CITA CON UNA MUJER MADURA, por EL REVERENDO


Esta vez os voy contar una cita en plan el mundo al revés. Esta vez fue ella quien me abordó en la página de contactos, por lo que me quedé bastante a cuadros cuando entré en su perfil y vaya, vaya… Está buenísima. Entonces pensé que obviamente había truco, que o bien se trataba de una Webcam porno (muy frecuentes en estas páginas), o del perfil de una prostituta, que también los hay. Miré la ficha y tenía cuarenta y tantos, pero cómo estaba la mujer ¡madre mía! Obviamente respondí y empezamos a hablar. La veía como muy lanzada, cada dos por tres me daba alguna respuesta cortante en plan sexual y yo le entraba al trapo. La verdad es que era ella quien llevaba toda la iniciativa, de vez en cuando le preguntaba ¿Dónde está el truco? No me ha pasado nunca que una tía buena de cuarenta y tantos, o cómo diría Arcángel, una SEÑO, me abordara de esa manera.

Nunca antes había ligado con una mujer tan mayor, que me sacaba más de diez años de edad, pero siendo sincero y plano con vosotros, yo no hice absolutamente nada, simplemente entraba al trapo, vacilaba y me dejaba sorprender por el amplio abanico de frasecitas con doble sentido sexual que me soltaba. Volví a pensar “esta tía me está calentando y cuando se harte desaparece” y la verdad es que lo consiguió. Como estaba en el trabajo, tampoco podía cantearme demasiado así que corté la conversación. Al día siguiente me volví a meter y me la volví a encontrar, no tardó ni diez segundos en responder a mi saludo, aunque ya nos dimos los Messenger y empezamos a chatear por allí. Le comenté de quedar esa misma tarde en una terraza y su respuesta fue “¿Estás seguro pequeño?”. Yo ya estaba como una moto. Antes tenía que pasar por casa y cambiarme. Quedamos en una terraza cerca del Balcón de Rosales.

Me presenté a la hora como está mandado, esperé diez minutos y ella no había llegado todavía. Me empecé a sentir como un capullo pensando “Ya verás, esta tía me ha calentado y he picado como un imbécil”. La llamé al móvil y a los dos minutos se estaba bajando de un taxi. Me quedé blanco y cortado de repente, es que… ¡Encima estaba buena de verdad! Algo más baja que yo, pelo negro liso y largo, morena de piel, un vestido largo de primavera y unos tacones-sandalia. La diferencia de edad entre ambos era aparente, pero si tuviera que definir lo que sentí en cuanto se bajó del taxi estaría claro: MORBO.

Nada más llegar a mi altura, me mira con ojos de demonio, me imponía muchísimo iba a darle dos besos, pero ella tiró directamente un pico a la boca. Me quedé más blanco aún, rígido como sin saber qué hacer, porque esto no me ha pasado en la vida. Estoy acostumbrado a tener que currarme las cosas, pero era ella la que iba a lo que iba, no yo. Me sentí como un muñeco. Me cogió de la mano directamente y nos sentamos. Me sudaba la mano de los nervios y ella me dijo “¿estás nervioso?” con una risa enseñando sus dientes blancos, blanquísimos. Opté por reírme y preguntarle “¿tanto se nota?”.

Cuando nos sentamos me di cuenta que no sabía nada de ella, solamente su nombre y su edad, ya que el contenido de las dos conversaciones que habíamos tenido era puramente sexual. Me pregunté que qué cojones estaba haciendo yo allí con una desconocida mayor que yo, que parecía estar dispuesta a matarme a polvos, según me había dicho por Messenger. Yo me pedí una cerveza sin alcohol y ella… ¿Un whisky doble a las 20:00 de la tarde? ¿Sin haber cenado? Pues si, eso pidió y me asusté aún más si cabe. Empezamos a hablar de todo un poco y yo seguía tieso como una vela. Me puso la mano en la pierna y joder… Puedo entender como se siente una chica acosada.

Ella se tomó alguna copa más y yo seguía con cerveza sin alcohol hasta que se hizo de noche y nos metimos en un restaurante cercano a cenar. En ese momento me di cuenta de la verdadera situación, ella tenía la risa floja, me miraba con deseo, iba algo borracha (no me extraña), no me soltaba la mano… Total que la cena se quedó allí a menos de la mitad. Salimos a la calle y cogí un taxi. Nos fuimos a mi casa, que es en realidad la casa de mis padres… Después del divorcio me he visto obligado a volver a vivir con mis padres porque tengo que seguir pagando la hipoteca de la vivienda familiar y la pensión. Afortunadamente, mis padres se han ido una temporada fuera y la tengo para mi solo.

Llegamos a mi casa y a ella le dio por reírse haciendo muchísimo ruido. Ya dentro del ascensor me hizo algún numerito que me pilló por sorpresa, como echarme la mano al paquete directamente y apretármelo con fuerza. Nos fuimos directos a mi habitación y ella se sentó en la cama. Le pregunté si quería que le pusiera algo y me pidió otro whisky… Anda que… ¡cómo está el patio! Pensé. Antes tenía que pasar por el baño, y al venir de la cocina con la copa, abro la puerta y me la encuentro desnuda y de rodillas en el suelo mirándome con cara de “niña buena”. Lo flipo, la verdad es que lo flipo, esto es la primera vez que me pasa en mi vida. Me suelta que se quiere portar conmigo como una geisha y que ya solamente hará ruido cuando yo se lo diga.

Pensé para mis adentros ¡Que sea lo que Dios quiera! Al día siguiente trabajaba pero ya… De perdidos al río. Le di la copa y conforme se la di, la dejó en el suelo, me bajó los pantalones y me empezó a acariciar el paquete sobre la ropa interior. Me bajó la ropa interior y ya os podéis imaginar lo que me hizo. Seguidamente contra la pared y me pidió que le dijera… Bueno ciertas cosas que creo que son de mal gusto, mientras lo hacíamos… Eso me cortó bastante. Así durante un rato largo, hasta que ya me harté de tanto ejercicio físico y tanto teatro. No se estaba quieta ni un segundo hasta que ya la calmé poniéndome encima. Así hasta que terminamos… ¿Os podéis creer que la tía se quedó dormida? Pero dormida, dormida de verdad a los diez segundos con la boca abierta y respirando fuerte ¿eh? Yo también me dormí al rato como no creyéndome la situación.

Cuando sonó el despertador por la mañana, cayó otro, pero este bastante más tierno y tranquilo que lo de la noche anterior. Desayunamos en un bar cercano, nos besamos… la verdad es que fue bastante más agradable el despertar que la jornada nocturna, bastante más romántico me refiero. Fui al trabajo con una cara de gusto, que no os lo podéis ni imaginar y es que… Queda demostrado que existen mujeres así, yo no me lo creía, pero ahora lo confirmo. Tengo la sensación de que mientras he estado casado, hay muchas cosas que han cambiado, desde antes de echarme novia. Así que tendré que ponerme al día.

Un Amén del Reverendo.

Salud a todos.
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