EL PERFECTO MUÑECO KEN

¿Nunca has tenido la sensación de estar haciéndolo todo bien con una mujer y que al final no pasara absolutamente nada? O bien estando en una relación… Te hayas comportado a la perfección (no como un calzonazos, sino como un seductor) y que al final la relación se haya roto por desgaste o aburrimiento por parte de ella. Te hablo la típica escena en la que él se echa las manos a la cabeza, preguntándose aquello de ¿QUÉ HE HECHO MAL? Pues resulta que no has hecho nada mal, no has tenido por qué hacerlo, quizás lo único es que te hayas comportado como un perfecto muñeco Ken, hecho al corte y la medida de Barbie, tan a su medida que de lo perfectamente perfecto que has sido, a ella le han entrado ganas de más, siendo fiel a su inconformismo, o incluso ganas de tener alguna emoción que no sea perfecta, o bien probar otra cosa por aburrimiento que no seas tú... Por ver más mundo más que nada. En castellano para que la entiendas… Abrir más sus horizontes.

Con la idea de el perfecto muñeco Ken, me refiero sobre todo a aquel hombre que se considera un seductor, que liga siempre que quiere, o que liga mucho, que lo hace y además lo hace bien, pero al que todas las mujeres le acaban dando la patada, a pesar de que se lo monta de lujo, seduce, tiene buena cama y no la putea tanto como lo que podríamos entender por un amante puro al 100%, que la tiene constantemente en un carrusel emocional, que obviamente crea adicción. Un ejemplo de lo que sería un perfecto muñeco Ken lo tenemos en la película ALFIE, protagonizada por Jude Law (remake de la película original de Bill Naughton).

Me hace mucha gracia que esta película muchas veces se ponga como referencia, o como ejemplo de lo que es un seductor, a pesar de la patada que se lleva el protagonista por parte de la mujer madura de la que se enamora, siendo amante, siendo seductor y siendo “alfa”. En este sentido los guionistas han hilado fino y os voy a explicar porqué:

El personaje, al igual que muchos seductores que alardean de estar calibradísimos, de tener mucha experiencia con las mujeres, de saber cómo tratarlas, de hacerlas bailar a su son, de hacerlas sentir emociones constantemente bla, bla, bla… falla en un tema de raíz: actúa como actúa, no porque sea fiel a su personalidad, sino porque sabe que lo que está haciendo le funciona, sabe exactamente qué es lo que debe hacer para agradar a una mujer, pero parte de una incongruencia radical, actúa así para agradar.

Otro ejemplo en el cine, lo tenemos en el American Gigolo, protagonizada por Richard Gere. Ambos personajes están marcados por poder estar con cualquier mujer, menos con la que verdaderamente desean. Podemos ver a nuestro muñeco Ken, como un hombre amaestrado, creo que esta sería la perfecta definición. Cualquier libro de técnicas para ligar que encuentres peca de esta misma raíz: EL ENSEÑAR AL HOMBRE A DAR SALTITOS Y A HACER CARAMBOLAS PARA GUSTARLES A ELLAS. Miento, no todos… Puedo hacer tres excepciones contadas de autores que realmente han sabido captar la esencia del hombre auténtico, y han sabido sobrepasar la barrera del concepto “seducción”, que en el fondo no es más que una manera de adiestrarnos para gustar a “todas las mujeres”, cosa que además es imposible.

No se le puede gustar a todo el mundo, y el que no acepte esta idea en la seducción y en las relaciones, lo lleva claro.. No es cuestión de método, técnica o ciencia, es una simple cuestión de parámetros de exigencia, principios y valores, la correspondencia entre todos ellos, entre Adán y Eva, entre hombre y mujer. Estas contadas excepciones y que además os recomiendo encarecidamente que consultéis como fuente son:

David Deida: Su obra de referencia es El camino del Hombre Superior. Es el único autor que he podido encontrar que realmente habla con una seguridad real, con paz interior y que además, se nota entre líneas que no necesita dar la talla delante de otros hombres. Es un hombre que realmente se encuentra a gusto con sus condición, la ha aceptado, y nos comunica lo que es un hombre auténtico: sin parches, y de igual forma su trato con las mujeres, el respeto con el que habla de ellas y lo más importante: el no pretender cambiar ni a una ni a otro, respetando la condición y asumiendo y aceptando las diferencias por encima de todo. Apela a la verdadera esencia y al espíritu.

Franco: Su obra de referencia es Manual of Seduction for Husbands, Single Men and Playboys. Lo que puedo destacar de él es que es el mejor autor que sabe enseñarte a pensar en el largo plazo, a no conformarte con lo primero que ves, a no esperar que ella actúe de otra forma diferente a la que actúa una mujer más o menos brava. Te explica las acciones y las consecuencias en el corto, medio y largo plazo, y cuando lo lees, te va apuntillando cada situación de forma casi tridimisensional y familiar, de todas las experiencias que hemos tenido cada uno de nosotros con las mujeres. No te va a dejar indiferente, a mi me abrió los ojos en muchas aspectos en los que era bastante inocente… mejor dicho, estaba equivocado. Apela sobre todo al instinto.

Swinggcat: Su obra de referencia es Real World Seduction. Lo que vas a encontrar en este autor, es un concepto puramente egoísta, inconformista y auténtico. Su forma de entender la seducción y las relaciones es mediante sus parámetros y exigencias y en ser congruente con ellos hasta sus últimas consecuencias. Esta es la verdadera clave de la atracción por encima de todo y el la expresa a la perfección. Aprendió a seducir observando el comportamiento femenino.

Después de todo lo visto, lo habido y por haber, desde P&R te proponemos el nuevo Adán, basado en cuatro valores básicos y principales: INTELIGENCIA, CONGRUENCIA, AUTONONÍA Y ESTATUS cuyos primeros artículos ya puedes ver en elnuevoAdan.com y en breve, en nuestro libro el nuevo ADÁN: basado en la aceptación de las diferencias, en la propia vocación del hombre, en la experiencia y en ser fiel a nuestro propio camino. No queremos más muñecos, ni más hombres de plástico, ni un Adán hecho a imagen y semejanza de Eva, o un Ken a le medida de Barbie, así no vamos a ningún lado. ¿Y sabes qué? Ellas lo quieren menos.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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