EL INSTINTO DE PROTECCIÓN DE UN JOVEN PADRE, por DANIEL TERRÓN

Imagen cedida por Enrique Perales

Buenas, soy Daniel Terrón de Lifecoach y Seducción. Estoy escribiendo esto, por que en una agradable tertulia con Arcángel acerca de las cosas que realmente importan en esta vida, llegamos a la conclusión, que seria bueno explicar mi experiencia como padre, realmente joven. Un saludo y espero les parezca interesante:

Mi experiencia realmente empieza, unos días después de haber salido con una chica que conocí, era un seductor, me gustaba, me encantaba seducir, probablemente, fuera bastante superficial. Además de bastante engreído, tenia mucho éxito con las chicas, y era bastante consciente de ello. En el día día del que os hablo, sentí la necesidad de llamar a la chica que había conocido, la verdad no solía hacerlo, pero esa mujer me arrancó ese impulso de querer volverla a ver, me parecía inexplicablemente necesario volver a verla, así que me extrañaba a mi mismo. Ella había llenado un hueco, ella me llenó, me hizo sentir completo. Ella es mi pareja actual.

Hace poco más de tres años, tonteábamos con la idea de tener un hijo, nos queríamos, seria bonito, (obviamente, no eramos conscientes de lo que realmente decíamos). Poco después. Con un predictor en la mano, esperábamos juntos en silencio, el positivo que ambos sabíamos que iba a dar, nos miramos a los ojos y decidimos, que para adelante. Después, esa misma tarde, estando yo en mi casa, barajaba, por mi cabeza, todo tipo de ideas, tenia que soltarlo, hablar con alguien en quien confiara.

Llamé a un amigo y se lo conté, por supuesto está de sobra decir que me tachó de loco, y me preguntó que cómo lo iba a hacer y demás. Aún no se por qué, yo y mi pareja, estábamos bastante seguros de lo que hacíamos, y parecíamos ser los únicos. que estábamos seguros de que lo íbamos a hacer bien. Pasado el trago de contarlo a los suegros, y a la gente que piensa que, lo que te dice es la verdad matemática, fuimos a la cita con el médico, para la primera ecografía.

No podía creerlo, se veía tan bien, era tan perfecto, podía ver a mi hija, oír su corazón, y llevarme la ecografía. Creo que fue ese el momento, el momento que realmente tome consciencia de que iba a ser padre, ya era algo de verdad, no solamente una expectativa. Había visto a mi hija con mis propios ojos. Después de eso, vino todo seguido, empezaba a dar patadas, podía sentirla... Cada vez, era mas grande, y luego... ¡Magia! Puf... ¡una niña! Perfecto, todo perfecto, yendo a sus revisiones, y constantemente, cada noche, soñando con ella, imaginando como sera su cara, sus manos y su voz. Ya no me cabía nada más en la cabeza.

En 9 meses estamos ya en el hospital y el parto se acerca, la ilusión es tan grande, que te olvidas del resto del mundo, es un momento en el que solo estáis tú y tu pareja. Entras al quirófano con ella, te ponen tu bata verde, le das la mano a tu pareja, y la aprietas con fuerza, le ponen en el vientre a tu hija, miras a tu hija, le ves la cara, y es tal como te la imaginabas, parece, que la llevas viendo toda la vida, vuelves la cara, miras a tu mujer, os sonreís, la matrona lava a tu hija, la tapa y es entonces, cuando te la da en brazos: el tiempo se para y ya no existe nada más en el mundo que esa criatura.

Os puedo decir, que no hay nada mas bonito, que sentir el calor de su cuerpo, es tan pequeña y depende tanto de ti, que lo único que puedes pensar a partir de ese momento es en protegerla. Después de las primeras noches en el hospital, por fin, nos dieron el alta, ya podemos llevarnos a nuestra niña. La criatura crece a un ritmo endemoniado, aprende sin limites, a velocidad vertiginosa, la miras y sabes sin duda que darías tu vida por ella, no te planteas otra cosa porque es un aparte de ti.

Si hiciera por mi, la sexta parte de lo que hago por ella, seria sin duda un superhombre. Ella consigue sacar de uno, el altruismo puro, te hace madurar, ser consciente, de lo que realmente es importante en tu vida. En ningún momento se me hace cuesta arriba nada, todo es fácil cuando de mis chicas se trata, a día de hoy, lo considero el cúlmen del ser humano: es lo más grande. Por supuesto, que hay cosas que no son fáciles, momentos difíciles, pero todo se hace mas sencillo cuando es por ellas. No te lo piensas dos veces, lo haces y punto. Un único mal momento, cuando cae malita, y darías un brazo, un pie, tu vida, por un ápice de mejoría.

Espero haber transmitido bien, mis pensamientos, espero que notéis el amor que se puede llegar a sentir.

Un abrazo
Daniel Terrón

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