HABLANDO CON MI FARMACÉUTICA

No es ninguna tontería hablando de impotencia masculina el rollo que te voy a soltar a continuación. Me he hecho amigo de mi farmacéutica, una mujer encantadora que siempre te dedica el tiempo necesario para explicarte lo que haga falta acerca de cualquier duda, es como una profesora, una fuente de sabiduría… Me encanta hablar con esta mujer, es lo más dulce que hay.

Le pregunté ayer domingo cuando no había apenas nadie a eso de la hora del café, qué era lo que más se estaba vendiendo por sexos fuera de lo que eran medicamentos de atención primaria. Especialmente estaba interesado en: para ellos lo adanes, remedios contra la impotencia masculina: Cialis y Viagra® en sus distintas marcas comerciales; y para nuestras evas, pruebas de embarazo y métodos anticonceptivos. Aunque también me dio información acerca de otros productos y servicios farmacéuticos que también son muy interesantes. Hablaré en lo referente en cuanto a precios y accesibilidad para los productos demandados por hombres y mujeres, digamos “productos o artículos farmacéuticos de lujo”, ya que no son de atención primaria, y como veréis no son precisamente baratos.

Preguntándole a mi farmacéutica preferida, me desveló algo que me sorprendió ¿Sabes cuál es la profesión que más problemas de impotencia masculina tiene? Ejecutivos y políticos, y en general cualquier profesión que implique un esfuerzo mental grande, que implique gran capacidad de abstracción. En cambio ¿Cuál es la profesión al contrario en la que estadísticamente hay menos problemas de impotencia masculina? Los porteros de fincas, seguidos de los albañiles. Me quedé sorprendido y le pregunté ¿Esto es para toda la vida? ¿Cómo se cura la impotencia? Ella fue bastante rotunda de nuevo: “Todo está en la cabeza”. Los únicos casos que si debieran tratarse con medicamentos, son aquellos que padecen diabetes (uno de los síntomas secundario es la disfunción eréctil) y el de aquellos hombres que hayan sufrido una operación de próstata.

Hablemos de adanes, no hace falta ser un ejecutivo agresivo o el presidente del gobierno para estar cometido a stress. Quiero que sepas que una caja de cuatro comprimidos de Levitra® cuesta unos 65€, y el médico urólogo no duda en darte el papelito que tiene ya reservado bajo la mesa, debido al acuerdo que debe tener con la empresa farmacéutica que le prometió incentivos en el último congreso médico al que asistió, antes incluso que preguntarte por tu situación de stress o estado de ansiedad, ya que la disfunción eréctil, siempre es una consecuencia, un síntoma de algo que hay detrás, tanto a nivel anímico, físico, hormonal o cerebral. Desde luego 65€ para realizar este gasto, llamémosle “opcional” puedes tenerlos, o no tenerlos. Es un producto demandado sobre todo de los 35 años en adelante. Todos sabemos que hay momentos en los que queremos que todo salga bien, y si te lo tienes que comprar, te lo compras: tú, yo o cualquiera. Eso sí, siempre con prescripción médica, no hablamos de caramelos.

Ahora vámonos al lado de eva, hablemos de la testosterona para aumentar la líbido y apetito sexual femenino. Estamos hablando en concreto de parches de testosterona marca comercial Intrinsa, con prescripción médica también. La agencia europea sólo lo ha autorizado “para tratar a mujeres a las que se ha extirpado el útero y los ovarios y que no tienen pensamientos ni deseos sexuales, y ello les produce malestar“. Sólo se dispensa con receta. Está indicado en el tratamiento del trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres con menopausia que reciben tratamiento. Cuesta unos 110€ una caja con 8 parches, que como en el caso anterior, vemos que tampoco resulta demasiado accesible, o al menos es un gasto que no sé vosotros, pero a mi me parece grande o al menos a tener en cuenta.

Obviamente no son ni las mismas dolencias, ni el mismo origen de las mismas en hombres y mujeres, pero gracias a estos medicamentos se puede recuperar una calidad de vida en pareja que se haya podido perder con la edad, por enfermedad, por stress laboral, por cualquier razón que te encuentres por el camino y que no te tienes por qué haber buscado, pero sí que pueden afectar a tu vida personal, a tu ánimo, a tu autoestima, incluso a concebirte apto como hombre o apta como mujer.

Una cosa es segura, las farmacéuticas saben que estamos dispuestos a hacer casi cualquier cosa con tal de recuperar la salud, y más en un tema tan delicado como este. A mí al menos me parece importante, ya que muchas veces no valoramos lo que tenemos, hasta que lo perdemos, sobre todo si se trata de salud… Algo que se suele dar siempre por hecho, hasta que te falta.

¿Deberían ser medicamentos de atención primaria? Desde luego si hombres y mujeres viviésemos en un entorno más natural, probablemente ninguna de estas cosas no harían falta. Como me dijo una mujer a la que conocí hace poco: “Imagínate que hombres y mujeres viviéramos en unas condiciones más naturales, más silvestres, rodeados de vegetación y cerca del mar… ¿crees en serio que tendríamos tantos dilemas para relacionarnos?” o incluso “Mira Miguel, te lo diré de otra forma ¿Tú crees que los animales necesitan viagra?”. Gracias a estos comentarios, me dio por visitar a la farmacéutica para ver si me enteraba de algo más.
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