A HOSTIAS CON TODO EL MUNDO

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Arcángel

Nada más entrar al trabajo y sentarte… No sabes por qué, pero ya con la primera llamada de teléfono sabes que vas a tener un día torcido. No sabes bien aún por qué, pero parece que todo lo que tienes que hacer con el resto de tu equipo provoca conflicto, mal humor y mala leche. Resulta que esta crispación se prolonga durante todo el día, de forma que parece inevitable que cada cambio de palabras va a provocar un problema ya que los comandos que has de dar son conflictivos y sabes bien que lo van a tomar como algo personal, como diciéndoles que han de repetir su trabajo, aunque no dependa de ti, se lo tienes que decir… Todo el día así. Después llegas a casa, resoplando y deseando quitarte la corbata, ponerte a mirar el correo, tomarte una cervecita…

Te llama un amigo al móvil y sabes que no está en un buen momento, pero como es tu amigo y te importa de verdad hablas con él. Cuando te levantas, se te cae la cerveza en el teclado y te lo cargas… Ya no puedes escribir. Te llama tu madre por teléfono y te empieza a echar sacos de piedras encima con cosas que ni te van ni te vienen de la familia, te agobia… Le dices que has tenido un día duro y ella sigue a su rollo: recuerda, es tu madre y es mujer, o sea que sigue siendo fiel a ciertos patrones. Entre tanto caos decides llamar a tu princesa, para buscar un poco de cariño, su voz te reconforta cuando la oyes, es algo especial, algo bonito, algo diferente, pero cuando te coge el teléfono está seca y cortante, más que alivio te echa una peta sin saber muy bien por qué. No has tenido un buen día y en cuanto empiezas a contárselo, en vez de escucharte, se pone a la defensiva… ¡JODER! ¡VALE YA! ¿NO? ¿QUÉ PASA AQUÍ? ¿SE HA PUESTO TODO EL MUNDO DE ACUERDO EN JODERME HOY O QUÉ?

Probablemente hayas tenido más de un día así, el mío fue ayer. Ya con la cabeza fría te puedo decir que si he tenido el día así, ha sido porque todo estaba en mi cabeza. ¿Qué cómo lo sé? Lo sé por el tipo de energía que debía estar proyectando desde el mismo instante en el que me levanté, negativa desde luego. Cada persona que se ha encontrado conmigo desde el día de ayer se ha encontrado con un aura negativa, que ya consciente o inconscientemente le ha puesto en aviso y a la defensiva. Esta energía negativa se percibe en el lenguaje corporal, en el tono de la voz, en mis respuestas, en cada uno de mis gestos y palabras… Incluso en lo que escribe uno. Te aseguro que esto no es ninguna filosofía barata, es el estado interno.

Si tu estado interno es positivo, tienes buena intención, optimismo, te sientes activo y protagonista, tu día va a ser diferente aunque te pase exactamente lo mismo. ¿Por qué? Porque vas a proyectar una energía totalmente diferente: abierta, limpia, receptiva, positiva… Serás un auténtico imán para la gente, porque todos querrán recibir esa energía. Así que levanta la cabeza y pégate una buena patada en el culo, ponte recto y recuerda que no eres el ombligo del universo, no todo lo malo te pasa a ti, creer eso es condenarse a un estado interno negativo y mientras lo sigas creyendo, seguirás proyectando ese aura negativa que repelerá a todo lo positivo que te pueda pasar, a las buenas palabras y a las respuesta favorables. La energía positiva se regala y se comparte, la negativa no la quiere nadie, y solamente eres tú el que puede decidir cual quiere llevar puesta.

Este cambio de estado es violento, porque te tienes que empujar a ti mismo, te has de obligar quizás cuando no te sientas con fuerzas, pero este cambio solamente viene cuando te dices a ti mismo: SOY YO QUIEN DECIDE SER UN HOMBRE ACTIVO O SER UN PARÁSITO DE LOS DEMÁS, EN CUANTO DEPENDA DE MI, HARÉ POR LEVANTAR MI CABEZA Y MIRAR AL MUNDO SABIENDO QUE HOY Y AHORA PUEDO HACER ALGO BUENO… SEA LO QUE SEA. Es mejor hacer algo útil, aunque no te apetezca, para salir de un estado pasivo, que rebozarte en tu propia mierda.

Ni mucho menos podemos controlarlo todo, solamente aquello que está unido a nosotros, y si no nos sentimos capaces de cambiar de estado, empecemos por hacer algo bueno por alguien para salir de nosotros mismos, del victimismo, de la escasez, del “todo me pasa a mi”… A mi me funciona y soy capaz de provocarlo saliendo de mi egoísmo haciendo algo bueno por alguien, si es bueno para los demás, es también bueno para mi. Vamos todos en el mismo barco, es cuestión de tenerlo siempre más presente: Si quiero más a los demás, me querré más a mi mismo y si me quiero más a mi mismo, querré más a los demás. Una cosa lleva a la otra, funciona en ambos sentidos.
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