EVA ¿QUIERES SER MI CONSENTIDA?

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Hay veces que me pongo a escuchar a mis amigas, queriendo o sin querer… Y he de reconocer que no puedo evitar pensar cosas como “Bueno, mejor me callo y no digo nada… que tampoco la cosa va conmigo, pero ¿Qué se creerán?”. Me refiero a cuando las oigo hablar de hombres, favores, amigos… De la forma en que disponen cuando les apetece de lo ajeno como propio. No sé si me entiendes, quizás tú o yo solamente pidamos ayuda cuando vemos que realmente nos hace falta. Pero en el caso de estas evas… Si a la reina del baile la pueden llevar a todas partes, hacerle de taxista, seguirle la bola, invitarla a copas, o resolverle cualquier papeleta sin que ella tenga que mover un dedo y la acostumbras a eso, lo va a dar siempre por hecho y se le va a subir más de lo subido que ya se lo podía tener. Para que lo entiendas: cogen al tío en cuestión, sonrisita, lo exprimen y a otra cosa. Y si el tío en cuestión no se presta o no actúa según ellas esperan, o no les regala el favor, ellas se indignan, y hasta se enfadan… Ver para creer… ¡vivan las relaciones desinteresadas! o incluso "No pienso pagar, a mi me invitan siempre..." Esto último lo he oído alguna que otra vez.

¿De quién es la culpa? Una vez más de nosotros, queridos hermanos esclavos de la polla y encantados por agradar y servir a cada fémina que se cruza en vuestro camino para “caer bien”. Somos nosotros quien entramos al trapo, aceptamos ese juego y... quienes originan esta sutil forma de prostitución. A ver, yo no es que me considere un caballero, es que realmente lo soy y abro el grifo cuando quiero, y cuando quiero... lo cierro.

¿CUÁNDO ABRO EL GRIFO? Pues siendo sincero… Cuando me da la realísima gana, cuando me apetece, cuando estoy de buen humor, cuando tengo… Si hay para mí, que haya para todos, así pienso yo. Cuando me piden las cosas de buena manera, porque realmente hacen falta, o cuando me ofrezco porque veo que quizás yo pueda ser la única persona que pueda ayudar de una forma práctica.

¿CUÁNDO CIERRO EL GRIFO? Siendo igualmente sincero… Sobre todo cuando veo que me piden las cosas de mala manera, cuando no lo hacen por favor, cuando parece que dan por hecho que lo voy a hacer independientemente de si puedo o si no, cuando me dan una orden directa o indirecta, cuando no me convence lo que me están diciendo, cuando me da la sensación de que ella quiere que la justifique o cuando pretende que yo apoye un acto con el que no estoy de acuerdo para que ella se sienta validada.

Hace tiempo que dejé ya de repartir validación por doquier. Te he de reconocer que me llevo alguna mala cara por parte de ellas de vez en cuando, o un apelativo del estilo de “machista”, “pero que egoísta eres”, “cómo puedes decir eso”, “pues deberías…”. Lo cierto es que ya estoy bastante inmunizado ante estos reclamos. Por mi forma de ser, te diré que me encanta ayudar y dar servicio a las personas que me importan, en especial a ella, a mi niña… Pero ¿sabes una cosa? Es ella precisamente la única persona que menos me pide y más me da, por eso sale de mi, por eso a ella le doy a placer casi cualquier cosa que esté en mi mano darle.

Recuerdo incluso haberle dicho alguna vez: “PODRÍAS APROVECHARTE MÁS DE MI ¿EH? Que nunca me pides nada…”. No te negaré que soy un tío muy simple, y que muchas veces mi forma de quererla es darle de lo que tengo, porque me gusta verla feliz y ayudarla, porque la quiero y te reconozco que si ella no fuese tan sumamente independiente, probablemente mi patrón de CALZONAZOS MAYOR DEL REINO que también lo tengo, sería bastante mayor... pero a voluntad ¿eh? ¡jajaja! Suena como a “Soy un calzonazos porque yo quiero” ¿verdad?… Según se dé, a veces no me lo creo ni yo. Creo que precisamente por esto he tenido suerte, no es que sea el puto crack masculino, pero amo a una mujer a la que me sería imposible comprar con alhajas o con favores.

Esto no quiere decir, que no haya otras muchísimas que funcionen en base al dejarse “comprar” a conveniencia. Ya me han reconocido mujeres de mi misma edad en confianza, que si “dieran el pelotazo” se subirían al tren de la conveniencia en pareja, seguidamente me decían también que el jardinero tendría que estar buenísimo. Así que… Por lo que a mi respecta, quien quiera negociar para estar con una mujer, o le apetezca “comprarse una”, que sepa que existe un mercado abundante de mujeres, divas, o prostitutas no reconocidas como tales (aunque funcionan igual, la única diferencia es que no piden dinero directamente) que si entra en este juego del intercambio de bienes y servicios. Eso sí, por un lado que proveas, por el otro… Ya sabes que también el equilibrio es AMANTE-PROVEEDOR, si una mujer negocia un estatus contigo, o se arrima a ti solamente cuando le haces favores… Muy probablemente tenga la polla de otro a su servicio, y tan contenta ¡ole!
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