PÍDEME LO QUE QUIERAS… ¡MENOS QUE COCINE!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Lucía Ojeda

Aunque pudiera parecer que esta bronca es para ellas… ¡pobrecitas! Pues no, querido amigo esclavo de tu pene. Soy partidario de no pedirle peras al olmo, y por eso mismo te propongo un reto: Intenta encontrar una mujer nacida después de 1978, que ahora rondaría los 30 años, que sepa hacer “algo” en la cocina. Cuando te digo “algo”, me refiero algo aparte de ensuciar y darle al botón del microondas. Pondría la mano en el fuego o me apostaría algo contigo en que a menos que la susodicha no sea de capital de provincia, ibas a perder la apuesta. ¿Por qué te lo digo a ti? Por si acaso esperabas delegar algún tipo de tarea doméstica en tu pareja o si tenías un ideal parecido a lo que viste en casa cuando vivías con tus padres. Una vez más, querido hermano… Lo llevas clarito.

Desde luego que no me considero una máquina en la cocina, pero te puedo asegurar que en cinco años compartiendo piso, nunca he visto a ninguna de mis compañeras hacer algo más que… ¿café? Bueno, miento, algún huevo frito o algún filete… Pero por regla general la fuente de los alimentos sigue siendo cualquier producto envasado con la denominación Light y los congelados de comida casera que les dan sus respectivas madres, que aún cocinan afortunadamente, y que les dan con todo su amor los fines de semana cuando van a verlas.

Para de contar, porque si no pasan de ahí no les pidas más. Espabila, que a menos que estés viviendo con mamá hasta los 50 lo llevas claro, y te aseguro que uno puede aguantar una semana a bocadillos, más tiempo es perjudicial para la salud, sobre todo para la mental y para tu ánimo. Podría hacer una afirmación casi categórica, en la que te podría asegurar que UNA MUJER JOVEN A DÍA DE HOY EN PAREJA NO MUEVE UN SOLO DEDO A MENOS QUE VEA QUE TÚ LO MUEVES PRIMERO.

Te he querido hablar del tema cocinar porque me parece muy gráfico, y porque para mí es algo muy especial: me encanta hacerlo y que me lo hagan. Igual te sobra toda esta parrafada porque ya eres un hombre que se ha puesto al día, piensas esto mientras lees este artículo con indiferencia. Si este es tu caso y ya te sientes espabilado, me alegro por ti… Pero creo que siendo fiel al piensa mal y acertarás de mi querida abuela, no me equivocaré si creo que si has llegado a leer hasta este punto, un poco ceporro (al igual que un servidor) si debes de ser.

Macho, que parece que nada de lo que nos han contado es verdad, lo que hasta hace poco eran certezas e ideales, ahora son incertidumbre, sobre todo en cuanto a las relaciones. ¿Te puedes creer que algo tan básico para la convivencia, como puede ser preparar la comida para ella sea una tarea complicada? No es que me esté metiendo con mis queridas evas, es que simplemente todos los varones de mi quinta que conozco, nos apañamos bastante bien en la cocina. No digo que los hombres ahora sepan cocinar o seamos expertos, pero sí es cierto que la experiencia me dice que a excepción de una sola mujer (a la que amo), el resto de mujeres que he conocido, hacen poco más que ensuciar y consumir en la cocina.

Bueno, teniendo en cuenta que ahora prácticamente todo lo que comen nuestras queridas evas viene envasado para "no pensar", tiene denominación Light, es escaso, verde o tiene “Bio… no se qué ostias” no me extraña absolutamente nada que se les haya olvidado alguna vez en su vida preguntarles a sus madres… QUE SÍ QUE SABEN, O MEJOR AÚN… A SUS ABUELAS algo tan sencillo como: "Mamá... ¿Esto cómo se hace?". Así por ejemplo hemos aprendido muchos, o viendo a Karlos Arguiñano por la tele, o cocinando para nuestras novias una vez que nos hemos independizado, o por simple curiosidad… hay que saber hacer de todo.

Lo cierto es que ya la mujer de hoy, esa curiosidad la está perdiendo, me refiero a la curiosidad realmente práctica, la que nos vale a todos por igual. Al igual que quizás el 99% de los adanes desorientados de hoy, anden eso precisamente… desorientados y agarrados a su pene como un salvavidas, mientras ellas se aferran a una libertad que todavía no saben manejar, un modelo de vida que las obliga a ser perfectas o a no ser mujeres, que las llena la cabeza de pájaros y que las hace ver, que cosas tan naturales, tan normales y tan necesarias para la sociedad, como ser madre y las tareas domésticas sean vistas como “cosas de chachas”.

Entendiendo que cada uno es responsable de su bienestar, de su estatus y del polvo que se le acumula en el rincón, creo que en este sentido las tareas domésticas ya no tienen sexo. Si veo que los hombres de nuestra generación estamos aprendiendo, todas las cosas que antes eran áreas privadas. A mí nunca me dejaron hacer nada en casa de mis padres… No es que no quisiera, es que no me dejaban. Las nuevas evas también han aprendido a estar más seguras de si mismas, aunque a veces esta seguridad esté basada en la silicona, el botox y la dieta, pero… es que además, gracias a nuestros queridos medios de comunicación, que a día de hoy siguen considerando una excepción que una mujer conduzca una grúa… Y sigan sin verlo como algo no diré ya normal, sino como algo corriente… A nuestras queridas evas les deben quedar todavía como dos décadas de pájaros en la cabeza. No os relajéis y aprended de todo, aquí el único hombre muerto… es el que se relaja y se confía, seguid aprendiendo.
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