SI TE LA QUIERES PEGAR... ¡ALLÁ TÚ!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelos: Enrique Perales

Me estaba acordando de cuando tenía unos 18 años, nunca había estado con una chica antes y era algo que me comía la cabeza. Lo cierto es que no tuve una adolescencia para recordar, debido a un acné virulento que anuló casi cualquier oportunidad de resultar medianamente atractivo para las chicas: mucho complejo de inferioridad y mucho estudiar. Recuerdo que me absorbía la cabeza la idea de estar con chicas, me preguntaba si yo valía para eso, o si estaría toda mi vida solo, si alguien me querría algún día... O sea, una puta película de bajón de Disney de chico feo con gafas. Supongo que tenía que pasar por aquello, por ver en TV o en la calle a personas que yo consideraba normales, comparándolos constantemente conmigo para comprobar que en efecto, no encontraba motivo alguno para sonreír. Lo dicho, lo que antes en la adolescencia me podía parecer un mundo, ahora lo veo como una fase más en mi madurez como hombre. Había que pasar por ahí sí o sí.

Esto viene a cuento de la madurez: cuando uno recorre un camino y vas incorporando a tu vida experiencias, vas viendo las cosas de otra forma. Lo que hace diez años te parecía un mundo, hoy no tiene tanta importancia. Mi error particular cuando alguien recurre a mi pidiéndome consejo, solía ser darle exactamente lo que me pedía para no equivocarse. Como veía que haciendo esto, lo único que generaba era dependencia a personas que me pedían respuestas: Hombres sobre todo que no querían equivocarse hasta en la petición más infantil de cómo ligarse a una chica.

Desde entonces, lo que hago es proponer varias opciones y alternativas, explicando las consecuencias que derivarían de cada decisión, para que sea el propio hombre quien decida lo que va a hacer, sin dar más órdenes programadas. Cuando uno decide, es completamente libre de optar, y por lo tanto de acertar o de equivocarse, es su propia responsabilidad. De eso se trata, de ser responsable de tus propias decisiones a sabiendas de que te la puedas pegar.

Por eso ya no trato de evitar que la gente se la pegue cuando me viene con lloros sobre cómo recuperar a una exnovia, por poner un ejemplo muy típico. Muchas veces lo que deseas simplemente puede ser fruto de una pataleta, de no saber aceptar que las cosas cambian, de falta de madurez o de paciencia. Hay cosas que no se pueden forzar, por muchas ganas que tengas. Quizás lo que más deseas, es lo último que te conviene, o lo último que necesitas para ser verdaderamente feliz. Así que después de haber dado todas las opciones digo siempre lo mismo: SI TE LA QUIERES PEGAR... ALLÁ TÚ.

No hay otra forma de madurar más que equivocándose, es el perfecto camino para aprender. Y cuando ves a un chaval obsesionado por ir detrás de una chica que le machaca, y se ríe de él o que no le respeta porque el chico está siempre arrastras de lamebotas con ella y te pregunta ¿Qué tengo qué hacer? Lo primero que respondo es a la gallega con otra pregunta: ¿quieres que te diga lo que realmente necesitas o que te diga cómo seguir comportándote como un capullo? No es la primera vez que respondo así, y más cuando con cada respuesta que doy, la siguiente pregunta siegue siendo ¿Qué tengo que hacer? Pues mira, muy pocos de vosotros aceptáis la idea de querer realmente aprender a estar felices y solos, porque os pierde la polla, o eso, o pensáis que estar con una mujer es el fin último en la vida de un hombre.

Hace poco, uno de vosotros me llamó un par de veces para el mismo tema: enamorar a una mujer que en principio no estaba por la relación. A ver, con mayúsculas: HAY VECES EN LA VIDA QUE UN NO, ES UN NO Y PUNTO. Pues venga a machacar, pues venga a llamar con lo mismo, pues venga a dar la matraca... ¡QUE NO JODER! ¡QUE NO! Lo primero cuando se está tan ansioso, lo último que necesitas es "ligar", mejor dicho, querer engancharte a una mujer, pero bueno, como os sigue perdiendo la polla os da igual, vais a seguir pidiendo el ¿qué tengo que hacer? Vosotros veréis si os gusta esta situación de esclavo del pene.

Pero ahora veo, después de un tiempo, que hasta que no te la pegas bien dada en la cara, no aprendes, como yo o como cualquiera. Así que si te empeñas, sigue machacando con lo mismo, y pégatela bien, así aprendes, ya que parece inevitable que caigas una y otra vez... Así es como se madura, uno tiene que llevarse muchos NO para darse que cuenta que en las relaciones no hay palabras mágicas. Una vez que sabes las consecuencias, eres libre de elegir.
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