FALSAS CREENCIAS EN PAREJA: ESTO NO ES UNA PELÍCULA




Nunca es tarde para seguir formándose, hay que dejarse contaminar continuamente por aquellas personas que tienen algo que aportar, por ello siempre hay que tener la mente abierta a escuchar a todo el mundo, venga de donde venga, ser sencillo y saber aceptar que uno no lo sabe todo de partida. Esto me está pasando gracias a mi amigo Eduardo, un hombre con la cabeza despejada que siempre me da a conocer nuevo material de estudio cada vez que quedamos para tomar algo. Por él, ha llegado hace poco a mis manos un libro llamado El Camino del Hombre Superior, de David Deida, editorial GAIA. Desde que he empezado a leerlo, me he dado cuenta que hay más hombres dedicados en exclusiva a buscar la verdadera esencia masculina, original y primaria, somos más los que buscamos al hombre auténtico que habita en nosotros, y por eso he de deciros, que me estoy enamorando de este libro, ya que en muchos aspectos me siento profundamente atravesado por las palabras de este autor, que reflejan de alguna manera muchos puntos en común con el ideal máximo de El Nuevo Adán, si bien con matices más espirituales, en el fondo todos buscamos lo mismo. Quisiera traduciros con mis palabras, algunos puntos clave en cuanto a falsas creencias que marca David Deida, y que por vida y experiencia, todos nosotros podemos encarnar y asentir.

Estas falsas creencias son algunos de los supuestos ideales de las relaciones de pareja, transmitidos e impuestos por la cara políticamente correcta de la sociedad, los cuentos infantiles, las películas de Disney y demás falsos consuelos para conformistas cobardes, elaborados por mentes castradoras creadoras de borregos. Citamos los más importantes:

MENTIRA Nº1: ALGÚN DÍA TODO VA A SER DIFERENTE, viene a ser algo así como “Cuando me eche novia todo me va a ir mejor”, o “cuando me case todo va a ser diferente”, “algún día entrará en mi vida mi media naranja, mi mujer… la madre de mis hijos… entonces por fin seré feliz”. Un ejemplo obvio de falta de responsabilidad en tu propia vida, ya que esperarás a que venga una mujer a tu vida y te salve, entonces serás feliz y todo cambiará. Esto es mentira, porque tú eres el único responsable de tu felicidad. Si esperas que algún día todo vaya a ser diferente porque te cases o te eches novia, conseguirás tu objetivo, te relajarás, te acomodarás y para no perder ese estatus te convertirás en un auténtico CALZONAZOS, preso de lo que diga su mujer para tenerla contenta y que no se vaya, contando con que no te cases con la primera mujer que se acueste contigo. Podría presentarte parejas contadas con los dedos, en las que el hombre ansiaba por encima de todo "la foto de familia" y que a día de hoy vive como un infeliz y un amargado... Me faltan dedos para contarlos. Hasta que no asumas que tu vida solo cambiará en función de las decisiones que tomes y ejecutes.

MENTIRA Nº2: TU MUJER VA A DEJAR DE COMPORTARSE DE FORMA EXIGENTE, esto es como esperar que tu amiga, novia, pareja o esposa sea como tu madre. Quítate esto ya de la cabeza, naciste hombre y el amor de tu madre lo llevas dentro, así que no deberías seguir buscándolo en otras mujeres. En realidad esta falsa creencia, está subordinada a creer que tu mujer algún día quedará satisfecha conformándose con lo que le estés dando, que te dará un beso de película y te dirá: “Eres mi hombre…”. Ciertamente si esperas esto, es que has visto demasiadas películas románticas en las que salían chicos con gafas que se llevaban a la guapa el día del baile.

O eso, o es que todavía vives con tu madre, la que te lo hace todo y no te pide nada a cambio… precisamente por eso, porque es tu madre, y como dicta el refrán “Madre no hay más que una” y con razón. Pedirle a tu mujer o novia que no sea exigente contigo, es pedirle que no sea mujer, que se conforme con un hombre perezoso que se ha acomodado en un objetivo logrado, y pedirle que vaya en contra de su propia naturaleza: la selectora del mejor ejemplar masculino. Si tu novia no es exigente contigo, preocúpate muy seriamente, si ella hace más cosas de la cuenta sin contar contigo, es porque no confía en ti, no te ve como un verdadero hombre en el que pueda descansar y relajarse. Se habrá visto obligada a asumir un rol masculino que no le corresponde y tarde o temprano querrá volver a ser mujer.

MENTIRA Nº3: CAMBIA DE OPINIÓN PARA AGRADAR A TU MUJER, “Si cariño tienes razón, todo ha sido culpa mía, haré lo que tú quieras” puede ser una respuesta tópica del hombre débil, o también “Prometo cambiar”. No sabes lo que le repugna a una mujer escuchar estas cosas por parte del hombre con el que está, porque muchas veces cuando te provoca, o te reta, lo único que pretende es medir tu convicción, tu seguridad en ti mismo, tu templanza, tu aplomo… Y tú vas y te desinflas como un globo cuando el tono de su voz no te suena bien… Insito ¡QUE NO ES TU MADRE JODER! No le tienes que decir “me voy a portar bien”. O lo que es peor, empezar a decirle lo que se supone que ella quiere oír para llevártela a la cama, o empezar a fingir que te cae bien tu suegra cuando esto último es científicamente imposible… haciendo esto, te descartas automáticamente, seas soltero o casado, dejas de ser quien eres, para pretender ser aquél que crees que ella quiere que seas… ¡mentira!

Si ella está contigo es porque quiere, por ti, no por aquello que haces o dejas de hacer. Un hombre dispuesto a renunciar a sus opciones, opiniones, comportamiento natural, costumbres y convicciones para agradarla o pretender agradarla no tiene el timón en sí mismo, y por eso mismo no puede ser guía de ninguna relación. A ver si te enteras que lo que ella está midiendo es tu convicción y tu seguridad en ti mismo, no quiere estar con un hombre débil, ninguna mujer lo quiere. Si al menos a algún hombre, el hacer esto le hubiese salido bien en el medio-largo plazo… Pero no, no es el caso, cada renuncia a tus convicciones es un camino a la perdición.

MENTIRA Nº4: RENUNCIA A TUS PROYECTOS PERSONALES POR TU PAREJA Y FAMILIA, porque a veces nos cuesta saber qué es lo queremos hacer realmente en esta vida, y para no equivocarnos seguimos el siempre guión establecido casa – trabajo – mujer – familia. ¿Es esto malo? De ninguna manera, es más, es lo natural. Lo que sí es malo es que por ello, abandones tu sueños, tus proyectos, tu realización o tu vocación. Cuando un hombre “cuelga los guantes” o una frase que odio: "sienta la cabeza", retirándose de su mayor vocación, sea ésta cual sea, pierde aquello precisamente que le hace ser él mismo en su esencia, es como castrar lo más auténtico… Creemos que quizás por ello, el hacer este sacrificio beneficiará nuestra relación de pareja, nos pondrá más fácil el tener una familia pero… No seremos nosotros, realmente, si no un mero simulacro moderado de aquello que deseamos ser en lo más profundo. Buscad el reino y lo demás vendrá por añadidura, quien renuncia a su vocación, renuncia a sí mismo. Lo que vende es lo auténtico… ¡por algo será!, porque es lo mejor que puedes hacer por ti, seguir tu vocación hasta sus últimas consecuencias, porque tu única meta es ser un hombre íntegro.

MENTIRA Nº5: TRATAR DE “ARREGLAR” SU MALESTAR, intentando arreglarlo todo en ese mismo momento. No nos enteramos que vale mil veces más mantener la calma y permanecer como una roca ante su malestar, que ponernos a correr detrás de cada pedo que se le tuerce para que “todo vaya bien”. La calma, el aplomo, la roca amorosa, podría decirse. Cuando ella actúa así es porque necesita ver en ti una referencia de paciencia, sosiego, tranquilidad y seguridad. Métete bien en la cabeza que nunca dejará de probarte como hombre, así que sabiendo esto: TRANQUILO y como rezaba la canción de Siniestro Total, ANTE TODO MUCHA CALMA. Sabiendo que sus emociones suben y bajan continuamente, y que para ello no tiene por qué haber razón alguna, ni solución, ni receta mágica en forma de palabras clave, sabes qué es algo meramente circunstancial, su verdad de ese momento, que será diferente de su verdad de mañana, según lo sienta. Es así y o lo asumes, o vas a estar toda tu vida yendo detrás de cada coma, acento y sílaba que salga de su boca para arreglarlo. No quieras arreglarlo todo de golpe, mantén la calma.
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