LA TRASCENDENCIA DE UN BUEN PADRE


En el día del Padre, quedé con mi progenitor para tomarnos unas jarras de cerveza y ponernos un poco al día de todo. No nos vemos mucho, ya que últimamente no paso demasiado por casa de mis padres, ya que cuando voy, es prácticamente imposible que podamos hablar de hombre a hombre sin que mi madre se escandalice, o que se meta de por medio para no dejarnos hablar tranquilos. En ese sentido mi madre tiene tolerancia cero, sabe a lo que me dedico y me apoya mucho. En cambio, no soporta la idea de que comparta con mi padre mis experiencias, las cosas que voy viviendo, descubriendo, mi visión de la vida y sobre todo de las relaciones de pareja. te preguntarás porqué... Por así decirlo, no quiere que mi padre vea más allá de lo que ha vivido hasta ahora. No es que sea una suposición mía, es que ella me lo ha dicho directamente. Un frase típica de mi madre es esta: “Tu cuando quieras saber algo de mujeres, pregúntame a mi, porque yo siempre te diré la verdad, pero a tu padre déjale en paz que eso es cosa mía”.

Así tal y como os lo digo, obviamente delante de mi padre eso no lo dice, aunque tampoco se corta en soltarle cosas peores directamente, poniendo a prueba su calma casi continuamente, pero siempre que nos ve hablando a solas de nuestras cosas, hace todo lo que puede para meterse en la conversación. No aguanta la idea de que intente comunicarme con él, por si le digo algo, o le hago ver algo que pudiera hacerle cambiar su chip. En este sentido, ella ha sido siempre muy castradora con su marido, muy dura... Conforme pasa el tiempo voy entendiendo cosas, que cuando era pequeño no podía, ni sabía interpretar, pero a pesar de la debilidad de mi padre, a la hora de ponerse en su sitio, y ausencia total de liderazgo, marcada por un conformismo que me pone enfermo, ha hecho las cosas lo mejor que ha entendido en cada momento. Esas cosas no las ves cuando eres pequeño, te vas haciendo consciente conforme vas creciendo de el valor que ha tenido cada gesto, cada opción, cada discusión, cada respuesta... En fin, el día a día de una pareja (por llamarlo de alguna manera) para que un barco cargado con dos hijos, siga estando a flote.

Es cierto que podría reprocharle muchas cosas... En realidad no tantas: que nunca se hubiese puesto en su sitio, que le entregara a mi madre sus testísculos en una bandeja, que no se hiciera respetar... Estas cosas a un niño se le quedan grabadas. Aunque creo que si la relación de mis padres hubiera sido perfecta, ahora mismo no estaría compartiendo todas estas cosas con vosotros, no me sentiría necesitado de saber más, de buscar razones, explicaciones que nos ayudaran a todos para vivir mejor y amar a una mujer de la mejor forma, de forma sana. Todo es para bien dice San Pablo y esta ha sido una de las razones que más peso han tenido en mi vida para dedicarme a las relaciones en profundidad. No porque me crea un maestro, eso te lo puedo asegurar, sino porque necesito saber, entender y hacer posible con mi propia vida que si es posible amar desde el respeto, amar de verdad y hacer que nuestros hijos, los que todavía no tenemos, crezcan felices y que realmente tengan un padre y una madre que se merezcan esos hijos.

Creo que con respecto a mi padre, después de todo no lo ha tenido que hacer tan mal, es un hombre que ha tomado las decisiones que ha entendido debía tomar, ha renunciado a sí mismo: ya fuera con el miedo de fondo, por el sentido de la responsabilidad, por no tener valor de tomar más opciones o lo que fuera; la realidad es que su vida y la de mi madre han dado fruto. Eso es al final lo que importa. Me puede gustar más o gustar menos, pero él ha sido así y sus opciones han sido esas. Plantearme cualquier otro primer modelo, sería un absurdo, cuando él para bien o para mal ha sido mi primer patrón... Por eso mismo ahora puedo entender muchos de mis miedos, de mis dudas, de mis temores y de mis pasiones también. No todo son reproches, desde luego, recuerdo fines de semana enteros en los que bajábamos al parque a jugar al fútbol, noches hasta muy tarde ayudándome a tomarme la lección, enseñándome a memorizar y algo muy importante: JAMÁS SALIÓ DE SU BOCA UNA SOLA MALA PALABRA SOBRE MI MADRE, a pesar del trato que ella le daba. Parece que no le costaba respetarla, ni ahora tampoco, a pesar del trato que ella le da, algo que personalmente yo no estaría dispuesto a asumir.

Eso si que lo ha hecho bien, al menos de cara a mi hermano y a mi, por su parte mi madre siempre ha estado en un pedestal. Quizás no haya sabido tratarla, ni quererla de una forma sana o correcta, pero siempre nos ha hecho respetarla, más que así mismo. Esto último es importante, y quizás lo que diferencia que mi hermano y yo sigamos viendo a mi madre como tal y no como una mujer fría y calculadora, aunque también lo sea. También he de decir que he aprendido mucho de ella, sobre todo por observación, pero en este sentido ella ha sido una mujer muy afortunada con mi padre, hasta el punto de poder afirmar que no se lo merece, desde luego que no.

Me hace gracia cuando en el entorno de la Seducción, se habla de “Hombres de poco valor”. Está claro que ser un seductor, un amante, un marido o un buen padre no es lo mismo. Por eso os digo a todos, que no os obcequéis simplemente en ser seductores, hay cosas en la vida que pesan muchísimo más que tener habilidad para seducir mujeres. Cosas como la paternidad, el ser un buen hombre, realmente bueno y libre de tomar sus decisiones sean más o menos acertadas, ser un buen profesional, ser un amigo fiel, ser un hombre de palabra, capaz de ejecutar sus decisiones. La cuestión es ¿Quién te da un valor como hombre? ¿Acaso una chica de 25 años a la que estás tratando de ligarte? La verdad es que me da la risa, y con el paso del tiempo voy viendo cada vez más, qué es lo realmente importante: SER UN HOMBRE EN TODOS LOS SENTIDOS, sea cual sea tu estatus, tu edad, tus deseos, tu único valor como hombre, es el que te tú te das. Nadie, absolutamente nadie más que tú puede asignarte un valor.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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