¿ES POSIBLE NO DEPENDER DEL RESULTADO?

Imagen cedida por Lucía Ojeda

No depender del resultado sería siempre lo ideal, en un mundo ideal, teórico y perfecto... Aunque no me refiero a que realmente te importara todo una mierda de forma artificial, sino a que de verdad la validación ajena, o las recompensas, no fuesen tan importantes a un nivel real de necesidad. Digo un nivel real, porque en teoría todos somos muy machos, muy enteros y muy inteligentes, pero algo tan tonto, de lo que me he dado cuenta desde la experiencia, es lo siguiente: si estás sin desayunar o sin dormir, es fácil venirse abajo por una tontería. Siendo realista, las tripas son las tripas y necesitan que las den de comer de vez en cuando. Entiendo que cualquiera de nosotros tanto tú como yo, necesita tarde o temprano ver resultados cuando se esfuerza por algo. Aquí hablamos de relaciones, y según la autoestima de la que disfrutes, puedes ser más o menos firme (hablo desde un punto de vista real, no artificial), pero si no ves los resultados que esperas al menos en el medio-largo plazo, puedes quedarte muy jodido.

No te hablo de resultados en el corto plazo, aunque también la impaciencia puede gobernar si la dejamos. Date cuenta que todo de lo que te estoy hablando, son opciones racionales, y no emocionales. Quiero decir: la reactividad, la dependencia del resultado, la impaciencia y la frustración pasan primero por la franja de las emociones. Para poder “controlar” (date cuenta que lo pongo entre comillas) estos estados tenemos que recurrir al razonamiento y… ¿saber estar por encima de estos estados? A TERMINATOR no creo que le costara nada, pero es que ese bicho no existe y todo lo que vaya en contra de no aceptar estas reacciones perfectamente humanas y normales, es artificial.

Ojo, que diga que son perfectamente humanas y normales no quiere decir que “sean buenas”, o sea, que se deban practicar constantemente, o dejarse caer en ellas de forma habitual. Obviamente si no sabes aguantar 5 minutos solo, y has de enganchar novia con novia para sentirte “tú”… No estarás más que reforzando esa dependencia al resultado = COMPAÑÍA. ¿Quién soy yo para juzgar? Te aseguro que nadie, yo también tengo mis cosas, como todo el mundo. En mi caso, por ejemplo te podría hablar de la ANSIEDAD que me genera no conseguir un resultado esperado… para qué te voy a mentir, mi deuda pendiente es la PACIENCIA. Son estados por los que se pasan y simplemente… ahí están, en el cajón de abajo, ese en el que no metes las cosas de primera necesidad, pero te das cuenta de que están cuando RECIBES UN NO por respuesta.

Mira, es de gilipollas fingir como que no te importa, porque tarde o temprano, esa búsqueda de ese resultado va a salir por algún lado. Lo de aguantar la respiración y contar hasta tres, puede valer para una tele-comedia o unos dibujos animados, pero no para cuando uno recibe algo que no se espera. Cuando se trata de hambre sexual… Jodido, cuando se trata de una relación no correspondida… Más jodido aún, cuando se trata de buscar trabajo y no lo encuentras… El tema puede ser desesperante en una época como por la que estamos pasando actualmente.

Según nuestro instinto de conservación, tendemos a querer dejar las cosas como estaban justo antes del resultado no esperado. Cuanto más esfuerzo inviertes, más resultados a tu favor esperas; aunque mucho esfuerzo no tiene por qué implicar buenos resultados, sobre todo si hay algo que falla y que no somos capaces de percibir. La sensación más habitual de dependencia de resultado, es sentir que cada objetivo que te marcas, se convierte en una batalla campal. Sería algo así como quien intenta sacarse el carné de conducir, y siempre le suspenden en el práctico. Se olvida de conducir para obsesionarse por cada detalle que le pueda hacer fallar el examen. ¿Te suena esta sensación de algo? En cambio, cuando ves a un conductor experimentado, no se para obsesivamente aterrado en cada rotonda, o ve un coche a dos metros y empieza a temblar. A mi pasa exactamente lo mismo, cada vez que he de rehacer mi declaración de principios, o decir lo que quiero… quieras que no, siempre hay un pequeño hijoputa dentro, que está mejor o peor domesticado y que prefiere no arriesgar y callarse, para que todo se quede al menos como estaba ayer.

Cuanta más importancia le des a algo, más difícil y más lejana puede llegar a convertirse. En las relaciones hay respuestas claras para estos sentimientos y estados de distorsión… Lo que pasa es que las respuestas no les gustan a todo el mundo. Que algo funcione, no significa que tenga que ser ética o moralmente correcto, cuando quizás lo que necesitas en un cierto momento es simplemente cambiar tu perspectiva, tu centro de atención para refrescarte. ¿Cómo se hace esto dentro de una relación? En castellano: cuántas más opciones estén a tu alcance y disfrutes de un mayor abanico para poder elegir, mejor… Sí, mejor aunque suene “mal”. Como probablemente estarás empezando a pensar ¡viva la pepa!...Te diré que más que ir detrás de cuatro tías a la vez, lo que quizás compense es libertarte de la relación que no te da los frutos o los resultados que esperas, esperabas o pensabas obtener.

Para suerte o desgracia, vivimos de los resultados, esa es la realidad aunque TERMINATOR ni sienta ni padezca, y el que diga que no necesita “triunfar de vez en cuando”, es que se ha encogido de hombros, se ha resignado y necesita proteger el ego de alguna manera. Tarde o temprano hay que comer de lo que uno quiere, te pongas como te pongas, salgan bien las cosas o no... Tus estándares y necesidades reales están ahí levantando la bandera blanca. ¿Sabes una cosa? No he sido hombre de muchas mujeres, te lo aseguro, pero las mejores siempre han venido cuando más tranquilo estaba, cuando prácticamente había dejado de buscar por cansancio y empezaba a dedicarme a otras cosas. Es verdad que la variedad ayuda, pero también te puedes “atascar” en la variedad.

Te recuerdo que tus opciones, no tienen por qué ser solamente muchas tías y programarte en plan “matar, matar, follar…”. Sería el mismo perro con distinto collar, cubrir el calendario de cama para no sentirse solo. Bueno… A quien le salga bien este tipo de juego, claro… Mientras no las cambie el nombre, o “pueda con todas”, o sean ellas quienes se peleen por él. Pero por regla general, las cosas no son así ¿verdad? En el mundo hay más “pobres” que ricos… En las relaciones pasa exactamente lo mismo; pero fíjate que siempre que uno se relaja y empieza y aprende a disfrutar de todo… las cosas suelen ir a mejor, precisamente en lo que se desea. ¿Por qué será?

Me he preocupado de reunir para ti en el e-book LO QUE DE VERDAD FUNCIONA CON ELLAS, manual para tontos; todas aquellas respuestas ilustradas con ejemplos reales, que estabas buscando para aprender a ligar de una forma natural y diaria, en prácticamente cualquier contexto. ¿Por qué reducir tus posibilidades de conocer mujeres solamente los sábados por la noche? No te limites por favor, hay más vida después... No pierdes nada por echarle un vistazo al ejemplar DEMO.
Publicar un comentario en la entrada