DISTINTOS ROSTROS, LA MISMA MUJER II: CUANDO AMAS A UNA DESCONOCIDA

Imagen cedida por Karolina Valen

Mi amada Eva, no sé si te conozco de verdad. Creo que jamás alcanzaré a comprender lo que pasa dentro de ti, por eso mi pobreza, mi carácter básico y mi sencillez me recomiendan que te acepte tal cual, y que si te quiero de verdad, te he de amar así, sin esperar que actúes a demanda. De todas formas, pocas veces lo has hecho, ni cuando eras la primera, ni la segunda, ni la tercera… ni la última y más importante mujer en mi vida. Fueras la mujer quien fueras, siempre has sido Eva, y me doy cuenta que aunque te quiero, no te conozco. No te preocupes, ni te asustes, no me ha pasado nada, solamente estaba pensando en voz alta… No te alarmes, aunque ya sé que no entiendes que me coma tanto la cabeza, o que piense tanto. Quiero que sepas que gracias a estos momentos, soy capaz de hablarte a la cara y decirte lo que siento y lo que quiero, seas la mujer que seas. ¿Crees que estoy hablando solamente de ti mi amor? Pues no, tranquila no temas ser destapada.

Ahora te hablo a ti, querido amigo: La cabeza me dice que no pasa nada, nadie ha salido herido, no hay enfado ni discusión, pero ya sabes que no la conoces. Simplemente te has puesto a pensar demasiado y a darle vueltas a la cabeza a muchas cosas. Tampoco ha sido un buen día en el trabajo, aparte dos amigos no han cogido el teléfono y encima llueve. Supongo que alguna vez habrás tenido algún día parecido y te puedes sentir por todo esto, al igual que yo como una adolescente… Sí, he dicho bien, como UNA y no como “un”. Yo también tengo mis días insoportables.

Has podido estar con ella en la cama mil y una veces, pero en realidad no sabes quién es, ni lo que quiere de verdad, ni qué lleva por dentro. Un día te das cuenta de que amas a una desconocida. Conoces a sus amigos, a su familia, conoces su cuerpo, lo que le gusta para comer, lo que le gusta que le hagan en la cama… Pero jamás sabrás qué es lo que pasa por su mente o por su voluntad. Nunca sabrás si sus luchas son las mismas que las tuyas, sus tentaciones, sus sueños, si realmente ella daría la vida por ti como tú lo harías si hiciese falta.

Pienso que probablemente la daría por nuestros hijos si los tuviéramos, porque jamás le pediría algo que fueses incapaz de dar como mujer. Es una mujer… Me siento incapaz de entender todo lo que pasa ahí dentro, solamente puedo interpretar, o mejor dicho… tratar de interpretar lo que veo por fuera, desde sus ojos hacia mí, desde la punta de sus pies hasta el último pelo de su melena tan femenina.

Creo que por eso nos enamoramos, por desconocimiento, por misterio, por ideal, por deseo… ya que a día de hoy parece no haber una sola razón lógica para hacerlo, en el escenario egoísta que se nos presenta. Realmente, si hay que estar un poco mal de la cabeza, o al menos distraído y confiado para poder enamorarse de una mujer, porque… Quien desconfía, no se enamorará en la puta vida, y quien confía, es probable que sufra más… pero también será más feliz.

Jamás me cansaré de los tópicos, ni de que me tachen de machista… me lo suelen decir al menos 2 ó 3 veces por semana, por regla general alguna mujer que no me conoce bien, mientras hago alguna declaración de principios sincera, en una conversación íntima en la que siempre suelo pensar en voz alta. Me encanta llevarle fresas con nata a una mujer que me tacha de tal a la mañana siguiente; una vez hecho, le pido entre susurros y por favor, que me lo vuelva a llamar, que en sus labios ese insulto, suena a halago… Y que me encantaría volver a escucharlo justo antes de penetrarla al terminar el café.

¿Quién dijo que fuera fácil ser el hombre que siempre hemos querido ser? ¿Quién dijo que fuese fácil hacer entender nuestras necesidades como hombres, cuando parece que no tenemos derecho a reclamar lo nuestro? Pues aunque no lo tengamos, o nos digan que no lo tenemos, debemos expresar siempre nuestros deseos, pedir lo que queremos, alargar la mano e intentar cogerlo. Si puede ser, bien… Y si no, es lo que hay. No siempre la seguridad y el deseo es suficiente, recuerda que hay otra voluntad aparte de la tuya. Siento que cada día es más difícil encontrar un alma femenina que sepa amar de verdad y entregarse. No podemos darlo todo de golpe querido amigo, no es bueno, aunque deseemos hacerlo con toda nuestra alma por esa mujer por la que darías la vida. Lo que regalas y das gratuitamente, no saben valorarlo porque no les resulta exclusivo, diferente, particular o único. No pretendas que funcionen de otra manera. Amar con inteligencia es muy difícil, tanto… que creo no conocer a nadie que sea capaz de hacerlo… Miento: una madre por su hijo, pero no en todos los casos y para de contar.
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No conocemos a la mujer con la que nos acostamos y a la que queremos, la mayor prueba de ello, es que probablemente le digamos, tratemos y hagamos lo mismo que nos gustaría que nos dijeran, trataran e hicieran a nosotros; o que esperásemos una respuesta en ella similar a la nuestra como hombres. Estos son los mayores errores.

Si te perdiste la primera parte. Continúa y finaliza en la tercera parte.

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