CONTACTOS: UNA CITA ENTRE DIVORCIADOS, por EL REVERENDO

Me gustaría decir que esta cita, ha sido muy importante para mi, ya que llevaba meses sin saber por donde volver a coger el tranquillo con las mujeres. Después de haberme divorciado y haber hecho un papel muy lamentable en estos meses anteriores, intentando volver a toda costa con mi mujer… Por cierto, tengo que dejar de llamarla “mi mujer”… Quisiera agradecerle a Miguel, a quien todos conocemos como Arcángel, que me convenciera casi a la fuerza para meterme con el CIBERLIGUE para empezar poco a poco a dar pasitos, uno tras otro para volver a estar “en activo”.

Pues resulta que di con una mujer divorciada recientemente, estaba algo preocupado porque se supone que si te has divorciado “ha sido por algo”, pero bueno, yo es que tampoco sea un santo. Ella es muy risueña, vamos... ¡encantadora! Una mujer con ganas de pasárselo bien y disfrutar de la vida. La he conocido a través de una página de contactos y llevábamos ya varios días hablando. Una de las primeras cosas que me dijo es que se había metido en la página de contactos porque estaba harta de los ligones de discoteca... ¡jejeje! ¿os suena de algo? En una de nuestras últimas conversaciones por Messenger, me dijo que “hoy jueves me pongo ya a dieta para poder ponerse el mismo bikini del año pasado”, a lo que yo le respondí: "Oye, pues estaría bien que planeáramos una cena-suicidio basada en costillas y pollo con salsa barbacoa antes de que empieces el vía crucis de la dieta, después no habrá vuelta atrás". A lo que ella se parte de la risa y accede a quedar conmigo en principio sólo para tomar algo y lo que salga, ya que por su trabajo tiene que madrugar mucho. Quedamos en un local bastante fashion que me recomendó Miguel, pegado al centro comercial de Fuencarral, por el barrio de Chueca de Madrid. Al final ni pollo ni costillas, unas buenas tapas en plan fashion y un buen vino.

Pensaba que iba a llegar muy tarde pero al final se me hizo pronto. Habíamos quedado en la barra del local, el primero que llegara le mandaba un sms al otro. Al llegar yo primero, mi sms fue el siguiente: "Ya ando por aquí, llevo una americana negra, una camisa blanca y mocasines…¡Ah! y voy desnudo de cintura para abajo", a lo que ella me responde con una perdida. Me voy a la barra y pido una cerveza sin alcohol. A los dos minutos noto que alguien se me acerca y que me acaricia la espalda. Allí está, con una enorme sonrisa. Nos damos dos besos y el ¿qué tal? Le digo a la chica que atiende que nos vamos a sentar en fumadores, a ella le digo: "Vámonos a donde no nos vea nadie, así cuando intentes gritar, te será más difícil huir, pero al final… Saldrás ganando”.

Ella se parte de la risa, es una tía muy sencilla, con mucha gracia y que en seguida entra al trapo a la hora de decir chorradas, cosa que me encanta… La verdad es que a los dos nos hacía falta pasárnoslo bien. Nos contamos alguna batalla de nuestros ex pero sin abusar ¡eh! Hasta que me empieza a hablar de los chicos con los que había quedado últimamente por chat, que le habían salido medio raros, y que había aceptado quedar conmigo porque me sentía distinto y le había sabido coger el humor, a lo que yo respondo que "Todo irá bien mientras no intentes nada conmigo, además me tendrás que avisar cuando me de el tic del ojo, a eso de las 22:00 H me tengo que tomar la pastilla" (y comienzo a gesticular con la cara como si me fueran a dar convulsiones poniendo los ojos en blanco)... Total, otra vez la chica por los suelos que se mea de la risa… Y yo haciendo por no reírme en plan “Eugenio”, cosa que hacía que ella se riera aún más. Acababa de tomarse un trago y parecía que se le iba a salir por la nariz la bebida, a lo que cojo una servilleta y me tapo diciendo burlonamente: "Agradezco que quieras ducharme, pero ya lo tengo hecho de casa". Se pone roja como un tomate y me da una torta en el hombro, aguantándose la risa con lagrimones: "Tío... ¡para ya que me meo!".

Parecía que se le había aflojado el cordón de la risa porque no paraba. Seguimos hablando un poco de todo y ella me pregunta si ya conocía éste sitio, si había venido aquí antes, a lo que yo respondo que "Es el local donde llevo a mis citas para engañarlas". Seguimos hablando y veo que tal y como estábamos sentados, uno enfrente del otro, era muy difícil tocarla con toda la cena puesta en la mesa, entonces sin decir ni pío me levanté y me senté en su lado: “Estamos mejor así… A la de 3 nos acercamos a la vez...1,2,3" y me pego a ella.

Me estaba contando una batalla de su ex y puse cara de aburrimiento, y le solté: "Como me sigas hablando de tu ex, te digo aquello de Podemos ser amigos", a lo que se queda callada. Entonces se quita la chaqueta y se queda en camisa de tirantes, me dice que tiene calor y me pregunta: "¿Te parece que tengo demasiada espalda?" La miro un poco de refilón pensando “No le mires los pechos, es una trampa fijo” y para seguir con la broma porque estaba algo nervioso le dije "Te sobra una camisa de tirantes ¿lo sabias?” Pensaba que me iba a mandar a la porra, pero se puso como un tomate y me dijo “A ver qué haces ¿eh?”.

A todo esto, miro el móvil y ya se había hecho tarde... Habían pasado más de tres horas y no parecía ni que llevásemos sentados ni una hora sólo. Ella se ofrece a acercarme con el coche. Me dice que le gustaría quedarse más tiempo, que se le ha pasado volando (a mi también), pero que tiene que levantarse a las 6:00 de la mañana y ya son más de las 00:00 H. En el coche lleva puesta Kiss FM, hablamos un poquito de todo y me deja hasta donde ella puede para poder volver bien a casa. Estamos unos minutitos hablando en el coche, ya me bajo y nos damos dos besos, pero nos liamos otra vez a hablar. Me dijo que se alegraba de haber quedado aunque tenía sus dudas, pero que se lo había pasado de lujo, que hacia tiempo que no se reía tanto, que lo necesitaba.

Al acercarnos para darnos dos besos, esa era mi intención ¡PALABRA! Peco de gracioso pero nunca de atrevido… Casi la beso en la boca, entonces empezamos a regatear como no sabiendo si en la boca o las mejillas, y cae uno en la boca al final. Nos seguiremos viendo, eso espero… Seguro que sí.

Un Amén del Reverendo.

Salud a todos.
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