EVA, ESTA ES MI DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Pues sí Eva, te quiero y es más, te quiero con locura hasta lo irracional. Me encanta ver cómo te levantas junto a mi un domingo por la mañana, verte despertar a mi lado, besarte, decirte que te quiero cuando el corazón me lo pide. Me encanta verte cómo te arreglas frente al espejo, cómo cuando quieres eres niña y te dejas amar con más intensidad, cómo te veo acercarte a mi cuando quedamos, cómo paseas majestuosamente tu feminidad en cada movimiento, en cada palabra, cómo te recoges el pelo con una coletita para estar más cómoda, cómo me pones la mano en la boca cuando estoy diciéndote tonterías, la carita que pones cuando te traigo el desayuno a la cama, o cuando me pides un masaje con ese tono de voz al que no me puedo negar.

Me encanta lo fuerte que eres, tu carácter, tu autenticidad, lo exigente, no se te puede comprar... Por eso siempre te he dicho que eres una mujer para valientes, porque a día de hoy y después de estos últimos años, cada encuentro para mi es como el primero... Las mariposas siguen bailándome en el estómago cada vez que sé que te voy a ver. Me encanta que no me regales palabras vanas, ni que me regales el oído o que no me sigas la corriente, siempre me das la palabra oportuna que me hace despertar del conformismo, me inspiras a dar siempre lo mejor de mi y por eso te quiero, porque eres una entre un millón y porque no se te puede engañar con excusas. Nunca me has pedido nada que no saliera de mi corazón darte, y lo único que sí me has pedido, es que sea yo, que no quiera aparentar más o menos de lo que soy, pero que sea hombre, eso sí, continuamente aunque sea con otras palabras, porque no aceptas que te compren, que te regalen ni que intenten ganarse tu amor con otra cosa que no sea lo que salga desde dentro.

Tengo que decirte varias cosas, te gusten o no, porque para mi son importantes, la primera es que te quiero, y el resto son mis deseos y sueños más profundos:

Quiero ser feliz siendo el mejor hombre del mundo, con o sin tu apoyo mi objetivo es ese. Quiero que mi vida sea útil al mundo independientemente de si estás conmigo o no, por ello he decido hace tiempo, casi a la par de conocerte y que entraras en mi vida, que mi paso por este mundo no ha de quedar indiferente. Cada uno de los pasos que doy van encaminado a ello aunque tú a veces no lo entiendas, es mi sueño: liberar mi mente y la de todos los hombres para que cada uno de nosotros podamos llegar a ser nuestro verdadero yo, el verdadero hombre que habita en nuestro interior, descubrir todo nuestro potencial.

Quiero ser el mejor padre del mundo, es una deuda personal con mi propia vida, quiero hacerlo mejor de lo que lo han hecho conmigo, necesito hacerlo, necesito saber que SÍ PUEDO HACERLO y de hecho lo sé. Quiero que mi vida de fruto, ahora o después, de una manera u otra, no me importa esperar mientras sé, que los pasos que doy van encaminado a ello. Nada nace de un día para otro, eso lo sabemos ya, aunque el mayor de mis pecados sea la impaciencia. Es la urgencia que me come por dentro, porque quiero materializar mi idea en este mundo y en esta época que me ha tocado vivir. Tengo un sueño parecido al de Abrahám, al que Dios le prometió ser padre de una gran descendencia, más numerosa que las estrellas del cielo y la arena del mar, a sabiendas que él no podía tener hijos cuando le dio este mensaje. Él lo creyó, simplemente se limitó a creerlo y a guiar a un pueblo entero hacia los orígenes de su identidad.

Por eso nunca me agacho, aunque a veces me desanime y lo vea todo cuesta arriba, porque sé que si dejo de creer en esta idea, esa será la verdadera derrota de mi vocación, de mi ser y de mi yo más profundo. Por eso aunque no vea el éxito inmediato de mi trabajo y de mis sueños sigo empujando en la misma dirección, porque precisamente, el primer “converso” debo ser yo. Mi mayor enemigo es mi propio ego, mi miedo a perder, por eso cada vez que has visto que me faltado seguridad o convicción, aunque no compartas o entiendas este sueño, me penalizas, me cuestionas, pones en duda mi coherencia pidiéndome que sea consecuente con ello y que me queje menos, que ponga los medios para materializar cada una de mis palabras.

Por todo ello te doy las gracias, porque me motivas para llegar a dónde cualquier otro hubiera ya renunciado a falta de ver recompensas inmediatas, por estos últimos años en los que tu inspiración me ha motivado a madurar y a materializar muchas de las cosas que un día fueron una simple idea. Así pienso seguir, aunque cueste y aunque duela, aunque haya momentos en los que me sienta sólo y sin apoyos por una simple razón: si no lo hago yo, nadie más lo hará, es así de simple, y si no hay, me lo tendré que inventar, porque nadie te regala nada, eso lo sabes bien.
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