QUIZÁS HAYAMOS COINCIDIDO EN ALGÚN BAR

Introducción y fotografía por Enrique Perales

Siendo uno mismo y estando contento consigo mismo, es como se consigue el éxito seguro en todos los campos de la vida

Estoy volviendo a casa, subiendo por la madrileña calle de Fuencarral, después de haberles hecho una visita a mis padres. Típico domingo por la tarde-noche, frío ya de invierno pre-navideño, cansancio y algo de bajón; ya que una vez más he vuelto a comprobar que lo de mis padres no tiene solución, ni quieren buscarla. Estoy deseando llegar a casa y ponerme a ver el último capítulo de Sin Tetas no hay Paraíso en la tele para distraerme un poco. Por cierto, seguimos los segundos después del Barça, a pesar del 6-0 al Zaragoza como puntilla. Ya en el portal, mientras saco la llave pienso en llamarla. En ese momento me siento falto de afecto, cariño, me siento pobre. Pero me lo pienso mejor, no la voy a llamar ahora… No quiero joderle el domingo por la noche contándole cosas de mis padres que jamás entendería. No es su problema.

Es difícil de aceptar que seas capaz de ayudar a tus amigos, lectores y clientes a llevar sus relaciones de la forma más sana y auténtica posible, que vea resultados en ellos positivos de cambio, y por el contrario, me sienta totalmente incapaz, de poder hacer algo por mis padres. Lo he intentado ya demasiadas veces, pero suya es la responsabilidad de tomar opciones. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Se supone que por ser su hijo, no tengo respuestas para ellos, o no que no sé lo que les pasa… Ellos verán, a mi me han agotado. Dicen que nadie es profeta en su tierra, con ellos desde luego se cumple al 100%.

Empiezo de esta forma para hacerte una pregunta sincera ¿Quién crees que soy yo para decirte lo que tienes qué hacer? Absolutamente nadie, querido compañero de fatigas. Desde el primer momento, quiero hacerte bien consciente que por más opciones que te proponga, la última palabra vas a tenerla siempre tú. Cada uno tiene sus riquezas y sus miserias, yo tengo la mías y trato de aceptarlas, tanto lo bueno como lo malo. Estás hablando con un hombre igual que tú, soltero, que se levanta por la mañana para ir a trabajar, paga un alquiler, comparte piso, se enamora, sale con sus amigos y pasa ya de la treintena. ¿Verdad que no somos tan diferentes? Quizás por eso podemos conectar mejor; porque es posible que incluso sin conocernos, hayamos coincidido en algún bar de copas por el centro de Madrid, o nos hayamos cruzado una mañana en la línea 10 del metro mientras íbamos a currar, o yendo a tomar una cerveza los jueves por Alonso Martínez, nuestras pandillas se hayan cruzado saliendo o entrando por la puerta del Boulevard o del Molly Malone.

Un tipo cualquiera, del montón, como podemos ser tú y yo, a la hora de conocer a una chica siempre trata de mostrar su mejor parte, exagerar quizás su comportamiento y ocultar sus defectos. ¿Me equivoco? Seguro que te preguntas a menudo si tienes los medios necesarios, para conocer más mujeres, quedar con más chicas y probablemente tratar de llevártelas a la cama. No me sorprende. Antes me hartaba bastante recibir por parte de los lectores prácticamente el mismo tipo de petición, ahora sinceramente… me da bastante igual; solamente trato de hacer cada vez mejor mi trabajo. Por eso, te voy a poner las pilas… pero antes vamos a matar a ese hijoputa que llevas dentro. ¿Qué hijoputa? Puedes pensar… Pues aquel que engloba todas tus debilidades, prejuicios, miedos y falsas ideas acerca de lo que necesitas tú, y necesita ella, no solamente para acabar juntos en la cama, sino por tu propio bien personal.

Hay que matar una por una todas estas falsedades que ni te dejan ser más feliz, ni que haciéndoles caso, hacen que mejoren tus relaciones con las mujeres. Tienes mi palabra y mi compromiso, pero cuando te empiece a dar pena ese pequeño cabrón que llevas dentro, justo antes de darle el golpe de gracia… No has de tener piedad, porque en cuanto vuelvas la espalda, te apuñalará y hará que vuelvas a caer una y otra vez en pecados como la incongruencia, la escasez, el miedo, los prejuicios y la omisión de responsabilidad. Te vas a tener que enfrentar a ese mierdecilla, sí… porque si no lo haces, cuando llegues a la parte de “cómo llevártela a la cama” no vas a tener cojones de ir a por todas con la mujer que te gusta, porque tendrás miedo de “que te pille”, o de equivocarte, o que te descubra alguna mentira que le has soltado para convencerla de que se vaya contigo…. Así que tú verás. Quien no tiene nada que ocultar, no tiene nada que temer, ni que tapar y no se le puede pillar; es por eso mismo que lo primero es “hacer limpieza”.

Sé de sobra que tienes defectos… Todos los tenemos; pero cuando uno no se sabe ver sus virtudes, o no se sabe valorar, estamos hablando de complejos. Quizás lo que más te acompleja, es aquello que precisamente te diferencia de los demás, quizás no sabes darle un valor adecuado, a la que puede ser tu mayor baza. Todo eso está en el coco, quizás no te sientas cómodo siendo tú, y por eso mismo tratas de ocultar estos defectos y de sobre-actuar cuando hay mujeres delante. ¿Por qué lo sé? Primero porque yo también los tengo y sé de sobra cómo se siente uno cuando quiere “ofertarse” a una mujer que le atrae: quieres quedar bien, hablar bien, ser mejor, gustarle… y cuánto más te gusta ella, más difícil se te hace; porque puedes valorar mucho lo que ella piense de ti. Quieres poner tu mejor yo.

Y segundo, porque desde ya has de asumir dos cosas: la primera es que siempre tendrás defectos; y la segunda, es que partes con una materia prima que es la que es… Ni mejor ni peor, es la que hay. Tenemos que ser realistas, ambos: tú y yo. Yo también me meto en el saco, como no lo sé todo, creo que precisamente por eso mismo, siempre me cuesta menos acercarme a ti y hablarte en tu idioma. Muchas veces soy yo quien aprende más de todo aquello que me mandáis al correo, o me contáis con una cerveza. Me quedo con todo ello, te aseguro que no hay palabra, señal o gesto que desperdicie y que me ayude a entender y explicar mejor las cosas, a parte de mis batallas… ¡Me gusta!

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo.
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