SEXO, AMOR, ESTABILIDAD Y... ¿CONVIVENCIA?


Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales


Después de una resurrección de pasión, cariño y sexo que me ha renovado por dentro y por fuera, viene la Pascua. Parece que todo encaja… Si en efecto, después del gozo y la gloria, vienen siempre la reflexión y la calma. Sexo, sensualidad, juego, conversación y una buena cena... sexo y más sexo. Desde luego que hay más cosas en la vida, pero si encima es con la mujer amada, hay pocas experiencias que puedan superarlo, no cambiaría por nada estos últimos días. Creo que precisamente por eso mismo, mi universo interno necesita equilibrarse con calma y soledad, y para ello la logística y mi agenda van a ayudar bastante, aunque seguro que caerá alguna salida por Chueca con mi amigo Charlie, cosa que es prácticamente de obligado cumplimiento cuando los dos nos quedamos de “Rodríguez” en Madrid.

Creo que si no existieran estos momentos de soledad o de cambio, nunca llegaría a apreciar realmente las cosas que tengo y que disfruto, y por las que doy gracias. No sé si lo sabes, pero cuando ella no está, es cuando realmente te enamoras de ella, cuando piensas en ella, cuando la recuerdas, cuando la idealizas, cuando saboreas la esencia que te ha dejado dentro. Como cuando se va y deja un rastro de su perfume sobre tu almohada, dándote vueltas una y otra vez en la cama la noche siguiente, como a quien le gusta saborear un buen licor, no se lo bebe de golpe para disfrutarlo al máximo.

Siempre me he sentido mucho más unido a las personas que al suelo que piso, o a las paredes de una casa, o a una cama o a un trabajo en sí. A mi me duele la gente a la que quiero. Te hablo así, porque parece que llega una edad y... ¿Y qué? No te puedes imaginar la cantidad de hombres que conozco que querían “sentar la cabeza” y no han durado ni un año en conviencia. Esto solamente quiere decir dos cosas:

NO SABEMOS CONVIVIR: Te voy apreguntar si ¿sabes hacerte tus cositas solito? ¿te sientes responsable de tu limpieza, de tu alimentación o de tu propio espacio? Conozco hombres que se han directamente a convivir con sus parejas, directamente saliendo de casa de sus padres, sin antes haber pasado por una cura de soledad. No me refiero a una cura afectiva, si no a aprender a hacerte tus cosas solito, sin que tenga que venir mamá a limiparte el culito, hacerte la comida, lavarte y plancharte. ¿Esperas acaso que sea tu pareja la que te resuelva la papeleta? Lo llevas claro macho...

No conozco a mujer nacida después del 78 que sepa “hacer croquetas”. Una vez más se presenta mamá en escena, pero de forma indirecta. No sabes la repulsión que le provoca a nuestra amada Eva, no el hacer las tareas del hogar, que es cosa de dos, sino que andes todavía despistado buscando “el puchero de mamá”, es un signo que indica que no has madurado, y que de alguna forma todavía no has aprendido a valerte por ti mismo. El nuevo Adán no delega su propio bienestar en una mujer, ni se deja los calcetines tirados por ahí, ni las latas de cerveza repartidas por la casa, ni la tapa del water levantada... No se trata de que te conviertas en la súper maruja, simplemente de que te quieras un poquito más. En casa de papá y mamá, estas cosas no te las recordaban tanto ¿verdad? Pues ya verás cuando estés conviviendo con tu querida Eva, como sí que te lo recuerda.

NO CONOCEMOS REALMENTE A NUESTRA PAREJA: Tanto, o más importante que los detalles de la convivencia en sí. ¿Sabes realmente con quién estás? Si ya estás conviviendo con ella, te habrás dado cuenta de que nunca es tarde para descubrir cosas de tu pareja que no sabías y sobre todo, que tiene una vida propia... Esto que puede parecer una obviedad, la experiencia me dice que para muchos de nosotros no lo es tanto, y de que ralmente, es ahora cuando empiezas a convivir con tu querida Eva, cuando empiezas a ver la naturaleza femenina tal cual.

Me refiero a su uso del teléfono... sí, el teléfono, a cómo se adueña de la casa para ponerla a su manera, al peso real que tiene su madre en su toma de decisiones... Sí, su madre ¿no te lo crees? aparte también de sus amigas, aunque su madre se lleva la palma. Ahora es cuando te das cuenta que no todas las noche son sábado, te das cuenta de lo que es una mujer al 100%, de sus cambios de humor porque sí, de como aumenta su nivel de exigencia, de como tarda en arreglarse más de una hora... En fín, una mujer en su totalidad, no solamente un fin de semana.

¿Realmente los dos queréis lo mismo? ¿Realmente has tenido el valor de darle tu declaración de principios? Muchos de nosotros hemos podido creer en alguna ocasión que el convivir en pareja es algo que aporta estabilidad… Bien querido amigo, ESTO ES MENTIRA. La verdadera estabilidad nace de tu estado interno y de la congruencia que exista entre tus valores, tus pensamientos, tus actos, tu comportamiento y tus palabras, eso por tu parte. Y en pareja, la verdadera estabilidad nace de que exista un solape amplio entre tus valores principales y los valores principales de tu pareja, que vuestros objetivos en el largo plazo sean comunes o muy parecidos. ESTAR BAJO EL MISMO TECHO NO ES GARANTÍA DE NADA, SOLAMENTE DEL PAGO DE UNA HIPOTECA.
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