CUANDO EL CUERPO DICE… ¡BASTA!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelos: Enrique Perales


Llevan siendo estos últimos meses un continuo no parar. Mucho trabajo, demasiado trabajo, pocos resultados y mucho esfuerzo por mi parte. Ha llegado hasta tal punto que me estoy planteando muy seriamente el dejar algo de lo que me roba el tiempo, porque veo que no lo estoy disfrutando. Este último fin de semana iba a ser festivo, y en efecto así lo ha sido… También ha sido un no parar desde el viernes nada más salir del trabajo, hasta el sábado por la tarde. Afortunadamente he encontrado el descanso y la paz que necesitaba en mi Eva, atrapados en mi habitación sin más intención que la de estar juntos, pero… Nada más despedirme de ella ha comenzado a cargárseme el cuerpo conforme avanzaba la noche, me tomé la temperatura y no había fiebre.

La palabra es CANSANCIO, por lo visto mi cuerpo ha dicho ¡basta! Ya me llevé un toque de atención parecido hace dos años por parte del cuerpo, algo más grave quizás… Hoy haciendo un esfuerzo he podido ir a trabajar pero lo cierto es que ya me voy. Lo último que querría hacer hoy es contagiarte activismo, o la idea de híper esforzarte. Todo este cansancio… para unos resultados tan, tan, escasos me hace pensar que obviamente no lo estoy haciendo bien y creo que ya se por qué. No estoy estableciendo mis prioridades correctamente, la prueba de ello es que me encuentro agotado y eso quiere decir que no he dosificado bien.

Si siempre te resumiera la perfección de las ideas, sin mostrarte de cara y realmente, los costes que se han de asumir, los errores que se pueden cometer, el desánimo y el cansancio… Daría la sensación de que llevar tus ideas a cabo, tus sueños y tus proyectos es una tarea fácil, o hecha “para tontos”. Esto es mentira, hay que quitar mucha mierda dentro y fuera antes de poder tener un resultado, al menos un resultado que se aproxime a aquello que imaginas. En este caso el coste está siendo mi salud, y de repente la disyuntiva, las opciones y las prioridades cambian por completo:

¿Qué está antes? ¿El trabajo, mis proyectos o mi salud? Desde luego sin salud, no hay yo, ni hay Adán, ni hay salidas, ni trabajo, ni sexo, ni hostias… Sin salud y sin cuerpo no hay nada por más ideas que a uno le corran por la cabeza. Una vez más aquí tengo que enfrentarme con la miseria y la debilidad de mi condición, no lo puedo todo… Y tarde o temprano la debilidad reaparece para recordarte que en efecto eres humano. Los súper hombres no existen más que en los tebeos y las películas. Sinceramente no. Cuando hemos escuchado tantas veces aquello de “La Carne es débil” solemos interpretarlo siempre del la do sexual… ¡Pobres infelices! Si solamente fuese el sexo la única debilidad de la carne.

Ahora viene lo más importante ¿Me quiero a mi mismo? Si fuera así debería no solamente cuidar mis ideas, sino mi cuerpo. Lo cierto es que no tengo otro y no lo cuido demasiado… Más bien lo estoy agotando hasta el extremo. Lo dicho, sin cuerpo, mejor dicho sin salud, no se puede avanzar mucho sin pagarlo en el medio-largo plazo. No te puedo pedir que te quieras a ti mismo, que te aceptes y que te gustes, si no soy congruente con esa idea. Este es un camino que nunca se termina… Y el cansancio, al menos es señal de que estás en ello.

Vale que las ideas son la expresión de uno mismo, pero el cuerpo es la expresión en gran medida de lo que te quieres. No te hablo de convertirte en un “metrosexual de palo”, hablo de tenerte en cuenta a ti el primero, y después a los demás y a lo demás.
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