¿DEBEMOS MOLDEAR A NUESTRA PAREJA? por Lady Winter & El Duque


Hoy quiero presentaros a mi buena amiga y en adelante colaboradora Lady Winter. Ella es una experta en “personalidad y relaciones”, que destaca por sus amplios conocimientos sobre la pareja y el comportamiento humano, debido a su formación en psicología. Lo que veréis a continuación es un curioso intercambio de mails que mantuvimos recientemente a tenor de una consulta mía. La consulta versa sobre un tema que me rondaba la cabeza y con el que también hablé con Arcángel: la posibilidad de influir en la conducta de los demás, especialmente de hacerlo sin ser reactivo. Como a estas alturas sabéis, la reactividad es una de las peores características que pueden atesorarse tanto si hablamos de seducción como si hablamos de relaciones de pareja. Pero… ¿Hasta qué punto podemos influir en la conducta de nuestra pareja, sobre todo si ésta no nos agrada, sin ser reactivos y manteniendo intacto nuestro atractivo? Ahí va el bis a bis:

El Duque: Hola Lady Winter, ¿qué tal va todo? Últimamente, estoy dando bastantes vueltas a esta idea recurrente: ¿Cómo incidir en la conducta de tu pareja sin caer en comportamientos reactivos? Verás, como bien sabes, se suele hablar largo y tendido de la posibilidad de introducir dinámicas de PREMIO Y CASTIGO con el fin de amoldar la conducta de los demás a nuestros deseos. El problema que le veo a esta clase de “Táctica” es que usándola podríamos incurrir en conductas reactivas, en vez de la siempre deseable acción proactiva. En mi opinión la reactividad es poco atractiva a los ojos de la mujer, siendo siempre atractivo el hombre proactivo. En cierto sentido, al responder mediante refuerzos o castigos a una conducta del otro estamos subordinando nuestro proceder al otro. ¿No es eso reactividad?

En caso de que hayas contestado afirmativamente... ¿cómo podemos incidir en la conducta de nuestra pareja o de la chica que nos gusta sin ser reactivos ni perder atractivo? ¿No sería mejor y menos reactivo actuar simplemente de forma asertiva expresando con claridad lo que nos gusta/disgusta y cuáles son nuestras aspiraciones, deseos, preocupaciones o intenciones?

Lady Winter: Mi querido Duque, necesitaría aclarar algunos términos contigo previamente para saber si estamos manejando los conceptos de la misma forma, por ejemplo: refuerzo/castigo, proactivo/reactivo). Y esto es mucho más fácil hablando cara a cara, pero intentaré contestar lo que me han sugerido tus preguntas.

Partimos de la base de que los procesos de condicionamiento “operante” ocurren continuamente en nuestras interacciones con otras personas. Se pueden dar: 1) de forma espontánea, natural e inconsciente (creo que a esto te refieres cuando dices "reactiva"), esto es, sin una intención explícita de controlar/modificar la conducta de otros; o 2) de forma planificada y consciente (en tus términos, sería "proactiva"). Por ejemplo, imaginemos que le gustas a una compañera de trabajo. La chica te envía sms (conducta) y tú le contestas los sms digamos "siempre" (consecuencia). Puesto que a la chica le gustas, tu respuesta será un refuerzo positivo continuo. Por tanto, cabe esperar que la chica mantenga la conducta de enviarte sms (o incluso incremente su frecuencia, dependiendo de factores como sus expectativas). Si tú te has limitado a actuar sin premeditación, digamos "como te ha salido en ese momento", estarás condicionando una respuesta de forma (1) "reactiva". Ahora bien, si has actuado con premeditación con objetivos explícitos en tu cabeza de "mantener el contacto con ella", "expresarle tu alto interés", etc., estarás condicionando una respuesta de forma más (2) "proactiva".

¿Cómo cambiar conductas que no nos gustan de otros? En realidad, esta cuestión está directamente relacionada con la anterior y en parte tú mismo te has dado las respuestas. Veo tres opciones principales:

1) Utilizar "proactivamente" el condicionamiento operante e ir moldeando las conductas deseadas de la otra persona mediante la aplicación adecuada de refuerzos/castigos (aunque como sabes funciona mejor el refuerzo de las conductas deseables que el castigo de las indeseables).

2) Expresar de forma directa, clara y respetuosa las conductas que no te gustan (lo que tú llamas "asertividad").

3) Combinar las dos estrategias anteriores: reforzamiento positivo de conductas deseables + comunicación asertiva.

¿Qué usaría yo? Pues depende de tus objetivos en la relación y las características de la otra persona. Siguiendo con el ejemplo, si quieres que tu compañera deje de enviarte sms, puedes pedírselo directamente y además actuar consecuentemente. Por ejemplo: "Por favor, deja de enviarme sms subidos de tono. No te los voy a contestar. Sólo te contestaré los que tienen que ver con el trabajo". Y luego consistentemente, responder sólo los sms de trabajo.

¿Qué resulta más atractivo para mí en un hombre? Creo que el "parecer atractivo" depende de un mix de muchos factores (más allá de su comportamiento más o menos reactivo/proactivo). Pero sinceramente (y hablando en términos muy generales), prefiero a un hombre que actúe de forma espontánea y natural (al fin y al cabo esto expresa su tendencia "natural" de comportamiento y puedes conocerle mejor) y que al mismo tiempo actúe de forma más proactiva y auto-controlada cuando las circunstancias lo requieren. Yo particularmente valoro mucho en los hombres que sean consistentes con lo que dicen.

Ya ves, Duque, todos estamos sometidos a programas más o menos conscientes de control de conducta por parte de los demás. Aunque nos guste creer en el libre albedrío y en que nosotros somos los únicos directores de nuestras vidas. Bueno, esto ya roza la reflexión metafísica…

El Duque: IM…¡PRESIONANTE! Si supiera cómo, metería uno de esos emoticonos dando palmas. Estoy empollando para un posible libro sobre la posibilidad de introducir determinadas dinámicas para condicionar la conducta e incluso para la imposición de marcos (realidad dominante). Y cuanto más empollo, más fascinado me siento por este mundillo, aunque me da algo de miedo aplicarme el cuento en mis relaciones personales y perder la espontaneidad.

Te estaba escribiendo un rollo pero me he dado cuenta de algo importantísimo. Y sin querer ser dogmático, voy a establecer una máxima:

EN UNA RELACIÓN DE PAREJA SÓLO SERÍA ADMISIBLE UN USO COMBINADO DE REFUERZO INTERMITENTE + ASERTIVIDAD. EL CASTIGO NO TIENE CABIDA, ADEMÁS DE CARECER DE SENTIDO, PORQUE SANCIONANDO AL OTRO, EN PARTE TE SANCIONAS A TI MISMO.

Es más, entrar en dinámicas de castigo (aunque llegar a ser efectivo a corto plazo) nos haría caer en un comportamiento claramente manipulador en su forma más dañina y destructiva. Y honestamente, si uno desea construir una relación de pareja saludable, debe evitar cualquier forma de manipulación negativa.

¿Qué me gusta a mí como hombre, Lady Winter? Particularmente, decir claramente lo que me agrada y lo que no. Me gusta hablar claro, dado que a mi me gusta que me hablen claro. Quid pro cuo!

Lady Winter: ¡Gracias por el cumplido! Lamentablemente, los sistemas de correo "institucionales" no incluyen ese tipo de "distractores" (emoticonos). La idea de tu libro suena pelín "perversa" (aunque en el fondo lo hagamos todos en mayor o menor medida). Eso sí, a los hombres les encantaría un libro sobre cómo controlar la conducta de tu pareja (pongamos) en 10 pasos. Sería coherente con su tendencia (masculina) a dominar, controlar e influir en el entorno. Con esto, no intento criticar ni generalizar, pero ha sido el patrón de comportamiento en el que se ha socializado a la mayoría de los hombres históricamente. Vamos, Duque, con este libro… ¡sí te forras!

Coincido contigo en la cuestión de la espontaneidad. En tu vida cotidiana, en tus relaciones de pareja, no puedes estar controlando permanentemente tu conducta, analizando sus posibles consecuencias, etc. Hay que vivir! Y esto implica decidir y actuar asumiendo los potenciales riesgos y beneficios. Lógicamente, hay momentos también para el análisis y la reflexión. Pero éstos no pueden ser continuos o nos volvemos completamente majaras, especialmente las personas con tendencias perfeccionistas, responsables y analíticas.

Sobre tu máxima, estoy de acuerdo con la reflexión de lo dañino que puede llegar a ser el castigo para la relación de pareja. Aunque a veces podemos "castigar" una conducta sin querer cuando, por ejemplo, decimos algo "feo, incómodo, desagradable" a la otra persona.

Por cierto, ¡el refuerzo intermitente es lo que más mantiene la conducta a largo plazo! Brillante, Duque, veo que estás aprendiendo mucho últimamente… es impresionante el poder que esta clase de refuerzo puede llegar a tener como herramienta de modificación de conducta. Eso sí, siempre y cuando descubras cuál es el "estímulo reforzante" para la otra persona. Éste siempre es el primer paso.

Si, yo también prefiero decir claramente lo que me gusta/disgusta. A estas alturas de mi vida, veo nítidamente que la falta de asertividad me ha llevado a mantener relaciones dañinas en el pasado. ¡Nunca máis!

Aún estás a tiempo. Para que conozcas mejor la filosofía, los principios y valores que definen nuestro modelo masculino, visita elnuevoadan.com donde podrás encontrar material publicado de libre acceso, los orígenes de nuestra idea y los pilares básicos: INTEGRIDAD, INTELIGENCIA, AUTONOMÍA Y ESTATUS, que te servirán para entender qué es lo que puedes encontrar tratado en mucha mayor profundidad en nuestro e-book. La compra de cualquier producto de la biblioteca online P&R incluye orientación personalizada vía e-mail. Descárgate la versión demo el nuevo Adán.

Me he preocupado de reunir para ti en el e-book LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; todas aquellas respuestas ilustradas con ejemplos reales, que estabas buscando para aprender a ligar de una forma natural, realista y diaria, en prácticamente cualquier contexto. ¿Por qué reducir tus posibilidades de conocer mujeres solamente los sábados por la noche? No te limites por favor, hay más vida después... No pierdes nada por echarle un vistazo al ejemplar DEMO.
Publicar un comentario en la entrada