EL ARTISTA VENUSIANO Y EL NATURAL: DOS RAMAS DE UN MISMO ÁRBOL

Artículo original de colaboración en Lifecoach y Seducción

Agradeciendo de antemano a Daniel Terrón que me haya dado la oportunidad de participar en su proyecto LIFECOACH y SEDUCCIÓN, quisiera marcar las fronteras entre dos modelos de Seducción diferentes y complementarios a su vez que aparecen a menudo en la bibliografía de Seducción: Hablamos del Artista Venusiano y de lo que entendemos por un natural. Para entenderlo bien, vamos a hablar desde dentro de cada uno de ambos, sabiendo qué es lo que puede tener en la cabeza y cómo se plantea cada uno su particular filosofía de vida.

Vamos a imaginar que tenemos dos amigos, dos varones jóvenes de entre 25 y 30 años, ambos solteros, sin compromiso, y con fama de ligones en su círculo de amigos. Siempre que salen juntos se quedan con todo el mundo, pero cada uno a su manera. Lo cierto, es que uno de los dos siempre suele atraer a muchas más mujeres que el otro a pesar de que en ocasiones suele ser demasiado directo, mientras el otro, suele ser más comedido, más correcto, y parece actuar de una forma siempre más inteligente… Podemos decir que “se lo curra” aunque no liga todas las noches que sale. Apoyados en la barra, hablan del último triunfo que tuvo nuestro amigo el lanzado, el sábado pasado cuando consiguió ligarse a una de las gogos de Kapital:

Mira macho, es que cuando veo a una tía con esos humos me dan ganas de bajárselos al momento. Además ya me había tomado cuatro copas y la verdad es que me daba bastante igual, en cuanto la pillé un momento a la que bajaba de la tarima, le hice un gesto dándole a entender que bailando se movía igual que un palo de escoba. No me hizo ni puñetero caso, y por eso me acerqué a decirle que “una sonrisa mientras bailas, estaría mucho mejor”… y por si colaba, le pedí invitaciones a copa..¡Ya que iba! Ella me miró con incredulidad y cuando iba a pasar de largo le solté “Eres dura eh tía, es que no das ni la hora”. Por lo que se ve ella se enfadó y me dijo “No me conoces para hablarme así” Y yo le dije “Porque no te dejas” y por ahí enganchamos.

A lo que nuestro otro amigo responde: Pero ¿cómo le entras así de primeras a una gogó tío? Lo que me extraña, es que no haya llamado a un gorila para que te parta la cara. Yo la hubiera entrado de otra manera, supongo que le hubiese dicho algo así cómo “De todas las veces que te he visto bailar aquí… Esta noche no estabas muy inspirada… ¿Te encuentras bien? Te noto cara de cansancio”. No puedes ser tan directo tío, échale un poco de psicología.

Nuestro amigo lanzado: ¡jajaja! Macho, no te lo pienses tanto, créetelo y punto, si te sale mal… Hay más tías que botellines. Cuando me cuentas todas esas historias del foro, no las entiendo. Yo te hablo por mis números.

No sé si quizás alguna vez hayáis tenido un diálogo parecido con algún amigo vuestro, yo desde luego sí. Quiero que distingáis primero el concepto teórico: la diferencia básica entre el artista venusiano y el natural es que a la hora de seducir, el primero plantea un juego, un procedimiento, unos pasos… Digamos que lo hace con conciencia, APLICA UNA ESTRUCTURA O PROCEDIMIENTO APRENDIDO BUSCANDO UN RESULTADO. Bien este procedimiento comienza siendo ajeno, hasta que con el tiempo, el artista venusiano va calibrando cuál va siendo su propio juego. El natural es aquel que por propia forma de ser, o por educación recibida, por experiencia vivida SIMPLEMENTE ACTÚA EN CONSECUENCIA DE SUS DESEOS SIN ADOPTAR UN ESTRUCTURA AJENA. No vamos hablar de éxito de unos y otros, hablando en números porque no hay comparación. Tanto uno como otro pueden hacerlo “bien o mal”. Por cierto… Se puede seducir “haciéndolo mal” y se puede fracasar “haciéndolo bien”.

Ahora, Lo más importante y lo que determina la verdadera diferencia entre un artista venusiano y un natural, es la forma de pensar que tiene cada uno y la actitud, a la hora de dirigirse hacia una mujer y el por qué lo hace:

EL ARTISTA VENUSIANO, de partida parte de un marco “aprendo porque quiero seducir mujeres”. Este objetivo es muy noble, pero de partida y hasta que todos estos conocimientos estén integrados con el tiempo en su forma de actuar (no de ser, puesto que uno es lo que quiere ser, pero no aquello que hace) separa o define una faceta de seductor, diferenciada del resto, la que trata de fomentar desde la práctica. Actúa en función de seducir mujeres, y esto desde el primer momento le sitúa en una posición condicionada a una respuesta de la mujer. Hablamos de una subordinación directa o indirecta, pero a fin de cuentas, una subordinación.

Para el artista venusiano, el hecho de buscar un resultado, le hace esclavo del ego ¿Por qué? Emplea rutinas, técnicas y escaladas para “hacerlo bien”, y así proteger su ego. No quiero que pienses que es algo ni bueno, ni malo, simplemente es una fase de aprendizaje por la que todos hemos pasado y como alguna vez me habéis oído decir “nadie nace sabiendo”. Aquellos de nosotros, que hemos querido aprender a seducir, lo hemos hecho desde un marco de subordinación directa a una respuesta femenina, y según esa respuesta nos hemos dado un valor como seductores. Obviamente, si no seducimos mujeres, no podemos llamarnos seductores por más técnicas que se conozcan.

El artista venusiano, modifica o pule su conducta, sus hábitos, su lenguaje de forma no congruente en origen, para mejorar su calibración social, para adoptar una imagen más atractiva, en función de satisfacer sus propias necesidades con las mujeres, o satisfacer la de las propias mujeres. Entiende la congruencia, en función de seducir mujeres y para gustar a las mujeres.

EL NATURAL es alguien que de partida actúa según su forma de ser, lo que le da una congruencia total desde el principio, independientemente de los resultados que obtenga. No quiero que veáis al natural como el que sabe desde que nació, porque no siempre tiene porqué ser así. Quiero que entendáis la actitud y su forma de pensar. El éxito… Mejor dicho, su mayor éxito viene marcado por esta congruencia: voluntad, pensamiento, actos y lenguaje coherentes entre sí y no en función de seducir a una mujer.

Entiende la congruencia para sí, y no precisa de elementos ajenos sobre los que sustentar su juego, puesto que éstos son inherentes en su personalidad. No pretende gustarle a las mujeres, mejor dicho… No es prioritario para él, porque en su centro está él mismo. Y por esta razón por la que impone su realidad y sus parámetros desde el principio, sería algo así como el concepto de tener el marco dominante, pero de una forma más real. O gusta o no gusta, actúa en función de sus deseos y de su voluntad, para seducir a la mujer que él quiere, pero no actúa en función de agradarla. De ahí que sea siempre más directo, o más perpendicular, no siente el peso de tener que proteger su ego, o de seguir unos pasos, o la posibilidad de equivocarse.

Lo cierto es que tampoco veo demasiado práctico el que nos situemos dentro de un modelo u otro, porque simplemente son eso, modelos a los que te puedes acercar más o menos. En cambio, si quiero decir algo que para mí es importante en referencia a las artes venusianas y que nos puede ayudar mucho a todos, para ser más libres en nuestras relaciones y quitarnos un buen peso de encima:

NO SE LE PUEDE GUSTAR A TODO EL MUNDO, ASÍ QUE NO QUIERAS GUSTARLES A TODAS. VE A POR LA MUJER QUE REALMENTE TE INTERESE, AUNQUE LO HAGAS MAL, ¡HAZLO! ES MEJOR HACERLO MAL QUE NO HACER NADA.

Un fuerte abrazo y no olvides visitar Lifecoach y Seducción


Arcángel
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