NUESTRO PUNTO DÉBIL, EL AGUIJÓN DE SAULO


Hoy voy a regodearme de nuevo en nuestra humanidad, en nuestra carne y en nuestra debilidad, que para eso somos humanos de carne y hueso, y para eso tenemos un cuerpo para disfrutar y darle el mejor uso que esté a nuestro alcance. Efectivamente, no somos ángeles ni debemos parecerlo, quien es consciente de sus limitaciones reales, y sabe distinguirlas de las falsas creencias, sabe todo lo lejos que puede llegar en cuanto las asume y las acepta, sabe cuáles son las fichas del juego y sabe la mano de póker que tiene para empezar a jugar. Conoce lo bueno y lo malo de si mismo, lo que puede dar y aquello de lo que carece, dando por buena su condición, sea esta cual sea. Saulo de Tarso es el mejor ejemplo, aunque quizás os suene más por el nombre de San Pablo.

San Pablo es un autor que me encanta estudiar, porque es un hombre muy práctico y muy concreto, que aprendió a asumir todas las contradicciones que venían implícitas en su condición humana y por ende, débil, corruptible y concupiscente. Aparte de su estatus social, ya que pertenecía al estamento de los fariseos, que siendo un rígido doctor de la ley judía, se convirtió en un auténtico liberador de mentes, pasando de perseguidor a perseguido, en su época, los primeros años del cristianismo. Antes de que me acuses de darte una homilía de obispo, quiero que nos quedemos con este pasaje de la Segunda Carta de los Corintios (2ªCo:12,7-10) en la que nuestro amigo Saulo, dice lo siguiente: Me ha sido dado un aguijón en la carne para que no me engría. ¿Por qué dice esto San Pablo y qué tiene que ver contigo y conmigo este aguijón que dice sacudirle para bajarle los humos?

Tampoco concreta demasiado cuál era el tipo de aguijón que le atormentaba, pero haciéndole caso al piensa mal y acertarás, supongo que se debe tratar de “las tentaciones del cuerpo y del espíritu”, hablando en castellano y de lo que duele: ira y sexo. Una de las ideas que recibí en mi formación, fue que cuanto mayor era la santidad, mayor era la tentación a la que era sometido el sujeto. Hablando de nosotros, que queremos llegar a ser nuestro mejor hombre, hemos tomado esta opción, tenemos esa intención: ser el hombre verdadero que habita en nosotros… ¿Cuáles son las tentaciones, tropiezos o los obstáculos que nos saltan en el camino conforme vamos sacando a nuestro verdadero Adán?

LA ESCLAVITUD DEL SEXO: si y digo esclavitud porque yo he sido el primero que ha sido esclavo de su pene y que muchas veces a renunciado a si mismo en favor de no perder una cama en compañía… Y lo que es peor de todo, con los peores resultados. Lo primero que has de saber es que la dependencia sexual es precisamente aquello que provoca un mayor rechazo en ella, a la hora de compartir su cuerpo contigo. Rechazo y repelencia “¿Es que acaso este tío está dispuestazo a todo con tal de que me acueste con el? ¿no tiene personalidad ninguna o qué?”, o algo parecido.

No sé si lo sabes, pero el cuerpo masculino es maravilloso para disfrutarlo y cómo tu te conoces, no te va a conocer nunca ninguna mujer. Cierto es que el sexo con ella es algo más, es compartir, es tenerla al lado, es acariciarla, besarla y compartir lo más íntimo, pero… No es definitivo. Puedes disfrutar mucho más de tu cuerpo en soledad ¿lo sabías? Si la única percepción que tienes de tu propio sexo, es que ha de ser forzosamente compartido con una mujer, es que tienes una visión de túnel. Yo te propondría el siguiente criterio: “Mi sexo es mío y lo disfruto cuando quiero, no cuando me dejan usarlo, porque para eso lo tengo”.

Esto solamente lo vas a entender cuando realmente empieces a disfrutar de tus momentos en soledad contigo mismo, cuando no haya nadie más, o a lo mejor cuando no haya más remedio… No seamos pedantes que ya nos conocemos lo suficiente. Más vale ser un “pajillero libre” que un “esclavo de la vaginal”. Y sí, pon la cara que quieras, pero estar con una mujer en la cama no debería ser tu fin último en la vida, sino un “algo más”, algo especial y natural a la vez porque todos llevamos el sexo puesto entre las piernas, y en la cabeza aún más. Si andas siempre con el “a ver si follo”, vas a seguir así y ningún día va a ser diferente al anterior. Ten el valor de plantarte y aprender a disfrutar de ti mismo, que para algo tenemos un cuerpo muy simple y a la par mucho más fácil de disfrutar, y ya verás como en breve te empieza a cambiar el chip.

EL DESÁNIMO, PENSAR QUE NO SE PUEDE: la más peligrosa de todas las falsas creencias, porque si llegas a creértela de verdad, no vas a levantar cabeza en tu vida. Ya sea con las mujeres, con tus objetivos o con tus proyectos. ¿Crees acaso que yo no me desanimo? Si, claro que me pasa, pero hago todo lo que está en mi mano por no dejarme llevar, si lo hiciera, este mismo espacio nunca hubiese nacido. Pero ¡sabes cómo lo hago? Pienso para mi mismo, ESTO ES POR MI Y PARA MI, y si no soy yo quien lo hace, nadie más entenderá o será capaz de compartir fielmente mi idea, mi ilusión, mi proyecto y mi trabajo.

O sea, que sentado y desanimado el trabajo no se va a hacer solo y yo necesito verlo materializado, porque mi trabajo es una prolongación de mi mismo. Si entiendes que tú eres el único responsable de tus objetivos en lo que a ti depende, pon de tu parte, en todo lo que puedas, porque ya llegarás a donde tengas que llegar, que seguro que será más lejos de lo que camines quedándote sentado y diciéndote que no puedes. Tanto el “no puedo” como la culpa, los llamo los inventos del diablo, porque no te dejan ser quien realmente eres, te condenan a las distracciones y a dejarte llevar por la corriente.

NO SABER RELATIVIZAR: Solamente tú sabes qué es lo más importante para ti y a qué le das más peso en tu día a día. ¿Cuál es tu escala de prioridades? Esto si que deberías saberlo. Yo te voy a contar la mía, pero sin ánimo ninguno de proponértela: El Amor, la familia, el trabajo y los amigos, más o menos al mismo nivel, aunque te reconozco que el amor me pesa más que todo lo demás. Así que si hay algo que me pueda dar alegría y ganas de vivir es el amor, y en sentido contrario igual: Si me jode, me jode bien. ¿Qué es relativizar? Darle la justa importancia a cada valor, siendo fiel egoístamente a tu bienestar. Si para ello tienes que priorizar otras cosas antes que el amor o tu trabajo, o tu familia y amigos… Hazlo, es por ti. Si, relativizar es mirar por ti ante todo, porque si tú no estás bien o no tienes paz, no vas a ser tú.

PERDER LA CALMA Y EL APLOMO: Existe el maldito vicio en el pensar que absolutamente todo depende de uno, o que se es el ombligo del universo. Hay cosas que dependen de ti y cosas que no, así de simple. Un defecto de la actitud masculina llevada al extremo, es querer solucionarlo todo, y cuando vemos que no podemos aportar esa solución, nos bloqueamos y atascamos hasta que conseguimos cambiar de registro. En lo que no caemos, es que muchas veces la mejor solución es simplemente mantener la calma y el aplomo. En el momento que perdemos estas dos facultades dejamos de ser hombres y nos convertimos en doncellas histéricas, por mucho pene que llevemos puesto. Piénsalo, el problema va a seguir allí estés tranquilo o nervioso, y eso solamente lo decides tú. Si estás tranquilo lo vas a poder abordar mucho mejor. La mejor solución es mantener la calma y después… ya veremos si se puede arreglar o no, con la cabeza fría se puede pensar. Ya hay suficientes doncellas en el mundo para que tú sea una más.

No existen vacunas ni antídotos para estos aguijones, esto es una lucha diaria que implica esforzarse todos los días en ser quien quieres ser sin distracciones, en tomar decisioes diariamente, en optar. Nunca te van a faltar baches como estos en el camino, asúmelo... No vivimos en una burbuja, pero ten en cuenta que ejercitar tu libertad es eso mismo, un ejercicio y tú siempre tienes la última palabra en tus opciones.
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