UNO MÁS ENTRE TANTOS

Esta mañana estaba metido en facebook agregando nuevos contactos, para darle un empujón a este espacio que me tiene enamorado, con el fin de cada vez más hombres se animen a leer los artículos que aquí te presento sacados desde lo más profundo de mí. Me daba cuenta conforme iba viendo perfil por perfil de algo que me ha dejado seco. Casi todas las imágenes de chicos que podía identificar eran prácticamente el reflejo de un ego masculino que necesita reivindicarse de alguna forma. Me refiero a chicos con pose de malote, o besando una chica, o cruzados de brazos desafiantes, miradas altivas... Me he percatado también ¡para qué negarlo! que yo también tengo alguna foto así, de las de chungo malo malote, y es que en el fondo, todos los que estamos buscando nuestro camino, no debemos ser tan distintos.

El ego masculino es bastante previsible, no me extraña que el mayor desafío al que un hombre se enfrenta hoy día... y siempre, sea destacar sobre el resto. Pero parece que queremos hacerlo todos de la misma forma, decir previsiblemente se queda corto, cuando se cumple el tópico de “todos los hombres sois iguales”. Pues si ¿Y qué? El ego masculino es muy previsible, pero quiero que te des cuenta de que si lo tenemos es porque alguna función natural ha de tener ¿no te parece? Cada una de las facetas que van implícitas en la condición masculina tienen su función, así que nunca te avergüences por ser tópico o previsible, eres un hombre. Si cada faceta está ahí por algo, el ego ha de tener alguna utilidad que realmente nos valga para vivir, no solamente para lucirnos en las fotos y apuntarnos tantos cada vez que ligamos o pretendemos hacerlo.

Detrás de esas ganas de reconocimiento, detrás de esa pose de tipos duros, hay un autentico hombre primario que dice “Yo estoy aquí”. Muchos de nosotros hemos venido a parar por aquí porque queremos aprender a ser un hombre verdadero, no solamente un ligón o un seductor, si no porque queremos sacar realmente lo que llevamos dentro sin necesidad de más adornos. Este deseo de ser importante, no es más que el reflejo de lo que llevamos dentro, por eso nadamos todos por aquí navegando algunos, escribiendo otros... Ser alguien, no nos gusta pasar desapercibidos, no nos gusta ser uno más entre tantos. Precisamente para seducir sacamos nuestro carisma, aquello que nos hace únicos e irrepetibles, aquello que nos distingue... En definitiva aquello que nos hace ser diferentes y nos saca de la masa.

De ahí que los sábados por la noche en las discotecas las mujeres estén más que hartas de encontrarse con hombre súper-originales que pretenden ser quien no son, para parecer más, para querer ser más de lo que son, para parecer más atractivos, o al menos eso creen. Hace tiempo que decidí ser la misma persona de día y de noche, y dejar de tener un chip de seductor para enamorar con mis recursos, que para algo los tengo, al igual que tú también. Quizás lo único que nos haga falta es quitarnos toda esa máscara de anestesia social que nos rodea, y que trata de impedir que salga nuestro Adán primario porque simplemente “no es políticamente correcto”.

Sinceramente detrás de cada una de esas fotos de egos masculinos, veo a hombres que quieren enseñar lo mejor de sí, eso es una buena señal, porque quiere decir que tenemos algo bueno que mostrar, o que al menos pretendemos mostrar. Es aquí precisamente donde está el problema de la subordinación y la necesidad, o de la dependencia: PENSAMOS QUE SI NADIE SE ENTERA QUE SOMOS EL MEJOR, PENSAMOS QUE NO LO SOMOS PORQUE “NADIE LO VE”... “Así que voy a poner a cara de malo y a ser muy alfa para que todo el mundo lo vea”. Si lo ves desde fuera, resulta hasta cómico, pero te darás cuenta al igual que yo, que muchas veces hemos caído en este ego infantil, por tratar de demostrar algo a los demás, ya sea a nuestra familia, a nuestros padres, a nuestros amigos, a nuestra pareja o a una chica a la que acabamos de conocer y queremos seducir.

Alerta roja: LO PEOR QUE PUEDES HACER A LA HORA DE SEDUCIR, ES TRATAR DE DEMOSTRAR ALGO, es una actitud que te lleva directamente a bailar para ella y a comportarte como un payaso. Lo peor, es que cuando hacemos esto, pensamos que lo estamos haciendo bien. ¿De verdad crees que hay que demostrar algo? Piensa un momento: si necesitamos demostrar algo es porque todavía no nos lo hemos creído, quizás solamente sea cuestión de creer más en nosotros y demostrar solamente cuando haya que hacerlo, no para impresionar a nadie.
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