EL REPARTO DEL BOTÍN

Imagen cedida por Lucía Ojeda

Estábamos yendo de camino a JOY Eslava y nos cruzamos con tres chicas que iban en dirección contraria. Nos pararon y nos preguntaron si había algún sitio decente para tomarse una copa. No eran de Madrid, estaban de escapada de fin de semana y enseguida nos pusimos a hablar con ellas. Las invitamos a ir con nosotros a una de las discotecas más emblemáticas de Madrid, se miraron entre ellas y aceptaron. Eran tres chicas catalanas guapísimas y con un ánimo bastante sano, muy risueñas y con ganas de disfrutar Madrid. El hecho de que Jack como catalán de nacimiento, hablara con ellas en su lengua natal en cuanto nos dijeron que venían de Barcelona, ayudó muchísimo a cuajar con ellas. Ya dentro, nos pusimos a hablar un poco de todo, pedimos una copa y nos subimos a la planta de arriba, desde donde se veía todo el local y enseguida aislamos e hicimos el uno a uno.

La cosa iba sobre ruedas, aunque aún estábamos en la época en que usábamos rutinas, fue muy divertido porque ellas daban mucho juego. Hicimos nuestro particular reparto antes de aislar, la cosa salió muy natural: cada uno con la suya. Veía como Putoamo, Jack y un servidor habíamos aislado “de libro” y la dinámica parecía ir por sí misma. La verdad es que por aquel tiempo teníamos muy buen equipo y nos lo pasábamos realmente bien haciendo descubrimientos y conociendo muchas chicas cada vez que salíamos. Todo iba estupendamente bien hasta que decidimos bajar a la pista a bailar un rato. De repente y sin saber por qué, ellas se cerraron en anillo, y nos hicieron el gesto de que iban al baño. En ese momento nos miramos entre los tres como diciendo “Esto de bajar a la pista ha sido un error, nos hemos cargado el rapport”. Pero Jack en cuanto se fueron, abordó a otro grupo en mitad de la pista, mientras Putoamo y yo nos pusimos a bailar y a hacer el tonto de forma exagerada para no bajar la energía y las buenas vibraciones que llevábamos hasta ese momento.

Al poco rato, y para nuestra sorpresa volvieron a la pista con nosotros. Llegué a pensar que ya se habrían ido, pero reanudamos el juego de nuevo. Volvimos a hacer el mismo uno a uno, pero parecía que a partir de ese momento había algo que parecía no encajar. Yo la notaba más fría o más cortada. Putoamo parecía no tener problema, puesto que por altura, el reparto para él era obvio y Jack me decía que no me preocupara, simplemente el interpretó que quizás fuese más tímida. Decidimos cambiar el contexto, cambiando de local, aunque ya era algo tarde. Fue salir de JOY y las chicas parecían escopetadas. Las acompañamos durante un rato, pero decidimos irnos a casa, y a mi personalmente no me apetecía dar más pasos. Quedamos al día siguiente para vernos en Kapital, y allí efectivamente nos encontramos.

Después de resumirte a grandes rasgos, esa pequeña experiencia que viví junto a Putoamo y Jack, quiero hablarte de un fenómeno muy habitual que se da en el juego de sala, aunque también puedes verlo en otras circunstancias como fiestas privadas. Tiene mucho que ver con la idea de que las mujeres van juntas al baño. Estuvimos el resto de la noche preguntándonos en que nos habíamos equivocado, por qué habíamos perdido el set, cuando el juego que habíamos llevado hasta ese momento fue correcto. Todo fue muy natural hasta el momento en que decidieron irse al baño. Probablemente nosotros hicimos un reparto, y ellas en el baño hicieron otro. Podríamos llamar REPARTO DEL BOTÍN A LAS ELECCIONES QUE HACEMOS TANTO ELLAS COMO NOSOTROS, EN CONFIANZA CON NUESTRO CÍRCULO MÁS CERCANO, PENSANDO EN EL ÉXITO DEL GRUPO.

El baño muchas veces parece un confesionario, y no es extraño entrar en los baños de una discoteca un sábado por la noche, y cazar alguna conversación en la que se cruzan comentarios de “quien va a por quien” para cuadrar las cuentas y no perjudicarse unos a otros o unas a otras. Obviamente, el reparto que hacen ellas, no tiene por qué ser el mismo que hacemos nosotros. Me parece muy importante mencionar esto, porque creo que es una idea importante que el Seductor puede dejar de lado. A pesar de tener un buen juego, creo que en el caso del ego masculino, el hacerlo bien no siempre tiene la recompensa que se espera, y quizás el seductor, cuando sigue unos pasos más o menos calibrados para llevarse a la chica, se le puede llegar a olvidar, que por mucho que se denomine el juego, la voluntad de la otra persona, en este caso la chica, es totalmente independiente de lo bien o lo mal que lo haga.

Por esta misma razón, se puede ligar haciéndolo mal, y se puede fracasar haciéndolo bien. Si realmente, el juego fuese tan previsible, tan automático o tan infalible con garantía de éxito en el 100 % de los casos, que se sedujera según unas pautas, creo que estaríamos insultando a la inteligencia de las mujeres a las que pretendemos seducir, cada vez que salimos, o en la relación día a día que compartimos con la mujer a la que amamos. No digo que la seducción no funcione, porque si que funciona, y se aprende a mejorar muchas cosas, sobre todo la comunicación con ellas, pero piensa que por algo tan tonto, como un REPARTO DEL BOTÍN que no coincida por parte de ellas, con el que hayas hecho con tus amigos, para no molestaros unos a otros, realmente se te puede terminar el ligue. De igual forma que el efecto del grupo y de la organización, del equipo es importante para el seductor, también lo es y mucho para ellas. Mi modesta opinión personal, es que el mejor número para ligar siempre es y será uno a uno, o sea: y ELLA, sin más adornos ni ruidos. Y que una discoteca un sábado por la noche, no es el mejor lugar para hacerlo.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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