HACEMOS LO QUE TÚ QUIERAS… ¡CAPULLO!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Lucía Ojeda

Me sigue haciendo gracia UNA FRASE MUY BONITA, que por bonita, no deja de ser inconveniente… Viene a mi mente, la escena en la que una tierna parejita tiene su primera cita. El joven y apuesto galanzuelo, llega diez minutos antes, repeinado y engominado con la raya a un lado, la camisa de salir los sábados, los pantalones chulos del H&M y las zapatillas blancas deportivas que se han puesto tan de moda y claro… ¡los gayumbos de follar! Ella mientras tanto, para hacer uso de la costumbre, viene 15 minutos tarde, se hace esperar, si no… no sería lo mismo. Muy mona y arreglada, se presenta con el retraso habitual de una primera cita, para conseguir sembrar en el corazón de nuestro amigo, esa ansiedad, esa duda y ese deseo de… ¿vendrá?. ¡Qué bonito! ¿Verdad? Además nuestra parejita ha quedado en el Kilómetro CERO, clásico entre los clásicos, a las diez de la noche, y aguarda a su primera cita, esperando ansioso con una rosa de precio indeterminado, que le acaba de comprar a un chino que pasaba por allí, y que le vio con cara de “Mira este, pobrecillo, otro que se cree que va a pillar hoy, este fijo que me compra la rosa”.

En cuanto ella llega, el rostro de nuestro galanzuelo se ilumina cuán aparición de una deidad cristiana. El acto reflejo de liberar la rosa que habitaba escondida dentro de la chaqueta, es irremediable… Acompañado con una sonrisa y cara de “a ver qué cara pone, seguro que no se lo espera… Seguro que soy el único que ha tenido esta idea”. Lo cierto es que cuando le da la flor antes que el saludo, ella se sorprende… tanto, tanto, tanto que piensa “Este quiere pillar cacho, vaya tío más original, pero… ¡qué mono es!”. Obviamente se siente alagada, cualquiera que diga lo contrario mentiría. Se dan dos besos, todo va bien, hablan un rato sin moverse del sitio, se preguntan el “Qué tal” y demás. Todo va perfecto hasta ese momento, y nuestro amigo cree fervientemente que va a pillar cacho, pero llega el momento en que la curva de la atracción de ella hacia él en la cita va a caer estrepitosamente:

Ella con cara de niña buena, le pregunta: "¿A dónde vamos galanzuelo?" Y ÉL BIEN DISPUESTO, RECTO, EDUCADO Y AGRADABLE RESPONDE: A DÓNDE TU QUIERAS… en ese momento todas las almas masculinas del mundo se funden en una gritando ¿POR QUÉEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE?????? e hincando rodilla en tierra, saben que el éxito de la cita ya solamente es una leve sombra de lo que pudo ser y no será nunca. Pero bueno… No seamos tan extremistas, fiémonos de ella, después de todo le sigue gustando, y como mujer inteligente que es, decide dar una segunda oportunidad a nuestro amigo con otro saque, para que incluso pueda lucirse con ella y quedar hasta bien… Desde luego es una buena chica, no se lo podemos negar:

"¿Conoces algún sitio chulo para cenar por aquí?" Pregunta ella con una sonrisa más agradable aún si cabe, sabiendo que es su segunda oportunidad. Él con un afán de agradar y ofrecerle todo lo que para ella pudiera resultar atractivo y cómodo responde: HACEMOS LO QUE TÚ QUIERAS… Cae un trueno, empieza a llover de golpe, como si de la selva tropical se tratara, todo el mundo se dispersa corriendo para no quedarse en la madrileña Puerta del Sol a merced de la lluvia. A modo de castigo divino, provocado por esta maldita segunda respuesta, que cuán conjuro o danza de la lluvia, hace que el cielo caiga sobre la cabeza de los pecadores.

Corriendo que se las pela, nuestra parejita huye rauda y veloz hacia el primer toldo que ve abierto y… un estupendo establecimiento de Café y Té se abre ante sus ojos. Nuestro galán, más que obvio y previsible, le dice a su cita: “Podemos meternos aquí”. Ella piensa por dentro “Tío, debes de ser un iluminati de esos que conocen los secretos del universo y escrutan las mentes más sabias del mundo”. Una vez dentro, piden una cerveza y unos bocatines de un material comestible incierto, que parece llevar allí más tiempo que el propio establecimiento. Ella no dice nada, ella aguanta la compostura, ella le ríe algunas gracias, ella paga su parte cuando traen la cuenta, pero… Se levantan ambos: él con la sana intención de invitarla a una copa, eso sí, DONDE ELLA QUIERA… Mientras que ella se levanta con la sana de intención de llamar a sus amigas, alegando a nuestro galán que tiene un cumpleaños a las 00:00 en un recóndito lugar al otro lado de la ciudad. Vaya… ¡qué cita más rápida! Quien lo iba a decir…

Pues desde luego lo podría decir cualquier mujer medianamente piadosa, hacia un galán tan apuesto y… tan falto de liderazgo e iniciativa. Podemos seguir con sinsangre, capullo, conformista, tío la mar de simpático... ¿Se puede saber por qué narices le ha costado tanto a nuestro amigo hacer una reserva en alguna parte o simplemente al menos hacerse una pequeña ruta con tres o cuatro sitios? A ver si os enteráis, a ver si te enteras… Moraleja: No se trata de que montes un despliegue de medios alucinante: SIMPLEMENTE SE TRATA DE ASUMIR EL ROL ACTIVO, DE SABER QUÉ QUIERES, A DÓNDE QUIERES IR, QUÉ QUIERES HACER Y DE TENER INICIATIVA. Si en ocasiones, no hemos sabido estar a la altura de una cosa tan simple como puede ser una cena y ya DESDE EL PRIMER MOMENTO DELEGAMOS EN ELLA, decidme queridos Adanes: ¿PARA QUÉ NECESITA ENTONCES UNA MUJER A UN HOMBRE SI NI SIQUIERA PUEDE RELAJARSE UN MOMENTO Y TIENE ELLA QUE PENSAR EN TODO?
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