El CIBER-NOVIO, por MAYBELLENE

Artículo original en Retales Sueltos
Imagen cedida por Maybellene
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Te gusta alguien. Te gusta mucho. Te produce todos los síntomas propios del enamoramiento. Sólo hay un pequeño detalle: no conoces a ese "alguien" o, al menos, no en persona. Te lo preguntas los días que te levantas pensando en esa persona con risa de subnormal, y antes del café número uno te cuestionas "¿cómo me puede gustar tanto alguien que no conozco?" Creo que a todos nos ha pasado. Hemos conocido a gente interesante por Internet, que nos ha despertado ese "algo" que hacía tiempo que nadie en nuestra vida "real" nos despertaba.

Estas historias son similares, ya casi típicas, cíclicas. Normalmente conoces a ese alguien por un foro, un fotolog, un blog, MSN, redes (anti) sociales... Primero, sólo es un nick. Cotilleas perfiles, escritos, opiniones. ¿Tendrá foto? Si esa persona no lo estaba ya, pasa a algún medio con el que puedes charlar todos los días, como MSN. Dichas conversaciones van in crescendo, al igual que los nervios y la ilusión cuando ves a esa persona "iniciar sesión". Se acaba convirtiendo en el principal receptor de tu día a día, de lo que te pasa, de lo que sientes, de lo que odias y de lo que quieres. Parece que nadie te ha entendido como él/ella hasta ahora. Lees cosas en la pantalla que no oyes a tu alrededor. Y sonríes. Al final acabas descubriendo que estar frente al PC te otorga más ilusión que otras muchas cosas que hacías antes.

Esa persona siempre está ahí. Avanzada la relación, en algunos casos, se pasa a los sms de texto por teléfono, y a las llamadas, que serán el inicio (y el fin a veces), de una conversación REAL. Creo que si hay algo común en estas ciber-relaciones es que, como la tecnología, avanzan a la velocidad del rayo. Probablemente, después de un mensaje, vendrán otros muchos. Después de una llamada, ya las ventanas de Chat darán paso a muchas llamadas más. Y más o menos en este punto es cuando aparece la delgada línea roja. Traspasarla o no, depende de cada uno.

Yo he pasado por situaciones así. Aunque me considero una persona sencilla, honesta y directa, no soy simple, ni común. Tengo facilidad para relacionarme con los demás, pero no para crear verdaderos lazos de afectividad con nadie, y tampoco para encontrar, descubrir y enlazarme con gente afín a mí, a mi modo de ser, de ver la vida, el presente, el futuro. Traspasar esa línea roja cuyo origen remoto es el ciberespacio, me ha dado muchas más alegrías y sorpresas que disgustos. He conocido amigos verdaderos, lejanos y cercanos. He ampliado mi círculo de conocidos cuando salgo por Madrid. He conocido amantes de media noche, de un día y de dos. A tías estupendas a las que admiro… Y bueno, a ÉL, a ti.

Es probable que esas personas también estén a mi alrededor. Pero yo no las conozco. No puedo manejar el espacio, el tiempo, las casualidades. Intento aprovechar escenarios como los bares, como el trabajo... pero no ha surgido así, o muy pocas veces. Quizá por Internet nos expresemos de manera más pura, más sin tapujos, más sin miedos. Y si en este escenario, de vez en cuando, algo dentro me dice que esa persona es para "mi vida", no creo que deba desaprovechar la oportunidad. Fran, Silvia, Pablo, Randy, Tere, Rober, Kike, Madi, etc. Tanta gente especial, tantos amigos que han pasado al plano real.

Sé que cuando dices que conociste a determinada persona por Internet, casi todo el mundo te toma por friki. Te advierte, se asusta, se sorprende, se ríe. Te dice que un día te vas a topar con un psicópata o con un violador. Concluyo diciendo que probablemente las ciber-relaciones tengan las mismas complicaciones que las de "carne y hueso". Puedes protegerte físicamente detrás de la pantalla, pero no existe un protector de pantalla para los sentimientos.

Por desgracia hay dos problemas clave: 1) las personas que no se muestran como son (cosa que a los dos días es más que evidente, por suerte), 2) la idealización que nos creamos de la persona a raíz de los ratos que charlamos con ella. Desgraciadamente, nosotros no somos eso. Lo que escribimos, aquí en los blogs o donde sea, es una parte agradable/interesante de nosotros. Puede ser la puerta a algo más, pero no siempre esa puerta se abre. Sé que algunos lo dudan, pero ésta soy yo, aquí y en la vida real. Más o menos. He conocido en persona a dos comentaristas de este blog. Y no creo haberles decepcionado. Tampoco al resto.

Aunque por supuesto echo de menos cuando la gente se conocía cara a cara, y se intercambiaba teléfonos en vez de preguntarse si tienen facebook. Por eso, ahora me gustaría hacerme un buen vaso de café con leche caliente, asomarme a un balcón, lanzarte señales de humor y decir: Hey… ¿me ves? soy yo, la del pijama celeste. Los tiempos cambian.

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