¿QUIÉN HABLÓ DE UN TAL PRÍNCIPE AZUL? por LUCÍA OJEDA

Modelo: Lucía Ojeda
Fotógrafo: Chema Pascual

¿Seré la princesa de sus sueños? ¿Será de mi talla su zapato? ¿Y si viviéramos en cuento con final feliz? ¡Podríamos comer perdiz! Cuando las mujeres decimos aquello de todos los hombres sois iguales, deberíamos añadir “y nosotras también”. Si vosotros estáis siempre pensando en el sexo, nosotras (al menos las que yo conozco) siempre estamos fantaseando con encontrar al hombre perfecto. Lo reconozcamos o no, la fantasía del Príncipe Azul está ahí y la mujer que diga que nunca ha fantaseado ni si quiera una vez en su vida con encontrar al hombre 10 está mintiendo como una bellaca.

Muchas veces pienso si esto va llegar de verdad algún día, a lo mejor me queda todavía por perder parte de la inocencia que me queda, que creo que es mucha. Sigo siendo una mujer muy confiada, que cuando quiere de verdad se olvida de los defectos del hombre con el que está, durante todo ese tiempo si que me parece que es un Príncipe Azul, y me encanta sentirlo así. Es un simple juego de niños y sin embargo, a veces nos vemos tentados a deshojar una margarita. Aunque en el fondo sepamos que es una ilusión y que esa sensación no va a durar eternamente, en ese momento, si realmente parece que estás con el hombre perfecto.

Me han dado ya mucha caña, como diríais vosotros mucha atracción… ¿Y sabéis que os digo? Estoy harta, muy harta de encontrarme chicos que tienen un ego más grande que un camión, y que creen que para que yo les quiera tienen que portarse siempre de esa manera. Al principio, pues sí… vale, ayuda que te piquen para sentir aquello de “Este tío es diferente a los demás… Quiero ver que hay detrás”. Todavía soy “pequeñita” pero en este aspecto ya me siento bastante desengañada. Quiero que me mimen ¿Es tanto pedir? Se me quitan las ganas de ligar cada vez que me acuerdo de mi última ruptura… Guapo, pues si, guapo si que era, pero hizo algo que no tenía que hacer, faltarme el respeto y por ahí no paso.

Me da la sensación de que los chicos que actúan así, es porque les han debido de hacer daño antes, por eso temen “parecer blandos” e ir de malotes y de alfas para que no les hagan daño. Las mujeres no somos tontas y nos damos cuenta de esas cosas, quizás por eso cuando estamos en pareja con un hombre así, todas nuestras indirectas verbales van del lado de querer quitar esa máscara. Como dice Arcángel que nosotras sabemos dónde apuntar para que salte, pues algo así. No nos gusta que nos digan una cosa cuando sabemos o nos olemos que hay otra por dentro. No entiendo esa obsesión de “parecer más duro” porque nosotras solemos saber con quien estamos, pero bueno… No es que nosotras demos muchas pistas tampoco.

En alguna ocasión, todos nos sentimos culpables por algo. Realmente, si actuamos según nuestros principios y nuestra ética, no deberíamos sentirnos así y sería más fácil para nosotras aceptaros, y “no querer mejoraros tanto”, aunque si hacemos esto, es porque realmente queremos lo que se nos prometió al principio de la relación: Un Príncipe Azul. No quieras prometer que lo eres si no lo eres, porque si lo prometes, te lo vamos a exigir. Mejor tú desde el principio. Aun así no es malo, de vez en cuando, reflexionar sobre nosotros mismos, todo lo contrario: es sabio.

Yo tampoco soy perfecta, pero no me gusta que me prometan algo y después encontrarme con otra cosa diferente. El ignorante siempre culpa al resto de sus propias desgracias, yo podría culparme por haber escogido al hombre inadecuado, ya que él era como era antes que yo le pudiera conocer. Por una vez, daré la razón a la religión: Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra.

Un beso a tod@s

Lucía Ojeda Rubio
Imagen oficial de P&R
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