NO SEAS LITERAL CON ELLA… ¡TE VAS A VOLVER LOCO!

Imagen cedida por Enrique Perales

Érase una vez un joven Adán, tan simple y básico como tantos... o como todos y sí, yo el primero: ¡viva lo simple y lo básico! y a quien no le guste que no mire. De sobra es sabido, que ella con la boquita te va a pedir que te comportes como una mujer con pene, aunque lo que a ella le satisface en la mitad de las ocasiones es un pene con patas; mientras que en la otra mitad, le satisface pues lo dicho… lo que reclama “una amiga con pene”. ¿Tú sabes duplicarte? Yo desde luego que no, ni lo pretendo; por eso mismo déjala que pase todo el tiempo que le de la gana con sus amigas, que ya te ocuparás tú de poner “el pene con patas” cuando se harte de cotilleos y descargas emocionales. Date cuenta que si te empiezas a comportar como una “amiga con pene”, acabará buscando "un pene con patas" ¡¡¡EN OTRA PARTE!!! Entérate bien de esto, pequeño gañán… a ella le pasa lo mismo que te pasa a ti cuando conforme pasa el tiempo, esto ya no es lo que era, entonces… sale el HIJOPUTA que está deseando sacar los pies del tiesto y la liamos.

Hoy tampoco te voy a hablar ni del HIJOPUTA, ni de la doncella desconsolada: te voy a hablar de cuando estás hablando con ella, y te empeñas en escucharla con tus oídos. O sea, como si estuvieses hablando con un amigo tuyo. Hay muchos incautos entre los cuales me encuentro, que hemos padecido el prejuicio de pensar que las mujeres mienten más que hablan, o que no tienen palabra, o que lloriquean porque sí, o que no se las puede tomar en serio… A ver:

1º punto: los prejuicios son tóxicos vengan de dónde vengan, te limitan y te dan ideas preconcebidas sobre las personas, impidiéndote conocerlas de verdad.

2º punto: una de nuestras citas más célebres es, para una mujer la realidad es lo que siente, no es lo que ve.

3º punto: la mentira no tiene género masculino o femenino, es común al ser humano.

4º punto: otra de nuestras citas célebres o máximas de las relaciones es, no mires lo que dice, quédate con lo que hace.

Ahora estás pensando: Entonces ¿A qué puedo atenerme con una mujer? ¿Cómo sé que lo que me dice es verdad? ¿Cómo puedo tomarla en serio si ahora me dice blanco y mañana me dice negro? A ver… que estás muy acostumbrado a que te lo demos todo masticadito, piensa un poco anda y pregúntate por qué nos acusan ellas de ser tan simples y básicos. ¿No crees que pueda tener algo que ver el hecho de que al comunicarnos con ellas, seamos tan literales con sus palabras como cuando hablas con un colega? Pues por ahí va la cosa.

Una mujer cuando siente, se expresa en un determinado momento, llamémosle estado cero. Dentro de un rato, le pasa algo, o se aburre, o discute contigo; entonces siente algo diferente y se vuelve a expresar; pero en este caso te dice justo lo contrario a lo que te ha dicho hace diez minutos. Al rato la llama una amiga suya, se pone a hablar con ella, le preguntas después qué tal y ella está tan ancha… como si no hubiese pasado nada. ¿Con cuál te quedas de las tres? Piensa anda, piensa y mira únicamente cuál es el patrón común entre estos estados emocionales… ¿si? ¿no? ¿te arrancas?

Pues es algo de Perogrullo, pero por eliminación: si según su estado emocional te dice cada vez algo diferente, obviamente no puedes tomar sus palabras como referencia. Tampoco puedes tomar como referencia ni su buen humor, ni su mal humor, ni sus reacciones, puesto que cada vez son diferentes. En los estados de los que hemos hablado, el único patrón común que hay es tu presencia; luego piensa: estés tú o no estés tú (liderando o guiando para bien o para mal) recibiendo, participando o soportando sus estados emocionales, éstos van a estar siempre de arriba a abajo, con más o menos variabilidad, pero nunca constantes.

Observa que hasta que no se desahoga con su amiga, ya que tú por defecto masculino la rebates o le tratas de proponer una solución, su amiga simplemente la escucha y la acompaña. Después de haberse desahogado, está de nuevo como si no hubiera pasado nada. ¿Con lo cual? Pues ya ves que no depende de lo que digas o de lo que hagas… Así que si empiezas a ir detrás de sus palabras, te vas a volver loco porque no vas a saber a qué atenerte; mira en todo caso qué hace y qué no hace. Y cuando veas que ella hace algo que la estabiliza emocionalmente y que por lo tanto, te beneficia... ¡¡¡NO BUSQUES TRES PUTOS PIES AL GATO PORQUE NO LOS HAY!!!.

Muchas veces queremos entender, lo que solamente hay que aceptar. A mí como hombre con carácter práctico ¿qué me interesa? Saber algo que funcione de verdad… porque eso nos gusta a todos ¿cierto? Tienes a tantas mujeres dentro de una sola, como estados emocionales disfrute, pase o sufra a diario. Quédate con lo que hace y punto… Ya puede decir misa, tú la escuchas o mejor, que se desahogue con sus amigas, porque tú no eres una amiga suya y llegará el momento en el que te quieras echar las manos a la cabeza; pero si eres tú quien la escucha y la acompaña, has de ser consciente de que lo que te está diciendo, es válido solamente mientras esté pasando por ese estado emocional. Dentro de diez minutos cuando se haya desahogado, sentirá otra cosa.

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