¿CÓMO LA CONOCISTE?

Introducción y fotografía por Lucía Ojeda:

A veces recuerdo el ayer. Como si de una película se tratara, imágenes recorren mi memoria. Recuerdos buenos, pero también recuerdos malos. Me pregunto si hoy volvería a vivir esos momentos... creo que sí, e incluso volvería a tropezar en las mismas piedras, pues quizá si mi camino hubiese sido diferente, no estaría donde estoy, no sería como soy, no sería quien soy. Habrá gente que me odie, enemigos siempre existen y no podemos gustarle a todos; pero también hay gente me adora y que es feliz de tenerme al lado. Lo importante es que yo me quiero tal y cómo soy, quién me quiera así tendrá una compañera para siempre; quién no lo haga, sus críticas no serán ofensas, si no oportunidades para mejorar, sus zancadillas no me harán caer, si no elevarme. Como todos, tengo mis virtudes y mis defectos, y por supuesto no soy perfecta, pero soy yo.

Antes de nada querido amigo: deja de quejarte porque nadie te está pidiendo que cambies o que te amoldes a ella ¿OK? Te voy a hablar de una incongruencia muy extendida, asociada al candado masculino, y que se aprecia sobre todo en una relación de pareja, más o menos formalizada. Recuerda, entendemos por mostrador los grados de libertad que goza la mujer para entablar relaciones sociales para mejorar su estatus, y como candado, a la libre opción de exclusividad por la que opta el varón para conservar a su pareja, restringiendo su red social. Piensa por un momento en cómo la conociste: el sitio, el contexto, la compañía, cómo iba vestida, la hora... ¿por qué te quejas entonces cuando ella hace lo mismo cuándo sale? ¿no la conociste así? Y no, no te estoy hablando de que te amoldes a ella, ni de que cambies tu forma de ser, tu conducta o tus hábitos. Se supone que cuando la conociste te gustó ¿verdad? La puerta estaba abierta y entraste; si ella no fuera como es, y no hubiera estado en ese lugar y a esa hora, nunca la hubieras conocido. Oye, que lo mismo es aplicable a ella, lo que pasa es que aquí te estoy hablando a ti colega, ella que lo hable y lo justifique con sus amigas, que para eso las tiene.

Esto viene por un reproche, que un amigo le lanzaba a su novia, en una conversación entre copas hace unos días, y que para bien o para mal presencié sin comerlo ni beberlo. Estábamos entre amigos hablando de los celos en pareja, entonces mi amigo se calentó... La conversación era algo así:

Él: No entiendo que te tengas que quedar con tus amigas hasta las tantas, yo no lo hago, y más cuando a esas horas solamente hay gentuza en los bares.
Ella: Déjalo anda, ya hablamos luego, no des un espectáculo.
Él: No, no lo dejo... porque ahora estamos hablando de esto entre amigos ¿no? Las cosas hay que hablarlas ¿no me predicas siempre eso?
Ella: Bueno vale, pues hablamos.
Él: Yo ya no me quedo hasta las tantas cuando salgo por ahí, no sé qué queréis encontrar a esas horas la verdad; no me gusta que lo hagas.
Ella: ¿Y quién te ha dicho que me quiera encontrar algo? Yo salgo con mis amigas a divertirme y porque solamente nos vemos un día a la semana.
Él: No me has respondido.
Ella: A ti te conocí a las 04:00H de la mañana en Juan Bravo, no sé por qué te molesta ¿Acaso tú eras gentuza?
Él: Pero eso es diferente, es lo nuestro.
Ella: Y no sé por qué dices qué espero encontrar o qué espero buscar, no salgo en ese plan. ¿No te fías de mi después de dos años?
Él: Yo no he dicho eso
Ella: Pues si piensas eso, cuando salís tú y tus amigos ¿Qué tendría que pensar yo?

Entonces mi amigo se calló, fuimos a la barra con dos más y después nos fuimos al baño. Mientras esperábamos para entrar, ya que la discoteca estaba hasta arriba con el rollo de las cenas de empresa, mi amigo intentaba darme razones para justificar su malestar. ¿Y qué quieres que te diga macho? Era lo que yo le respondía, aunque sea amigo mío, no le voy a dar la razón si no la tiene... porque de hecho no la tiene. ¿Quién te ha pedido que cambies? eso lo primero, y lo segundo, si a ella la conociste en un bar a las 04:00h de la mañana ¿A cuento de qué le echas en cara que salga con sus amigas? ¿Qué temes? ¿Que conozca a otro al igual que te conoció a ti? ¿Eso cómo se llama? En mi pueblo eso se llama INSEGURIDAD. Supongo que ante algo así, aplicando “el refranero de la abuela”, podríamos decir aquello de cree el ladrón, que todos son de su condición.

De igual forma, podríamos poner casos corrientes como el que conoce a su chica a través de un chat, o quien la ha conocido saliendo con amigos, o en la misma calle, o en el trabajo... ¿Crees acaso que una vez estás en pareja su forma de relacionarse con los demás ha de cambiar? ¿Crees acaso que tu forma de relacionarte con amigos, amigas, hombres y mujeres que conoces o que aún están por conocer debe cambiar también? Si piensas de esta forma estás equivocado, porque cuando te gusta alguien y estás con alguien, te gusta y te atrae tal y como le has conocido. Entiendo que a ti te jodería que tu pareja te quisiera cambiar ¿verdad? Por eso mismo tantas veces hemos hablado de la tan archiconocida betaización en la pareja.

Mira, un ejemplo algo tocapelotas: Si a tu chica la has conocido en un chat de una página de contactos... ¿te sorprenda acaso que ella siga teniendo su cuenta abierta? ¿eso te hace sentir mal? Pero si la has conocido así joder... Eso no quiere decir, que te vaya a poner los cuernos. De la misma forma, si la has conocido saliendo de bares ¿Ahora te molestas que ella siga saliendo de bares con las amigas? Pues macho, es que si ella no saliera con sus amigas, no la hubieses conocido aquel sábado por la noche en el Keeper de Juan Bravo. A ver, cuando estás con ella, entiendo que confías en ella y ella en ti. ¿Ves ahora la inutilidad del candado? ¿ves la inutilidad de un criterio conservador a la hora de estar con una mujer?

Ahora otro ejemplo tocapelotas; especialmente dedicado a aquellos que se jactan de ligar con mujeres que tienen novio, pareja o marido: Si por la razón que sea, esta relación acaba tomando forma, ella deja a su pareja para irse contigo... Dime tú ahora, querido amigo ¿Qué diferencia hay entre el resto de los hombres con los que ella haya estado y tú? ¿No te das cuenta que eres tú mismo el que marca la pauta? Si ella ha dejado a su pareja para estar contigo, a ti cualquier día te puede pasar exactamente lo mismo. Otro refrán de la abuela: quien hace cesto, hace ciento. Si tú no quieres cambiar, o te molesta que tu pareja te quiera cambiar si lo ha intentando ¿por qué ella debería cambiar su forma de relacionarse con los demás?

La palabra CONFIANZA ¿quiere decir algo para ti? o la palabra ACEPTAR, que quizás englobe muchas más cosas ¿te suena de algo? Lo cierto, es que si te das cuenta, que por ejemplo ella te empieza a tratar con la ley del embudo, o el haz lo que yo diga pero no lo que yo haga, es que no es una relación sana. Cuando uno cambia siempre ha de hacerlo a voluntad, por querer ser mejor hombre, y no porque estés en pareja. ¿Solamente quieres cambiar o mejorar para conseguir o mantener una pareja? La elección de optar por el candado masculino en pareja, no tiene por qué ser buena, aunque sea una tendencia natural en los hombres con un criterio conservador. Te darás cuenta de ello, en cuanto veas que te quita una libertad considerable para relacionarte, libertad a la que no tienes por qué renunciar en ningún caso. Todo lo demás, son pajas mentales.

Si no sabes por dónde empezar, y en tu día a día te encuentras con dudas acerca de las relaciones, el sexo, la vida en pareja, aprender a ligar, la comunicación con las mujeres, y en general cualquier cosa que a un hombre de la calle, como tú y como yo, le pueda quitar el sueño… En P&R llevamos mucho tiempo trabajando en la misma dirección que tus necesidades nos demandan. Tenemos el material adecuado hecho a tu medida y entendimiento, para que puedas mejorar en todos estos aspectos, de forma realista, sin falsas promesas de éxito instantáneo. Nos hemos preocupado de reunir para ti, en LA CAJA NEGRA DE P&R lo mejor de nuestro trabajo, ilustrado siempre con ejemplos reales y experiencias, para darte el empujón que necesitas.
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