VIOLENCIA INTERNA E IMPULSO PRIMARIO

Fotógrafo: Javier Alcázar
Imagen cedida por Lucía Ojeda

Lunes por la mañana, la noche anterior no había quien te durmiera por aquello de levantarse tarde. El despertador sonó a las 7:00 y ya van por las 7:45 que no te levanta ni Dios. Hasta las 8:30 no hay que salir de casa y prefieres apurar hasta los últimos minutos. Te acabas levantando porque no te queda más remedio, no puedes llegar tarde al trabajo, aunque lo haces con las mismas ganas de que te pateen el hígado te levantas. Pones el primer pie en el suelo, después el segundo, y por último haces impulso con el resto de tu cuerpo y te pones en pie. Te sientes flojo, cansado, te tambaleas un poco mientras ves en el espejo de tu habitación que tienes los ojos medio cerrados. Vuelves a mirar el reloj y… ¡Mierda! Son las 8:14, te quedan solamente 16 minutos para tomarte el actimel, el café, algo, asearte, afeitarte, ponerte el traje y salir pitando. Pero…

De repente oyes que se cierra la puerta del baño “¡Mierda! Se ha levantado mi compañera de piso y se ha metido en el baño”, con lo cual no te queda más remedio que ponerte algo encima y enchufarte un desayuno en vena de minuto y medio. Escuchas que se vuelve a abrir la puerta del baño y te metes corriendo antes de que a alguien le den ganas de volver a entrar. O entras o entras, no hay más opciones, no vas a ir al trabajo con esas pintas de recién levantado y sin afeitar. Al final te aseas como Dios manda, te pones el traje, cartera, móvil, tabaco, llaves, el libro para leer por el camino… Está todo, ¡A correr!

¿Has visto? Cualquier día de la semana te ves obligado a hacer un esfuerzo similar. ¿Qué crees que es más difícil? ¿Levantarse un lunes por la mañana en este plan o violentarte internamente para salir a seducir? Mira todo lo que ha pasado desde que hemos abierto los ojos este lunes por la mañana y dime si todo ese camino no es más difícil que empezar una escalada de seducción. ¿No ves las analogías? Esa misma pereza y falta de voluntad es la que puedes tener ante un abordaje en frío, o ante dar un paso más. Ves conforme avanza el tiempo que eres incapaz hasta que al final te decides, se te escapa y no puedes permitirlo te tiras a la piscina y abandonas la pereza y el miedo para jugártela, salga bien o mal. De repente te encuentras con un obstáculo, sus amigas, otro chico, una situación difícil o incomoda, un “tengo novio” o una respuesta por su parte que no te esperas. En cuanto ves la oportunidad, ves la puerta abierta y vuelves a la carga, una vez ya dentro y más tranquilo, sabes que es cuestión de tiempo llegar al final. Hablemos entonces de…

VIOLENCIA INTERNA: ¿Cómo crees que has conseguido levantarte en ese estado de pereza y cansancio? Hay una frase muy de andar por casa que lo expresa perfectamente, sacar de donde no hay. Cuando no hay valor, no hay atrevimiento, muchas veces conviene tener una migo que te de ese empujón, pero si no hay amigo… Si te levantas porque no te queda más remedio, dime tú ¿qué diferencia hay entre ese acto de obligarte a hacerlo y abordar una desconocida? A veces hay que sacar de donde no hay porque excusas para no hacerlo hay mil, pero solamente una excusa para hacerlo: quiero conocer a esa mujer, por que sí (tengo que ir obligatoriamente a trabajar).

Sabes bien que puedes hacerlo, si lo haces a diario, te obligas a levantarte cada maña ¿no vas a sacar esa violencia interna que te obliga para algo que en realidad si te apetece hacer? La fuerza y el sentimiento que has reemplear es exactamente la misma. No es ir a tu trabajo, es mejor, es hacer algo por ti, algo que quieres hacer. Pon en un lado de la balanza la energía que gastas en ponerte excusas, y en el otro la energía que gastas en dar un paso más. Es más te animo a que des ese paso aunque no tengas absolutamente nada que decir, aunque te mires al espejo y veas que en verdad no estas preparado (tienes los ojos medio cerrados). ¡Te tienes que levantar porque si no va s allegar tarde!

IMPULSO PRIMARIO: Una vez que ya has dado el paso, es avanzar, ya no te haces tantas preguntas, avanzas y escalas (ves que te quedan unos pocos minutos y corres, haces las cosas sin pensártelo dos veces por que si no, no llegas). En realidad es nuestro impulso primario el que nos dice aquello de “deberías abordarla”. Tu primer impulso, lo auténtico, algo cubierto por la ropa que llevas puesta y mucho condicionamiento social de “tengo que portarme bien”. Manda todo eso a la mierda y deja que salga quien eres realmente, no te tengas miedo a ti mismo ni a su respuesta. Sabes que ella no te lo va aponer fácil, pero nuestros antepasados cavernícolas no se planteaban tantas disyuntivas, las cogían del pelo y a la cueva. Como esto ya no se estila, lo mejor es que mantengas la corrección, la educación y la familiaridad, pero no quieras matarte a pajas nada más llegar a casa si de verdad has sentido ese impulso.

Tartamudea, ponte nervioso, hazle la típica pregunta...¡Joder! pero déjate llevar un poco, que no te asuste un no, una respuesta vacía, un monosílabo. Se directo, correcto, familiar y educado… Y cuando te digo directo, te quiero decir que no pasa nada porque se te note que quieres ligar con ella. Ella lo sabe y tú también. No pienses en ir con técnicas, ni algo que creas que vaya a funcionar, no esperes una respuesta favorable si quiera. Piensa solevante en ti, en lo que quieres, en perpendicular, como si estuvieras solo yendo hacia un escaparate donde hay algo que te gusta, o como si vieras un balón de fútbol a unos metros… No te planteas nada más que correr hacia el y sacar la falta ¿por qué? Porque no hay nada más en el mundo en ese mismo momento, que ella y tú. Es más te animo a que te lleves el no, porque eso querrá decir que “se te nota”.

A menudo desperdiciamos mucha energía dudando, pensando y cagándonos de miedo con respecto a la seducción, a nuestras amadas mujeres, cuando en realidad a diario, solemos hacer cosas que en realidad son mucho más difíciles, que exigen de nosotros un esfuerzo mayor, una violencia interna y un seguir un impulso. No separemos la seducción y el contacto con lo femenino del resto de nuestras obligaciones diarias, porque en realidad no es algo aparte, es algo que gorma parte de nuestra vida y que va en nuestra sangre. Sabemos hacer cosas más difíciles y de hecho las hacemos. una vez que ya te hayas violentado internamente a hacerlo y que hayas seguido tu instintivo impulso primario, empieza a proponerte un juego y un esquema acorde contigo… Primero el espíritu y después la letra, pero no al revés.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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