EL HOMBRE Y LA ROCA

Cuántas veces al estar con una mujer hemos pensado aquello “Parece que nunca está contenta con nada” o “Pero… ¿Qué le pasa ahora?”, “¿Por qué tiene que actuar de esta manera?”, “¿Qué narices le pasa?”, “¿Por qué se pone así?”, “¿Se puede saber que he hecho yo ahora?”. Ella te pone de los nervios y te suelta el hachazo allí donde más te duele, o te suelta una indirecta de esas que anuncian un día movidito. Morros porque sí, morros porque no… Lo primero que hemos de saber es que su estado de ánimo, no tiene por qué tener que ver con algo que hayamos hecho… ¡Para nada! Si hay algo que va implícito en la naturaleza femenina es la continua búsqueda de emociones, los altibajos y la necesidad continua de medir los límites del hombre con el que está.

LA CONTINUA BÚSQUEDA DE EMOCIONES: porque de ellas vive, no se trata de entenderlo, se trata de aceptarlo porque forma parte de su naturaleza. A ti te puede gustar más la estabilidad y la tranquilidad, lo predecible, lo lineal, pero ella tiene que sentir que está pasando algo. Por eso muchas veces nuestro pensamiento es “¿Qué pasa? ¿No puedes estar tranquila?”. La respuesta es NO, no puede estar tranquila: la mujer es movimiento constante, libertad, inconformismo, novedad, sensación, descubrimiento… Siempre quiere lo nuevo, siempre quiere más y en cuanto a esto es como un pozo sin fondo.

Ella es capaz de disfrutar de las emociones en todos los sentidos, tanto de las positivas como de las negativas, de ahí que muchas veces quiera provocar que “pase algo” para romper un estado estacionario de energía y calma, para que haya curvas, para que salgan sentimientos a flor de piel, favorables o no, pero el poder sentir, el poder gritar, emocionarse, llorar o reírse es tan vital para ella, como para ti lo es la lógica o cumplir un objetivo. Para ella la realidad es lo que siente, lo que le sale de dentro hacia fuera, por eso puede tener un día “chof” sin razón alguna, o de repente volverse sensual, o vacilona para provocarte, para que saltes y pase algo… Es su manera de revindicar emociones en el ambiente cuando está todo tranquilo.

BUSCAR LOS LÍMITES DE SU HOMBRE: ¿verdad que la mujer a la que quieres es de las pocas personas que es capaz de alterar tu estado de ánimo con un número de palabras escogidas que parecen ir directo a la diana? Lo hace para nadar en tus límites y para estar segura de haber escogido al mejor ejemplar, es su manera de decirte “Tengo que estar segura de que puedes conmigo, de que sabes llevarme, de que sabes mantenerte en pie en cualquier situación, de que puedo confiar en ti”:

-EN CUANTO A APLOMO: pase lo que pase y diga lo que diga, antes de nada piensa que ambos sois un equipo y que no hay bandos, si ella “te mete los dedos” hasta el sentimiento, es porque quiere ver tu capacidad para mantener la calma, que sabes capear, que tienes un dominio sobre ti mismo muy por encima de todos los hombres a los que ha desechado anteriormente y que ya no forman parte de su vida. Quiere saber que tú eres diferente y que sabes estar por encima de las palabras, de las tentaciones verbales de justificarte, exculparte o defenderte. Si te defiendes ante un “creo que lo estás basando solamente en el sexo” o “creo que deberías estar más pendiente de de mi”, puedes estar totalmente seguro de que está buscando tus fronteras, reclamándote ese aplomo, de igual forma que un niño pequeño trastea, para ver hasta donde puede llegar poniendo a prueba a sus padres en cuanto a su autoridad.

-EN CUANTO A LIDERAZGO / MASCULINIDAD: aquí puedes encontrarte con una odiosa comparación con algún amigo tuyo, o puede poner en duda tu autoridad con alguna pullita del tipo “¿Siempre haces todo lo que te dice tu madre?”, “¿Qué pasa, que Manolo y tú sois novios? ¿Tenéis que decir siempre los dos lo mismo cuándo estáis en la mesa?” o incluso “¿Entre Manolo y tú quién es el macho y quién la hembra?”, “¿sabes ir solo al baño o le tienes que pedir permiso a tu madre?”… y otras tantas sentencias que se me podrían ocurrir, que fueran directamente a cuestionar tu iniciativa y liderazgo. Como siempre, piensa: estamos los dos en el mismo barco, indirectamente te está preguntando si eres capaz de asumir responsabilidades, si tienes imaginación, si realmente eres independiente… Aunque según el tono de su voz y su carácter, más o menos desafiante, pueden venirte a la boca mil argumentos y excusas, o ponerte a la defensiva, o comenzar una discusión, cosa que en absoluto deberías caer. Ella no va a cambiar, no esperes que lo haga, juega con las palabras, diviértete con estas sentencias devolviéndoselas como si de un juego se tratara. Eres tú quien pone la medida, ella verá reflejada en tu respuesta la importancia que le das, ella simplemente te está pidiendo coherencia, a su manera ¡claro!

-EN CUANTO A CONFIAR EN UNO MISMO: me encanta, viéndolo como un reto es la mejor forma de que te suba es la testosterona, sería equiparable a un pique entre amigos “¡No hay cojones!”. ¿Cuál sería tu respuesta? Te picas y lo haces o pasas olímpicamente; tu amigo te seguiría vacilando hasta que le mandaras a la porra “¡Gallina, que eres un gallina!”. Ella te diría algo más del estilo de “¿De verdad crees que serías capaz de…?” o por comparación “Me ha dicho la mujer de Manolo que su marido se acaba de poner a dieta porque estaba un poco gordo… igual te conviene a ti también”, o “Eso no me lo creo, seguro que es una fantasmada tuya… No te lo crees ni tú”. Quiere ver si estás seguro de ti, de tu imagen, si te importa una mierda lo que puedan pensar de ti, si serías capaz de salvarla de cualquier peligro, si lo darías todo por ella, si te sacrificarías en alguna medida para mejorar vuestra calidad de vida… Todo esto ha de salir de ti, pero no bajo su demanda.

Ambos comportamientos están íntimamente relacionados, ya que mediante ambos, ella se realiza y se nutre. Sí, y es precisamente por esta razón, que estos comportamientos van implícitos en su naturaleza que esperar que esto cambie, es pedirle peras al olmo. ¿Cuándo va a estar tranquila? ¿Cuándo va a dejar de ser tan… tocapelotas? La respuesta es NUNCA. Por ello a ti y a mi nos convendría aprender de la roca que está en el margen del río o en la orilla del mar. Le da el viento, le da el agua, la fuerza de las olas, el calor del sol, el frío del invierno y allí permanece, manejándose con todo, tranquila y paciente, segura, nadie la puede mover de allí. Ella quiere saber que eres capaz, pero no porque te lo pida ella, si no porque tú seas esa roca que puede con todo. Todas estas sentencias son reclamos para que no olvides de lo que eres capaz, de por qué ella está contigo, de por qué te quiere, de por qué confía en ti.

Ella necesita sentir esa misma solidez en nosotros para poder relajarse y poder bajar sus defensas, para reforzar su confianza, para poder abandonarse en nosotros y sentirse más mujer. Por eso jamás cesará de pedirte esa congruencia, esa promesa de que eres el único, que eres quien destacó y brilló de entre todos los demás y el por qué brillabas, de lo que la enamoró de ti. No hay nada que le pueda reventar más a ella que asumir roles que te corresponden a ti en realidad, y que en alguna medida, ella tenga que ser también hombre en algunos momentos, porque se te olvidó serlo a ti, o te dio pereza, o preferiste delegar en ella al relajarte por creer que ya lo tenías todo ganado cuando ella dijo “SI”.

Pensar que ella se comporte de una manera diferente, es pedirle que no sea mujer, o que piense y actúe como un hombre. Te lanzo esta pregunta ¿SOMOS LO SUFICIENTEMENTE HOMBRES PARA SABER ACEPTAR ESTE RETO? Me refiero a dejar de verlo como algo que “pretendamos cambiar” o que esperemos que sea de otra manera, o que baje el ritmo de vez en cuando y nos de besitos y palmaditas en la espalda. No esperes eso, ella solamente se rendirá y se abandonará ante un hombre seguro, tranquilo, paciente… Un hombre en el que ella realmente pueda descansar y que le permita ser una mujer al 100% en su esencia. Esta arbitrariedad de emociones, sus continuos TESTs a nuestra paciencia, aplomo y congruencia, durará siempre, con mayor o menor intensidad. No esperes menos de ella.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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