importantes de mi vida, mi abuelo José María (mi “chache”) al que recuerdo cada día con una sonrisa y al que con orgullo me hubiera encantado presentarle a mis hijos para que éstos, a su vez, hubieran tenido la suerte de conocer a una persona tan excepcional. Tal vez ése 7 de enero de 1990, cuando murió, “la vida” me quitó una gran parte de felicidad que jamás he podido recuperar. Y pienso que fue el aviso que necesitaba para poner los pies en el suelo y no pensar que “la vida” era toda de color de rosas. Los problemas no eran quedarme sin desayuno en el recreo, o no tener dinero para comprar chucherías. Tampoco que no ligase tanto como mis amigos, no… los problemas son otra cosa.

Pasada cierta edad, está claro que uno empieza a tener que privarse de muchas cosas. Ahora no tengo la agilidad que tenía antes, por lo que tengo que sustituir los domingos de fútbol, por domingos de cartas. No puedo pegarme un viaje de 8 horas de coche como antes, porque sencillamente no me apetece pasar el día siguiente en la cama con la espalda hecha una mierda. Los catarros cada vez son peores; ya no me atrevo a salir enseñando el pecho como antes… ni de coña. No sé cuándo, y espero que en esto “la vida” me compense por haberme quitado demasiado rápido a un ser tan querido como mi abuelo, pero llegará un momento en que también me quitará a mis padres, a mis tíos… y a muchos seres muy queridos, pero espero, como digo, que sea lo más tarde posible, aunque sé que jamás estaré preparado para ello. Es como si “la vida” te estuviese dando cartas durante muchos años para que te vayas descartando y quedando con la jugada con la que decidas afrontar la partida final.

Pero el mazo se acaba y llega un momento en el que no quedan cartas por repartir y tienes que jugar con lo que te has quedado. Lo emocionante de “la vida” es que nunca sabes cuándo se acaban las cartas del mazo, y no sabes si queda un as por salir, un comodín que te arregle la jugada… o tienes que vivir el resto a base de faroles o resignación. Y es que, en definitiva, llegado a cierta edad, “la vida” sólo te puede quitar, porque ya te ha repartido todas las cartas posibles. A partir de ahí, tienes lo que tienes, que no está mal, pero son las cartas con las que te toca jugar tu partida hasta que se acabe.

Todo esto me viene a la cabeza cuando veo a gente de mi edad que aún pretende vivir como cuando tenían 24 años. Se resignan a pensar que cada cosa tiene su momento y que no hay que pensar que somos Peter Pan. Nosotros envejecemos, y si se nos olvida, ahí está “la vida” que nos lo recuerda quitándonos las cosas buenas que nos dio en su momento para que las disfrutásemos, pero que jamás nadie nos dijo que fueran eternas.

De la misma manera, Peter Pan existió en nuestras mentes, pero en su debido momento. Ahora tenemos que resignarnos y pensar que no es real, que sólo era una ilusión y, ahora, un sueño. Con cierta edad hay que atar bien lo que tenemos o lo que queremos tener para jugar la partida mientras podamos conseguirlo porque, si no, cada vez nos será más difícil. Los que quieren ser padres y lo van retrasando por “no estar preparados” o porque, simplemente, les gusta salir de copas sin ataduras… qué pena, lo que se están perdiendo. Os aseguro que es una de esas maravillosas cosas que os dará “la vida”… y quién sabe si después de eso tal vez empiece ya el momento de “quitar”.

Antes, se nos otorgaban momentos gloriosos cada día, después pasó a ser cada mes, luego cada año… como veis, cada vez la frecuencia es menor hasta que, no sólo es nula, sino que se vuelve negativa. Por supuesto, sé que algo más tiene que darme a mí. No me gustaría perderme la progresión de la vida de mis pequeños y me quedan ahora un largo camino de “guía” que recorrer, pero en lo que a mi vida personal se refiere, casi todo está dado (aunque siempre quedará la ilusión de alguna Lotería de Navidad, claro).

Simplemente, descartaros de lo que no necesitáis para la partida de vuelta, y coged las cartas que realmente tienen el valor necesario para que seáis felices en unos años en los que no podréis hacer todo lo que hacéis hoy, reparad en eso. Pensad un momento en esto y seguid haciendo lo que os apetezca, por supuesto, pero por favor, tomaros unos minutos para pensar en lo que nunca vemos el momento de pensar por culpa de este ritmo que “la vida” nos ha impuesto (¿será para que no le chafemos sus planes?).

Seguro que Peter Pan tenía un fantástico Póker y, por eso, no crecía nunca… era niño eternamente. Nosotros también tenemos que intentar tener jugada de Póker, y para eso hay que ir jugando bien durante el tiempo que “la vida” nos da cartas y cartas; saber elegir en el justo momento, no abusar de las buenas rachas y no pensar que el mazo es ilimitado. Lo malo es que, aunque juguemos con un as en la manga y consigamos el tan preciado póker, al final, “la vida” siempre te saca su escalera de color… por eso Peter Pan termina siendo un cuento y nosotros… estamos jodidos. Siempre perderemos la partida, pero de nosotros depende haber disfrutado mientras duró.

ROMANTICISMO vs. LENTEJAS CON CHORIZO


Llegábamos del teatro, y por la hora no nos había dado tiempo a cenar, por eso mismo yo tenía una pequeña sorpresita esperando en casa. Habíamos hablado de cocinar el domingo, por eso aparte de la compra normal tenía también para hacer lentejas con chorizo. Obviamente, las lentejas con chorizo no era la sorpresita romántica, pero… Cuando llegamos a casa, le dije que me esperara en la habitación, porque tenía algo de hambre mientras yo iba a la cocina y le traía una bandeja con uvas, fresas, nata, una botella de cava y dos copas, algo ligero y apetitoso, un menú ligero y seductor que anunciaba una noche especial. Entré en la habitación con aires seductores, muy seguro de que se le iban a poner sus preciosos ojos azules más brillantes aún, y que caería rendida ante este menú especial que implicaba pasión y erotismo. Me senté en la cama, le puse la bandeja delante… Yo ya estaba preparado para oír algo así como “¡Alaaaaaa… Qué bueno!”, pero… “¡Pon a remojo las lentejas!”. No me lo podía creer, la miré con incredulidad y pregunté “Pero… ¿Me lo estás diciendo en serio?... ¿Ahora?”. Ella respondió con urgencia “Si, ponlas ahora, porque sino mañana no podemos hacer las lentejas”. Igual como me había sentado, me levanté sin creerme todavía esa respuesta, y con ella fui a la cocina, pusimos una cacerola con agua y las lentejas en remojo, para el día siguiente. Después del ritual, volvimos a la habitación a disfrutar de las uvas, el cava y las fresas.

¿Quedamos pocos románticos? ¿Es práctico ser romántico? En realidad esta curiosa experiencia, tiene un trasfondo importante, acerca de lo que es importante o no en una relación de pareja. Para querer hay que tener la tipa llena… O mejor dicho, las relaciones aparte de sustentarse en el romanticismo, en los sentimientos, en las emociones, han de estar basadas o apoyadas por algo sólido, en especial cuando la persona a la que amamos es con la que queremos estar para el futuro. Cuando ya estamos hablando de una pareja en convivencia diaria, o de un matrimonio con hijos, estas cosas “se dan por hechas”. Con esto quiero decir que decir “te quiero” es relativamente fácil si lo sientes de verdad, porque es auténtico y porque te sale, pero hacerle unas lentejas con chorizo a la persona a la que quieres… ¿Estás dispuesto a ello? ¿seguro? ¿Estás dispuesto a darle tu apoyo siempre que le haga falta? ¿A estar cuando las cosas van bien y van mal? ¿A ir con ella al médico siempre que lo necesite? O a algo tan simple como ¿a mantener la casa decente y limpia para que la convivencia sea sana? ¿Aunque no te apetezca ni limpiar, ni cocinar, ni renunciar a parte de “tus vicios” para que la convivencia sea más fácil para ambos?

Las palabras se las lleva el viento, al igual que las buenas intenciones, los propósitos e incluso las emociones, porque vienen y van, pero son los hechos los que realmente cuentan. De ahí que uno de nuestros principios en las relaciones, sea el de “no mires lo que dice, sino lo que hace”. ¿A cuántas mujeres conoces hoy en día que estuvieran dispuestas a meterse en la cocina para hacerte comida para toda la semana? Te aseguro que es más fácil encontrar a una mujer que se acueste contigo en la primera noche. Así que para que alguien te haga la comida, o te ayude en casa, o te apoye económicamente, o decida convivir contigo a las duras y a la maduras, le has de importar realmente. De hecho, si lo hace, es porque le importas, ten eso bien claro. Muchas veces perseguimos “alegrías” u objetivos que son “pan para hoy y hambre para mañana”. El amor es muy concreto, las emociones y los sentimientos son bonitos… Si y hay que disfrutarlos, pero no se puede vivir solamente de ellas.

Yo supe que de verdad le importaba, el primer día que ella quiso hacerme comida para unos días ¿sabes por qué? Porque eso no lo hace alguien que no se preocupe por ti, o alguien que solamente está contigo porque se lo pase muy bien. Tenemos que aprender a leer las señales, no solamente cuando ella se toca el pelo, pestañea o se moja los labios… La vida es mucho más que esas minucias que podemos ver en cualquier momento. Miremos estos hechos, estos gestos, que son los que realmente tienen un valor, porque salen de dentro, de bien dentro. Lo menos que podemos hacer, es corresponderle a este amor tan concreto… ¿Que no es romántico? Pues que quieres que te diga, ninguna mujer había hecho algo así por mi antes, y por ese gesto, que tuvo esa vez y que sigue teniendo de vez en cuando, porque lo hace porque quiere y porque sale de ella, que es lo verdaderamente importante, a mi me ha ganado. Yo a una mujer así, la cocino, le hago plancha, le limpio los baños, le barro el suelo y lo que haga falta… ¡Es que ni me lo planteo! YO A UNA MUJER ASÍ, SI QUE LE DOY TODO, y no a una que me pone la sonrisita en un bar.

Fíjate en estos detalles para saber con quien estás o con quien quieres estar. Quedar para tomar copas, ir al cine, al teatro, a cenar fuera, puede hacerlo cualquiera mientras presenta a su pareja como “su novia”… Si, esa misma que de tanto ver Sexo en Nueva York, le ha entrado complejo. Igual le preguntas a la mujer a la que estás conociendo si sabe cocinar… ¡Y se ofende! O se piensa que eso es “trabajo de chachas”. CUANDO ENCUENTRAS A ALGUIEN QUE ES CAPAZ DE INVERTIR SU TIEMPO, SU ESFUERZO EN TI, si eres inteligente, le tendrás en cuenta. También tienes que saber qué es lo que quieres en una relación, “no le puedes pedir peras al olmo” (vaya con los refranes ¿eh? ¡Qué pesado que soy!). No te digo que ahora le hagas un examen a la mujer a la que ames, nadie tiene derecho a evaluar a una persona, pero fíjate bien en lo que sale de ella hacer o no hacer, para saber cuánto le importas, o qué da a cambio de lo que exige, ella seguro que ya lo ha hecho contigo.

Las uvas, las fresas y el cava están bien, pero no dan de comer, no son lentejas con chorizo.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

SEXO CON UNA MUJER EN LA PRIMERA NOCHE

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

¡Vaya! Esto empieza a pintar bien ¿verdad? A ver como podemos empezar a entrar con el “material serio”… ¡Sexo con una mujer en la primera noche! No voy a demorar más que éstas tres primeras líneas en empezar a contarte el cómo: El cómo de… Lo triste que es llamar tu atención de esta forma, poniendo este título a éste articulo para que te dignes a pasarte por aquí con más interés del habitual, simplemente porque hayas visto un título que te invita a saber cómo acostarte con una mujer en la primera noche. Por eso mismo, porque sigues picando como un “canelo” cuando ves algo que promete sexo fácil, te voy a hablar (si te sigues dignando a leer) de lo esclavo de tu propia entrepierna que sigues siendo y que al igual que yo, como soltero treintañero, puedes llegar a ser si tienes una mala racha, o si te ves en un periodo de “sequía”.

Mira, seamos claros el uno con el otro: a todos nos gusta el sexo, eso es una verdad de Perogrullo, pero como probablemente te sientas como un capullo al haber picado con el título… Yo también hubiera picado ¡tranquilo! Lo que te quiero decir con esto, es que seguro que más de una vez, te has comportado ante una posible promesa de sexo, ya sea verdadera o falsa como un pene con patas. Lo real y lo jodido, es que muchas veces los hombres, demasiado a menudo nos comportamos así, como esclavos de nuestro pene cuando se nos cruza una imagen, una mujer guapa, o una posible o potencial pareja sexual… Bueno, una potencial pareja sexual puede ser cualquier mujer, dejémoslo en posible.

Lo peor, es que no hace falta tener un periodo de sequía sexual para pensar con la cabeza de abajo, y lo sabes bien. Me jode que esto sea así, porque es algo que muchas veces nos esclaviza o nos crea dependencia, el pensar con la polla y en más de una ocasión en la vida puede ser nuestro punto débil, o quizás aunque no lo sea, sí que nos pueden pillar por ahí para sacarnos algo. Este algo puede ser desde un bien o servicio, una venta, una compra, un contrato, un trato de favor, o lo que sea… No se trata de ser inmune ante un impulso que todos llevamos dentro, ya que si es común a todos nosotros, es porque va en nuestra propia condición masculina… ¡y a mucha honra! Se trata de saber poner el sexo en su lugar dentro de nuestra escala de valores. Ni por moral, ni por educación, ni porque no sea políticamente correcto, simplemente saber situarlo por nuestro propio bien, para nuestra propia libertad.

¿Por qué crees si no que te ha llamado la atención el título de este artículo? Es normal, lo llevas dentro… Ellas lo saben y le sacan partido, desde luego que lo saben; lo saben los políticos, lo saben las empresas y sobre todo, los que trabajamos en el medio de Imagen y Publicidad. El sexo es un arma muy poderosa que te sitúa como víctima directa, si la tienes en el primer escalafón de tu orden de prioridades. Esto pasa siempre y cuando no lo veas como algo natural, siempre y cuando aceptes un precio por un intercambio sexual, sea del tipo que sea.

Como hombres hemos nacido libres, y así deberíamos seguir por siempre. ¿Llevas mucho tiempo sin sexo? ¿Y…? Que yo sepa sigues siendo la misma persona, y el cuerpo masculino no tiene muchos rincones, pero yo al menos prefiero masturbarme como un mono loco sexualmente escaso, antes que ponerme un precio. Te hablo así porque la escasez te lleva a rebajarte mucho, te lo digo en primera persona por haber padecido esta “patología”. Y aunque tu sexo sea abundante, si lo sigues dejando como el Nº1 de tus prioridades, siendo el pene con patas, es probable que todos los golpes te vengan por ese mismo lado. El golpe siempre va a venir directo a tu punto débil, eso nunca lo dudes.

No piques hombre… Poner un gancho así es muy fácil, ya lo has visto. No te vendas por un estímulo, por un polvo, por una promesa sexual, por un “creo que esta tía al final caerá”, porque no debe ser así. No se trata de respirar hondo, ni de darte una ducha fría, ni de empezar a comportarte como un misógino, ya que estos comportamientos son de perdedores (sobre todo el último)… Ni mucho menos de luchar contra tu propia naturaleza. Se trata simplemente de ordenar tu escala de valores, de poner cada cosa en su sitio. Si de verdad nos domina el pene ¿Qué nos diferencia de un chimpancé aparte de que andamos erguidos? No les demos la razón a aquella y aquellos que se pretenden beneficiar de una condición que es pura y que es natural.

NO QUIERAS VIVIR LA VIDA DE NADIE… ¡ACÉPTATE DE UNA VEZ!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

¡Cuánta lágrima y cuánta queja! Tanta rabieta cuando no te salen las cosas cómo tú quieres que te salgan, y encima lo peor de todo… Es que siempre hay alguien que tiene la culpa y casi nunca sueles ser tú mismo: “¿Cómo puede ser que nunca me salgan las cosas cómo yo quiero?” ves que tus compañeros de carrera ahora ganan más que tú, o al menos eso dicen; ves que tienes amigos que no les cuesta nada acostarse con tías cada vez que salen, o al menos eso dicen; ves que a tu hermano las cosas le van más o menos bien y no se rompe los cuernos trabajando tanto como tú; ves también que tu amigo de la infancia, que en su vida ha estudiado y que siempre se ha guiado por la teoría del mínimo esfuerzo, se sacó unas oposiciones… Trabaja la cuarta parte de lo que trabajas tú, pero cobra el doble… Empiezas a hacer repaso y dices ¿Qué estoy haciendo mal? Pues eso te lo digo yo en un momento: NO DEJAS DE COMPARARTE CON LOS DEMÁS, ESO ES LO ÚNICO QUE ESTÁS HACIENDO MAL.

Yo lo llamaría el síndrome de “latengopequeña”, fruto de estar comparándose constantemente con todo el mundo, fijándose en lo que tienen los demás que a ti te falta, olvidándote por completo de tus propios recursos. Sé lo que es porque yo también hasta hace relativamente poco reprochaba y culpaba a todo lo que me rodeaba, por no poder cumplir mis objetivos: con el trabajo, con la mujer a la que amo, con el dinero… Un buen día, te das cuenta de que no te están saliendo las cosas, realmente no te están saliendo cómo tú quieres, por más que culpes a los demás de tus hipotéticas desgracias. Digo hipotéticas, porque lo único qué has de hacer para quitarte toda esa aureola de negatividad y tontería que te rodea, es algo tan tonto como mirarte al espejo… No para ver lo guapo que eres, pero sí para mirarte a la cara a ti mismo y de una puta vez preguntarte “¿Qué coño te pasa tío? ¡No haces más que quejarte! ¿Qué te falta de verdad?”.

No pregunto qué te falta, o que te gustaría tener que no tienes, sino ¿QUÉ TE FALTA DE VERDAD? Desde que hemos empezado este camino para llegar a ser el nuevo Adán, solamente te he pedido una cosa, solamente una: SÉ SINCERO CONTIGO MISMO, y es lo mismo que te estoy pidiendo ahora. No te pido que seas un monosabio, ni que empieces a ganar pasta sin saber cómo, ni que seas más guapo, ni que se te den mejor las mujeres… Estoy apelando a tu verdadero yo, a lo que realmente tienes bajo la piel para poder descubrirlo y poder cultivarlo. DEJA DE MIRAR A LOS DEMÁS PORQUE TÚ NO ERES ESAS OTRAS PERSONAS, ni eres Brad Pitt, ni tienes que serlo para aceptarte, gustarte a ti mismo y aceptar a los demás. Mientras estás mirando lo limpio que tiene el jardín tu vecino, te estás olvidando de limpiar el tuyo. ¿Es que no te das cuenta?

Mira lo que tienes en vez de lo que te falta y parte de ahí, parte de tu riqueza si la tienes, y parte de tu miseria porque también forma parte de ti, sácala y que le de al aire… Porque la miseria cuando se tapa acaba por oler, y si se la disfraza o se la perfuma sin antes limpiarla, acaba oliendo peor. Siendo sincero, no creo que te falten elementos para ser feliz, te lo digo de verdad, aunque no te conozca y en la vida nos hayamos visto. No me considero nadie especial, pero desde que dejé de compararme con los demás, esa aureola de negatividad y “mala suerte” ha desaparecido por completo. A veces estoy más optimista, otras veces lo estoy menos, hay meses duros económicamente hablando, otros son mejores, hay momentos en los que me apetece estar con gente y otros… No tengo más remedio que pasarlos en soledad, unas veces deseada y otras no. No es que sea bueno ni malo, mejor o peor, SIMPLEMENTE SOY YO, me acepto y me gusto ¿sabes por qué? Porque si no soy yo mismo quien lo hace, nadie más lo va a hacer por mi… Ni por ti.

Antes de pretender “iluminarlo todo” con tu carisma, tienes que saber quién eres, aceptarte y saber qué llevas en los bolsillos… Y alégrate si los ves vacíos y limpios, porque eso quiere decir que tienes capacidad para llenarlos. Si los ves sucios, coge la mierda que haya y tírala… No quieras seguir escondiéndola en tus bolsillos, deséchala. Deja de ver en los demás todo lo que te falta. CRÉETELO, ese imperativo que nos diría un buen amigo, de los mejores, al que se le daría mucho mejor que tú el ligar con chicas cada vez que salieráis. Es algo tan simple como eso, soy testigo en primera persona de esa experiencia, de creérmelo realmente y de empezar a hacer lo que siempre he querido hacer: escribir, amar a una mujer, independizarme, trabajar en aquello que jamás me hubiera planteado… Y te aseguro que quien te habla no es ningún elegido, solamente, un hombre que se acepta a si mismo y que hace tiempo que ya no se comprara con nadie.