QUÉ LE PUEDES PEDIR A ELLA Y QUÉ NO

Imagen cedida por Enrique Perales

La verdad es que me siento bien, me gusta dar cuando siento que sobra, o me siento lleno, aunque por pedir que no quede… la diferencia entre el que mama y el que no, ya sabes cuál es según el refrán “el que no llora no mama” a lo que yo digo: AMÉN. ¿Qué es más fácil para ti? ¿Dar o recibir? Creo que la respuesta es obvia… Si hiciésemos una competición de egoísmo se apuntaba media casta, y la otra mitad se quedaba sentada… para que la apuntaran con tal de no mover un dedo. Cuando se pasa por un “secano” afectivamente hablando, refiriéndome a cuando necesitas, o desearías tener a alguien al otro lado cuando estás pasando por un momento de desierto y no… “Chaval, te lo comes tú solito”. Cuando la comunicación es buena en una relación, como diría el recientemente desparecido Andrés Montes “La vida puede ser maravillosa”; pero cuando esta comunicación falta, y uno de los dos en la relación está jodido por la razón que sea, la sensación de desierto se pone cuesta arriba. Si uno está jodido por la relación...

Joder… ¿para qué estamos aquí? Ayer le decía a una buena amiga que me gustaría aprender a expresar las cosas cuando las quiero, o las echo en falta sin emplear el reproche. Cuando es la primera vez que las pido no me cuesta pedirlo bien, pero son dos cosas diferentes: pedir y reclamar. Cuando uno reclama, es porque echa en falta algo que se creía merecer. Cuando alguien pone una reclamación, es porque el producto que esperaba no corresponde con lo que ha obtenido.

Puedes comerte la cabeza todo lo que quieras, pero en cuanto te sales con la tuya en pareja… ¿verdad que se te van todos los males? A uno se le pone enseguida la cara de sentirse FLEX (para los que no recuerden el anuncio, quiere decir sentirse de puta madre). Normalmente me como mucho el coco, soy un impaciente de mierda para muchos temas… sobre todo para el amor. Luego me doy cuenta de que toda la tontería se me quita de encima cuando estoy con ella. Es mono… punto. Mono de amor, mono de sexo, de afecto, de atención y de compañía. La vida se ve de diferente forma después de comerse un bocadillo de jamón con una cerveza… y por supuesto después de un buen sueño, o de un fin de semana de sexo, cariño y confidencias en abundancia.

“Somos lo que comemos”, a lo que yo añadiría: lo que sentimos, lo que dormimos y lo que follamos. ¿Qué limitados verdad? hablo por mí el primero, que conste en acta. ¿Sabes cuál sigue siendo la deuda pendiente? Aprender a pedir las cosas en su momento y cuando uno las quiere… Y no delegar en la otra persona ni una mínima parte de tu bienestar. Tu amiga, pareja o novia, no tiene por qué ser adivina, y menos cuando “se supone”, que como hombres debiéramos ser nosotros la parte activa de la pareja, o al menos la que marque la pauta y el liderazgo… Que sí, que sí… Llámame machista, me gusta que lo hagas, me hace reír.

Creo que a algunos como un servidor, nos sigue dando vergüenza necesitar cosas y pedirlas; sobre todo cuando se trata de afecto y atención, porque quizás nos hace destapar una debilidad que no queremos mostrar por… Sí, por lo de siempre, por el miedo al rechazo; pero no te puedes ni imaginar, la pereza que me da ya desde hace tiempo “hacerme el machote” o emular un comportamiento alfa ¿sabes por qué? Porque no vale absolutamente para nada. Es así de simple, de nada… terminas mucho antes comunicándote y expresándote lo que quieres, en vez de fingir que eres muy fuerte y muy duro, y que no necesitas nada ni a nadie… Sería algo así como el que quiere ligar, se acerca a una chica y se empieza a comportar en plan tonto fingiendo que la ignora o que pasas de ella: ese tío esa noche no folla, te lo digo yo por experiencia.

Mira, si realmente quieres algo, pídelo o exprésalo de forma más o menos directa: no pasa nada y ahorras tiempo, o ve directamente hacia ello… Ya te dirán que no por el camino si no es posible… Pero esperar que ella mueva un dedo por ti, si tú antes no lo mueves por ti mismo, es pedirle a ella que haga de hombre… Y qué quieres que te diga, a mi me siguen gustando las tías y no me gustaría que mi chica tuviera que suplirme.

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