LA CHICA DEL VAGÓN III: Y AHORA… ¿QUÉ HACEMOS?

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Lucía Ojeda

Ella: ¡Qué fuerte!... ¿Eres así de pesado con todas?
Él: Solamente con las que me interesan, pero ya te he dicho que puedes huir si quieres… No me lo tomaré a mal, si yo fuese tía y me entrara un tío así, igual yo si que me iba.
Ella: Bueno… Atención, porque solamente lo voy a hacer una vez.

Agacha la cabeza, se pone el pelo por delante de la cara de una forma muy teatral, se quita las gafas y está así dos segundos… Debe ser para darle más emoción al momento y para tenerme allí pendiente. De repente levanta la cara y se quita el pelo con un giro de cabeza, como si se tratara de un anuncio de cosméticos. Está jugando, se está luciendo… Entra al trapo, a pesar de la situación. Con la barbilla algo levantada, se me queda mirando y me pregunta:

Ella: ¿Ya?
Él: (Sin palabras y con cara mezcla de tonto y satisfacción) Supongo que sería demasiado obvio… Decirte lo obvio… (Me refería al “Qué ojazos tienes”, o a “Tienes unos ojos preciosos”, o a “Qué ojos más bonitos tienes”).
Ella: (Lo entendió, es un tópico muy extendido como halago… Unos ojos verdes, muy grandes y preciosos) Sí, lo sería, pero tú también eres un hombre muy obvio.
Él: ¿Verdad que si? Se me ve venir de lejos.
Ella: Bueno… ¿ya?
Él: Si, ya… Aunque no sé por qué los guardas tanto.

Se volvió a poner las gafas. La verdad es que la chica se estaba haciendo de rogar mucho, pero lo importante: allí estaba clavada como una chicheta, daba juego pero no lo regalaba. Me encanta cuando una mujer entra en el juego, aunque solamente sea por jugar, aunque después no pase nada… Esto es lo mejor. ¿Estaba siendo demasiado pesado? Pues a lo mejor sí, pero ¿no sabes aquello de “el que no llora no mama”? Pues aplícate el cuento, porque que yo sepa, con telepatía, no se conocen mujeres… Al menos en mi planeta. Cuando una mujer te suelta un comentario así, lo mejor es obviarlo. Piensa que no te va a regalar nada, que no le hayas dado antes. Así, que haz más caso de lo que hace, en vez de lo que dice. ¿Se va? Ya ves que no… Pues que diga lo que quiera, si de verdad estás realmente interesado en ella, no dudes. Lo que seduce es tu seguridad, no tanto tus palabras.

Él: Bueno…
Ella: ¿Me puedo ir ya?
Él: Claro mujer, cuando quieras.
Ella: ¿Estás seguro? Vaya, qué rápido te cansas…
Él: Creo que ya te he dado mucho la lata por hoy.
Ella: A lo mejor sí… ¿me voy entonces?
Él: Si fuera por mi, te invitaría a una caña, pero quizás eso sí sería muy atrevido.
Ella: Pues sí… Y más si tienes novia.
Él: Que no te he dicho que la tenga…
Ella: (Se ríe de forma burlona, como pensando “Sí… ya, claro, claro…”) ¡Qué morro tienes!
Él: Tengo que ir ahora al Work Center a encuadernar unas copias ¿me acompañas y nos tomamos una cerveza por Juan Bravo?
Ella: Nunca voy con desconocidos.
Él: Tienes razón, disculpa mi educación: me llamo Miguel… Miguel Lázaro ¿Y tú?
Ella: (Da su nombre, mientras levanto la cabeza porque es más alta que yo para dar los dos besos)
Él: Encantado de conocerte ¿Me acompañas un momento a encuadernar? Por el camino te puedes arrepentir si quieres.
Ella: Me lo pensaré…
Él: Prometo portarme bien, palabra.
Ella: Eso se lo dirás a todas.
Él: Pues sí, pero es la verdad… vente anda.
Ella: OK, pero no me puedo quedar mucho.
Él: OK.

Y ya salimos hacia fuera, me sentí más relajado. Seguro que quieres saber lo que pasó después… Si hice algo con ella, si después de tomarme con ella un par de cañas pasó algo, si hubo beso, si no pasó absolutamente nada, si quedamos otro día para cenar… Te voy a hacer una pregunta ¿De qué te serviría saber qué paso? Me refiero… ¿Saber si he tenido sexo con una desconocida en un primer o segundo encuentro te serviría de algo? ¿Haría eso que tú tuvieses alguna mejora en tu vida? Mis experiencias sexuales o no sexuales… ¿te sirven a ti para conocer más mujeres?

En este artículo, te he contado cómo la conocí, y además te habrás dado cuenta según hayas llegado hasta aquí, que era una situación bastante cotidiana, justo al salir del trabajo, iba a hacer un recado antes de pasar por casa. Y ya ves también que no he empleado ninguna “frase superbrillante o superingeniosa”, es más, hubo momentos en los que estaba muy nervioso… Tanto a ti, como a mi, conocer a una mujer de esta forma, implica dar un paso adelante; por eso te animo a que dejes de leer ahora mismo y salgas a la calle. ¡A ver qué pasa! Muchas veces no hace falta ni que lo busques… Simplemente, te lo encuentras; pero si te lo encuentras, hazlo por ti y da un paso adelante. HAZLO MAL, PERO HAZLO. Por si te perdiste la segunda parte.

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