RETOS INESPERADOS


Cualquiera se toma hoy en día a broma el trabajo... Y más en una época que nos ha tocado, en la que lo normal es que tengas que estar muy alerta para tener continuidad profesional. Normalmente, el entorno laboral te da una estructura de normas, o de reglas que has de seguir todos los días para cumplir con él. Es como algo que damos por hecho, un horario, una disciplina, unas normas, seguir unas órdenes, claro... A menos que seas tu propio jefe, entonces te doy mi enhorabuena. Es curioso que nos podemos quejar mucho del trabajo, porque siempre se cobra menos de lo que creemos merecer, por el jefe, por los horarios, bla bla bla... Pero no solemos abandonar un trabajo. En principio, no es algo personal, es "sólo" un trabajo, algo que has de hacer para mantenerte y lo aceptas.

Con la pareja no pasa lo mismo, y más cuando estamos hablando de convivencia. En este sentido, parece que el compromiso pesa muchísimo menos. Me refiero a las parejas tal y como se conciben ahora, no estamos hablando de nuestros abuelos. Es algo que no me explico, que seamos capaces de aguantar a un jefe totalmente estúpido al que no hemos ni si quiera elegido durante meses o años, y que a nuestra pareja, a la que se supone que hemos elegido, le carguemos con mucha más responsabilidad, expectativas, esperanzas... Y si nos falla, a la primera de cambio ¡A la calle!

A lo mejor estoy generalizando un poco, pero es lo que veo en mi vida. ¿Qué crees que te costaría más? ¿Dejar un trabajo o dejar a una pareja? Conozco en primera persona al menos dos parejas que se han roto, para que prevalecieran los deseos profesionales de uno de los miembros. ¿Qué es lo que más valoras ahora mismo? A ti como Adán ¿Qué es lo que más te pesa? ¿Una vida en pareja? o ¿Un contrato indefinido? No quiero ponerme en plan hippie porque no lo soy ni de lejos, el trabajo es algo necesario para poder vivir. Lo que no me entra en la cabeza, es que valoremos más un trabajo que una relación o una convivencia que hemos elegido nosotros mismos. Por supuesto te hablo según la idea de que la relación es deseada, libre y medianamente sana. Una vez más no quiero ser pedante, la relación perfecta no existe.

¿Por qué una convivencia en pareja puede cargarse una relación? La respuesta es sencilla, si la convivencia degenera la relación, es que en realidad no hay una relación. Todo esto me está rondando la cabeza estos últimos días... Digamos que mi convivencia diaria va a sufrir una alteración importante. Te reconozco que me había acomodado demasiado a como estaba viviendo hasta ahora, en piso compartido con dos mujeres estupendas, desde hace unos pocos años. Una de ellas se va de casa y uno empieza a pensar... No quiero estar toda mi vida viviendo en un piso compartido, quiero algo más. Tampoco quiero estar toda mi vida haciendo lo mismo profesionalmente, no quiero estancarme...

El que mi compañera se marche del piso, me ha hecho ponerme a pensar muchas cosas, pero la más importante de todas, es que ACOMODARSE IMPIDE QUE SIGAS CRECIENDO. El acomodarse mata el instinto, y si hay algo que seamos de partida es que seguimos siendo animales que nacen, crecen, se reproducen y mueren, por mucho traje de corbata que llevemos, y por mucha crema anti-arrugas que anuncien en la TV. El hombre primario que llevamos dentro se resiste a conformarse, a acomodarse, a quedarse atrás, a no evolucionar. Los cambios inesperados agudizan el instinto... ¿aunque jodan y mucho? Pues sí, aunque jodan.

¿Somos lo suficientemente inteligentes para aceptar los cambios inesperados? ¿Sabemos aceptar los retos que se nos imponen? Aceptar un reto que te has propuesto, puede ser hasta placentero, es tu meta, es tu objetivo, pero... ¿Un cambio que no te esperas? ¿Sabrías adaptarte? Muchas veces se habla de salir de la zona de confort para crecer, pero una cosa es elegirlo voluntariamente y otra muy distinta, no tener más remedio que adaptarte. La vida en pareja, la convivencia, la paternidad... ¿Es posible estar preparado para cuando llegan estas experiencias por primera vez? La respuesta es no... NO LO SABRÁS HASTA QUE TE PASE.

Me cuestiono últimamente muchas cosas, sobre todo si lo que estoy viviendo es real, o es en verdad lo que yo quiero... La cuestión es que puedo decirte que si, que lo que vivo es lo que quiero, pero... Está visto que la vida me cambia un poco y me sigue afectando, por ello me alegro, porque me doy cuenta, me sigo dando cuenta: sigo sintiendo miedo, pasión, amor, alegría, inseguridad... Por todo ello doy gracias, quiere decir que estoy vivo. Pero ¿Sabemos asumir que los cambios que no elegimos, son los que realmente nos hacen madurar? Más incluso que el camino que podamos elegir a voluntad, piensa en ello.
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