MIRA QUE ERES CALZONAZOS

Fotógrafo: Chema Pascual

Mira que me revienta las tripas cada vez que me vienes con tus quejas y no haces nada por cambiar la situación. Me dices levantando la voz para aparentar que eres más fuerte: “Es la última vez que me lo hace, esto se va a terminar ya, este chuleo se ha terminado ya”. Nada más decirme eso, te suena el móvil y.. ¿Quién es? Pues ella, te cambia la voz, te encojes y te alejas un poco para hablar en otro lado y que no te oiga lo capullo que eres de cara a ella. Lo cierto es que no me extraña que te chulee, porque no tienes huevos de decir que no por miedo a que a ella se le tuerza un pedo. Ya cuando vuelves, me dices que te tienes que ir pronto... O sea, que tu planazo de jueves noche con tus amigos, para una vez que sales, se va al carajo, porque quieres estar en casa pronto “para que ella no se enfade”. Parece que te ha olvidado toda la chulería que tenías hace diez minutos conmigo haciéndote el machote.

Pues sí, ¡pringao, que eres un pringao y un calzonazos! Después te andas siempre quejando que no puedes hacer nada. Te has acostumbrado a negociar y a pedirle permiso hasta para ir a mear. Ya das por hecho que cada vez que sales con tus amigos, o quieres hacer algo que te guste “tienes que compensarla de alguna manera”. ¿Te quejas? Pues que sepas que esa es la dinámica que tú has impuesto y no ella, pero es que tampoco me extraña... Cuando no tenías ni mujer ni novia, te comportabas como si las mujeres te estuvieran haciendo un favor. Si ya partimos de ahí, cualquier cosa que venga detrás lleva la misma matrícula. Y es que, apoyados en la barra de un bar somos todos muy machotes, pero me repatea que ni si quiera tratemos de arreglarlo con tal de no perder un estatus de “tengo novia”.

¿Es que no te das cuenta que eres tú mismo el que dicta la norma? Ella simplemente asiente, cuando asumas que eres tú quien marca el ritmo de la relación, ya sea para bien o para mal eres tú, igual le echas algo de más valor. Si ella te pone una sola condición para cualquier cosa, es porque antes tú has optado por ese juego. A lo mejor llevas ya tanto tiempo acostumbrado a esta dinámica, que ya ni te acuerdas de cuando empezaste a “pagar”. A ver por qué narices hay que andar siempre con gilipolleces a la hora de hacer tu vida cuando estás en pareja ¿Dónde está escrito eso? Y más cuando veo, que esto parece que se asume... Como si una envuelta de calzonazos pringaos nos envolviera cuando estamos en una relación, y más cuando aparecen de por medio la palabra matrimonio, o la palabra hijos.

Esto no es así, es mentira, y estoy harto de ver como amigos importantes para mi, en la barra del bar se ponen de súper hombres, reivindicativos, machotes, etc. Les suena el móvil y les cambia el tono de voz. No sé si me das más pena o risa. Si yo no hubiese salido de esta situación me callaría, no podría echarte nada en cara... Sería un calzonazos igual que tú, pero hace ya tiempo que tomé una opción: SI MIS OPCIONES INDIVIDUALES NO SON COMPATIBLES EN PAREJA, ES QUE NO DEBERÍA ESTAR EN PAREJA. Si te lo cuento es porque me funciona, yo nunca me invento nada, y menos en este rincón donde te abro mi pulpa más blanda. ¿Qué hay hombres que prefieren renunciar a sus opciones por mantener una pareja? Entonces es cuando comienza la cuenta atrás, a ver cuánto tiempo dura esa relación, al menos de forma digna para ti. ¿Por qué lo digo? EN EL MOMENTO QUE RENUNCIAS A TUS OPCIONES INDIVIDUALES DEJAS DE SER EL HOMBRE QUE REALMENTE QUIERES SER, así de simple.

¿Conoces a alguna mujer a la que le guste un sucedáneo de hombre? Que a una mujer le convenga tener un calzonazos a mano durante un tiempo, no quiere decir que le guste. Es el eterno miedo a agradar para no perder. Aprender a decir no es un buen comienzo, aprender a estar solo también ayuda, todo para después tener una relación sana en la que no haya ninguna transacción de compra-venta, ni de negociación, ni de otras mierdas tales que hacen que tus huevos queden encerrados en un frasco de cristal en su tocador de maquillaje. Vale, seamos positivos pero sin anestesia: lo mismo que me dices a mi, se lo dices a ella, porque entiendo que lo que me cuentas es lo que realmente quieres y conmigo eres tal y como te muestras ¿O no? Tienes que ser la misma persona en todas partes, con ella y con tu amigo, así de simple ¿Te hace falta proponértelo como tarea?
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