DISTINTOS ROSTROS, LA MISMA MUJER I: ¿DÓNDE ESTÁ MI OTRA MITAD?


Imagen cedida por Karolina Valen

Hoy tengo la necesidad de confesarme contigo, espero no acabar resultando un borde prepotente o un cura dando sermones como de costumbre. Siendo sincero y haciendo memoria, no re cuerdo un solo momento de mi vida en el que no hubiese estado enamorado de una mujer... Y si no lo estaba, al menos si estaba deseándolo. De hecho, si estoy metido de lleno en esta búsqueda, es por algo. Desde siempre he tenido la sensación de búsqueda, de mi hipotética otra mitad, si es que esta media naranja, pareja, princesa, mujer perfecta para mi existe sobre la faz de la tierra. Te lo diré siempre: no es que sepa mucho y por eso me dedique a las relaciones, es que necesito saber para estar seguro de que estoy haciendo algo por mi. Cuando te digo que he estado siempre enamorado o deseándolo, no te exagero ni un pelo... ¿Existirá esa mujer concreta? Sinceramente, no lo sé.

Me doy cuenta de que estando enamorado, siendo o no siendo correspondido, siempre he buscado a la misma mujer; o mejor dicho, buscaba y busco esa sensación de que una mujer te toque el alma, el corazón, las tripas y el sexo. Siempre he dado las mejores cosas de mí en este estado, por eso creo que el estado ideal de hombre no es la pareja, sino el estar enamorado: uno es capaz de hacer lo que sea cuando es invadido por una mujer que le toca el alma, y quien ha estado enamorado lo sabe.

Me he dado cuenta también, de que en realidad por más mujeres que han pasado por mi vida, en realidad siempre he estado buscando a la misma mujer, la misma sensación, el mismo sentimiento... No han pasado muchas, pero las que han pasado, han pasado de verdad. No sé, ni conozco la sensación de estar con una mujer en la cama, sin que ella signifique algo real para mi, más o menos importante, pero algo real. No sé perseguir solo sexo, no me sale y la verdad no me apetece. Cuando ligo o he ligado, he creído siempre que esa mujer iba a ser importante para mi, aunque solamente se tratara de una sola noche: lo juro.

A día de hoy te puedo decir, que realmente lo mejor, siempre ha salido cuando no he sido correspondido, quizás por querer hacer lo imposible para conseguir un amor. Te aseguro que no he sido, ni creo que sea nunca un seductor o un conquistador, pero cuando voy, lo hago de verdad y asumiendo todas las consecuencias, incluso aunque sepa que voy a perder, incluso aunque sepa que no voy a ser correspondido... ¿Quién soy yo para apoderarme de una voluntad que no es la mía? Nadie desde luego, pero tengo que intentarlo y voy con todo. Así es como me han salido siempre las cosas, nunca he sabido jugar sobre seguro, pero yendo de verdad... No me puedo quejar. No te quiero predicar sobre las relaciones, sin antes explicarte el origen de esta necesidad. ¿Sabes? Relacionarse es una necesidad.

Si, en efecto relacionarse es una necesidad humana, pero quizás tú al igual que yo, hayas partido muchas veces de una base errónea: buscar una otra mitad. Con el tiempo uno aprende que no hay otra mitad, que no existe. Es así de simple, la predestinación es algo romántico, pero nada más: es una emoción que ellas necesitan sentir para poder acabar en la cama contigo. Si eres mujer, no pongas esa cara, porque funciona y más cuando en lo más profundo de ti, sabes que es cierto... Necesitas enamorarte aunque solamente sea por un segundo de tu tiempo para poderte ir a la cama con un tío.

No hay otra mitad, ninguna mujer ha de ser recipiente de esa responsabilidad. Recuerda además que la mujer en una relación tiene responsabilidad cero, no porque no la tenga, sino porque nunca la tendrá, no sabe, no está escrito en su código, no la siente. Buscar una mitad es una mala solución. ¿Quieres una solución? la única que conozco es la de saber sentirse uno, y solamente cuando sabes ser uno, compartir un camino con una mujer, porque no sé si te has dado cuenta... Hay muchas mujeres en el mundo, más que hombres incluso. Menudo descubrimiento ¿verdad? A lo mejor las relaciones no son tan complicadas.


Continúa en parte II

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