¿QUÉ LE CUENTO A MI NOVIA Y QUÉ LE CUENTO A MI AMIGO?

Imagen cedida por Enrique Perales

¿Quién me mandaría abrir la boca? Está claro que a pesar de lo que aprende uno en el día a día, siempre te acabas llevando una hostia y por dónde menos te lo esperas. Basta con que te confíes un poco, te relajes… y dejes salir por un momento a la doncella desconsolada (no, esta vez no sale el HIJOPUTA, hoy le toca a la doncella) que le gusta echar lagrimones, y al ser doncella, trata de delegar responsabilidad fuera. Y es que hay cosas para las que no escarmiento… una cosa es un buen amigo, y otra muy diferente la mujer a la que quieres. ¿Qué debería confiarle a él y qué debería confiarle a ella? Aunque a alguno o alguna se le revuelvan las tripas, no se les debe confiar lo mismo, está claro. No es que te lo diga porque me sienta especialmente iluminado, es que ya me ha pasado una, dos, tres… más veces de las que me gustaría; me refiero a cuando tienes la necesidad de abrirte, cuando tienes un momento de debilidad delante de ella y sales totalmente escaldado.

Me hace mucha gracia la típica escena de película o teleserie, en la que ella se queja porque su hombre no se abre con ella, y que en la realidad también se repite cuando los tíos estamos rumiando algo por dentro y que simplemente no nos apetece compartir. Entonces ella saca el puto sacacorchos y hasta que no se sale con la suya y se lleva la contestación que va buscando, no para. Bien podría ser algo así con algún toque más o menos dramático o cinematográfico-teatral:

Ella: ¡Es que no me cuentas nada!… No sé qué te pasa, dime qué pasa.
Él: No me pasa nada.
Ella: Algo te pasa… No sueltas prenda.
Él: No me apetece hablar.
Ella: Cuéntamelo, no me cuentas nada (se va poniendo cada vez más insistente e histérica).
Él: Que no pasa nada joder, no quiero hablar y punto. Es algo que solamente me afecta a mí.
Ella: Pues dime qué es, porque si te afecta a ti, me afecta a mí también…
Él: ¡Y dale!… Bueno venga: hoy nos han dicho en el trabajo que a primeros del año que viene, va a haber una re-estructuración en la empresa, y ya sabes lo que eso significa. No sé si me va afectar ni si quiera, pero estoy preocupado.
Ella: ¿Y qué vas a hacer?
Él: Bueno, era eso lo que me pasaba… ¿ya?
Ella: ¿Y para cuando va a pasar eso? (notablemente nerviosa).
Él: Ya te lo he dicho, a primeros del año que viene, en dos o tres meses.
Ella: Pues ya puedes ir pensando algo, no nos podemos permitir el lujo de quedarnos sin un sueldo.
Él: Eso ya lo sé yo.
Ella: ¿Y qué tienes pensado hacer? (con un tono exigente).
Él: ¿Cómo que qué tengo pensado hacer? Todavía no me han despedido.
Ella: Pero ¿Piensas quedarte ahí sentado sin hacer nada? Así no puedes estar, tienes que hacer algo…
Él: Eso déjalo de mi cuenta, es asunto mío.
Ella: ¿Ah sí? ¿Solamente es asunto tuyo? Entonces ¡qué pasa! ¿Para qué estamos juntos?
Él: Pues desde luego si llego a saber que te pones así, no te cuento nada ¿Ahora entiendes porqué no te lo quería contar?
Ella: No me quieres, no confías en mí, nunca me cuentas nada…

Y te monta el pollo llorón-victimista, porque por lo visto, tu preocupación acerca del trabajo no era suficiente. ¡Menudo apoyo! y no es que en el caso del ejemplo, Él tenga un rol llorón de doncella desconsolada ¿verdad?, pero si por ejemplo, eres tú el que por así decirlo “se confiesa” o necesita abrirse de alguna manera, en la que ella pueda sentirte necesitado de apoyo… ¿Cuál crees que sería su respuesta? Pues siento decirte que probablemente si tú pierdes la calma y el sosiego, basándonos en el comportamiento reflejo femenino y la responsabilidad cero, su estado emocional irá detrás del tuyo. O sea, que vas a encontrar cualquier respuesta emocional, menos la del esperado alivio o apoyo que buscas. ¿Cosa mía? Supongo que si alguna vez, has recurrido a ella en este sentido y ella no te vea “en tu mejor momento”, habrás pasado por el horno de “para la próxima vez ya escarmiento y se lo cuento a mi amigo”. ¿Por qué pasa esto?

Cayendo de nuevo en una de nuestras citas célebres: una mujer está programada para cuidar de ella misma y de sus hijos, pero no de su pareja… ¡Amén! ¿Cómo crees que hubiese actuado tu mejor amigo? ¿Crees acaso que te hubiese montado un pollo mayor del que tú ya llevabas por dentro? Desde luego que no, siendo fiel a nuestro talante práctico, te hubiera dado alguna recomendación, receta o consejo con su mejor intención y después os hubieseis ido al bar a tomaros unas cañas y a contaros batallas. Te estoy hablando de estados emocionales, no de que ella te quiera más y te quiera menos. Tampoco te digo que no te comuniques con ella, ya que la comunicación es básica en una relación de pareja… Te estoy diciendo fundamentalmente dos cosas importantes en cuanto a esta comunicación:

ELLA JAMÁS SE RESPONSABILIZARÁ DE SU ESTADO EMOCIONAL, Y POR ENDE, MENOS DEL TUYO: No puedes pedirle a una mujer que lidere sus propias emociones, puedes pedirle que las disfrute, puedes dárselas, puedes proponérselas, ofrecérselas o provocarlas, pero tanto para los estados favorables, como los desfavorables, ella es una esponja que absorbe. No le pidas nunca aquello que ella no te puede dar, o sea “encargarse de ti” enganchando con que…

PARA BIEN O PARA MAL, EL QUE LIDERA ERES TÚ: ¿por qué para bien o para mal? Porque si le dices lo mismo pero de una forma asertiva y lo más importante, nunca a petición, sino cuando te salga de tus santos cojones (esta vez lo digo con todas las letras) ella reflejará el mismo estado que tú. No me refiero al comportamiento ¡ojo! Sino al estado emocional. Cuando una mujer (en pareja) siente que no hay liderazgo por parte del hombre, y de alguna manera se siente “obligada” a asumir este liderazgo, está haciendo algo que va contra su naturaleza pasivo-refleja, en castellano: se siente obligada a “tirar del carro” cuando eso se supone que lo debieras hacer tú. Ella podría hacerlo perfectamente sola, pero si está contigo es por algo ¿no? Pues es así de simple:

No deposites responsabilidad o carga alguna en ella, que no esté preparada para sumir. Puede decirse más alto, pero no más claro. Por esa misma razón, y porque un amigo no va a sentirse emocionalmente atacado o responsable, y siempre te va aceptar, ya que para eso es tu amigo… Como mucho si te pones muy pesado te mandará a la mierda, pero sin más implicaciones. Recuerda y ten bien en cuenta antes de cerrar, que te he estado hablando de comunicación y de estados emocionales, no de compromiso dentro de una relación.

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