ESCLAVOS DEL PENE II: LA BALANZA DEL SEXO, por EL DUQUE

La película 40 días y 40 noches no deja de ser una comedia norteamericana de esas que se dejan ver acompañadas de unas palomitas en una tarde lluviosa de domingo, pero sirvió de nexo de unión a una de esas sesudas reflexiones que se tienen delante de un par de cervezas. Para quién no la ha visto, diremos que cuenta la historia de un joven que decide probar un periodo de castidad. En ese periodo se suceden las situaciones cómicas cuando un montón ingente de mujeres, tratan a toda costa de acostarse con él. Pudiere decirse que esa castidad auto infligida, produce en las féminas una fortísima atracción. En uno de los momentos cumbres de la cinta, una de esas mujeres ávidas de sexo le espeta: “Ya sé lo que quieres; tú lo que quieres es arrebatarnos el poder, estás haciendo con el sexo lo que las mujeres hemos hecho toda la vida”.

En efecto; la reflexión no puede ser más acertada. El chico, al liberarse de su esclavitud del pene, que diría Arcángel, logra nivelar una balanza de por sí desequilibrada: la balanza del sexo. La mujer desde que el mundo es mundo ha sido por obligaciones del guión, y por necesidad de mera supervivencia, selectiva en lo que a sexo se refiere. Hasta no hace ni un siglo de tiempo, para una mujer un encuentro sexual podía acarrear con altas probabilidades 9 meses de embarazo, un parto potencialmente peligroso para su salud, y si el hombre la abandonaba caer en el mayor de los ostracismos sociales.

En el sexo la mujer se jugaba mucho más y por tanto la evolución doto a la mujer de lo que yo llamo “test incorporado”. Las mujeres someten de principio a fin, a continuos test al hombre. Test de congruencia, de integridad, inteligencia, estatus y autonomía. Es su forma de asegurarse el emparejamiento con el más apto. Aceptar a la mujer tal y como es implica aceptar los test como algo inherente a ella.

Como íbamos diciendo, esta diferencia en lo que al sexo se refiere, ha traído desde siempre una gran desigualdad entre hombres y mujeres, y ha otorgado a la mujer una baza ganadora en el juego del amor. El sexo se convirtió en ese tesoro por el que el hombre debe luchar. En el marco de una interacción hombre-mujer, se hace tremendamente complicado que exista una igualdad cuando uno de los “bandos” tiene algo que el otro ambiciona con todas sus fuerzas y desea casi sin control.

Otra de las características ya no de las mujeres, sino humanas, es la naturaleza humana manipuladora. Todo ser humano, por bueno que sea, usará la manipulación siempre que pueda. El ser humano desea lograr sus objetivos vitales y para ello usa sus recursos más efectivos. No dudes en que cuando alguien ve la posibilidad de manipular, lo hará y el culpable no será otro si no aquel que se deja manipular. La mujer, dueña y maestra del lenguaje y la comunicación, pronto se dio cuenta que el distinto punto de vista de ella y el hombre respecto del sexo, era un arma de primera magnitud en lo que a manipulación se refiere.

Si juntamos las dos características que acabamos de analizar, test y manipulación, empezamos a entender el por que de muchas situaciones que hemos vivido a lo largo de nuestra vida. Para empezar, la mujer suele utilizar el sexo como forma de dominar el marco y probar el interés y congruencia del hombre. Muchas mujeres al estar ante un potencial novio-marido, lo primero que harán será demorar el sexo. Buscarán que el hombre empiece a hacer cosas para ella; que baile su son, tanto en el hombre como la mujer está muy arraigado el deseo de hacer algo para ganarse el sexo: invitar a cenar, cortejar, etc. Por otra parte, pondrá a prueba su propia hombría y el interés del hombre hacia ella. Así descartará a aquellos hombres carentes de opciones y por tanto obsesionados con el sexo y también a aquellos candidatos que solo desean sexo sin implicaciones emocionales. Una vez pasada esta etapa el test continúa y la mujer dosifica su sexualidad tratando de utilizarla como medio privilegiado de “refuerzo positivo”. Empieza a usarlo para premiar o castigar a su pareja. En otras ocasiones y si el hombre lo permite, directamente el sexo se empieza a usar como moneda de cambio entrando en un peligroso círculo vicioso de manipulación.

La culpa de esta situación es nuestra y solo nuestra y culpa esencialmente de la esclavitud fálica que nos hace perder el norte ante la perspectiva de tener un encuentro sexual. Si, como el protagonista de la película comenzásemos una congruente cuarentena sexual veríamos en seguida sus efectos positivos.

Para empezar, la mujer al comprobar que el sexo para nosotros no solo no es una obsesión, para ella empezará a carecer de sentido su demora; es más nuestra castidad será para ella un símbolo de congruencia, de hombría y de auténtico poder; así que será ella la que trate de llevarnos a la cama. Al seguir comprobando nuestro marco de importancia relativa del sexo, empezará a descartar el sexo como medio de refuerzo y puede que incluso sea ella la que trate de ser premiada con una sesión maratoniana de sexo. Por supuesto dejará de usar el sexo como moneda. Sabrá que no es lícito.

Pero el efecto más positivo de vencer la esclavitud sexual será equilibrar de una vez el marco de forma verdadera, así como reforzar nuestra congruencia interna. Tal vez lo que todos debamos hacer es probar una cuarentena sexual para reequilibrarnos y sobre todo para considerar la relevancia del sexo en nuestras vidas. Debemos establecer nuestra escala de valores y definir la posición que verdaderamente ocupa la sexualidad. Al ser esclavos del pene que duda cabe que estamos elevando a los altares al sexo y adorándole como a un falso Dios. ¿Qué importancia tiene el sexo en tu vida? [continúa en parte III] [primera parte]

Un abrazo.

El Duque.
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