¿QUÉ QUIERES DE MI?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Viendo como Lucía custodia sus encantos con ese candado y esa expresión tan seria, no tiene pinta de que vaya a regalarle la llave a nadie. Haces bien Lucía, pero para que nuestros amigos no se queden así, vamos a explicarles por qué custodias tan celosamente con una llave tus frutas prohibidas de nueva Eva, y por qué tienes esa mirada en la que preguntas “¿Qué quieres de mí? Y tú… ¿A qué vienes?” con la que recibes a todo aquel que se acerca, pidiéndole una razón para entregarle la llave. Querido compañero, si te parece solamente una fotografía bien hecha, te voy a dar la clave de por qué está hecha de esa manera… No es casualidad. Ese candado no se abre con palabras concretas, ni con frases brillantes, ni conjuros indios. Quiero que por una vez te pongas bajo la piel de una mujer atractiva, mejor dicho… Te lo imagines.

Te hablo de una mujer atractiva, porque va a ser la primera en la que te vas a fijar, ya sea por morbo, por belleza, por físico, por feminidad… Lo que sea. Personalmente a mi más que un buen físico, hay tres cosas que me atraen, me pierden y me hacen dar un paso hacia delante: feminidad, madurez en los rasgos y morbo. Esta combinación para mi es letal, así que voy a hacer el ejercicio contigo… Me situaré bajo la piel de una mujer por la que yo me pueda sentir atraído ¿OK? Estás dentro ya, así que vamos a mirar desde sus ojos.

Una mujer atractiva sabe de sobra y tiene bien asumido, que una gran cantidad de hombres van a aproximarse a ella única y exclusivamente por su físico, y que este va a ser el anzuelo que van a tener que obviar tanto él como ella a la hora de conocerse, por lo que ella de alguna manera, siempre le va a pedir una congruencia y una seguridad al hombre que se le aproxima para justificar ese acercamiento, y de esta forma medir y comprobar el verdadero interés de éste, para saber qué es lo que tiene que ofrecer y que aportar. La primera pregunta que a ella le puede venir a la cabeza es “¿Qué quieres?”. Digo que puede obviarse, porque ya sabemos como hombres lo que queremos, estamos simplemente siendo fieles a ese impulso sexual primario; pero como no hemos sido ni los primeros, ni los últimos que nos acercaremos a ella con el objetivo de cortejarla y acabar en la cama, ella ha de poner escalones para probar nuestra seguridad y congruencia.

Recuerda por enésima vez, congruencia es la actitud en la que tu pensamiento, actos, palabras, voluntad, comportamiento y deseos apuntan en la misma dirección. Ella sabe a lo que vas, por lo que tratar de ocultar, distraer o disimular tu verdadero impulso e interés con un juego indirecto, te hace incongruente desde el principio. El juego indirecto tiene un marco sexual muy débil ¿puede funcionar? Claro que puede funcionar, pero como diría una buena amiga “hablando entre líneas”, afilando el lenguaje, usando ambigüedades de carácter sexual, escalando tacto, bla, bla, bla… pero como lo que quieres es acostarte con ella, tratar de disimularlo, es perder el tiempo y energía haciendo teatro, y dinámicas sociales en grupo. Recuerda que la mejor proporción siempre es 1 + 1 = 2. Punto, sin más comparsa o feria. Una vez que ella da por hecho, consciente de su atractivo, el por qué te aproximas a ella, comienza el exámen.

Disimular tu verdadero interés, para proteger tu ego es un error de partida. Si no... ¿A qué te acercas? Vale que para entrar utilices un pretexto, una circunstancia, pero si no te muestras claro desde un primer momento, habrá algo que no encaje entre tu comportamiento y tus actos, y eso genera incongruencia. El juego indirecto está única y exclusivamente diseñado para salvar el ego de quien lo juega, luego si para ti el ego no constituye una dificultad y eres capaz de obviarlo, no necesitarás protegerlo de ninguna manera y te centrarás única y exclusivamente en la mujer que te atrae.

Acabas antes aceptando que no se le puede gustar a todo el mundo, por eso no eres ni mejor ni peor. Quieres algo de ella, vienes a sacar algo de ella como el resto, una experiencia sexual, conocerla, una cita, un beso, lo que sea… Te has marcado una meta para tu satisfacción, un objetivo. El mero hecho de colocarla como objetivo, te sitúa como subordinado y juegas en función de conseguir algo que no tienes. Resumiendo: la necesidad rezuma por los poros de tu piel. Mira, todos tenemos hambre, no somos ángeles, pero una cosa es buscar alimento sexual porque tienes hambre sexual (actitud congruente) y otra tener hambre sexual y fingir que no la tienes (actitud incongruente) para “tratar de demostrar algo”.

No somos conscientes de ello, pero nosotros somos los primeros que nos dificultamos el camino y nos imponemos una escalada cuesta arriba cuando no aceptamos la necesidad o el hambre sexual y queremos taparla. A ver… cuando decimos que la necesidad espanta, es porque esta necesidad hace que te regales y que tú lo pongas muy fácil. Es como poner tu precio a cero, y al poner tu precio a cero, ella no siente la menor inquietud por conocerte, ya que lo regalas todo de golpe.
-
ACTITUD CORRECTA

Como todos tenemos necesidades por cubrir sexualmente hablando, no las quieras tapar… hablándote en castellano: Sé directo, sé educado, no invasivo y recuerda que los mejores productos, no necesitan publicidad, porque se venden solos, o sea, siempre será mejor que te descualifiques, a que trates de venderte a toda costa diciendo lo bueno que eres. Lo que a ella le espanta, es que desees una cosa y quieras mostrar otra… porque es incongruente. No le espanta que quieras sexo, porque eso ya lo sabe, pero le repatea que solamente te acerques a ella para obtener sexo. ¿Entiendes la diferencia? Es como tratar de “engañarla” cuando ella sabe de sobra a lo que vas, así que no pierdas tiempo disimulando.

No vienes a sacarle nada, vienes a aportar. Un hombre, me refiero a un hombre verdadero, no se acerca a una mujer para vampirizarla ni sexualmente, ni afectivamente hablando; para cubrir una necesidad no es necesario vampirizar… Cuando uno hace esto, actúa igual que los parásitos, clava el aguijón, chupa la sangre y cuando está saciado se larga, sin haber aportado nada a su hospedante.

Mil veces: una mujer no te dará nada que no le hayas dado tú antes. ¿Por qué te puedes acercar a ella? Le acabas de regalar tu atención, tu validación al fijarte en ella, y por eso mismo te acercas, porque tú estabas tan tranquilo, y ella con su atractivo natural ha “tomado prestada” parte de tu energía y atención. Ahora es tu turno de recuperarla. Me gustaría que lo vieras así en vez de perseguir sexo como un ave de rapiña, es un trato justo para ambos. No quieras sacar nada de ella si antes no estás dispuesto a dar. ¡HAZLO MAL, PERO HAZLO!

Me he preocupado de reunir para ti en el e-book LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; todas aquellas respuestas ilustradas con ejemplos reales, que estabas buscando para aprender a ligar de una forma natural y diaria, en prácticamente cualquier contexto. ¿Por qué reducir tus posibilidades de conocer mujeres solamente los sábados por la noche? No te limites por favor, hay más vida después... No pierdes nada por echarle un vistazo al ejemplar DEMO.
Publicar un comentario en la entrada