EL LENGUAJE COMÚN DE ADÁN Y EVA


Quiero que ahora mismo te acuerdes de la película El Sargento de Hierro de Cleant Eastwood; película que todo hombre debiera ver al menos una vez en la vida… ¡Capullo! No quiero que lo hagas para convertirte en un machito de palo o ALFA DE PACOTILLA… Quiero que recuerdes la escena en la que el sargento está machacándose la cabeza intentando leer unas revistas de psicología femenina. Cuando le preguntan por qué lo hace, dice que quiere entender a las mujeres, pero que no lo coge, no lo entiende… Le cuesta sacar algo en claro de aquellas revistas escritas en lenguaje femenino. Alguna vez he intentando hacer un ejercicio similar y el resultado ha sido la más absoluta impaciencia, y la sensación de no llegar a ninguna parte. Esto tiene una explicación a la que podemos llamar verdad de Perogrullo: Adán y Eva no usan el mismo lenguaje, verdad ya sabida por todos… ¡Menuda novedad!

Nadie tiene la culpa de eso y si es así, si ella y yo percibimos la realidad de una forma diferente, por algo será. No creo que estemos construidos así por casualidad, pero fíjate tú… que ayer una mujer a la que ni si quiera conozco, Y A LA QUE NO HE VISTO EN MI VIDA, me transmitió dos palabras: lenguaje común. Sin saber muy bien cómo, al fin creo que lo he entendido. No sé si ella es una musa, o una bruja blanca, o… No lo sé, solamente sé que me ha picado con el aguijón del entendimiento de alma a alma, muy por encima de las palabras o los gestos: la he visto y la he entendido. Así de simple. Espero volver a saber de esta sirena que ha sabido entenderme.

Lo que hacía Cleant con las revistas es muy loable, ya que está haciendo un esfuerzo por entenderlas y cualquier mujer podría sentirse halagada por este intento de un hombre tan hombre por intentar llegar a ella en su propio idioma. Intento honorable pero erróneo desde la base… ¿Por qué? Por más esfuerzos que hagamos nuestras realidades son completamente diferentes, ya no solo en idioma, sino en la propia percepción. Así nunca conseguiremos nada a menos que… la palabra y el concepto es SEXO. Sí… SEXO, SEXO, SEXO, SEXO, SEXO… y más aún SEXO. Probablemente ya pensarás que lo has oído todo y que te voy a soltar una fantasmada, pero es en el sexo real cuando una mujer y un hombre entran en frecuencia y hablan el mismo idioma.

No es verbal, no es solamente físico, no es solamente espiritual, pero sí es TODO COMUNICACIÓN: lo que ha de suceder para que Adán y Eva acaben juntos compartiéndose mutuamente es que “se hayan entendido el uno el otro”. Cuando ella se acerca a él y él se acerca a ella, se juntan en el mismo punto. ¿Por qué? Porque han conectado. Esto no es cuestión de decir cosas bonitas, ni de simple atracción sexual entre seres compatibles, es pura comunicación.

No sé como expresarlo de una forma más clara, yo mismo me pierdo, lo entiendo, pero me pierdo. Quiero recurrir a ese mismo momento en el que la miras, ella te entiende y tú la entiendes a ella, y ya no hace falta decir nada más. Esa es la lengua común a la que yo me refiero y que todos hemos sentido en primera persona una vez en la vida con la mujer con la que en un primer momento conectamos. Esa es la palabra: CONECTAR. ¿Podremos como hombres aprender a conectar? La experiencia me dice que cuando has conectado con una mujer y ella lo siente dentro, no son necesarias las palabras. Ella siente en su interior que la has entendido, en ese momento es cuando realmente has entrado dentro de ella y no con una simple penetración…

Cualquier hombre puede penetrar a una mujer, cualquier mujer puede permitir al hombre que la penetre… pero cuando hablo de lenguaje común, este sexo se eleva a algo mayor. ¿Por qué? Porque ha habido un entendimiento real y eso queridos hermanos esclavos del pene, es LO QUE HEMOS DE PERSEGUIR: LA COMUNCIACIÓN EN SI, ESA CONEXIÓN Y NO LIMITARNOS A ENTRAR EN SU VAGINA. El sexo solamente es una mera consecuencia de este entendimiento a un nivel físico, espiritual, verbal, corporal… Enteraos ya que el sexo es una consecuencia, no un fin a conseguir. ¿Podríamos hablar esta lengua común que existe entre Adán y Eva continuamente? ¿Es esto posible? Y no me refiero a hacer lo mismo que nuestro Sargento de Hierro, que intenta entender el lenguaje de la mujer desde su percepción masculina, me refiero a que ellas y nosotros conectemos. Como hombres, aunque aún Adanes desorientados nos tocará dar el primer paso, ella lo recibirá, y si la frecuencia del mensaje coincide, será ella misma quien te deje entrar.

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