¿Por que te sientes cómo te sientes cuando hay algo que no sucede conforme a lo que tendría que suceder? Te hablo de putadas varias y muy cotidianas como quedarse en el paro, o que tengas un accidente, que te falle un amigo o que se vaya tu pareja. Mira… jamás he empleado anestesia a la hora de hablar contigo, y jamás te he dicho que tuvieras que creerte un robot terminator para que “no te duela nada”… Como muchos pretenden intentando esconder su debilidad y su humanidad. Cuando te pasa cualquiera de estas cosas, dentro de ti se enciende un interruptor de reclamo, pidiendo justicia, una señal que te dice que eso no debería ser así, un sentimiento de que efectivamente hay algo que no va bien. Dime entonces cuando te has sentido realmente en paz, congruente, correspondido, compensado o amado... Seguro que me dirás ocasiones concretas y momentos puntuales. Bueno, no hay más... Pero el interruptor que llevamos dentro no falla, es un buen indicador de lo que te estoy hablando.
Este interruptor se enciende cuando dentro de nosotros salta una incongruencia o una contradicción, cuando algo nos sucede, algo que es contrario a nuestros principios y valores fundamentales. Son valores transformados en creencias que se nos transmiten para que podamos vivir en sociedad, nada más, para sensibilizarnos, para hacernos conscientes del otro, pero que en ningún caso nos garantizan la felicidad o la satisfacción personal. Las personas no somos perfectas ni equilibradas en la vida real, aunque sobre el papel se escriba toda la igualdad, toda la justicia y toda la fraternidad y quede la mar de bonita. Estos valores nos hacen aspirar a la perfección y al equilibrio, nos hacen perseguir metas ideales, pero en efecto y como todo ideal nos alejan de la realidad.
Por todo esto ¿tenemos derecho a reclamar justicia cuando sentimos que nos ha fallado una relación, un trabajo o un amigo? Podemos reclamar todo lo que queramos, podemos incluso salirnos con la nuestra… Pero ese sentimiento de injusticia no va a quedar saciado, y volverá a saltar en cuanto vuelva a suceder algo que no encaje con nuestros valores, principios o expectativas. A menos que… a menos que APRENDAMOS A RELATIVIZAR ESTOS VALORES, Y PROYECTARLOS EN FUNCIÓN DE NUESTRO PROPIO BENEFICIO PARA SER QUIEN QUERAMOS SER.




1 comentarios:
Usando las palabras de alguien te dire que solo se decepcionan aquellos que son capaces de ilusionarse con algo. Y es que, ¿que triste sería la vida sin sueños, ni ulusiones? Si uno no tiene sueños, ilusión, metas en la vida jamás conseguirá superarse en nada porque no encontrará ningún sentido a hacerlo. Para poder conseguir algo primero hay que soñarlo, luego desearlo y despues luchar para alcanzarlo
Claro que las personas somos contradictorias, es que, eso mismo, somos personas... y las personas son imperfectas, cambian de opinión, aciertan, se equivican, luchan, se rinden, rien, lloran, quieren, odian...Todos podemos experimentar estas distintas emociones en
un mismo momento. Que señores, somos personas, no figuras de plástico.
Y mejor nos iria a todos si nos guiaramos por lo que realmente somos en vez de darle tantas vueltas a la cabeza para ver que hacer y que no hacer, que es lo que debo decir y no decir. Señor Arcangel, en la vida no hace falta tanto estudio y tanta palabreria de como nos debemos de ser, sentir, comportar...Si es muy simple, que cada uno sea uno mismo, con sus virtudes y sus defectos pero que sea autentico y no se dedique a verder cortinas de humo.
Publicar un comentario en la entrada