LA VIDA NO TE LLEVA A NINGÚN LADO: SON TUS OPCIONES



Existe por ahí una teoría que afirma que tu criterio ha de valer por encima de todo, es algo que se supone va implícito en la condición de hombre alfa, hablando de seguridad en uno mismo sobre todo. Lo que provoca creerse esto a pies juntillas, es que acabes dando “Porque sí” y “Porque no” de forma totalmente arbitraria para aparentar una seguridad en uno mismo de la que se carece. ¿Resultado? Un ego tan grande a la par de frágil y quebradizo que supone el perfecto ridículo del que pretende aparentar una seguridad, dando respuestas axiomáticas sin raíz interior alguna en sus convicciones… ¿Dogmas de fe? Algo así, cada vez que él no se sale con la suya, pataleta, rabieta y golpe contra la pared, repitiendo el porque si y el porque no. Cuando alguien toma una decisión ha de hacerlo por sí mismo, lo haga bien o lo haga mal, pero sin miedo a equivocarse, porque el error y la contradicción, vienen implícitos en la condición humana. Te voy a hablar desde dentro, como diría David Deida, desde tu “núcleo masculino”. ¿Cómo pasa esto de igual forma con los amigos y la pareja? Seguro que te suena aquello de “A donde tu quieras” o el clásico “Vamos dónde digáis” y demás enunciados propios del “sinsangre ibérico”… Pues sí, sin sangre.


Delegar en los demás o cambiar de opinión en una discusión de pareja, no es recomendable: en el caso de los amigos porque instintivamente buscamos un líder en el grupo a menos que alguien haya asumido ese papel y si no hay líder, no hay un verdadero grupo, ni cohesión, ni equipo, ni nada… Y en el caso de la pareja, porque al cambiar de opinión para agradarla o para tratar de compensarla renunciando a algo tuyo, muestras una falta de convicción que a ella le hace pensar algo así como “¿Cómo puedo confiar en un hombre que ni si quiera está convencido de lo que afirma?”.

Estamos muy acostumbrados a los conceptos de bueno y malo, correcto e incorrecto. Esto hace que actuemos para “no equivocarnos” o para hacer las cosas bien, en lugar de actuar desde dentro, por la propia motivación, iniciativa, ilusión… Esta es la diferencia radical: DEJA DE MEDIR EN TÉRMINOS DE CORRECTO-INCORRECTO Y EMPIEZA A HACERLE CASO A TU VOZ INTERIOR, A TU VERDADERO YO. Desde dentro cualquier impulso es válido, genuino y auténtico, mientras que los patrones correcto-incorrecto condicionan siempre tu respuesta en orden de agradar, acompañar y te hacen esclavo de antemano de la respuesta que recibes.

¿Sabes una cosa? Equivocándose se madura más que pretendiendo hacer las cosas bien dentro de un guión establecido. Mientras que tu patrón de medida para tomar opciones sea el agrado de tus amigos o tu pareja NO VAS A HACER NADA EN TU PUTA VIDA, y lo que es peor: no vas a ser un hombre digno de confianza, ya que tomarás decisiones en función de un patrón ajeno, delegando en ella (sobre todo en ella) la responsabilidad de dicha decisión. Para ilustrarte esto voy a contarte algo que me sucedió poco tiempo antes de terminar la carrera:

Cuando ya me quedaban dos asignaturas empecé a mirar unas oposiciones para militar de carrera, por pura vocación en aquel momento. Me atraía la idea, la misma vocación que a día de hoy de ser útil a los demás, de servir y de que mi vida realmente valiera para algo. Ese cargo conjuntamente con mi carrera me capacitaba legalmente para poder ejecutar proyectos de construcción, hidráulica, infraestructuras, ordenación del territorio, obra civil, riego, potabilización de aguas, etc. Me veía a mi mismo yendo de misión en misión, ejecutando obras en cualquier destino al que me mandaran, ayudando a levantar de las cenizas a países que habrían pasado recientemente por una guerra, haciendo misiones humanitarias, construyendo allí donde la gente realmente lo necesitara.

Esa misma vocación me había llevado tres años antes a coquetear con la consagración como misionero. De una forma o de otra, el fondo era el mismo, ayudar a los demás, ser útil, realmente útil. La situación era diferente, tenía pareja formal y estábamos pensando en un futuro conjunto. Cuál fue mi sorpresa que cuando le confirmé a ella que quería optar a ese puesto, en vez de apoyarme, me dijo “Yo no podría estar con un hombre al que le mandan 6 meses a una misión”, “Te podría pasar cualquier cosa y yo no lo soportaría”. Esto me sentó como una auténtica losa, después de haberme hecho esa ilusión, haber empezado con el temario, y haber programado entrevistas con profesores míos que me podían poner en contacto con militares de carrera en ejercicio… Lo pensé y renuncié a ello para seguir en la relación.

Presenté el proyecto y gané una plaza por concurso público en un ayuntamiento para trabajar en urbanismo. Algo mucho más seguro, cercano y tranquilo. ¿Para qué? Pues mi corazón seguía pidiéndome lo mismo, pero mi situación era mucho más limitada y diferente, eso sí por mis opciones… Ella no me obligó a nada, no puedo responsabilizarla a ella de esa opción que yo tomé en ese momento. Pero la tomé en función de estar con ella. Con el paso del tiempo la relación se terminó y yo no había cumplido mi sueño, renunciando a él por agradar a una mujer, con la que ni siquiera estaba un par de años después. Ahora no sé donde estaría la verdad, “la vida te va llevando por caminos…” ¡MENTIRA! La vida no te lleva a ningún lado si no eres tú el que decide donde va, asúmelo desde ya.

NUNCA Y DIGO NUNCA RENUNCIES A TU VOCACIÓN, DELEGUES TU RESPONSABILIDAD, O CAMBIES TU OPINIÓN PARA AGRADAR A UNA MUJER. En el fondo solamente somos aquello que llevamos dentro, y si renunciamos a ello, dejamos de ser nosotros. Si tomas tus opciones en función de la mujer con la que estás hoy mismo o quieres estar, y basas estas opciones en mantener esa relación o en conseguirla, dime entonces ¿Qué pasaría si ella no está, o ella deja de estar?… ¿Se te acaban las opciones? ¿Se termina tu vida? Alguien que no es capaz de asumir una equivocación, no es capaz de asumir una responsabilidad.

Dime tú mismo si serías capaz de confiar en alguien que cambia constantemente de opinión y de criterio, alguien que no se responsabiliza de sus actos o que delega en otro. ¿Crees que un hombre así es capaz de fundar una familia? ¿Es capaz de aportar una solución sin pedir permiso o sin consultarla? ¿Crees que un hombre que no se atreve a equivocarse puede asumir algún tipo de responsabilidad en su vida? ¿O puede tener gente a cargo en su trabajo? ¿Confiarías en alguien que te responde algo diferente según tu estado de ánimo para que no te enfades? ¿O en alguien que te diese una respuesta de funcionario “Es que no depende de mi”? Tú mismo te estás dando las respuestas.
Publicar un comentario en la entrada