EL VERDADERO FUTURO

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Tuve hace poco una charla interesante con una amiga: estábamos hablando acerca de cuáles serían los mejores motivos para dar el paso de casarte con tu pareja. Ella defendía ante todo el estatus social que obtienes cuando te casas, mientras que yo defendía sobre todo lo práctico de casarse a posteiori de haber dado un paso importante. Con esto de un paso importante, me refiero única y exclusivamente, a que un día la mujer a la que amo me diga: “Miguel, vamos a tener un niño”. Entonces si que veo la opción del matrimonio práctica y necesaria, pero no antes. Te podría decir que he visto muchas cosas en pareja, mucho “porque sí”... Es más, seré el primero en felicitarte y en animarte, a la hora de dar este paso, siempre que lo hagas desde tu libertad, pero en mi caso y según mi experiencia, creo que además un paso tan decisivo no solamente ha de ser por amor, sino también ha de ser conveniente y práctico.

Jamás te diré que solamente te cases por sentido práctico ¡ojo! Te hablo primero de amor y después, que convenga hacerlo. No te lo digo por gusto, te lo digo porque por encima de las emociones, del placer, e incluso de la atracción que pueda ofrecerte una mujer, lo más valioso y real que una mujer te puede dar es el regalo de un hijo. Con esto me refiero al verdadero futuro y no a otra cosa. Para mi, todo lo anterior es bueno, pero pasa con el tiempo; TU DESCENDENCIA ES LO ÚNICO Y REAL QUE QUEDARÁ DE TI CUANDO YA NO ESTÉS, ES TU VERDADERO LEGADO COMO HOMBRE.

Jamás entendí la idea de que dos personas se quisieran, se casaran, pero en cambio no quisieran tener hijos... Es algo que me parece superficial y artificial. Por muchos avances sociales que hayamos ganado con el tiempo, en especial nuestras queridas evas, seguimos siendo animales, más o menos inteligentes, pero animales. Quien no acepta esto, realmente no acepta su humanidad, ya que reniega de algo tan básico en la vida de un ser vivo, como es el deseo de perpetuarse. El querer tener hijos, este deseo instintivo (porque es instintivo, no os engañéis) no es más que la expresión de nosotros mismos de querer seguir viviendo y perpetuando nuestro propio ser, nuestra propia vida... Es en realidad una decisión mutuamente egoísta: tanto para ella, como para ti, mi querido Adán.

¿De qué nos sirven tantos avances? ¿De qué nos vale tanta libertad si es la propia sociedad, o mejor dicho, la situación actual, la que coarta nuestra libertad a la hora de tomar esta decisión de crear vida? Quizás entonces no seamos tan realmente libres, quizás tengamos al alcance de la mano un escaparate completo de “lujos” y ventajas de las que nuestros padres y abuelos carecían, pero ahora, a la hora de tener hijos, las parejas se lo piensan mil veces más que antes, teniendo incluso muchos más medios que nuestros ancestros.

Puede ser bien cierto, que el 90% de todos estos avances sociales, no sean más que una anestesia para nuestro instinto. La realidad es que a día de hoy, para una mujer trabajadora e independiente, el querer ser madre, en muchas ocasiones, puede poner en riesgo su estatus profesional. Entiendo que se lo piense dos veces, pero esto no debería ser así: estamos hablando de nuestro derecho de seres humanos a perpetuarnos, a amar a nuestras mujeres y a nuestros hijos... ¿Y no vamos a poder hacerlo porque no llegamos a fin de mes? ¿Qué mierda y qué estafa es esta? ¿Qué avance real es aquel que te impide comportarte naturalmente como ser humano? Lo dicho, en veinte años todos en MATRIX enchufados, y saliendo de capullos con gelatina en vez de ser engendrados. Yo no sé vosotros, pero si esto pasara... Yo me voy a orar al desierto como Juan el Bautista.

Y más cuando cada vez más, la situación futura está menos asegurada, no ya para los que vengan después de nosotros, sino para nosotros mismos. ¿La muerte del instinto? Sin instinto no hay vida, si cada vez es más difícil seguir adelante ¿Vamos a ser tan egoístas de no atrevernos a ser padres y madres? ¿por qué? ¿porque lo digan en las noticias? ¿quién manda aquí...? Desde luego, sin instinto no nos perpetuamos, si no somos padres y madres, no habrá niños, sin niños no hay nuevas generaciones, y sin nuevas generaciones... No hay humanidad. ¿Tendremos el valor suficiente como hombres para asumir este reto queridos Adanes? ¿O nos vamos a quedar sentados esperando a ver qué pasa o si alguien de arriba “nos salva”? Esto último es bastante poco probable, de lo único que sí puedes estar seguro, es de las opciones que tomes tú, por ti mismo.
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